Madre de un policía desaparecido ahora también es víctima de despojo a manos del Poder Judicial
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Fotografía: Prometeo Lucero

Madre de un policía desaparecido ahora también es víctima de despojo a manos del Poder Judicial

El Poder Judicial embargó a la familia de un policía federal raptado hace 7 años, por faltar a una audiencia, aunque pagaron la multa correspondiente; no hay garantías de que les devuelvan sus bienes, porque las autoridades "no saben dónde quedaron".
Fotografía: Prometeo Lucero
Por Paris Martínez
8 de mayo, 2017
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Como castigo por no asistir a una audiencia (de la que no fue oportunamente informada), el Poder Judicial de la Federación despojó de sus muebles a familiares de la señora Araceli Rodríguez, mamá de un policía federal raptado y desaparecido hace siete años en cumplimiento del deber.

En un operativo realizado el pasado 21 de febrero, agentes policiacos arribaron al domicilio familiar de la señora Rodríguez, y extrajeron una pantalla digital, un horno de microondas, un sistema de bocinas y un equipo de sonido, todo con valor superior a 15 mil pesos, con el argumento de que con eso se cobraban una multa de 2 mil 191 pesos, por la inasistencia a una audiencia judicial convocada en noviembre del año pasado.

Aunque esa multa se pagó inmediatamente, los muebles desaparecieron.

En entrevista, la señora Araceli Rodríguez explicó que por el rapto y desaparición de su hijo (y de otros ocho compañeros) hay, hasta la fecha, 18 presuntos criminales detenidos, sometidos a juicio, contra los cuales las familias de los agentes han aportado su testimonio como prueba, a petición de la Procuraduría General de la República (PGR).

“En 2010, la PGR nos propuso a las familias que fuéramos a presentar ‘prueba testimonial’ en los juicios contra estas 18 personas –narró Araceli–; y nosotras aceptamos y hemos acudido a innumerables audiencias desde entonces, nunca habíamos faltado a ninguna audiencia, porque somos los más interesados en que se determine la verdad sobre lo que les ocurrió a nuestros hijos, y saber dónde están”.

A partir de ese momento, tanto la PGR como la Defensoría de Oficio también quedaron obligadas a informar a las familias cada vez que su testimonio fuera requerido por los juzgados, y sólo de forma supletoria, las familias de los policías desaparecidos acordaron fijar el domicilio de la señora Araceli Rodríguez como lugar para recibir notificaciones judiciales, “porque algunas notificaciones no les llegaban a las otras familias, y porque yo he estado desde el principio muy pendiente de todos los procesos: entonces, llegaban las notificaciones de las audiencias a mi casa y yo les avisaba a las demás familias”.

No obstante, en ese mismo año, Araceli comenzó a recibir no sólo las notificaciones oficiales en su domicilio, sino también amenazas por parte del crimen organizado, razón por la cual decidió huir de esa casa, en la que vivía también su hermana.

A partir de entonces, la hermana de Araceli quedó encargada de avisarle si llegaba alguna notificación judicial.

En el año 2016, sin embargo, la hermana de Araceli enfrentó una crisis de salud que puso en grave riesgo su vida, y que la llevó al quirófano en febrero de 2017, para una cirugía mayor. Fue durante esta crisis de salud que llegó la notificación de noviembre de 2016, aquella en la que se citaba a Araceli y a las otras familias a una audiencia en un tribunal de ciudad Nezahualcóyotl.

“Sabemos que hubo un error de nuestra parte –reconoce Araceli–, un error humano: nunca nos hemos negado a colaborar para que se haga justicia, esto no fue un desacato. Yo comprendo que mi familia no me avisara de esta notificación, porque mi hermana estaba muy enferma, estaba atendiéndose, mi familia está muy desgastada también, de ver tanto que hemos hecho y que simplemente Luisito no aparezca. No culpo a mi hermana por no percatarse de la notificación, le agradezco mucho que comprendiera por qué tenía yo que huir de esa casa, y que ella estuviera dispuesta a ayudarme”.

El 3 de febrero de 2017, la notificadora Nancy Ángeles acudió al domicilio de la familia Rodríguez, para entregar una nueva notificación: si Araceli no pagaba una multa de 2 mil 191 pesos por no asistir a la audiencia de noviembre, las autoridades violarían las cerraduras y se llevarían los muebles que consideraran de un valor equiparable a la multa.

