Autoridades, principales agresores de periodistas y defensores, acepta Gobernación
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Cuartoscuro

Autoridades, principales agresores de periodistas y defensores, acepta Gobernación

Según los casos evaluados por el Mecanismo de Protección, las autoridades son las principales causantes de las agresiones de periodistas y defensores de derechos humanos.
Cuartoscuro
Por Paris Martínez
19 de mayo, 2017
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Cuando el presidente Enrique Peña Nieto anunció su plan de protección a periodistas, aseguró que el gobierno federal como los gobiernos estatales “haremos valer la justicia y la libertad de expresión”. Paradójicamente, el mayor número de agresiones contra periodistas en México proviene de servidores públicos.

De acuerdo con el informe estadístico emitido por la Secretaría de Gobernación (Segob), con motivo de 265 casos de periodistas que se han integrado al Mecanismo de Protección, durante el gobierno del presidente Peña Nieto, 98 funcionarios públicos fueron “probables agresores” de periodistas, contra 84 casos en los que los ataques provinieron de “particulares” y 83 de “desconocidos”.

El informe de Segob indica, además, que este patrón se repite en los casos de ataques contra defensores de derechos humanos: en 79 casos, las agresiones provinieron de servidores públicos, contra 76 ataques de desconocidos y 65 de particulares.

Aún así, el titular de la administración pública federal afirmó : “Lucharé hasta el último día mi mandato, a fin de fortalecer las condiciones para el ejercicio pleno del periodismo”, por lo cual, el segundo punto de su plan de acción en defensa de los periodistas será establecer un “Esquema Nacional de Coordinación·, cuyo objetivo será ·coordinar las acciones para hacer frente y reducir las situaciones de riesgo contra periodistas y defensores de derechos humanos·.

¿Plan reeditado?

En el anuncio del pasado miércoles, el presidente presentó como primer punto del plan, el “fortalecer la estructura y el presupuesto asignado al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas”.

Esta promesa; sin embargo, no es un compromiso nuevo, sino que ya había sido formulado desde principios de mayo, luego de que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) denunció que, para este año, el presidente no había contemplado recursos para la operación del mecanismo, en su proyecto de presupuesto de egresos.

Desde el 16 de abril pasado, la CNDH hizo público que, en la actualidad, el Mecanismo opera con recursos remanentes de 2016, lo cual fue confirmado una semana después por la Comisión Especial de Seguimiento a las Agresiones contra Periodistas, del Congreso de la Unión, la cual exhortó a la Secretaría de Hacienda a otorgar al menos 80 millones de pesos para este fin.

Sólo después de que la CNDH y el Congreso de la Unión reportaron esta omisión, el presidente se comprometió a consolidar y otorgar recursos para que el Mecanismo pueda operar en 2017, promesa formulada durante un encuentro con delegados de la organización internacional denominada Comité para la Protección a Periodistas (CPJ por sus siglas en inglés), sostenido el pasado 4 de mayo. Once días después, los periodistas Javier Valdez y Jonathan Rodríguez fueron asesinados.

Tres sentencias para 126 asesinatos de periodistas: CNDH

Según información divulgada por la CNDH, entre el año 2000 y la actualidad, al menos 126 periodistas han sido asesinados en México. En ese mismo lapso, sólo han sido emitidas tres sentencias relacionadas con esos crímenes.

Esta situación de impunidad es tan grave que, el pasado 16 de mayo, Jan Jarab, representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, señaló a las autoridades mexicanas que “la investigación, persecución y sentencia para los perpetradores sería la mejor prevención para que no se repita” la violencia.

Un día después, al presentar su plan de protección a periodistas, el presidente Peña Nieto se comprometió a “fortalecer” la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión”, para lo cual, anunció acciones que, de por sí, deberían darse, tales como: “revisión e impulso permanente de las investigaciones en proceso”, “coordinación transversal entre autoridades locales y federales para garantizar la inmediata atención de los periodistas”, “apoyo a las entidades en la creación de unidades o ministerios públicos especializados en libertad de expresión”, y “creación de protocolos homologados a nivel nacional para la investigación y atención a víctimas”.

