De la cárcel a la defensa de derechos: Samantha cuenta cómo es la política para una mujer trans
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De la cárcel a la defensa de derechos: Samantha cuenta cómo es la política para una mujer trans

Luego de salir de prisión por un delito que no cometió, Samantha decidió incursionar en la política y en la defensa de los derechos humanos y civiles
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Por Erendira Aquino
13 de mayo, 2017
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Más de tres meses en prisión, acusada de un delito que no cometió, convirtieron a Samantha G. Fonseca en defensora de derechos humanos en México, donde las agresiones a defensores y personas trans son un crimen que ocurre con frecuencia.

Desde 2007, Samantha apoya principalmente a personas que viven alguna situación de vulnerabilidad en la Ciudad de México y otras entidades del país.

En 2007, Samantha, una mujer trans, pasó más de tres meses privada de su libertad, acusada de robo agravado y homicidio en grado de tentativa por un hombre homosexual, que frecuentemente acudía a los antros donde solía convivir, con quien tuvo un problema.

A los tres días del incidente, en estado de indefensión e incomunicada, Samantha fue trasladada al Reclusorio Preventivo Varonil Norte, aunque para entonces ya se identificaba como mujer trans.

Al principio preguntan “¿Cómo te digo?” o si soy mujer, como si fuera un bicho raro[/animalp-quote-highlight]

A partir de su salida del reclusorio, donde fue agredida por otros presos y autoridades y donde, incluso, fue violada sexualmente, Samantha comenzó a impulsar una agenda política que defiende a “grupos vulnerados”.

La política para Samantha

Samantha, originaria de Monterrey, estudió derecho y administración de empresas e inició su participación en la defensa de derechos humanos en 2007, cuando conoció al abogado Jaime López Vela, de la organización Agenda LGBT,  quien la ayudó.

Luego de eso, Samantha fue invitada por López Vela para colaborar con el Partido del Trabajo en la Oficina de atención a la Diversidad Sexual en la Delegación Cuauhtémoc.

Posteriormente, por su propia cuenta, ella logró ser coordinadora nacional Política en materia de Diversidad Sexual y Equidad de Género del Partido del Trabajo, lo que la convirtió en la primera mujer trans con un cargo como titular a nivel nacional.

Luego, con Movimiento Ciudadano, fue secretaria de Derechos Humanos del Distrito Federal y regresó a ser coordinadora nacional política en materia de atención a grupos vunerables, también del PT, como último cargo político.

En las elecciones para la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, celebradas en junio de 2016, Samantha fue candidata joven del Partido Nueva Alianza, siendo la única mujer trans que contendía en la elección.

“He tenido pleito incluso con mujeres, que dicen ‘no, a ver, ¿cómo crees? Ella no es mujer[/animalp-quote-highlight]

Su propuesta se dirigió a la visibilización y reconocimiento de “los grupos sociales más estigmatizados y discriminados que existen en México”: personas privadas de su libertad, personas de talla pequeña, personas tatuadas, con perforaciones, tatuadores, población callejera y personas migrantes, aunque, comenta, “desde 2012 yo traigo la agenda con todos estos grupos”.

Sin embargo, dice, “no fue posible que yo llegara con esos temas, porque no era del interés político”.

Sobre su experiencia personal en la política, Samantha señala que “ha sido muy grata, porque como mujer trans y a pesar de la violencia y persecución a nuestra comunidad, puedo decir que he llegado hasta aquí sola, con todo y el estigma y la discriminación”. Sin embargo, “no es fácil”, porque la mayoría de las personas en la política “son muy cuadrados y muy radicales”.

“Al principio preguntan “¿Cómo te digo?” o si soy mujer, como si fuera un bicho raro”, pero, añadió “es cuando una, como chica trans, debe estar con la mentalidad abierta, aceptarse y estar consciente de que le van a preguntar hasta lo que no”.

Otra dificultad que ha encontrado en la política es la de “paridad de género”, dice.

“He tenido pleito incluso con mujeres, que dicen ‘no, a ver, ¿cómo crees? Ella no es mujer y no debe ir con nosotras’, mientras con los hombres tampoco puede participar “porque no soy hombre”.

