Por qué se ha duplicado el número de jóvenes que van a la universidad (y qué es lo negativo)
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Por qué se ha duplicado el número de jóvenes que van a la universidad (y qué es lo negativo)

Las cifras del Banco Mundial muestran que solo la mitad de los jóvenes de años que comenzaron una carrera universitaria la terminan.
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Por Veronica Smink // BBC Mundo
20 de mayo, 2017
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Una de cal, dos de arena. Así podría resumirse un informe sobre la relación de los jóvenes y la educación superior en América Latina y el Caribe que publicó el Banco Mundial (BM).

El estudio resalta un dato muy positivo: en los últimos 15 años se duplicó, en promedio, la tasa bruta de matrícula. Pasó del 21% en 2000 a 43% en 2013.

Pero esa buena noticia llegó acompañada de dos malas.

A pesar de que hay el doble de jóvenes universitarios, la cantidad de graduados, lejos de aumentar, se redujo drásticamente.

Las cifras del Banco Mundial muestran que hoy, solo la mitad de los jóvenes de 25-29 años que comenzaron una carrera universitaria la terminan.

En cambio, quienes tienen el doble de edad (60-65 años) tuvieron una tasa de graduación promedio del 73%.

En tanto también cayó la calidad educativa.

¿Por qué?

Porque muchos de esos jóvenes que ingresaron al sistema educativo tienen “escasa preparación académica”.

Lo cual también explica por qué abandonan sus carreras.

Para entender mejor el fenómeno y el estado actual de la educación superior, te presentamos un resumen de cincos aspectos positivos y cinco negativos que resalta el estudio.

LO BUENO

Desde 2000 se han abierto en América Latina y el Caribe unas 2.300 instituciones de educación superior nuevas, llevando el total a 10.000.GETTY IMAGES
Muchos de los nuevos estudiantes que ingresaron al sistema educativo tienen “escasa preparación académica”.

1. Se duplicó la cantidad de estudiantes universitarios

En la actualidad en América Latina y el Caribe hay 20 millones de jóvenes de educación superior.

El crecimiento más fuerte se dio en el siglo XXI.

Mientras que entre 1991 y 2000 la matrícula pasó del 17% al 21%, el salto llegó en la década siguiente, cuando llegó al 40% en 2010.

¿A qué se debió el fuerte aumento?

Según el informe, al “incremento del número de graduados de la educación secundaria, el crecimiento del ingreso y la eliminación de restricciones de liquidez mediante becas y préstamos”.

2. La educación superior es más igualitaria

El gran motor detrás del crecimiento de la matrícula fueron los jóvenes de ingresos bajos y medios.

En 2000 el 50% más pobre de la población representaba el 16% del estudiantado. En 2012 esa cifra aumentó al 24%.

En términos nominales, el Banco Mundial estima que hoy hay 3 millones más de estudiantes de sectores pobres matriculados en la educación superior que en el año 2000 .

educaciónTHINKSTOCK
El gran motor detrás del crecimiento de la matrícula fueron los estudiantes de ingresos bajos y medios.

En total, estos jóvenes explican cerca del 45% del aumento de la matrícula.

Ese crecimiento puede verse especialmente en las universidades públicas pero también hay un mayor porcentaje de estudiantes de ingresos bajos y medios en las instituciones privadas.

3. Hay más universidades e instituciones de educación superior

El crecimiento de la matrícula en la región ha estado acompañado por una gran expansión de la oferta.

Desde 2000 se han abierto aproximadamente 2.300 instituciones nuevas, llevando el total a 10.000.

En tanto, en los últimos quince años se duplicaron los programas educativos, que hoy alcanzan los 60.000.

Jóvenes estudiantesGETTY IMAGES
Los estudiantes latinoamericanos son lentos: en promedio tardan un 36% más de lo estipulado para terminar su carrera.

4. Más y mejor gasto educativo

Hoy en América Latina y el Caribe hay una inversión en educación superior “similar a la del mundo desarrollado” si se mide como porcentaje del producto interno bruto (PIB), señala el informe.

Esto es muy meritorio ya que la región es más pobre.

Además, el estudio echa por tierra la percepción popular según la cual el gasto en educación superior es regresivo porque los estudiantes de ingresos elevados se benefician desproporcionadamente de él.

“Encontramos que el gasto actual en educación superior es (al menos ligeramente) progresivo debido a la creciente presencia de estudiantes de ingreso bajo y medio”, dice el trabajo.

5. Mayor participación del sector privado

El sector privado acompañó el crecimiento de la matrícula más que el sector público.

La mayoría de las instituciones y los programas educativos nuevos fueron creados por este sector, llevando su cuota de mercado del 43% al 50% entre 2000 y 2013.

