Qué pasa con tu cuerpo cuando tomas dos o tres días por semana en tus veintes
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Qué pasa con tu cuerpo cuando tomas dos o tres días por semana en tus veintes

Expertos hablan de los efectos de corto y largo plazo que tendrá en tu cuerpo el beber alcohol una, dos o tres veces por semana.
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Por Hannah Ewens / Vice
21 de mayo, 2017
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¿Fiestear por dos o tres días seguidos afecta mucho a largo plazo? Ya deberías saberlo.

Me preocupo mucho por mi salud porque no quiero sufrir ningún dolor físico ni me quiero morir. También me encanta tomar. Creo que ese es el problema.

Pero, ¿qué tipo de daño te puede causar tomar mucho dos veces a la semana cuando veintitantos? ¿Tiene efectos serios a corto y largo plazo?

Le llamé a tres expertos de bebidas alcohólicas para que respondieran a todas mis preguntas, y también un poco para justificar mi comportamiento.

VICE: ¿De verdad importa mucho si a esta edad tomo mucho aunque sea dos veces a la semana?

James Morris, experto en políticas sobre el alcohol en el Reino Unido: Obviamente existe el riego de tener obesidad gracias a la ingesta de calorías. Pero el mayor problema con los jóvenes de más de veinte años que lo hacen, es el riesgo de tener problemas sociales: accidentes y lesiones, argumentos, no hacer las cosas que se espera que hagan o planifiquen, ya sea en el ámbito laboral o de relaciones. Esto no significa que hay menos posibilidades de tener graves consecuencias relacionadas con la salud; solamente es más probable que estos problemas se manifiesten cuando estés más grande. Sin embargo, hay casos de gente de veintitantos años que presentan daños en el hígado, y el alcohol destruye las células cerebrales, afectan tu memoria y el desarrollo a largo plazo del cerebro.

 Andrew Misell, interesado en temas relacionados con el consumo de alcohol: La recomendación de los doctores es que no tomes más de 14 unidades de alcohol a la semana, que es una botella y media de vino, por lo tanto tomarte una botella entera en una noche es bastante. También, es interesante cómo han cambiado las ideas, porque creo que hace 20 o 30 años la idea de que alguien se tomara una botella de vino habría sido bastante notable, mientras que hoy en día es muy común.

Dra. Sarah Jarvis, asesora médica del consumo de alcohol: Pensemos en el alcohol como un depresivo –comienzas eufórico porque alimenta la parte de tu cerebro que afloja las inhibiciones, pero el consumo excesivo y la depresión, por ejemplo, están relacionados. También sabemos que la gran mayoría de los intentos de suicidio ocurren cuando hay alcohol de por medio. Aumenta muchísimo el riesgo de daño accidental y a propósito.

 

Puedo vivir con eso por ahora, pero si sigo bebiendo así durante mis treinta y en adelante, ¿cuál sería el efecto?

James Morris: Es muy raro ver enfermedades del hígado en personas de veintitantos años, pero una vez que empiezan a llegar a los cuarenta, es mucho más frecuente. Depende de muchas variables, pero sabemos que alguien que toma el doble de lo recomendado a la semana es un bebedor en potencia, entonces tienes 13 veces más probabilidades de tener enfermedades hepáticas que alguien que toma lo normal. También podrías tener un deterioro de la memoria a corto o largo plazo.

Andrew Misell: Hoy en día estamos viendo casos de daño cerebral por alcohol en personas que tienen cuarenta, esto solía ser considerado una condición para gente de sesenta o setenta. Creo que no se trata de decir que todos los que se emborrachan rutinariamente el fin de semana van a sufrir daños cerebrales, pero pensamos que esto era una condición para la gente mayor, y ahora estamos viendo que la gente más joven empieza a experimentar síntomas parecidos a los de la demencia como resultado de beber mucho durante un gran periodo de tiempo.

 

¿Qué hay del cáncer?

Dra. Sarah Jarvis: Ya sabemos que si bebes alcohol a los veinte, es más probable que desarrolles cáncer por ahí de los cuarenta o cincuenta.

