Más fumadores y falta de opciones para los adictos, así México ante el tabaquismo
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Cuartoscuro

Más fumadores y falta de opciones para los adictos, así México ante el tabaquismo

A casi una década de la implementación de la Ley General para el Control del Tabaco, se ha logrado tener espacios libres de humo, pero faltan soluciones de salud pública para los fumadores.
Cuartoscuro
Por Cynthia Ramírez
31 de mayo, 2017
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México ha fallado en reducir el número de fumadores y también en dar opciones de tratamiento a quienes no han dejado esta adicción.

Tras la implementación de la Ley General para el Control de Tabaco (LGCT), en mayo de 2008, en lugar de reducirse, aumentó el número de fumadores activos y el de quienes intentaron, sin éxito, dejar de serlo.

Para los 17 millones de fumadores que hay en México la única opción que les ofrece la LGCT y la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic) es que dejen de fumar. Para conseguirlo ofrece consejos breves, entrevistas motivacionales y terapias de reemplazo de nicotina.

Pero para quienes han decidido seguir fumando no hay opciones. La política pública en México no contempla alternativas menos dañinas como las que potencialmente ofrecen los sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN), entre los cuales los cigarros electrónicos son el dispositivo más común.

En Reino Unido algunas instituciones como el National Health Service los propone como una alternativa del servicio de salud pública para quienes no pueden o han decidido no dejar de fumar.

A casi una década de su publicación, Éctor Jaime Ramírez Barba, uno de los diputados federales que redactó e impulsó la LGCT, reconoce que entonces el objetivo principal de la ley “eran los espacios libres de humo de tabaco y atajar el problema del humo de tabaco de segunda mano”.

También era importante mantener a los menores de edad lejos del tabaco y para ello se fijaron criterios para el etiquetado, empaquetado, promoción, publicidad, patrocinio y venta de los productos del tabaco.

Ramírez Barba señala que incluir en la ley impuestos o nuevas tecnologías como el cigarro electrónico —que en ese momento en México ni siquiera figuraban— para combatir el tabaquismo solo hubiera polarizado más la discusión y probablemente la ley nunca se hubiera aprobado.

Tenemos que reconocer que no somos suficientemente efectivos[/animalp-quote-highlight]

Si bien la LGCT logró su principal objetivo: contar con espacios 100% libres de humo, hay escandalosos casos de dejadez en ciertos aspectos de la implementación (la venta de cigarrillos sueltos es una realidad en cada puesto de periódicos) y una omisión que a estas alturas resulta inaceptable: políticas públicas enfocadas en reducir el daño en la salud de aquellas personas que no están preparadas para dejar de fumar, o simplemente han decidido, en pleno uso de sus capacidades y responsabilidades, no abstenerse.

Lee: ¿Por qué el de pulmón es el cáncer que más mata en el mundo?

El año pasado en la conmemoración del Día Mundial sin Tabaco, el secretario de Salud, José Narro, reconoció que las políticas contra el tabaco habían sido ineficaces:

“Tenemos que ser muy honestos y tenemos que reconocer que no somos suficientemente efectivos, que no baja realmente el porcentaje de fumadores en un país y que hay acciones a lo largo de muchos años, que disminuye la edad de inicio para el hábito del tabaco”.

¿Por qué es difícil abandonar el cigarro?

Dejar de fumar va más allá de sustituir la adicción a la nicotina.

Gregor Hens narra, en su libro Nicotine, que el verdadero problema de un fumador no es la nicotina sino lo que cada cigarro representa: “cada cigarro que fumé sirvió a un propósito: era una señal, una medicación, un estimulante o un sedante. Era un juguete, un accesorio, un fetiche, algo para pasar el tiempo, una ayuda para mi memoria, una herramienta de comunicación o un objeto de meditación”.

Para reducir la intensidad y frecuencia del síndrome de abstinencia y la dependencia física, se emplean terapias de sustitución de nicotina (parches, goma de mascar, inhalador bucal, aerosol nasal o tabletas sublinguales).

Mientras que para la dependencia psicológica se trabaja con terapias cognitivas conductuales que permitan ir desmontando las conductas y creencias que el fumador asocia con el acto de fumar, explica la doctora Guadalupe Ponciano especialista en adicciones y ex directora de la Clínica Contra el Tabaquismo en la UNAM.

Pero fumar va más allá de suministrarse nicotina, añade Ponciano, por ello dice, las terapias de sustitución fracasan; además buscar a toda costa que todos los fumadores dejen el cigarro no es un enfoque ni realista ni pragmático.
De acuerdo con el Programa de Tratamiento Integral para la Cesación del Tabaquismo (2001-2006), a los tres años del tratamiento, 43% de los pacientes se mantenía lejos del tabaco, lo que revela que la efectividad de las clínicas contra el tabaquismo es alentadora pero limitada.