Además del trabajo que Samantha ha realizado con partidos políticos, ella realiza labores independientes en defensa de las personas privadas de su libertad.

Samantha

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“Me importa que se atienda a la población penitenciaria, que se visibilicen todas las violaciones a derechos humanos que hay en el debido proceso y que se haga justicia para todas las personas. Que salgan aquellas privadas de su libertad injustamente y que la reinserción social se obtenga de manera digna e integral”, explicó.

Samantha lleva desde diciembre de 2015 acudiendo de manera constante a los reclusorios de la Ciudad de México y de algunos otros estados para conversar con las personas privadas de su libertad acerca de sus historias de vida antes de la cárcel y sus metas después de haber estado en prisión, porque “merecen ser escuchadas y que se tomen en cuenta esas historias de vida, lo que ayudará a una real reinserción social”.

También asesora y apoya a personas que la buscan sabiendo que tiene comunicación con diferentes actores del gobierno. “La gente me conoce y sabe de los contactos que tengo y me piden vincularlos para resolver algunas situaciones complicadas”.

Amor y rechazo

Hace seis años, Samantha comentó a Animal Político que, además de sus metas como defensora nacional de derechos humanos, esperaba casarse y adoptar dos bebés.

Con una sonrisa relata: “Sí me casé, aunque ya me divorcié. Actualmente tengo una relación estable, aunque difícil porque mi pareja está privado de su libertad injustamente. Pero que esté preso y yo sea trans no impide que hoy seamos muy felices”.

Samantha e Israel, su pareja, se conocieron cuando ambos coincidían en antros.

Al iniciar en la política, Samantha supo que Israel viajaría a Europa para un intercambio escolar y perdió contacto con él.

Lee: 6 mujeres transgénero exitosas que rompen moldes en América Latina.

Se enteró que Israel estaba preso cuando él pidió hablar con ella, ya que desconocía de su situación. Al reencontrarse comenzaron con una relación de pareja que actualmente lleva más de un año.

Ahora Israel y sus perros son su única familia, con quien tiene planes a futuro, luego de que, su abuelo se suicidó en 1999, su madre murió de cáncer en 2009, su abuela murió de un infarto en 2014 y a los hermanos de su mamá los asesinaron.

El resto de su familia, comentó, “eran muy machos y muy homofóbicos”, la juzgaban y desde niña le decían que “era lo peor que le pudo haber pasado a su madre”, pero ahora que ella es defensora nacional de derechos humanos y trabaja en la política “ya me buscan, pero yo les digo que no. Ahora ya tengo una vida y como diría mi abuelita, si por interés me quieren, bien me pueden olvidar”.

Samantha explicó que pueden considerarla como una “chapulina política” porque ha trabajado con diferentes partidos, “pero al final de cuentas yo soy defensora nacional de derechos humanos y si cualquier partido apoya la causa que abandero, voy a estar con él”.

Sobre sus próximos proyectos políticos, contó que seguirá trabajando en la defensa nacional de derechos humanos y que quiere ser candidata a senadora en 2018.

Si ningún partido está dispuesto a respaldar su agenda política, finalizó, “vamos como independientes, pero seguiremos adelante”.

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Mutaciones del coronavirus: ¿cómo será su evolución?

Expertos explican la importancia de conocer las mutaciones del SARS-CoV-2 no sólo para hacer una vigilancia genómica de la pandemia, sino también para conocer el impacto que pueda tener la evolución del virus sobre ella.
19 de agosto, 2021
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Las mutaciones de los virus ocurren por errores al azar en la replicación de su genoma cuando se multiplican dentro de la célula. Esos errores generan la diversidad biológica necesaria para que sobre ella actúe la selección natural.

Los virus no tienen voluntad ni controlan sus mutaciones, pero el proceso evolutivo siempre da como resultado una mejor adaptación al medio. En este caso, a nosotros.

¿Cómo actúa la selección natural sobre el SARS-CoV-2? Básicamente de dos formas: o bien hace desaparecer mutaciones que son deletéreas o perjudiciales o bien selecciona mutaciones favorables porque tienen un valor adaptativo.

