En CDMX menos del 40% de los homicidios de mujeres están reconocidos como feminicidios
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En CDMX menos del 40% de los homicidios de mujeres están reconocidos como feminicidios

Milpa Alta y Cuauhtémoc son las delegaciones con la tasa más alta de feminicidios en CDMX; desde 2011, han sido iniciadas 300 averiguaciones por ese delito en la capital del país.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
9 de mayo, 2017
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El fallecimiento de una joven la semana pasada en Ciudad Universitaria de la UNAM se convirtió en la averiguación número 300 en la capital del país por un presunto feminicidio, esto desde 2011, año en que se tipificó ese crimen en la Ciudad de México (CDMX).

Pero los feminicidios reconocidos oficialmente por las autoridades representan menos del 40 por ciento de los homicidios violentos de mujeres ocurridos en la capital del país.

Datos oficiales de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) arrojan que la dependencia no ve una razón de género en más de la mitad de las muertes violentas de mujeres, condición que es necesaria para que un homicidio se considere feminicidio y su pena se agrave.

Fue en julio de 2011 cuando se tipificó como delito grave el feminicidio en el artículo 148 Bis del Código Penal del Distrito Federal. Se considera que este delito lo comete quien prive de la vida a una mujer por razones de género.

Para que se considere que hubo razones de género, debe presentarse uno o varios de estos supuestos:

Que la víctima presente signos de violencia sexual.

Que a la víctima se le hayan provocado lesiones degradantes o mutilaciones.

Que haya habido amenazas, violencia o acoso previo.

Que el cuerpo de la víctima sea expuesto o arrojado en un lugar púbico.

Que la víctima estuviera incomunicada previamente a su asesinato.

La pena para quien comete el feminicidio es hasta de 60 años de cárcel, la sanción más grande vigente actualmente en el código penal de la CDMX.

Los datos oficiales de mortalidad del INEGI (que llegan hasta el año 2015 actualmente) indican que, de 2012 a 2015, un total de 555 mujeres fueron víctimas de homicidios violentos en la CDMX.

En ese mismo lapso, la PGJDF reportó como víctimas del delito de feminicidio a 217 mujeres, que representan el 39 por ciento de todas las mujeres que perdieron la vida en condiciones violentas, según INEGI.

Subregistro de los casos 

La abogada experta en temas de derechos humanos, Karla Michel Salas, y una de las autoras de la tipificación del delito de feminicidio, señaló que existe un “subregistro” de los casos en la ciudad y en el país, ya sea por incompetencia de las autoridades para interpretarlo adecuadamente o por resistencia a reconocer los casos.

“Hay protocolo y criterios de la Corte referente a que todos los casos de inicio deben ser investigados como feminicidios pero no se hace”, señaló.

De acuerdo con datos oficiales de la PGJDF, revelados vía una solicitud de transparencia, los 300 casos de feminicidio registrados en la capital de julio de 2011 hasta la fecha, han dejado un saldo de 308 víctimas ya que en algunos casos hubo dos mujeres asesinadas. El 10 por ciento de las víctimas eran además menores de edad.

La información de los Censos de Procuración de Justicia de INEGI 2015 y 2016, ubican a la CDMX como la tercera entidad con más casos de delitos de feminicidio tipificados oficialmente, solo detrás del Estado de México y Morelos.

Delegaciones críticas

La capital del país registra una tasa promedio de 3.4 feminicidios por cada cien mil habitantes, según las estadísticas oficiales. De las 16 delegaciones de la capital, hay nueve que están por encima de este promedio.

La situación más crítica es la de Milpa Alta, que si bien registra oficialmente nueve feminicidios cometidos en su territorio, se trata de la demarcación menos poblada del país con menos de 140 mil habitantes. Esto es una tasa promedio de 6.5 feminicidios, casi el doble que el promedio de la ciudad.

En segundo sitio se encuentra la delegación Cuauhtémoc con una tasa de 5.3 feminicidios por cien mil habitantes. En total esta delegación del centro de la ciudad acumula 28 casos de este delito en su territorio. Le sigue Tláhuac que tiene exactamente la misma tasa de feminicidios, aunque con 19 averiguaciones en total.

En cuarto sitio está Miguel Hidalgo con una tasa de 4.4 casos por cien mil habitantes, y después Cuajimalpa con un promedio de cuatro feminicidios.

Las otras cuatro demarcaciones que también están por encima de la tasa promedio de feminicidios en Ciudad de México son Tlalpan, Xochimilco, Coyoacán e Iztapalapa. Esta última es la que tiene el total más alto de averiguaciones por feminicidio, con 63, pero se trata de una demarcación con más de un millón 800 mil habitantes.