“Yo no tengo abogado particular –explica Araceli–, nosotros no somos una familia rica, con dinero. Quien me da acompañamiento es una licenciada de la Defensoría Pública, y cuando vi yo esa advertencia, le avisé a la abogada que yo pensaba pagar la multa, aunque me pareciera injusta, porque no quería que mi familia sufriera ni por un segundo. Pero la abogada me dijo que no pagara, que ella iba a interponer un amparo, textualmente me dijo que no me preocupara, si hay grandes empresarios que deben millones y a ellos no los embargan, menos me iban a embargar a mí, que no tengo nada, que soy mamá de un policía desaparecido en cumplimiento del deber”.

Efectivamente, la defensora de oficio interpuso una solicitud de amparo, que fue negado.

Justicia a la mexicana

El 21 de febrero de 2017, la hermana de Araceli fue dada de alta, luego de la intervención quirúrgica a la que fue sometida días antes, y volvió a su domicilio, convaleciente. Pocas horas después, justo a las 10:30 de la mañana, la notificadora Nancy Ángeles Solís llegó también al inmueble, en Ciudad Nezahualcóyotl, acompañada por un grupo de policías que allanaron la vivienda y se llevaron los aparatos de valor que eligieron.

“Se llevaron los aparatos de la casa de mi hermana, una pantalla de 50 pulgadas, un estéreo, un equipo de bocinas grandes, su horno… Gente insensible que obligó a mi hermana, recién operada, a permanecer de pie, viendo cómo le saqueaban la casa. Mi hermana les dijo que necesitaba acostarse, que recién la habían dado de alta, pero esta funcionaria, de nombre Nancy Ángeles Solís, se negó, le dijo que tenía que quedarse ahí y presenciar el embargo, que no se podía ir a descansar, se portó muy grosera, como queriendo humillarnos”.

Tal como narra la mamá del policía víctima de desaparición, en todo momento se le aclaró a la funcionaria que en ese domicilio, y los muebles con los que estaban cargando, no pertenecían a la persona multada.

“Pero la señora Nancy Ángeles dijo que no le importaba, que en ese domicilio se recibían las notificaciones y que iba a embargar. Luego se burló: ‘a ver, qué me voy a llevar de aquí, todo está viejo’, le dijo a mi hermana. Es indignante la forma en que estos funcionarios se conducen… mejor un policía, que vio cómo mi hermana se desvanecía, se le acercó para ofrecerle llamar a una ambulancia. A la notificadora no le importó: vulneraron los derechos de mi hermana, no les costaba nada dejar que se acostara, y la obligaron a permanecer de pie”.

Luego, de recorrer la casa acompañada de los policías, la notificadora eligió llevarse los aparatos electrónicos, que valuó en 7 mil pesos (aunque su costo de adquisición fue muy superior). “Dijo que se llevaba todo eso para que se pague la multa de 2 mil pesos, porque los muebles se devalúan”.

Araceli, quien se encontraba en Cuernavaca para participar en una conferencia de prensa de víctimas de la violencia, fue informada por su hermana de lo que sucedía, y emprendió el camino de vuelta a la zona metropolitana del Valle de México.

“Me fui lo más rápido que pude pero, obviamente, cuando llegué ya todo había terminado. Yo me sentía muy culpable. Fue una situación horrible: nos quedamos todas juntas llorando, muy tristes, mis hermanas y yo, mi hija, mis sobrinas, todas con mucho, no dábamos crédito a lo que estaba pasando. Mi hermana me preguntó por qué: perdí a mi hijo, perdí mi trabajo, perdí mi casa, perdí todo, y aún en esta condición de sobrevivencia, el mismo Poder Judicial se ensaña con nosotras”.

Araceli hace una breve pausa, se disculpa por las lágrimas que van con sus palabras, y luego suelta: “¡Cómo es posible que este infierno siga! Nos arrebataron a Luis Ángel por culpa del gobierno, porque los mandó a una comisión sin que contaran con las medidas de seguridad adecuadas; y el mismo gobierno federal nos sigue lacerando, nos sigue hostigando, nos sigue poniendo en la madre”.

Una semana después, el 2 de marzo, Araceli logró reunir el dinero necesario y pagó la multa, en el intento de recuperar los muebles de su familia: 2 mil 576 pesos, que comprenden la sanción económica, más el costo de almacenamiento de los muebles.

Desde entonces han transcurrido dos meses y sigue esperando.

“El pasado 3 de mayo fui al centro administratrivo de Ciudad Nezahualcóyotl, para preguntar qué estaba pasando con los muebles. Me atendió un licenciado de nombre Arturo Guerrero, del Sistema de Administración Tributaria, le enseñé el comprobante de pago, y lo que me contestó fue que aunque ya hubiera pagado, eso no es garantía de que me devuelvan los muebles, porque no saben dónde quedaron”.

Debido a que a la audiencia de noviembre estaban citadas cinco familias de policías desaparecidos, todas las cuales habían registrado el antiguo domicilio de Araceli como dirección para recibir notificaciones, se sabe que otras cuatro multas están en trámite.