Conocer las mutaciones del coronavirus SARS-CoV-2 es interesante para realizar una vigilancia genómica de la pandemia, pero también para conocer el impacto que pueda tener la evolución del virus sobre ella.

Evolución del SARS-CoV-2 a lo largo de la pandemia

Desde que el SARS-CoV-2 realizó el salto a nuestra especie ha acumulado más de 12.700 mutaciones. La mayoría no tienen consecuencias biológicas. Otras han dado lugar a nuevas variantes. Algunas de ellas se denominan variante de interés (VOI) o de preocupación (VOC).

  • Variante de interés (VOI): variante del SARS-CoV-2 que porta cambios genéticos que pueden causar una enfermedad más severa, escapar al sistema inmune, afectar al diagnóstico de la enfermedad o a su transmisibilidad, provocando transmisión comunitaria en varios países, aumentando su prevalencia con un impacto notable sobre la salud pública.
  • Variante de preocupación (VOC): es una VOI que haya demostrado una mayor transmisibilidad, peor pronóstico, mayor virulencia o una menor eficacia de las medidas de salud pública, incluidos los tratamientos conocidos y las vacunas.

Al inicio de la pandemia (antes de febrero de 2020), cuando todavía no se tenía un control sobre la transmisión comunitaria del virus, hubo un periodo de rápida diversificación genética del virus coincidente con su transmisión en cada región geográfica.

Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Science Photo Library
Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

A partir de marzo de 2020, con la llegada de los confinamientos en casi todo el mundo, ocurrió una extinción masiva y una homogeneización de mutaciones (variantes). Los confinamientos frenaron la expansión de algunas variantes.

Tras la relajación de las restricciones, se produjo una nueva diversificación, esta vez de forma más progresiva. Esta fase de la evolución del coronavirus tuvo un importante componente geográfico, donde la aparición de mutaciones y variantes se agruparon por regiones geográficas.

¿Qué hubiese pasado sin confinamientos? No lo sabemos, pero posiblemente habría ocasionado una mayor y más rápida diversificación de las mutaciones.

Y, por tanto, la aparición de un mayor número de variantes. La evolución del virus se habría acelerado y con ella su adaptación al ser humano. Esto hubiera sucedido con un alto coste en vidas y pérdida de salud para millones de personas.

Selección convergente

Hasta la fecha han aparecido más de 100 mutaciones que dan lugar a cambios en la secuencia de aminoácidos de las proteínas del virus.

Científico

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Algo a tener en cuenta es que algunas de estas mutaciones han surgido recurrentemente durante la pandemia en diferentes variantes o linajes a lo largo de todo el planeta de una manera completamente independiente.

Esto indica que hay una fuerte presión selectiva actuando sobre dichas posiciones: es lo que se conoce como convergencia evolutiva. El virus encuentra una y otra vez las mismas soluciones (mutaciones) para adaptarse mejor al ser humano y asegurar su supervivencia.

También pueden ocurrir mutaciones que suponen una desventaja para la supervivencia o replicación del virus. Esto es una selección purificante.

Por ejemplo, una mutación que sea reconocida por determinado tipo de anticuerpo muy prevalente en una población hará que esa variante desaparezca en favor de otras que no la tengan. Esos casos son difíciles de detectar sin una secuenciación de todos los casos de la población.

Hay tres posiciones en el genoma que han sufrido mutaciones claves en la evolución de la pandemia hasta la fecha. La primera es la mutación D614G en la proteína de la espícula. Las otras dos son la R203K y la G204R, que han ocurrido en la proteína de la nucleocápside del virus.

Mutaciones relevantes en la espícula

La espícula del virus es la llave que abre la entrada a la célula humana. Así que no es de extrañar que haya habido una selección positiva en el sitio de unión al receptor, favorecida por aquellas mutaciones que son más eficientes en la infección.

La mutación D614G apareció hacia febrero de 2020. Esta mutación se ha detectado en la variante alfa, contribuyendo a su expansión a otras zonas geográficas, principalmente europeas en su inicio. Pero también surgió en prácticamente todas las variantes de interés como la beta y la delta.