Andrew Misell: Existen muchísimos vínculos entre el consumo de alcohol y ciertas formas de cáncer, pero eso no quiere decir que todo el mundo que alguna vez bebió poco o mucho desarrollará ciertos tipos de cáncer. Esas relaciones no son tan fuertes como, digamos, el vínculo entre el tabaco y el cáncer de pulmón, pero ahí están. Es difícil, porque ya cuando somos adultos ponderamos situaciones. Hay ciertas cosas que no hacemos porque creemos que son demasiado peligrosas, pero ¿cuántos de nosotros realmente nos sentamos a pensar, ‘voy a ver cuál es el riesgo que tengo de desarrollar cáncer en diez años antes de que me tome esta copa de vino o esta cerveza? La vida está llena de riesgos, y si nunca asumiste ningún riesgo, es por que te escondiste toda la vida debajo de tu cama o algo así. Y eso de todos modos es un riesgo para tu salud mental.

 

¿Es mejor tomar alcohol a lo largo de la semana en lugar de tomar mucho durante el fin de semana?

James Morris: Yo diría que no. Si lo haces de esa forma tienes más probabilidad de desarrollar dependencia, así que incluso si te tomas una copa de vino y una cantidad muy moderada de alcohol regularmente, aún así estás aumentando el riesgo de desarrollar dependencia, porque te haces más tolerante, entonces va a llegar un punto en donde la cantidad de alcohol que tomabas ya no te va a hacer nada y es más probable que empieces a tomar más para obtener el mismo tipo de efectos. Puedes empezar a beber una copa de vino todas las noches para relajarte, y notarás que después de un tiempo ya no tiene el mismo efecto que antes, esa es la razón por la que tanta gente se empieza a tomar dos copas en lugar de una –y entonces la dependencia se convierte en un problema más serio…

Para leer la nota completa, entra a www.vice.com/es_mx

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Julia "Butterfly" Hill

Julia, la mujer que pasó 738 días en la cima de una secuoya milenaria para evitar que la talaran

La activista se comprometió a ocupar el árbol, ubicado en un bosque del norte de California, pensando que pasaría allí como máximo un mes.
Julia "Butterfly" Hill
16 de agosto, 2020
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¿Qué harías tú para evitar que un majestuoso árbol de 1,500 años fuera víctima de las sierras de una maderera?

¿Arriesgarías tu vida, habitando un espacio en las alturas no más grande que una cama sencilla, a la intemperie, pasando frío, hambre, dolor y aislamiento?

¿Cuánto aguantarías?

Pues Julia “Butterfly” Hill, una activista medioambiental, vivió en la cima de una milenaria secuoya en el norte de California durante 738 días para evitar que la talaran.

Sólo aceptó ponerle fin a su increíble protesta y bajar del árbol después de ganar su batalla para protegerlo, así como el área que lo rodeaba.

Varios activistas han ocupado árboles, pero se cree que la protesta de Julia es la que más ha durado.

“Creo que a quien quiera talar un árbol de estos debería ordenársele vivir en él durante dos años”, dijo al programa Witness del Servicio Mundial de la BBC sobre su hazaña.

“Bellos y sagrados”

Una mujer abraza el tronco de un enorme secuoya en el Parque Nacional Secuoya, California

Getty Images
Las secuoyas son árboles monumentales.

Las secuoyas son árboles monumentales, oriundos de California, Estados Unidos..

Pueden crecer hasta alcanzar los 75 metros de altura, tener troncos de nueve metros de diámetro y vivir miles de años.

“Cuando llegué a California por primera vez y entré en el primer bosque ancestral, quedé muy conmovida e impactada por lo bellos y sagrados que son y se sienten”, comentó Julia a la BBC.

Desafortunadamente, desde la colonización del territorio californiano por culturas occidentales, la continua tala de este recurso natural diezmó los bosques.

“Al inicio de mi activismo, tomé conciencia de que el 97% de los bosques de estas secuoyas milenarias ya se había destruido“, explicó.

Aserradores a finales del siglo XIX trabajando en una de las madederas en California

Getty Images
A lo largo de los siglos, la industria maderera en California ha arrasado con los bosques de secuoyas.

En California se inició una forma de protesta a finales de los 70 conocida como la ocupación de árboles (tree sitting, en inglés), viviendo en ellos para protegerlos de la tala.