Por otro lado la delegación que tiene la menor tasa de feminicidios y que se puede interpretar como la menos riesgosa para las mujeres por lo que a este delito se refiere es Azcapotzalco, con una tasa de 0.9 casos por cien mil habitantes.

El caso de Azcapotzalco según los números oficiales llama la atención porque no hay ninguna otra delegación inferior a una tasa de dos casos por cien mil habitantes, y Azcapotzalco no llega ni a uno.

La segunda delegación con la tasa más baja de feminicidios es Benito Juárez, con una tasa de 2.2 casos, y después se encuentra Álvaro Obregón con 2.4 casos.

Los claroscuros del feminicidio

La Ciudad de México fue pionera en la tipificación del delito de feminicidio en el país, explicó la experta Karla Michel Salas. Destacó que se trató de un trabajo conjunto de varios años entre la sociedad civil con las autoridades.

Pero Michel Salas reconoció que existen varios problemas actualmente. Uno de ellos es que la definición del delito no está armonizada en la ciudad con el nivel federal, que es más amplia y considera, por ejemplo, que basta que existiera un vínculo de amistad o familiar para que un homicidio sea tipificado como feminicidio.

“Pero un problema general en la Procuraduría de la Ciudad es que no todos los casos los investigan como feminicidios, a pesar de que el protocolo y los criterios judiciales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación así lo establecen. Esto a veces es por ignorancia pero también por resistencias de ampliar este tipo penal” dijo.

Lo anterior, detalló la abogada, ocasiona un subregistro de los casos de feminicidio y que realmente muchos casos de muertes violentas de mujeres sean reconocidos como tal. Esto diluye los beneficios de que el Código Penal reconozca oficialmente el delito y lo castigue.

“De nada sirve tener el delito reconocido en la ley si no se usa”, dijo.

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Qué tan cerca están las grandes potencias de la creación de "supersoldados"

¿Está China tratando de hacer su propia versión del Capitán América? La inteligencia estadounidense así lo ha sugerido. Y China no es la única potencia interesada.
15 de febrero, 2021
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Con bolsillos profundos y el deseo de sacar ventaja, los ejércitos del mundo a menudo han impulsado la innovación tecnológica, desde lo más moderno hasta lo más sencillo.

Un ejemplo es la cinta adhesiva, el resultado de una sugerencia de un trabajador de una fábrica de artillería de Illinois que tuvo hijos que sirvieron en la marina durante la Segunda Guerra Mundial.

Preocupado por los soldados bajo fuego que tenían que manipular la endeble cinta de papel que se usaba para sellar las cajas de municiones, a Vesta Stoudt se le ocurrió una solución: una cinta de tela impermeable.

No pudo ganarse el apoyo de sus supervisores, pero tuvo más éxito cuando le escribió al presidente Franklin D. Roosevelt, quien instruyó a los productores de guerra para que hicieran realidad su idea.

Y si la necesidad militar puede darnos una mejor cinta adhesiva, ¿qué más es capaz de hacer?

Short presentational grey line

BBC

Al anunciar una nueva iniciativa en 2014, el entonces presidente Barack Obama les dijo a los periodistas: “Básicamente, estoy aquí para anunciar que estamos construyendo a Iron Man“.

Hubo risas, pero hablaba en serio: el ejército estadounidense ya había comenzado a trabajar en el desarrollo de un traje protector, conocido como Traje de Operador Ligero de Asalto Táctico (Talos).

Un video promocional similar a un videojuego mostraba a un usuario irrumpiendo en una celda enemiga mientras las balas rebotaban en la armadura.

Iron Man no llegó a ser: cinco años después, la iniciativa terminó. Pero los fabricantes esperan que los componentes individuales del traje tendrán otros usos.

El exoesqueleto Talos en un video promocional.

USSOCOM
El exoesqueleto Talos en un video promocional.

Los exoesqueletos son solo una de las tecnologías prometedoras que los ejércitos están explorando para mejorar sus soldados.

Esta ambición no es nada nueva: desde la antigüedad, las tropas se han estado reforzando gracias a avances en armamento, equipo y entrenamiento.

Pero hoy estamos hablando de mucho más que simplemente darle a un soldado una mejor arma. Podría significar alterar al mismo soldado.

En 2017, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, advirtió que la humanidad pronto podría crear algo “peor que una bomba nuclear”.

“Uno puede imaginar que un hombre puede crear un hombre con algunas características dadas, no solo en teoría sino también en la práctica. Puede ser un genio matemático, un músico brillante o un soldado, un hombre que pueda luchar sin miedo, compasión, arrepentimiento o dolor“, dijo Putin.

