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Cuartoscuro Archivo

Nuevas normas y la misma corrupción: con 200 pesos te aseguran pasar la verificación en Edomex

En el Edomex hay verificentros con dos tipos de trabajadores: los oficiales que portan un uniforme verde, y los 'coyotes' con uniforme azul.
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Por Diana Amador / Opciona
17 de mayo, 2017
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Oswaldo recuerda entre risas el día en que su auto llenó de humo negro el verificentro. Era imposible que pasara las pruebas de emisión de contaminantes, pero no fue imposible conseguir la calcomanía cero que le permitiera circular todos los días. En ese primer intento su auto fue rechazado, pero el empleado del centro de verificación en el Estado de México le dijo que regresara más tarde, cuando los testigos de su humareda salieran del lugar, y que pagara 100 pesos más para eliminar las pruebas grabadas en los videos que vigila la Secretaría de Medio Ambiente local.

Esa no fue la primera ni la última vez que Oswaldo, un economista de 35 años, pagó para que su auto pasara las pruebas de verificación sin contratiempos. Desde 2006, cuando llevó su primer auto, cayó en el “círculo de corrupción” ante el temor de que la calcomanía cero le fuera negada. De hecho, ese auto al que recién habían afinado y cambiado el aceite, no pasó la prueba y su padre le recomendó ir al verificentro EC-921, en Ciudad Azteca, donde seguro pasaba.  Y así fue, después de pagar el “brinco” de 150 pesos. Con los años aprendió que era mejor no arriesgarse a seguir las normas.

“En 2013 tenía un (auto) 2012 y no pasaba. Un año de uso, 20 mil kilómetros y no pasaba. He probado con diferentes mecánicos, con agencias y no pasa. Lo llevas afinado, cambio de aceite y no pasan, pero con 200 pesos sí”, cuenta Oswaldo, quien sospecha que existe una red de complicidad entre los empleados del verificentro y los coyotes para que los autos no pasen las pruebas y tengan que pagar por servicios ilegales.  

En Ecatepec, a 25 kilómetros de la Ciudad de México, sobre la avenida Adolfo López Mateos, se encuentra el verificentro EC-921, operado por la empresa Eleganza Automotriz S.A de C.V. Al llegar es posible distinguir a dos tipos de trabajadores: los oficiales que portan un uniforme verde, y los coyotes con uniforme azul. Son los segundos quienes se acercan a la ventanilla a ofrecer sus servicios que, por 200 pesos más, garantizan que tu vehículo pase la prueba de verificación. Ellos reciben el pago, acuden a la caja, pagan el impuesto, te indican en qué línea debes formarte, entran y salen de las instalaciones sin entregarle cuentas a nadie más. Los empleados con uniformes color verde se limitan a pintar en el parabrisas la línea que te corresponde y realizar las pruebas en la zona que es videograbada.

Desde hace cinco años, cuando Eleganza Automotriz adquirió el permiso para operar el centro, no han sido multados ni sancionados por sus malas prácticas. Año con año, los agentes de la Secretaría de Medio Ambiente del Estado de México y de la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México, encargados de vigilar el funcionamiento ordenado de los verificentros y el cumplimiento de las normas ambientales, dieron su visto bueno para que sus puertas permanecieran abiertas. De acuerdo con información de la Secretaría de Medio Ambiente estatal, se han realizado 31 supervisiones en sus instalaciones sin que se hayan detectado motivos para sancionarlos, y en noviembre de 2016 renovó su permiso de funcionamiento sin mayor problema. Con la aprobación de la Norma Emergente de Verificación Vehicular que da facultades a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) para supervisar los verificentros, hasta el 26 de enero han visitado 163 verificentros en el Estado de México, entre los que se encuentra el EC-921, que reportó algunas irregularidades en las máquinas, pero no ameritó ninguna multa ni extrañamiento. El apoderado legal de esta empresa, Abimael Ortiz Hernández, maneja otro verificentro en Oaxaca con la empresa Servicios Proaire de Oaxaca, S.A de C.V.

Ciudadanos sin opciones

Adrián lleva 8 años trabajando como “facilitador”, como él se autodenomina, aunque los usuarios conocen a estas personas como coyotes. Empezó cuando nació su cuarto hijo y el sueldo en un taller mecánico ya no era suficiente. Para entonces ya contaba con las amistades, contactos y complicidades necesarias dentro y fuera de los verificentros para empezar su nueva carrera.