“Cada una de esas multas es una amenaza de embargo a mi familia”, lamentó Araceli.


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Por qué ahora menos mexicanos están regresando a su país desde EU

Por primera vez en más de una década, los mexicanos que están regresando a su país luego de vivir en EU. son menos que los que están migrando. ¿Es el fin de la llamada "migración cero"?
1 de septiembre, 2021
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Hasta hace no mucho, la tendencia era que más migrantes mexicanos regresaban a su país desde Estados Unidos que los que iban a buscar el “sueño americano”.

El fenómeno fue llamado migración “cero” (las cifras incluso estaban por debajo de cero), pues la balanza se mantenía más cargada del lado del regreso de los mexicanos.

Pero eso podría estar cambiando.

El centro de estudios Pew Research Center (PRC) mostró que cada vez menos migrantes mexicanos vuelven a su tierra, mientras que los que migran al país del norte siguen haciéndolo en un número constante.

“Lo más reciente que vimos es que el retorno cayó. Volvió a niveles que habíamos visto más o menos de 1995 a 2000“, explica a BBC Mundo Ana González Barrera, autora del estudio del PRC publicado en julio.

“Y entonces, aunque no ha subido la migración de mexicanos hacia Estados Unidos, el número que se han regresado se detuvo. Y esto hizo que el flujo se volviera otra vez positivo. No había estado en números positivos desde hace más de una década“, señala.

Los cambios en la migración de mexicanos hacia/desde EE.UU.. La migración "cero" se sostuvo en el periodo de 2005 a 2014. Algunos años y periodos no son contados, o se sobreponen, debido a cómo se registra la migración en ambos países y la información disponible..

Sin embargo, para la investigadora sobre migración Luciana Gandini, de la Universidad Nacional Autónoma de México, los números aún no muestran que la migración “cero” esté finalizando.

Pero sí hay políticas más duras de EE.UU. que están deteniendo a los mexicanos migrantes en la frontera.

“Ese nivel de control fronterizo es el que está evitando el cruce de flujos de diverso tipo hacia EE.UU.”

¿Por qué se dio la migración “cero”?

Antonio Villanueva es uno de los cientos de miles de mexicanos que en la década pasada contribuyeron al fenómeno de la migración “cero”.

El hombre de 46 años, originario de Michoacán, llegó en 1998 al estado de Colorado y regresó a México en 2010, cuando el empleo en la rama de la construcción fue uno de los más golpeados por la crisis económica de 2008.

“No había nada. Todas las cuadrillas estaban paradas. (…) Yo andaba solo, no traje familia, así que pare mí fue más fácil la decisión de volver ”, explica a BBC Mundo.

https://www.youtube.com/watch?v=bvQq8iw2ghM&pp=sAQA

En las últimas dos décadas, la gran afluencia hacia el norte desde México fue decayendo e incluso tuvo un efecto inverso: en el periodo de 2005 a 2014 más mexicanos volvieron a su país que los que se fueron.

A eso se le consideró una migración “cero”, o “menos de cero”.

“El máximo de retornados a México desde EE.UU. fue sobre todo en el periodo entre 2005 y 2010, siendo el principal factor de esos años la pérdida de empleos derivada de la gran recesión de 2007 y 2008”, explica González Barrera.

La crisis económica de esos años afectó sectores que emplean a muchos mexicanos, entre ellos la agricultura y la construcción.

porcentaje de mexicanos en las industrias estadounidenses

Cecilia Tombesi / BBC

Pero también el endurecimiento de las leyes y estrategias migratorias generaron más deportaciones y detenciones, lo que desincentivó el cruce.

Villanueva, que había regresado a México en 2010, dice que se volvió a EE.UU. “en los tiempos de las autodefensas en Tierra Caliente”, un periodo de violencia en el estado de Michoacán en 2012.

“Batallé bastante en la frontera. Estuve cinco o seis meses en Matamoros porque estaba difícil cruzar”, explica el hombre que ahora vive en el sur de Florida.

Los controles fronterizos y las deportaciones en la época de Barack Obama inhibieron la migración mexicana hacia EE.UU., según el PRC.

Agentes de la patrulla fronteriza y un migrante

Reuters
EE.UU. ha incrementado su seguridad fronteriza más que nunca en las últimas dos décadas.

Sin embargo, también hubo en México factores demográficos que alteraron la balanza de la histórica migración mexicana al país vecino.

La población mexicana ha envejecido en su conjunto, lo que ha movido la fuerza laboral: ya no hay tantos jóvenes que necesitan las mejores oportunidades laborales que ofrece EE.UU., como en la segunda mitad del siglo XX.