Y el año pasado, el entonces director de Inteligencia Nacional (DNI) de Estados Unidos, John Ratcliffe, fue más allá con una acusación contundente contra China.

“China ya ha realizado pruebas en humanos con miembros del Ejército Popular de Liberación con la esperanza de desarrollar soldados con capacidades mejoradas biológicamente. No hay límites éticos para la búsqueda del poder de Beijing”, escribió en The Wall Street Journal.

China calificó al artículo como “una sarta de mentiras”.

Pero cuando se preguntó si la nueva titular del DNI, Avril Haines, compartía la evaluación de su predecesor, su oficina dijo que tenía comentarios, pero señaló declaraciones en las que advertía sobre la amenaza que representa China.

Y si bien el gobierno del presidente Joe Biden ha descartado gran parte de la agenda de Donald Trump, es probable que las tensiones con China sigan siendo una característica de la política exterior de Estados Unidos.

Ambición vs realidad

Tener un supersoldado en sus filas es una perspectiva tentadora para los militares: imagina un soldado que pueda soportar el dolor, el frío extremo o la falta de sueño.

Pero como muestran los intentos estadounidenses por construir a “Iron Man”, los límites de la tecnología pueden arrastrar la ambición por tierra.

Un documento de 2019 de dos académicos estadounidenses, sin embargo, afirma que el ejército de China ha estado “explorando activamente” técnicas como la edición de genes, los exoesqueletos y la colaboración entre humanos y máquinas.

El informe se basó principalmente en comentarios de estrategas militares chinos.

Y una de las autoras, Elsa Kania, se mostró escéptica con los comentarios de Ratcliffe.

“Es importante comprender lo que el ejército chino está discutiendo y aspirando a actualizar, pero también reconocer la distancia entre esas ambiciones y la realidad de dónde está la tecnología en este momento”, dijo Kania, investigadora principal del Centro para una Nueva Seguridad Americana.

“Si bien los ejércitos de todo el mundo pueden tener mucho interés en la posibilidad de supersoldados… al final del día, lo que es factible dentro de la ciencia impone una restricción a cualquier actor que esté tratando de empujar las fronteras”, agregó.

Por ejemplo, Ratcliffe mencionaba pruebas en adultos. Pero si bien algunas de sus características podrían alterarse mediante la edición de genes, cambiar el ADN de embriones ofrecería una de las rutas más plausibles hacia un “supersoldado”.

Y para la Dra. Helen O’Neill, genetista molecular del University College London, la pregunta es si los científicos estarían dispuestos a usar esa tecnología, en lugar de si la misma existe.

“Esas tecnologías -de edición del genoma y su combinación con reproducción asistida- se están convirtiendo en prácticas de rutina en transgénicos y agricultura. Es solo la combinación de los dos para su uso en humanos lo que se considera poco ético en este momento”, dijo.

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BBC

En 2018, el científico chino He Jiankui hizo un anuncio sorprendente: había alterado con éxito el ADN de los embriones de unas gemelas para evitar que contrajeran el VIH.

El anunció provocó indignación, pues este trabajo de edición genética está prohibido en la mayoría de los países, incluida China. Normalmente se restringe a los embriones de fecundación in vitro desechados, siempre que se destruyan inmediatamente después y no se utilicen para producir un bebé.

Y aunque el científico defendió su trabajo, este lo llevó a la cárcel por desafiar las prohibiciones del gobierno.

Muchos de los entrevistados para este artículo aludieron al caso He Jiankui como un momento clave en la bioética.

Pero científicos también han informado que, además de protegerlas del VIH, el tratamiento aplicado a las gemelas también trajo mejoras cognitivas para ellas.

He Jiankui utilizó la tecnología crispr, una forma de realizar cambios específicos y precisos en el ADN contenido en las células vivas. Algunos rasgos se pueden eliminar y otros se pueden agregar.

Es una tecnología muy prometedora, ya que potencialmente podría servir para tratar o incluso curar enfermedades hereditarias. ¿Qué podría hacer entonces por los militares?

Christophe Galichet, científico investigador principal del Instituto Francis Crick de Londres, describe crispr como una “revolución”.

Pero tiene límites, dice, comparándola con la función de buscar y reemplazar texto en un documento: puede intercambiar fácilmente frases precisas, pero lo que funciona en un punto del texto puede no tener sentido en otro.

“Es incorrecto pensar que un gen tendrá un único efecto”, explica. “Si tomas un gen, podrías tener un individuo con músculos más grandes o que pueda respirar a gran altura. Pero tal vez más adelante el individuo desarrollará cáncer”.