Además, pese a sus bajos ingresos, muchos de los estudiantes nuevos pudieron financiar su educación superior privada “gracias a los préstamos educativos y las becas existentes en algunos países, así como al aumento reciente de los ingresos familiares”.

BrasilTHINKSTOCK
El BM critica a los países que ofrecen gratuidad universal ya que esta “no suele crear incentivos tan deseables”.

LO MALO:

1. Menos jóvenes graduados

Como ya hemos dicho, el estudio revela que solo la mitad de los latinoamericanos que empiezan una carrera se gradúan.

Establece que cerca del 50% de esos que abandonan lo hacen durante el primer año de sus estudios.

Atribuye el fenómeno, entre otras cosas, a la falta de sistemas de asesoramiento y apoyo a los estudiantes en la región, en especial en comparación a países como Estados Unidos.

También critica el hecho de que “los estudiantes de la región normalmente tienen que elegir un programa en su primer año en la universidad en lugar de cursar asignaturas generales, como sucede en EE.UU.”

Y menciona las dificultades para cambiar de programa o de institución, lo que limita a los estudiantes.

Pero también apunta contra las instituciones y contra las políticas educativas.

Señala que “el hecho de que aproximadamente el 30% de los estudiantes que abandonan el sistema lo hagan después de cuatro años cuestiona la duración e idoneidad de los programas”.

Y critica a los países que ofrecen gratuidad universal ya que esta “no suele crear incentivos tan deseables, pues con ella el estudiante ya no asume el costo de su educación o el riesgo de no graduarse”.

Estudiantes en un aulaGETTY IMAGES
“Un rasgo distintivo de la región es la fuerte preferencia de los estudiantes por asistir a instituciones cercanas a su hogar”, observa el Banco Mundial.

2. Menos calidad educativa

Esta parece ser la principal contracara del rápido crecimiento de la matrículación.

“El estudiante promedio cuya representación ha crecido en la educación superior (el estudiante ‘nuevo’) procede de familias de ingreso bajo y (…) está menos preparado académicamente que sus pares procedentes de entornos más favorecidos”, afirma el Banco Mundial.

Dado que la correlación entre el ingreso de las familias y la habilidad de los estudiantes es positiva, los estudiantes de ingresos bajos son, en promedio, estudiantes de habilidad baja”, señala el informe, en uno de sus párrafos más sensibles.

Esto, según los expertos, lleva a un “deterioro de los resultados”.

Al igual que con la tasa de abandono, aquí también el estudio responsabiliza en parte a las instituciones.

“Se les deben dar incentivos para que contribuyan al éxito de los estudiantes; su suerte debe estar ligada a la de sus estudiantes”, aconseja.

3. Plazos muy prolongados para graduarse

Desde 2000 se han abierto en América Latina y el Caribe unas 2.300 instituciones de educación superior nuevas, llevando el total a 10.000.GETTY IMAGES
Muchos de los nuevos estudiantes que ingresaron al sistema educativo tienen “escasa preparación académica”.

Atados a los primeros dos fenómenos está el hecho de que quienes sí logran graduarse, tardan mucho en hacerlo.

En promedio, un 36% más de lo estipulado -según el estudio-, aunque “en algunos países, algunos estudiantes tardan el doble en graduarse de lo que se supone que deberían”.

Esto tiene dos consecuencias.

Por un lado, son más los años que los jóvenes pasan sin percibir ingresos propios de un graduado universitario, lo que a veces los lleva a abandonar.

Por otra parte, esos estudiantes que no se gradúan a tiempo y reciben financiamiento público “consumen recursos fiscales valiosos”.

“El hecho de que los programas de educación superior sean más largos en muchos países de América Latina y el Caribe que en el mundo desarrollado, unido a que es más complicado cambiarse de programa, también podría obstaculizar la graduación”, observa el reporte.

4. Poca diversidad de carreras

La mayoría de los nuevos programas educativos que se han abierto desde 2000 han sido en Administración de Empresas, Derecho y Ciencias Sociales.

Esta última es la gran favorita de la región, en comparación a países anglosajones.

En cambio, son pocos los que eligen estudiar Ciencia o Ingeniería, lo que genera un déficit en América Latina.

Según el Banco Mundial, la culpa no solo la tienen los estudiantes y sus elecciones.

Un aula de la Universidad Pompeu Favra, BarcelonaUNIVERSIDAD POMPEU FAVRA
El BM menciona las dificultades para cambiar de programa o de institución, lo que limita a los estudiantes.

“Muy poco del financiamiento se asigna de modo competitivo a las instituciones de educación superior (sean públicas o privadas) en función de su producción investigativa, lo cual podría explicar por qué las universidades de la región no producen más graduados en Ciencias”, apunta el estudio.