Julia Hill, a quien apodaron Butterfly (Mariposa) a los siete años, había estado viviendo con unos activistas del medioambiente en el condado de Humboldt, en el norte de California.

El grupo estaba enfrentado a una empresa maderera que talaba las secuoyas de la región.

Necesitaban a alguien que ocupara un árbol para atraer atención a la causa.

Julia se ofreció voluntaria, pensando en que sólo tendría que estar subida al árbol unas dos semanas, tal vez un mes.

La complicada vida en un árbol

Julia Butterfly Hill en su refugio arriba de un secuoya

Getty Images
El refugio de Julia consistía de una plataforma de dos metros por uno y medio, cubierto de una lona de plástico.

El 10 de diciembre de 1997, trepó a un árbol de 55 metros de altura al cual le dio el nombre de Luna. Ahí fue cuando se dio cuenta en qué se había metido.

“Estás atada a una soga de escalar, usas tus manos y pies para lentamente ir subiendo al árbol. A unos 25 metros de altura, cometí el error de mirar hacia abajo. Entré en pánico y me paralicé. Cuando abrí lo ojos otra vez, mantuve la vista fija en Luna a medida que subía”.

Sin embargo, el entorno también le tenía reservadas sorpresas agradables.

“El olor en el bosque es extraordinario. El aire es tan dulce que realmente lo puedes saborear”, describió.

El hogar de Julia en el árbol era una plataforma de dos metros por uno y medio. Más o menos del tamaño de una cama sencilla.

Después de pasar un año subido a ella, pudo armar una segunda plataforma. Se protegía bajo una lona de plástico, su cama se reducía a un saco de dormir y le subían la comida con un lazo.

Julia Butterfly Hill hablando por un teléfono celular dentro de su refugio en el árbol

Getty Images
Julia se comunicaba con los medios por medio de un teléfono celular cargado con energía solar.

Durante ese tiempo tuvo contacto humano, daba entrevistas a los medios a través de un teléfono que funcionaba con energía solar. Pero cuando llegó el momento de enfrentar el mal tiempo, estuvo completamente sola.

“Había mucha humedad y frío. Aun con la lona de plástico que me servía de techo y paredes, hasta la niebla penetraba y la lluvia encontraba pequeños agujeros por donde gotear desde las ramas a la plataforma”, relató

Tuvo que soportar tormentas con vientos de hasta 150 kilómetros por hora, lluvia congelada, granizo y finalmente nieve que destruyeron su refugio, con lo que quedó completamente expuesta a la intemperie.

Las condiciones meteorológicas fueron tan intensas que sufrió congelación severa porque no podía secarse ni calentarse durante semanas.

“Soportar el peor invierno registrado en la historia a 18 pisos de altura, en una pequeña plataforma en el cielo, me desafió en todos los aspectos. Mi deseo de sentir calor y secarme, el miedo a morir. Fue llevada al borde de todos los posibles temores que tenía. Y fue a través de esa experiencia que evolucioné como un ser humano”, afirmó.

Oposición, dudas y nuevo aliento

La empresa maderera Pacific Lumber Company

Getty Images
La empresa maderera hizo todo lo posible para obligar a Julia a bajar del árbol.

Pero no todos estaban igualmente impresionados.

Debido a que realizaba un acto de desobediencia civil -pues estaba en territorio que alguien reclamaba que le pertenecía- se había ganado el disgusto de la empresa maderera.

Estaba determinada a sobrevivir, aunque había algunas personas con igual determinación para obligarla a bajar.

“Intentaron varias formas de forzarme a bajar: desde cortar mis suministros y alimentos, dejarme con hambre, hasta sonar bocinas a alto volumen durante toda la noche y el día, durante muchos días, para que no pudiera dormir”.

Hubo momentos de duda en que casi se da por vencida.

“Soy un ser humano. Hubo momentos en los que dije ‘no aguanto más’. Momentos en los que me enrosqué en la posición fetal a llorar, ‘no puedo más, ni un minuto más'”, confesó, pero algo siempre pasaba que el daba nuevo aliento.