Cabe destacar que durante el acto en el que este plan de protección a periodistas fue anunciado, fotorreporteros que daban cobertura exigieron al presidente, a gritos, “¡Justicia!” y “!No más discursos!”.

405 solicitudes aceptadas

Durante el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, el Mecanismo de Protección para las Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas  de la Segob ha rechazado 84 solicitudes de incorporación al Mecanismo; en contraste le ha dado entrada a 405 solicitudes.

En todos los casos se elaboró una evaluación por parte de la Unidad de Riesgo del Mecanismo, conformada por un grupo de especialistas capacitados por la organización Freedom House. “Cuando se determina que no hay elementos para dictar las medidas se rechaza la solicitud”, dijo el subsecretario de los derechos humanos de la Segob, Roberto Campa, en entrevista con Animal Político.

Para que la solicitud resulte negativa influyen una serie de factores relacionados con la falta de cumplimiento a los requisitos señalados en la Ley para la Protección de Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas, como pudiera ser que el solicitante no ejerza el periodismo o la defensa de los derechos humanos, según informaron las autoridades consultadas.

Sin embargo, se han presentado casos en los que la evaluación de riesgo resulta negativa “porque la autoridad no observa un riesgo en la integridad física de la persona o cuando se trata de hostigamiento judicial por parte de políticos”, dijo Leopoldo Maldonado, abogado de ARTICLE 19, organización que brinda apoyo legal a periodistas y medios de comunicación ante el Mecanismo.

“Cuando se han presentado casos de hostigamiento judicial, como son las demandas de políticos contra periodistas, la Unidad de Riesgo considera que no es necesario otorgar medidas porque no ven un factor de riesgo físico. Lo mismo sucede con amenazas vertidas en redes sociales; lo que nosotros hemos dicho es que este tipo de actos son un inhibidor para el trabajo de los periodistas y deben tener cabida en el Mecanismo”.

Una vez que la evaluación de riesgo concluye, ésta se presenta ante la Junta de Gobierno del Mecanismo y ahí se ponen en votación de sus integrantes, entre los que se encuentran cuatro representantes del gobierno, dos defensores, dos periodistas, todos con voz y voto, así como invitados permanentes, con voz pero sin voto, entre ellos un representante de la Oficina en México de la Alta Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Según el “Informe estadístico de marzo 2017” del Mecanismo, elaborado por la Segob, sólo durante el año pasado se negaron 17 solicitudes: 10 de periodistas y 7 de defensores y defensoras de derechos humanos.

Desde la óptica de las autoridades, el actual rezago en la protección a periodistas y defensores que solicitan su inclusión en el Mecanismo demuestra un “avance”, ya que representa un “descenso de 50% en el número de solicitudes que no han sido aceptadas, con respecto a los primeros años” de funcionamiento de este protocolo de actuación, tal como señala otro informe de Gobernación, titulado “Avances y retos 2012-2016”.

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Cómo la pandemia ha dañado nuestra vida sexual (y qué podemos hacer para remediarlo)

La pandemia ha hecho mella en la vida sexual de las parejas: ¿por qué las relaciones íntimas se están debilitando?
27 de abril, 2021
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Antes de la pandemia, muchas parejas vivían como “dos barcos que pasan en la noche”, considera la terapeuta sexual Emily Jamea, de Houston, Texas (EE.UU.).

Algunas parejas, que antes estaban sobrecargadas de compromisos fuera de casa, descubrieron que los confinamientos relacionados con la pandemia les ofrecían un respiro muy necesario.

Al principio, estar atrapados en casa les permitió bajar el ritmo y dedicar más tiempo a los momentos íntimos.

“Inicialmente, la pandemia dio a la gente la oportunidad de volver a conectar de una manera que quizás antes sólo podían hacer en vacaciones”, dice Jamea.

Sin embargo, a medida que la pandemia avanzaba, empezó a “pasar factura” a las relaciones íntimas, sostiene. “Para la mayoría de las parejas, el deseo sexual cayó en picado”.