En promedio, “ayudando” a 10 conductores al día, gana un aproximado de 500 pesos, después de repartir las ganancias con los empleados de centro de verificación que se quedan el 50% y 25% para el encargado del lugar. Es decir, por cada conductor que paga un “brinco” de 200 pesos, el coyote recibe 50 pesos, al igual que el director del verificentro, y 100 pesos son repartidos entre el resto de los empleados del local. “Si supieran cuántas familias dependen de este dinero, no vendrían a cerrar los locales”, dice en el árido Ecatepec donde pasa unas 10 horas de pie bajo el sol. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) ha clausurado cinco verificentros de los 153 que operan en esta entidad, seis fueron cerrados por otras autoridades, en 56 fueron clausuradas entre 1 y 3 líneas, en 71 se encontraron irregularidades en sus máquinas que no ameritaban la clausura ni suspensión de líneas y en sólo 15 no se encontró ningún tipo de irregularidades.

Hace un par de años, ante la insistencia de su esposa, intentó conseguir un empleo en un despacho contable como ayudante en general. “Me querían casi 12 horas en una oficina”, dice, “por la mitad del dinero que gano aquí”.  El actual salario mínimo es de 80.04 pesos diarios, por lo que en una semana podría obtener 560.28 pesos, mientras que como coyote puede ganar hasta dos mil 500 pesos en ese mismo periodo de tiempo. Según sus cálculos, con el sueldo que le ofrecían no podía cubrir todos sus gastos, así que optó por continuar en la ilegalidad.

Adrián sabe que su “empleo” es ilegal, y se justifica con que “aquí todos roban, todos son corruptos” y culpa también a los propietarios de los verificentros que ofrecen sueldos de 700 pesos semanales a los técnicos encargados de las pruebas. “Si no aceptan dinero por fuera, ¿cómo van a ganarse la vida?”, dice. Y confirma las sospechas de un cliente recurrente de los “facilitadores”: los técnicos se encargan de que los autos no pasen las pruebas para que se vean obligados a pagar el “brinco”. “Con la nueva ley se pusieron más creativos, tuvieron que aprender más de mecánica. El servicio es más caro y más difícil pero no imposible. En el Estado de México, nada es imposible”, dice.

Oswaldo sabe que cada semestre contribuye a la maquinaria de corrupción que se ha construido en torno a la verificación de los autos. “La nueva ley es algo bueno si se cumpliera, si se hiciera de la forma correcta. Pero llevas tu coche al servicio y no pasa, ves coches en mal estado, sacando humo y pasan. Eso te obliga a estar en el círculo de corrupción”, dice.

Si él decidiera no pagar “el brinco” y su auto dejara de circular, se vería obligado a hacer un recorrido de más de dos horas para llegar a su trabajo en la Ciudad de México, usando el transporte público en la autopista México-Pachuca que ha sido identificada por la propia Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana como la ruta más riesgosa en la entidad.  Con un sueldo que ronda entre los 20 y 30 mil pesos mensuales, no puede tomar un taxi o pedir el servicio de Uber cada mañana, además de proveer a su esposa y sus dos hijos. El economista cree que para él quedan pocas opciones, y sólo espera que “algo cambie o cambiemos todos” para que, en un futuro, su hijo pueda seguir las normas y no se vea obligado a pasar por encima de la ley.

Nueva norma, viejas prácticas

En 2016, ante las constantes declaraciones de contingencia ambiental, las autoridades metropolitanas tomaron medidas extraordinarias. Miles de autos salieron de circulación sin importar el año de su fabricación o el kilometraje, como parte de un cuestionado Hoy no circula generalizado. Ante la emergencia, las autoridades de la Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Morelos, Puebla y Tlaxcala, crearon la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came) para coordinar las medidas preventivas que evitarían llegar de nuevo a niveles muy altos de contaminación.

La Norma Emergente de Verificación Vehicular establece límites de emisiones más estrictos e incorpora el uso de sistemas de diagnóstico a bordo (OBD, por sus siglas en inglés) que, en teoría, permitirá una verificación más rápida y confiable. Además otorga a las autoridades federales la facultad de supervisar los equipos de los centros, pero el resto de esta nueva ley es parecida a la anterior.