La tecnología y los fumadores

En 1988, el médico estadounidense Michael Russell señaló que mientras la nicotina del tabaco causa adicción, el alquitrán era lo que mataba a los fumadores. Con los años la evidencia científica demostró que la nicotina no es la causa principal de las enfermedades relacionadas con el tabaquismo, ni es un factor de riesgo importante para el desarrollo de cáncer o de accidentes cardiovasculares.

Para Miguel y su esposa el cigarro electrónico significó dejar el tabaquismo y tener más tiempo de vida.[/animalp-quote-highlight]

De ahí que una opción para combatir el tabaquismo sean los sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN). El estudio Nicotine without smoke.Tobacco harm reduction. A report by the Tobacco Advisory Group of the Royal College of Physicians, realizado por el Royal College of Physicians de Reino Unido y publicado en 2016, señala que si bien en el vapor de los cigarros electrónicos se detectaron algunos de los carcinógenos y otras toxinas presentes en el humo de tabaco, el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con el tabaquismo es muy bajo. Y afirman que aunque aún no es posible cuantificar con precisión los riesgos a largo plazo asociados con los cigarros electrónicos, los datos disponibles sugieren que es poco probable que superen 5% de los asociados con los productos de tabaco tradicional.

La OMS ha aceptado que el desarrollo de nuevos productos de tabaco, incluidos los SEAN, que sean menos tóxicos y/o adictivos podría ser parte del enfoque integral para reducir las enfermedades y muertes provocadas por el tabaquismo, particularmente entre los usuarios que no están dispuestos a dejar de fumar o son incapaces de romper su dependencia.

Pero también ha señalado que si estos productos echan por tierra los esfuerzos por desnormalizar el consumo  de tabaco, aumentan el riesgo de exposición o incentivan su consumo podrían causar un mayor daño al individuo y a la población en su conjunto. Por ello y ante la innegable evidencia de que estos productos ya se encuentran en el mercado se ha pronunciado a favor de su regulación.

Para Miguel y su esposa el cigarro electrónico significó dejar el tabaquismo y tener más tiempo de vida.

Ambos fumaban desde los 16 años unos 30 cigarros diarios. A los 29 años ella tuvo un primer infarto intestinal y tras una serie de operaciones y con un intestino cada vez más corto el médico les dio un ultimátum: tenían que dejar de fumar.

Para ese entonces ya habían intentado los parches y el chicle de nicotina con poco éxito, pero fue hasta que dieron con los cigarros electrónicos que finalmente pudieron dejar el cigarro tradicional.

Los meses de vida que le habían pronosticado a su esposa se convirtieron en un año y medio. Ella murió, pero Miguel está convencido de que ese tiempo extra solo fue posible gracias a que empezaron a vapear (inhalar el vapor de los cigarros electrónicos y tan difundido está este nuevo término que en 2014 fue la palabra del año del Diccionario de Oxford).

Te recomendamos: Vapear y fumar no es igual.

Los SEAN representan al mismo tiempo una promesa y una amenaza para el control del tabaco. Que se conviertan en una u otra depende de cómo interactúen las industrias que los comercializan (fabricantes independientes y reconocidas tabacaleras), los consumidores y la comunidad médico científica (críticos y defensores), pero estas interacciones solo se pueden dar dentro de un marco regulatorio sensato y proporcional.

En México, la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris) no ha entrado a la discusión del tema, por lo que los cigarros electrónicos son ilegales pese a que no hay ninguna regulación que específicamente los prohíba.

De acuerdo con la Cofepris, el fundamento de la prohibición se encuentra en el artículo 16.6 de la LGCT, que impide: “Comerciar, vender, distribuir, exhibir, promocionar o producir cualquier objeto que no sea un producto del tabaco, que contenga alguno de los elementos de la marca o cualquier tipo de diseño o señal auditiva que lo identifique con productos del tabaco”.

Bajo esa misma interpretación es que se desterraron los cigarros de chocolate. Vale la pena decir que los cigarros de chocolate ha sido lo único que la autoridad sanitaria ha logrado restringir con éxito bajo esa interpretación de la ley, porque actualmente no solo 95% de la demanda de cigarros electrónicos se cubre a través de tiendas online, sino que prácticamente en cualquier centro o zona comercial.

Durante años, la Cofepris se negó repetidamente a proporcionar los estudios, análisis, dictámenes o peritajes técnicos en los que basaba su prohibición. Fue hasta 2013, cuando, obligado por un recurso de revisión interpuesto ante el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, que aceptó que ellos no habían realizado ningún tipo de estudio o análisis: la prohibición se basaba en una interpretación de la LGCT  y en las dudas que tenía la OMS hace un lustro.