Y las necesidades familiares ya no son las mismas: “Antes, en una familia de nueve personas, dos o tres de ellos vendrían, por ejemplo. Y ahora hay familias de 4 personas, incluyendo papás, por lo que no hay tantas personas dispuestas a hacer el viaje”, dice González Barrera.

Si bien la mayoría de migrantes retornados entrevistados a su retorno a México dijeron que volvían para reunificar la familia, tanto Gandini como González Barrera dicen que esa respuesta no suele ser el motivo único o principal.

¿Por qué los mexicanos vuelven a su país?. Principales motivos (%). .

De forma similar ocurre en el sentido inverso: “La gente que se quiere ir de México no solo es por un tema económico, es por la persecución del narco, por las violencias institucionales, por el crimen organizado. Querer salir de las comunidades tiene que ver con una situación mucho más compleja, quizás, que hace una o dos décadas atrás”, dice Gandini.

¿Qué está pasando ahora?

En Estados Unidos viven unos 47 millones de inmigrantes no nacidos en ese país (de 329 millones de habitantes), de los cuales una cuarta parte son de origen mexicano.

Ese número ha sido históricamente tan grande producto de lo que el PRC llama “una de las migraciones masivas más grandes de la historia moderna”: unos 16 millones entre 1965 y 2015.

Según el cambio visto por el PRC entre 2013 y 2018, en ese periodo unos 870.000 mexicanos migraron a EE.UU., pero solo 710.000 optaron por regresar, una diferencia de 160.000 a favor de la migración.

¿Por qué los mexicanos emigran a otro país?. Principales motivos (%). .

“Esto hizo que el flujo se volviera otra vez positivo, que no había estado en números positivos desde hace más de una década. Pero sigue estando a niveles muy bajos históricamente”, añade.

Para Gandini, sin embargo, 27.000 migrantes por año entre 2013 y 2018 (lo que da el número aproximado de 160.000) es una cifra muy pequeña: “En la época de oro o de bonanza de la migración, esos números rondaban alrededor del medio millón por año”.

“Entonces todavía estamos lejísimos de lo que era el patrón migratorio tradicional de México a Estados Unidos”, añade.

Además, en los últimos años los mexicanos han tenido mayores oportunidades de migrar legalmente a través de las visas de trabajo temporales que benefician tanto a trabajadores agrícolas como a profesionales, parte de los acuerdos de libre comercio.

La frontera de Tijuana

Getty Images
Hoy más mexicanos pueden entrar a EE.UU. legalmente que en las décadas pasadas.

“Sí nos hemos dado cuenta que en años recientes más mexicanos están aquí con un estatus legal que antes. Ahora la mayoría de mexicanos o más de la mitad está aquí con un estatus legal y antes, la década pasada, era al revés. La mayoría estaba con un estatus no autorizado”, dice González Barrera.

Un futuro incierto en la balanza

Para Antonio Villanueva, volver a México como lo hizo en 2010 está para “pensarse dos veces”.

“Con todo lo que ha habido con (el presidente Donald) Trump, está más caro y más difícil sobre todo regresar si las cosas no salen bien allá en Michoacán”, dice.

Estudios del PRC y otras instituciones estadounidenses señalan que la mejora de la economía en México es un incentivo para el retorno de mexicanos. Villanueva dice que sí hay mejores condiciones que cuando se fue la primera vez en 1998, “pero no tanto”.

Planta de producción automotriz en México

Getty Images
El empleo manufacturero en México, como las plantas automotrices, han dado oportunidades a los mexicanos.

Gandini explica que las cifras no muestran una mejora económica en México. La pobreza en 2008 y 2018 era prácticamente la misma (49%), así como el empleo informal (48%-52%).

“Las condiciones de origen están igual o peor, depende cómo se lo mire”, dice.

En los últimos años, los mexicanos siguen intentando emigrar a EE.UU. pero se han encontrado con políticas como la “deportación exprés” instaurada en el gobierno de Trump.

“La detención tenía una duración de 96 minutos. Imagínate lo que implica esto, que no te alcanzan ni a preguntar el nombre”, dice Gandini.

“Y eso hace que no puedas contabilizar ese flujo porque la gente no cruza, o cruza pero es deportada inmediatamente. Entonces no puedes medir esa cantidad de personas”.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

González Barrera coincide en que no es claro qué pasará con la balanza de la migración, si seguirá siendo positiva hacia los cruces a EE.UU. o se mantendrá en la tendencia “cero”.

“Los últimos datos del lado mexicano muestran que el retorno de mexicanos sigue a la baja hasta 2020. Y es probable que sigamos viendo la misma tendencia hasta antes de la pandemia, que cambió muchas cosas”, señala.


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