“Lo que ha ocurrido es que, al entrar un nuevo actor, con una mirada fresca, ha encontrado muchísimas irregularidades que han existido desde hace mucho tiempo, que tienen que ver con los equipos de medición”, explica Arturo Rodríguez Abitia, Subprocurador de Inspección Industrial de la PROFEPA, y aclara que su revisión se limita a las maquinarias, por lo que el proceso de verificación sigue estando a cargo de cada gobierno. “Lo último que queremos es que nos confundan con las autoridades locales, porque no somos iguales”, dice y explica que sólo las secretarías ambientales de cada estado tienen acceso a las cámaras de vigilancia, aunque ellos pueden revisar la información que envía cada verificentro “a una nube compartida” para detectar posibles irregularidades. “Si ves que un verificentro da calcomanías cero y doble cero al por mayor, pues quizá haya que vigilar su trabajo”.

PROFEPA no participó en la redacción de la nueva norma y la conoció muy poco tiempo antes de que entrara en vigor y tuvieran que aplicarla, por lo que algunos gobiernos externaron su incomodidad. “Vimos cierta arrogancia de las autoridades locales que pensaban que lo tenían todo controlado cuando no era así”, dice el funcionario, “Llegamos y hay un sentimiento de intromisión, de “me estás desnudando, y me estás exhibiendo”. Algunas autoridades locales lo tomaron con más seriedad que otros, algunos lo admitieron y empezaron a trabajar en ello”.

Las revisiones de PROFEPA consisten en pruebas de laboratorio, de calibración y certificación de las maquinarias. Para ilustrar Rodríguez Abitia lo compara con las básculas de un súper mercado, “si están alteradas, si no respetan el sistema de pesos, si fueron manipuladas, pues a nadie le conviene que se sigan usando esas básculas, el comprador puede ser engañado”, dice. Y aunque así resulte sencillo de entender, durante muchos meses se acusaba a las autoridades de cerrar líneas o clausurar verificentros por “temas burocráticos”.

El elemento más vanguardista de la nueva ley es la verificación del sistema OBD, aunque en un inicio muchos autos nuevos eran rechazados porque su sistema OBD no cumplía con los requisitos técnicos de la nueva ley. “Esa fue una falla de una ley pre-existente porque en ciertos equipos no se pueden leer todos los monitores. Y eran rechazados, aunque no contaminaban. Eso quedará arreglado para la ley definitiva que se anuncie en agosto”, dice el funcionario.

De acuerdo con un estudio realizado por Centro Mario Molina, el sistema de verificación ha sido rebasado por las prácticas de corrupción que permiten que “cerca del 15% de los vehículos con holograma doble cero, 45% de los que tienen holograma cero y más del 80% con holograma dos, rebasan los límites permitidos por la normatividad actual y, lo que es aún más preocupante, más de 10% de los vehículos con holograma cero rebasan los límites permitidos en más de 20 veces”.

En su documento Soluciones de Fondo para Mejorar la Calidad del Aire del Valle de México, los especialistas encabezados por el Nobel de química, Mario Molina, señalan que la introducción del sistema OBD “complementa los datos de emisión arrojados por el dinamómetro que se usa en los verificentro”, pero es un sistema manipulable y falible ante la corrupción cotidiana “como el de cualquier otra computadora a bordo”. Y el ejemplo más contundente es el reciente escándalo en la fábrica alemana de Volkswagen, donde colocaron software que falseaba datos de emisiones contaminantes para engañar a las autoridades medioambientales.

“A veces sólo es necesario que el técnico se pare en un lugar que no deja ver a las cámaras, otras hay que borrar videos y lo más fácil es no conectar el sensor y hacer como que haces la prueba, pero no la haces”, dice Adrián entre risas, “Así funciona todo aquí, haces como que haces, pero no haces nada”.

Rodríguez Abitia, reconoce que “el factor humano”, la corrupción dentro de todo el sistema de verificación, es el mayor problema ambiental. “La verificación en sí misma, el proceso de verificación lo vigilan las autoridades locales, nosotros las tuercas…. Al vigilar las tuercas y reducir la posibilidad de manipular los equipos en alguna medida contribuimos a reducir la posibilidad de que el equipo se manipule, pero no lo puedes impedir del todo”, dice. El funcionario no se atreve a llamar corruptos a quienes durante años supervisaron estos centros y dieron por buenos sus servicios que hoy las autoridades federales han suspendido. “Yo no sé si hay un desconocimiento de la ley, no sé si los empleados no son bien seleccionados y no saben que no deben alterar las máquinas, lo único que podemos decir es que durante años ha habido fallas sistemáticas que no fueron detectadas o que no fueron solucionadas”.