“Ya fuera una respuesta de la naturaleza, o alguien llegando inesperadamente con algún tipo de obsequio, o un oso que pasaba por el bosque comiendo bayas -es increíble ver un animal así de grande-. Hubo pequeños incidentes como esos, en momentos en que ya no podía más algo ocurría que me decía puedes aguantar. Un respiro más, un momento más”.

Julia arriba de un secuoya con el panorama de un bosque atrás

Getty Images
A pesar de soportar momentos difíciles, la naturaleza le brindó espectáculos maravillosos.

Con el tiempo algunas cosas de la vida en un árbol se volvieron más fáciles, otras más difíciles.

“Después de las tormentas recolectaba ramas y las tejía con los trozos de lona destrozados y mi techo se convirtió en algo parecido a un cesto de ramas, plástico y cinta adhesiva”.

Constantemente tuvo que rehacer su refugio porque el mal tiempo se lo llevaba cada tanto. Aun así persistió.

“No bajé porque había dado mi palabra que no lo haría antes de hacer todo lo que pudiera”, aseguró.

Victoria

La impresionante protesta de dos años de Julia atrajo la atención a lo largo de todo Estados Unidos y más allá. Le dedicaron varias canciones.

El 18 de diciembre de 1999, la protesta de Julia finalmente terminó. Se había llegado a un acuerdo con la compañía maderera.

Julia y los otros activistas habían logrado recaudar US$50.000 y efectivamente pagaron a la maderera para rescatar el árbol y un área aledaña de unos 12.000 metros cuadrados.

Las cámaras captaron el momento dramático cuando la defensora del medio ambiente descendió en lágrimas.

“Fue una sensación extraordinaria cuando toqué tierra por primera vez. La gente pensó que había caído al suelo porque mis músculos no eran lo suficientemente fuertes. Pero, en realidad, caí al suelo porque las emociones, la energía y todas las sensaciones eran tan profundas que no me podía mantener en pie”.

Activismo continuo

Julia Butterfly Hill está convencida de las repercusiones de su acción en la protección de uno de los tesoros naturales de California y el mundo.

Julia es esposada por la policía durante una protesta en Ilinois en 2001

Getty Images
Después de bajar del árbol, Julia continuó con sus protestas ecologistas que resultaron en arrestos.

“Como nada sucede en un vacío, es científicamente imposible no tener algún impacto”, aseguró a la BBC.

Un año después de que Julia bajara de Luna,lasecuoya fue atacada por un vándalo, quien le hizo al tronco un corte de 80cm de profundidad con una sierra.

Tras una intervención delicada de especialistas que lograron estabilizar el árbol, este sigue en pie, así como los demás que lo rodean.

Y a Julia le queda la inigualable experiencia de haber vivido en él durante casi dos años.

“Hubo tantos momentos profundos y bellos”, recuerda.

“Uno de ellos fue cuando la niebla cubrió el valle completamente. Me desperté temprano en la mañana y vi que nada más estaba yo por encima de la niebla y a medida que salía el sol la niebla se convirtió en una laguna de color dorado, rosado, naranja, azul clarísimo. Una laguna arcoíris”.

No obstante, su activismo no terminó con esas impactantes imágenes.

Julia Butterfly Hill cofundó la Circle of Life Foundation (Fundación Círculo de la Vida), que aboga por la transformación de las interacciones humanas con la naturaleza.

De su experiencia ocupando árboles escribió el libro “El legado de Luna: la historia de un árbol, una mujer y la lucha para salvar los secuoyas”.

Julia Butterfly Hill ocupa un árbol en protesta contra el desalojo de agricultores de sus tierras en el área metropolitana de Los Ángeles

Getty Images
En 2006, Julia Butterfly Hill ocupó un árbol en protesta contra el desalojo de agricultores de sus tierras en el área metropolitana de Los Ángeles

En 2002, Hill fue deportada de Ecuador, donde había participado en una protesta contra los planes de la petrolera Occidental de construir un oleoducto que atravesaría territorios indígenas.

Su trabajo en defensa del medioambiente y de los pequeños agricultores continúa, dando charlas, participando en simposios y dictando talleres.


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https://www.youtube.com/watch?v=6kQ0oCfV43I

https://www.youtube.com/watch?v=PpyNdI_pg38&t=42s

https://www.youtube.com/watch?v=d1kdOny_ufM

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