Un año después, en abril de 2014, José Armando Contreras Neri se amparó luego de que la Cofepris le impuso una multa de 62 mil pesos por vender cigarros electrónicos. El amparó terminó dirimiéndose en la segunda sala de la Suprema Corte de Justicia (SCJN) y los Ministros fallaron a favor de Contreras Neri dejando sin efecto la multa.

Además determinaron que la estrategia antitabaco y prosalud de la LGCT partía de la premisa de luchar legalmente contra los efectos del tabaco, lo cual “no podía  traducirse en la prohibición absoluta para vender productos que no derivan del mismo, especialmente porque el comercio de productos del tabaco, que son los que efectivamente inciden en la salud de las personas, sí está permitido bajo ciertas condiciones”. La SCJN concluyó que el trato dado a los cigarros electrónicos era desigual e incongruente con el fin que la LGCT pretendía alcanzar.

La lucha contra el tabaquismo no solo debe velar por los no fumadores, sino por los fumadores que genuinamente quieren liberarse de su adicción y por aquellos que no quieren o pueden dejar de fumar. El enfoque integral para controlar el consumo de tabaco pasa necesariamente por abrir el debate de los SEAN y terminar con el mercado negro de cigarros electrónicos en el que todos los días se arriesga un vapeador.

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La familia que no tiene huellas dactilares

Una familia en Bangladesh tiene una rara mutación genética que les ha representado dificultades en un mundo cada vez más dependiente de datos biométricos.
26 de diciembre, 2020
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Apu Sarker me mostró la palma abierta de su mano durante una videoconferencia desde su casa en Bangladesh. Al comienzo nada me pareció raro, pero cuando miré más de cerca me percaté de lo lisas que eran las superficies de sus dedos.

Apu, de 22 años, vive con su familia en una aldea en el distrito norteño de Rajshahi. Hasta hace poco, trabajaba como asistente médico. Su padre y abuelo eran agricultores.

Los hombres en la familia de Apu parecen compartir una rara mutación genética que se cree que solo afecta a un puñado de personas en el mundo: no tienen huellas dactilares.

Antes, en las épocas del abuelo de Apu, no tener huellas digitales no era gran lío. “Nunca lo pensé como un problema”, dijo Apu.

Pero después de décadas, esos pequeños surcos que se arremolinan en las puntas de nuestros dedos -llamados dermatoglifos– se han convertido en el dato biométrico más recopilado del mundo.

Se usan para todo, desde el paso por un aeropuerto hasta para abrir nuestros teléfonos inteligentes.

Un teléfono inteligente que se abre con la huella digital

AFP
Hoy en día, las huellas digitales se utilizan para operar un sinnúmero de dispositivos, como el teléfono inteligente.

En 2008, cuando Apu era niño, Bangladesh introdujo una Tarjeta de Identidad Nacional para todos los adultos y la base de datos requería una huella del pulgar.

Los funcionarios confundidos no sabían si emitirle una tarjeta al padre de Apu, Amal Sarker. Finalmente, recibió una tarjeta con el sello “SIN HUELLA DIGITAL”.

En 2010, las huellas dactilares se volvieron obligatorias para pasaportes y licencias de conducción.

Después de varios intentos, Amal logró conseguir un pasaporte mostrando un certificado de una junta médica. Nunca lo ha usado, en parte porque teme que haya problemas en el aeropuerto. Y, aunque conducir una motocicleta es esencial para su trabajo de agricultor, nunca ha obtenido una licencia.

“Pagué la tarifa, pasé el examen, pero no me dieron la licencia porque no podía dar una huella digital”, explicó.

Registro de datos biométricos en Bangladesh

Getty Images
Bangladesh ha realizado una extensa recopilación de datos biométricos de sus habitantes, sin los cuales no se puede aquirir un pasaporte, o una licencia de conducir, ni siquiera una tarjeta SIM para el teléfono.

Amal carga consigo el recibo de pago de la licencia, pero no siempre le ayuda cuando lo detienen. Le han multado dos veces. En ambas ocasiones explicó sobre su dolencia a los policías, dijo, y les mostró las puntas de sus dedos para que vieran. Ninguno le perdonó la multa.

“Siempre es un experiencia vergonzosa para mí”, contó Amal.

En 2016, el gobierno hizo obligatorio comparar la huella digital con la base nacional de datos para poder comprar una tarjeta SIM para un celular.

“Parecieron confundidos cuando fui a comprar una SIM, el software de su sistema se congelaba cada vez que ponía mi dedo en el sensor”, dijo Apu, con una sonrisa irónica.

Le rechazaron la compra. Todos los hombres de su familia tienen que usar tarjetas SIM bajo el nombre de su madre.

Amal

BBC
Los dedos de Amal Sarker no tienen los patrones distintivos que se encuentran en la mayoría de las personas.

La dolencia rara que afecta a la familia Sarker se llama adermatoglifia.