También es difícil aislar algunos rasgos. Por ejemplo, muchos genes están involucrados en la altura. Y cualquier rasgo que se cambie se transmitirá de generación en generación.

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BBC

Algunos analistas ven los esfuerzos de China como una respuesta directa a Estados Unidos.

Un reportaje de 2017 de The Guardian dijo que una agencia militar estadounidense estaba invirtiendo decenas de millones en tecnología de extinción genética que podría acabar con las especies invasoras, algo que los expertos de la ONU advirtieron que podría tener aplicaciones militares.

Y China y EE.UU. no son los únicos países que buscan una ventaja: las fuerzas armadas de Francia han recibido aprobación para desarrollar “soldados mejorados” y ya hay un informe que establece los límites éticos de la investigación.

“Debemos enfrentar los hechos. No todos comparten nuestros escrúpulos y debemos estar preparados para lo que nos depare el futuro”, dijo del mismo la ministra de Defensa francesa, Florence Parly.

Royal Marines en entrenamiento en condiciones extremas

PA Media
La genética ofrece la posibilidad de ayudar a los soldados a lidiar mejor con los entornos extremos.

Incluso si los científicos pudieran mejorar de manera segura los atributos de un individuo, la aplicación en el campo militar también plantea sus propios problemas.

Por ejemplo, ¿un soldado individual podría consentir libremente en un tratamiento potencialmente riesgoso dentro de la estructura de mando del ejército? Se informa que tanto China como Rusia han probado las vacunas para la covid en sus tropas.

“El ejército no existe para proteger los intereses del soldado, existe para obtener una ventaja estratégica o ganar una guerra”, die el profesor Julian Savulescu, experto en ética de la Universidad de Oxford.

“Hay límites a los riesgos que se pueden imponer a los soldados, pero son más altos que los impuestos a la sociedad normal”, agrega.

El profesor Savulescu dice que, para cualquier persona, es importante sopesar los riesgos de una mejora con los beneficios.

“Pero, por supuesto -agregó- la ecuación es diferente en el ejército; los seres individuales asumirán los riesgos, pero a menudo no se beneficiarán”, advierte.

De hecho, los soldados son a menudo puestos en situaciones de vida o muerte, y podría pensarse que la mejora debería ser bienvenida si aseguraba su supervivencia.

Pero para el profesor Patrick Lin, filósofo de la Universidad Politécnica Estatal de California, la cosa no es tan simple.

“Las mejoras militares significan experimentar y poner en riesgo a sus propios ciudadanos, por lo que no está claro qué tan mejor protegidos podrían estar los soldados mejorados. Todo lo contrario, podrían ser enviados a misiones más peligrosas o correr más riesgos que los no mejorados”, explica.

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BBC

Es posible que el Capitán América aún no esté a la vuelta de la esquina, pero siempre existe la posibilidad de un desarrollo sorpresa.

“Es difícil ejercer algún control ético o democrático sobre cómo evolucionan las cosas en el ejército porque, por naturaleza, utilizan el secreto y la privacidad para proteger el interés nacional”, advierte el profesor Savulescu.

“Entonces, es una cuestión ética difícil. Ya es bastante difícil en estos días en ciencia o medicina, donde las cosas están razonablemente abiertas”, agrega.

Y en cuanto a lo que podría, o debería, hacerse para regular el campo, el profesor Lin cree que “un desafío clave es que casi todo esto es investigación de doble uso“.

“Por ejemplo, la investigación de exoesqueletos tuvo como primer objetivo ayudar o curar a personas con afecciones médicas , como para ayudar a los pacientes paralizados a caminar de nuevo”, recuerda.

“Pero este uso terapéutico puede adaptarse ara fines militares fácilmente, y no es obvio cómo evitar que eso suceda, lo que significa que no es obvio cómo regularlo sin tal vez también frustrar la investigación terapéutica“, agrega.

Este exoesqueleto controlado por la mente permitió que un hombre paralítico volviera a caminar.

Fonds de dotation Clinatec
Este exoesqueleto controlado por la mente permitió que un hombre paralítico volviera a caminar.

Por su parte, el Dr. O’Neill advierte que China ya ha avanzado en la investigación genética y otros países se han puesto en desventaja.

“Creo que hemos perdido el tiempo en argumentos éticos, en lugar de centrarnos en la realidad del aquí y el ahora”, dice.

“Se gasta demasiada energía en la especulación y la distopía, y se debe dedicar mucha más energía en riesgos reales y en aplicar la tecnología para entenderla mejor, porque se hará en otra parte y ya se hace en otra parte. Y es solo con más investigación que entenderemos dónde es que las cosas pueden salir mal”, concluye.


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