Los estudios realizados en todo el mundo cuentan una historia similar.

Las investigaciones llevadas a cabo en Turquía, Italia, India y EE.UU. en 2020 apuntan a un descenso de las prácticas sexuales, tanto en pareja como en solitario, y es directamente atribuido al confinamiento.

“Creo que gran parte de la razón es que mucha gente estaba demasiado estresada”, afirma Justin Lehmiller, psicólogo social e investigador del Instituto Kinsey (EE.UU.), quien realizó el estudio.

Para la mayoría, los confinamientos durante la pandemia crearon una atmósfera de incertidumbre y miedo.

Muchos experimentaron una ansiedad sin precedentes relacionada con la salud, inseguridad económica y otros cambios vitales importantes.

El estrés provocado por estos factores -por no hablar de los problemas que surgen al pasar demasiado tiempo con otra persona en un espacio cerrado y reducido- contribuyó al marcado descenso de la vida sexual de las parejas.

En cierto modo, el mundo de la covid-19 ha demostrado ser tóxico para la sexualidad, así que ¿seremos capaces de volver a nuestra normalidad sexual cuando se disipe el estrés de la pandemia, o nuestras relaciones habrán sufrido un daño duradero?

Dos fases en el deseo

Como observó Jamea, muchas parejas disfrutaron de un breve impulso en su vida sexual al principio de los aislamientos.

Rhonda Balzarini, psicóloga social y profesora adjunta de la Universidad Estatal de Texas (EE.UU.), describe este repunte inicial del deseo sexual como una fase de “luna de miel”, en la que las personas reaccionan de forma más constructiva al estrés.

“Durante esta fase, la gente tiende a colaborar. Puede ser cuando vas a la casa de tu vecino y le dejas papel higiénico en la puerta cuando lo necesita”, cuenta Balzarini.

Pareja

Getty Images
Muchas parejas disfrutaron de un breve impulso en su vida sexual al principio de los aislamientos, pero luego eso cambió, dicen los expertos.

“Pero con el tiempo, a medida que los recursos se vuelven más escasos, la gente se estresa más y la energía se agota, la desilusión y la depresión tienden a hacerse presentes. Cuando eso empieza a suceder, es cuando se puede empezar a ver que las parejas tienen problemas”.

Balzarini observó este patrón en los participantes, mayores de 18 años, en un estudio sobre 57 países que ella y su equipo llevaron a cabo durante la pandemia.

Al inicio de la misma, observaron que factores como la preocupación económica estaban asociados a un mayor deseo sexual entre las parejas.

Sin embargo, con el paso del tiempo, a medida que las personas informaron de un aumento de los factores de estrés relacionados con la pandemia -como la soledad, el estrés general y las preocupaciones específicas de la covid-19-, también informaron de una disminución del deseo sexual hacia sus parejas.

Según Balzarini, lo más importante de este estudio es la relación entre el estrés, la depresión y el deseo sexual. Al principio de la pandemia, los factores de estrés podrían no haber “desencadenado la depresión” todavía, explica.

Pero cuando esos factores de estrés se prolongaron, la gente se agotó. El estrés se correlaciona con la depresión, y “la depresión afecta negativamente al deseo sexual”, dice.

Además de las tensiones cotidianas provocadas por la pandemia, la mayor amenaza del virus se cernía sobre nosotros, ya que las tasas de mortalidad y hospitalización aumentaban en todo el mundo.

Este peligro, siempre presente, contribuyó sin duda a matar el ánimo de las parejas.

“Los terapeutas sexuales dicen algo parecido a ‘dos cebras no se aparean delante de un león'”, cuenta Jamea.

“Si hay una inmensa amenaza ahí mismo, eso envía una señal a nuestro cuerpo de que probablemente no es un buen momento para tener sexo”. Por esa razón, “el aumento del estrés conduce a un bajo deseo o a una dificultad para que se produzca la excitación”, asevera.

pareja entrelazada

Getty Images
“Una de las claves para mantener el deseo en una relación a largo plazo es tener cierta sensación de misterio sobre tu pareja y cierta distancia”, cuentan los expertos.