A seis meses de la aplicación de la nueva Norma, a principios de 2017, se volvió a registrar mala calidad del aire, aunque 45% de los autos que tenían calcomanía cero, dejaron de circular un día gracias al nuevo sistema de verificación. “Ese porcentaje no dice mucho”, dice el especialista, “la clase alta y media, los que tienen coche, se compran otro en cuanto uno deja de circular. Quitar calcomanías cero no es la solución, si no va acompañado de otras políticas que inhiban el uso del auto”.

Más aún, señala que esta norma se ha quedado muy corta en cuanto a los estándares de calidad del aire, pues se declara la contingencia ambiental cuando se alcanzan los 150 puntos Imecas, cuando la Organización Mundial de la Salud determinó que arriba de 100 punto ya es peligroso para la salud de los habitantes. “El Hoy no circula generalizado causó muchísimas molestias, pero aún eso es insuficiente”, dice Rodríguez Abitia, “el problema es que no se trata de algo tangible, la gente no ve las consecuencias inmediatas, pero los hijos o los nietos de quienes alteran el sistema de verificación, seguro tendrán problemas respiratorios, generaciones enteras vivirán enfermas por contaminación y corrupción”.

 

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6 de los inventos más graciosos de la historia

A lo largo de la historia, la imaginación humana nos ha regalado una estela de inventos "extraños". Muchos de ellos no llegaron a tener éxito, y a veces no es tan raro adivinar por qué. Hacemos un recuento de algunas divertidas creaciones.
21 de diciembre, 2019
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Dicen que el ingenio humano no tiene límites, pero si le sumamos sentido del humor la mezcla es explosiva… y a veces hasta absurda.

Termina un año que estuvo dominado por la “revolución digital” y la omnipresencia de las redes sociales -¿todavía hay gente que no conozca Instagram?- en nuestras vidas.

Cada vez nos cuesta más concebir el mundo sin internet. Pero hace décadas, mucho antes de que los teléfonos fueran inteligentes y la realidad virtual, muchos inventores crearon aparatos tan divertidos y extraños que parecen sacados de un videojuego.

La lista de aparatos extraños es demasiado larga y difícil de acotar, pero en BBC Mundo quisimos destacar algunos de estos frutos de la creatividad humana que te sacarán una sonrisa.

1. Un “protector” contra las bolas de nieve

La imagen que encabeza este artículo fue tomada en Montreal, Canadá, en 1939, y pertenece a los Archivos Nacionales de Países Bajos (en neerlandés: Het Nationaal Archief) el conjunto de archivos públicos del gobierno central neerlandés.

No se sabe quién tomó la foto, pero su título no deja lugar a dudas: “Protección facial de plástico para tormentas de nieve”.

El escritor y periodista mexicano-estadounidense Alexis C. Madrigal, quien escribe sobre tecnología sostenible, dijo en la revista The Atlantic que le recuerda la tira cómica Spy vs Spy (Espía contra espía), creada por el refugiado cubano Antonio Prohias en 1961 y que inspiró varias series animadas y videojuegos.

Juzguen ustedes mismos:

Spy vs Spy

MAD Magazine
Espía contra espía. ¿Parecidos razonables?

Pese a que fue un experimento fallido con una estética, digamos… ¿particular? (de acuerdo, casi espantosa), tenía cierta lógica.

No hay mucha más información disponible sobre este extraño aparato triangular que no sorprendería ver hoy día en una coreografía de Lady Gaga.

Tiempo al tiempo.

2. ¿Y si nos afeitamos en grupo?

Este invento es mucho más antiguo pero igualmente llamativo: una máquina inventada en el siglo XIX que prometía afeitar hasta una docena de hombres al mismo tiempo.

Sin embargo, no tuvo en cuenta algunos detalles importantes.

Por ejemplo, era incapaz de alterar los movimientos en base a la forma de la cara de cada persona, por lo que al final más que dejarte un buen afeitado podía dejarte la barbilla llena de cortes.

El guionista, comediante y productor de televisión británico Eric Sykes hizo un recreación para una serie televisiva de los años 60 de esta máquina de “afeitados en masa” en la que quiso mostrar lo aterrador que podría ser ponerse en “manos” de este curioso aparato:

La serie de Eric Sykes (1923 - 2012), a la izda., estaba pensanda para una serie llamada "Brainwaves" (ondas cerebrales) sobre invenciones inusuales que nunca llegó a emitirse.