Virus

Getty Images
La mutación D614G se sitúa dentro de la proteína espiga, la que el virus utiliza para penetrar en nuestras células.

Curiosamente, este sitio es más propenso a cambios, y la mutación podría ser debida a múltiples ganancias del aminoácido ácido aspártico, para una posterior pérdida y substitución por la glicina.

Algunas regiones del genoma son más susceptibles a mutaciones que otras. Por ejemplo, en el sitio de unión de la espícula han aparecido otras 31 mutaciones.

Las diferentes variantes se determinan en función de estas mutaciones. Son una huella de selección que aparecen en los diferentes linajes del virus.

Otras mutaciones de la espícula que han aparecido en las VOC son la N501Y y la E484K, que se ha asociado con una disminución de la respuesta de los anticuerpos neutralizantes.

Estas mutaciones indican una rápida adaptación del virus a los humanos, permaneciendo aquellas que facilitan el contagio entre personas, y su entrada en las células humanas.

Mutaciones en la nucleocápside

Si la espícula es la llave de entrada a la célula, la nucleocápside es la armadura que protege su información dentro de la célula y asegura su transcripción.

La región que codifica para la proteína de la nucleocápside parece acumular la mayor proporción de mutaciones positivas en el genoma del SARS-CoV-2, como la R203K y la G204R. Las mutaciones que ayudan a proteger este material genético del virus proporcionan una ventaja evolutiva.

Aunque la nucleocápside ha recibido menos atención que la proteína de la espícula, parece desempeñar un papel fundamental en la evolución del virus y su adaptación para sobrevivir en las células humanas.

Es previsible que se sigan acumulando mutaciones en esta región del genoma a lo largo de la pandemia. Estas mutaciones tendrán como resultado una replicación más eficiente en nuestras células.

Futuro de la evolución del SARS-CoV-2

En el año y medio que ha pasado de pandemia, el SARS-CoV-2 está adaptándose a los humanos, así como a diferentes especies animales. Las principales mutaciones están favoreciendo la transmisibilidad, sobre todo en su rapidez (selección positiva). En menor medida están favoreciendo la resistencia a la inmunidad (selección negativa).

Científicas

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La transmisibilidad del virus es alta en comparación con otros virus respiratorios, lo que juega a favor de su supervivencia, al igual que su ventana de contagio relativamente amplia en algunos infectados asintomáticos o presintomáticos. Aunque la mortalidad es relativamente baja en el conjunto global de la población, el virus es capaz de saturar el sistema sanitario y tener una alta letalidad en grupos de edades avanzadas.

Las tasas de letalidad globales del virus no son determinantes en la supervivencia del SARS-CoV-2, ya que las principales tasas de ataque ocurren en estadios menos graves de la enfermedad. Esta circunstancia hace que la evolución del coronavirus no esté determinada por lo que ocurre tras el proceso de infección, en el curso de la enfermedad y la subsiguiente convalecencia en el hospedador.

Por tanto, es poco probable que ocurran mutaciones en el virus que supongan un cambio drástico en su letalidad (mayor o menor). Será cuestión de azar que algunas mutaciones acaben siendo más o menos letales.

Sí que es esperable que surjan nuevas mutaciones que aumenten la capacidad de transmisión del virus. También son posibles las mutaciones que supongan una menor eficacia de las vacunas. Su éxito dependerá de lo rápido que se consiga inmunizar a un elevado porcentaje de la población mundial.

Cortar las cadenas de contagio con las medidas preventivas que conocemos y las vacunas siguen siendo las medidas principales para acabar con la pandemia.

Aunque es pronto para saberlo, no se puede descartar que haya que variar la composición de las vacunas en un futuro para incluir variantes nuevas que puedan inducir una respuesta inmune más eficaz.

*Óscar González-Recio es genetista e investigador Científico del INIA-CSIC, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

María de Toro es responsable Plataforma de Genómica y Bioinformática, Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR)

Miguel Ángel Jiménez Clavero es virólogo y profesor de Investigación, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

**Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons.Haz clic aquí para leer la versión original.


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