Demasiada cercanía

Aunque Balzarini oyó hablar de parejas que se duchaban juntas durante el día o se bañaban a media tarde al principio de la pandemia, esas experiencias más sensuales de lo normal acabaron “perdiendo su atractivo”, explica.

Dejaron paso a las crecientes exigencias cotidianas, como el desorden en el hogar, y las parejas empezaron a criticarse mutuamente.

Lehmiller lo describe como el “efecto de sobreexposición”, que da lugar a que “los pequeños hábitos de tu pareja empiecen a ponerte de los nervios”.

Balzarini recuerda que alguien le contó que nunca se había dado cuenta de lo ruidosa que era la masticación de su pareja hasta que empezaron a compartir todas y cada una de las comidas durante el confinamiento.

beso

Getty Images
Algunas personas engañaron por primera vez a sus parejas durante la pandemia, según los estudios.

Este aumento del tiempo de convivencia también puede mermar seriamente la excitación sexual.

“Una de las claves para mantener el deseo en una relación a largo plazo es tener cierta sensación de misterio sobre tu pareja y cierta distancia”, dice Lehmiller. “Cuando te ves todo el tiempo… la sensación de misterio se desvanece”.

Separados de su vida social y profesional anterior a la pandemia, las personas también pueden empezar a perder el sentido de sí mismos, lo que puede afectar a la confianza y el rendimiento sexual.

Especialmente las mujeres han tenido que dejar de lado sus carreras durante la pandemia, ya que las tareas domésticas, el cuidado de los niños y la educación en casa han recaído desproporcionadamente sobre ellas.

“Eso fue muy duro para muchas mujeres”, explica Jamea.

“ son una parte tan importante de la identidad, y llevamos todo lo que somos al dormitorio. Si no sabemos quiénes somos, de repente, puede parecer que no hay nada que aportar”.

¿Podemos recuperarnos?

Sin embargo, el sexo no está necesariamente condenado. Los investigadores del Instituto Kinsey sugieren un comportamiento específico para mejorar la vida sexual de las parejas: agitar las cosas. Uno de cada cinco participantes en el estudio probó algo nuevo en la cama, y eso ayudó a reavivar el deseo y la intimidad.

“Las personas que probaron cosas nuevas fueron mucho más propensas a reportar mejoras”, asegura Lehmiller.

Entre las nuevas actividades que ayudaron a mejorar la vida sexual de la pareja se encuentran “probar nuevas posturas, poner en práctica las fantasías, practicar juegos sexuales y dar masajes”, según el estudio.

Pero para los que tienen relaciones en las que la actividad sexual ha disminuido durante el último año y no se ha recuperado, ¿habrá daños duraderos? Depende, dicen los expertos.

Otra pareja

Getty Images
Algunos pueden no recuperarse “por sufrir una falta de conexión tan prolongada”, considera Lehmiller.

Algunos pueden no recuperarse “por sufrir una falta de conexión tan prolongada”, considera Lehmiller.

Su investigación también demostró que algunas personas engañaron a sus parejas por primera vez durante la pandemia, una indiscreción de la que puede ser difícil recuperarse.

Otros seguirán sufriendo las pérdidas de empleo relacionadas con la pandemia, así como las tensiones financieras que se ciernen sobre las relaciones y que pueden también causar fricciones.

Pero, para muchos, hay esperanza. Con más gente vacunándose, los negocios están reabriendo, y algunos trabajadores están volviendo a la oficina.

“La gente está empezando a volver a su antigua rutina”, relata Jamea. Ella está viendo los efectos positivos de esta situación en las parejas de su consulta.

Cualquier tipo de vuelta a la “normalidad” es un buen indicador para las parejas cuyas luchas comenzaron durante la pandemia.

“Es posible que algunas de estas parejas, una vez que la pandemia esté controlada… vuelvan a ser como antes”, dice Lehmiller.

“Ese factor de estrés se ha eliminado y su vida sexual mejorará”.

Este artículo se publicó originalmente en ingles en BBC Worklife.


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