Se dio a conocer ampliamente en 2007 cuando Peter Itin, un dermatólogo suizo, fue contactado por una mujer de su país que tenía problemas entrando a EE.UU.

Su cara correspondía a la foto de su pasaporte, pero los agentes de inmigración no podían registrar sus huellas dactilares. No tenía.

Tras examinarle, el profesor Itin encontró que la mujer y ocho miembros de su familia sufrían una rara condición, con las yemas de los dedos planas y un número reducido de glándulas sudoríparas en las manos.

Trabajando con otro dermatólogo, Eli Sprecher, y la estudiante de posgrado Jann Nousbeck, el profesor Itin examinó el ADN de 16 miembros de la familia -siete con huellas digitales y nueve sin éstas.

“Los casos aislados son muy raros y no se han documentado más que unas pocas familias”, contó el profesor Itin a la BBC.

Agente de inmigración en EE.UU. verifica las huellas digitales de una pasajera

Getty Images
En muchos países, como en EE.UU., los agentes fronterizos verifican las huellas digitales de los viajeros antes de permitir su entrada.

En 2011, el equipo se enfocó en un gen, SMARCAD1, que mutó en los nueve miembros sin huellas de la familia y pudieron identificarlo como la causa de la rara dolencia. Prácticamente no se conocía nada de este gen. La mutación no parecía causar otros efectos negativos aparte de los cambios en las manos.

La mutación que se buscó durante todos esos años afectaba un gen “del que nadie sabía nada”, expresó el profesor Sprecher. Por eso tardaron años en encontrarlo.

Una vez descubierto, la enfermedad fue nombrada adermatoglifia, pero el profesor Itin la apodó “enfermedad de demora migratoria”- por su primera paciente que tuvo problemas entrando a EE.UU.- y el nombre resultó.

Amal y Apu

BBC
Amal y Apu Sarker. “No está en mis manos, es algo que heredé”, dijo Amal.

La enfermedad de demora migratoria puede afectar a varias generaciones de una familia. El tío de Apu Saker, Gopesh, que vive en Dinajpur, a unos 350km de Daca, tuvo que esperar dos años antes de que le autorizaran un pasaporte.

“Tuve que viajar a Daca cuatro o cinco veces en los últimos dos años para convencerles de que sufría la mutación”, declaró Gopesh.

Cuando su oficina empezó a utilizar un sistema de control de asistencia con huellas digitales, Gopesh tuvo que convencer a sus jefes que le permitieran utilizar el sistema antiguo: firmando una planilla de asistencia todos los días.

Un dermatólogo en Bangladesh ha diagnosticado la condición de la familia como queratodermia palmoplantar congénita, que el profesor Itin cree que evolucionó en adermatoglifia secundaria, una versión de la enfermedad que también puede producir resequedad cutánea y reducción de la transpiración en las palmas de las manos y plantas de los pies.

Los Sarker na reportado todos estos síntomas.

Se necesitarían hacer más exámenes para confirmar si la familia tiene alguna forma de adermatoglifia.

El profesor Sprecher expresó que su equipo estaría “muy contento” de ayudar a la familia con pruebas genéticas.

Los resultados de esas pruebas podrían darles a los Sarker alguna certidumbre, pero no les aliviaría la carga de navegar diariamente por un mundo sin huellas digitales.

El hermano menor de Apu Sarker, Anu

BBC
El hermano menor de Apu Sarker, Anu, también heredó la rara mutación genética.

Los Sarker que padecen de esta mutación están viviendo en una sociedad que no solo les resulta más difícil de manejar, sino que no ha evolucionado para acomodar su problema.

Amal Sarker pasó la mayoría de su vida sin mucho traspié, pero ahora dice que siente tristeza por sus hijos.

“No está en mis manos, es algo que heredé”, declaró.

“Pero la manera en que mis hijos y yo nos estamos metiendo en todo tipo de problemas, es realmente doloroso para mí”.

Amal y Apu acaban de recibir un nuevo tipo de tarjeta de identidad nacional emitida por el gobierno bangladesí, tras presentar un certificado médico. La tarjeta utiliza otros datos biométricos –un escaneo de la retina y reconocimiento facial.

Pero todavía no pueden comprar una tarjeta SIM ni obtener una licencia de conducción. Expedir un pasaporte es un largo y arduo proceso.

“Estoy cansado de explicar mi situación una y otra vez. He pedido consejo a mucha gente, pero nadie puede darme una respuesta definitiva”, se quejó Apu. “Alguien me sugirió ir a un tribunal. Si todas las otras opciones fallan, eso es lo que tendré que hacer”.

Apu espera poder conseguir un pasaporte, dijo. Le encantaría viajar fuera de Bangladesh. Sólo tiene que empezar a llenar la solicitud.

Las fotos son cortesía de la familia Sarker.


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https://www.youtube.com/watch?v=5BNNcz1-soc

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