Ken Howard/Getty Images
La serie de Eric Sykes (1923-2012), a la izda., estaba pensanda para una serie llamada “Brainwaves” (ondas cerebrales) sobre invenciones inusuales que nunca llegó a emitirse.

¿Te dejarías afeitar por esta máquina?

máquina de afeitados en masa

Ken Howard/Getty Images
Una experiencia aterradora….

La máquina fue fabricada y vendida por D Merry and Son, en Birmingham, a un costo de siete guineas, según se lee en una ilustración del Museo de la Ciencia de Reino Unido.

3. Fumar en pareja

Y acá va otro invento curioso cuyo creador también se desconoce: un aparato para compartir un cigarrillo de la forma más complicada que uno pueda imaginar.

En esta foto que data de 1955, los modelos Frances Richards y Earl Jones representaron la escena:

Esta foto es de 1955

Jacobsen/Getty Images
¿Fumamos a medias?

El invento consiste en una boquilla “doble” hecha de plástico que se conecta a la pipa para fumar tan representativa de esa época.

Muy práctica si quieres llamar la atención de tus amigos y conocidos en cualquier evento… no tanto para llevarla en el bolso.

4. Zapatos para “caminar” sobre el agua

¿Alguna vez te imaginaste caminando sobre el agua?

El inventor M. W. Hulton sin duda tenía esa idea en mente cuando creó unos zapatos para “andar” sobre el mar que funcionan con unas hélices y que puso a prueba en el Grand Union Canal de Inglaterra, en 1962.

El inventor M W Hulton mostrando sus zapatos marinos.

Fox Photos/Getty Images
El inventor M. W. Hulton mostrando sus zapatos “marinos” en el Grand Union Canal.

La parte más divertida de estos “zapatos” es que van unidos y que además se impulsan con unos bastones que parecen de esquí.

Ahora, si el mar estaba bravo, era mejor quedarte en casa.

5. Un coche-rueda gigante

Y hablando de transporte… ¿qué te parecería conducir una rueda en lugar de un auto?

En eso consistía precisamente la dinasfera -o dinoesfera- un vehículo inventado, diseñado y patentado por John Archibald Purves en 1930.

Este británico, inspirado por los dibujos de Leonardo da Vinci, recreó uno de ellos con este gracioso invento.

De hecho, llegó a construir un par de prototipos: uno pequeño que funcionaba con electricidad y otro más grande con motor de gasolina.

Así era el modelo eléctrico:

Dinosfera en Somerset, suroeste de Inglaterra, 1932

Fox Photos/Getty Images
Es una rueda… pero el conductor no gira. Foto: febrero de 1932, Somerset, suroeste de Inglaterra.

Este vehículo tan especial, de 3 metros de altura y 450 kg de peso, tenía tres marchas y alcanzaba una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora.

Lo curioso de este invento es que pese a que la rueda giraba, el conductor permanecía inmóvil. Lo más difícil: controlar la dirección, algo que se lograba inclinando el cuerpo hacia el lado deseado. Y frenar también era complicado.

“Hemos reducido el medio de locomoción a la forma más simple posible con el consecuente ahorro de energía. Este es el vehículo de alta velocidad del futuro“, dijo su inventor.

Su pronóstico no fue muy acertado, pero nos dejó imágenes divertidas como esta:

1932 Purves Dynasphere.

National Motor Museum/Heritage Images via Getty Im
“El vehículo del futuro”, según John Archibald Purves, el hombre que lo inventó en los años 30.

6. Esquiar con el bebé a cuestas

Cerramos esta galería de inventos divertidos con un aparato que fue inventado por Jack Milford, un famoso integrante del equipo de hockey sobre hielo británico Wembley Monarchs.

En este caso, el invento nació en 1937 de su deseo de poder patinar sobre hielo junto a su esposa y su hijo pequeño.

A nosotros nos dio risa, pero parece que el bebé no lo encontró tan divertido:

Jack Milford, jugador de hockey sobre hielo, inventó este dispositivo para poder patinar junto a su hijo y esposa. Abril de 1937

L. C. Buckley/Fox Photos/Getty Images
Jack Milford, jugador de hockey sobre hielo, inventó este dispositivo para poder patinar junto a su hijo y esposa. La foto fue tomada en abril de 1937.

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https://www.youtube.com/watch?v=KJDp1Nt_ySw&t=4s

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