5. Las universidades públicas como única opción

“Cuando los hacedores de política subvencionan las instituciones públicas pero no dan ayuda financiera para asistir a las privadas contribuyen a crear una demanda cautiva para las instituciones públicas – la de los estudiantes que no tienen otra opción”, remarca el trabajo.

Agrega que se “debe prestar mucha atención al poder de mercado resultante para las instituciones de educación superior públicas”.

Además, destaca que “un rasgo distintivo de la región es la fuerte preferencia de los estudiantes por asistir a instituciones cercanas a su hogar”.

Y advierte: “Hay que tener un cuidado especial para evitar que esas instituciones exploten su poder de mercado natural ofreciendo servicios de calidad baja”.

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Por qué algunas personas contraen COVID entre la primera y segunda dosis de la vacuna

Aunque varios países vayan avanzados en la vacunación, el virus sigue avanzando. Los expertos recomiendan seguir protegiéndose incluso después de ser inoculado.
10 de marzo, 2021
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La enfermera Maria Angélica Sobrinho, de 53 años, fue la primera en ser vacunada contra la covid-19 en la ciudad de Bahía en Brasil. Unos días después, empezó a mostrar síntomas y se le diagnosticó una infección por coronavirus.

Sobrinho no es la única persona que ha pasado por esto. En varios países del mundo se han reportado casos de otros pacientes que durante el intervalo de al menos 21 días entre la primera y la segunda dosis han contraído la enfermedad.

Es algo han aprovechado quienes difunden noticias falsas y bulos en las redes sociales para afirmar que los productos base de las vacunas podrían llegar hasta a matar.

Por ello, antes de alarmarse o compartir este tipo de informaciones, es preciso tener mucho cuidado y entender lo que está pasando.

Entonces ¿cómo es posible dar positivo por covid-19 entre la primera y segunda dosis de la vacuna?

Protección incompleta

Varias de las vacunas que ya se administran en distintos países requieren dos dosis para asegurar la protección completa, como la de Pfizer, Oxford/AstraZeneca, Coronavac, Moderna o Sputnik V.

El tiempo entre una dosis y otra varía según el fabricante. Pfizer recomienda dejar pasar 21 días y la Universidad de Oxford unos tres meses, por ejemplo.

Personal médico preparando una dosis de SinoVac.

Getty Images
Muchas de las vacunas que ya se administran requieren dos dosis para conseguir la protección máxima.

Ninguna vacuna disponible es capaz de proteger antes de que hayan pasado 14 días desde que se aplicó primera dosis, ya sea contra la covid-19 u otra enfermedad”, aclara la doctora Isabella Ballalai, vicepresidenta de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones.

Con independencia de la tecnología, las vacunas suelen contener antígenos, unas sustancias que interactúan con el sistema inmune y crean los anticuerpos necesarios para combatir una futura invasión vírica.

La cuestión es que este proceso tarda un tiempo en completarse: las células inmunitarias necesitan reconocer los antígenos, “interactuar” con ellos y crear una reacción satisfactoria. Este trabajo suele tomar unas dos semanas.

Por ello es necesario que el paciente que reciba una primera dosis siga protegiéndose con el uso de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos entre otras medidas.

“Recibir las dos dosis tampoco implica estar liberado para tener una ‘vida normal’. Por lo que sabemos, la vacuna protege contra las consecuencias más graves de la covid-19, pero las personas inmunizas podrían seguir transmitiendo el virus a otros”, complementa Ballalai.

Si la vacunación también ralentizará la propagación del virus se está investigando en los estudios preliminares de los primeros meses de campaña.

Por lo tanto, mientras el virus continúe circulando a niveles altos y no haya una gran parte de la población vacunada, la recomendación es seguir las medidas de control y respetar las restricciones.

Panel informativo sobre el uso correcto de mascarillas en un aeropuerto.

Getty Images
A pesar de ir vacunados, es preciso seguir respetando las restricciones y medidas que impongan las autoridades.

Imposibilidad científica

Otro bulo que circuló recientemente señalaba la posibilidad de que la propia vacuna cause covid-19.

Pero eso, dice Ballalai, es absolutamente imposible.

“Los inmunizadores están hechos con virus inactivados y ni siquiera de milagro podrían causar la enfermedad“, dice la especialista.

Este, por cierto, es un mito que aparece cada año durante las campañas contra el virus de la influenza, que suele circular en otoño e invierno.

“El sujeto recibe la vacuna y unos días después presenta síntomas de gripe. Entonces llega a creer que la culpa es de la dosis aplicada”, apunta Ballalai.

De nuevo, la explicación está en el tiempo que se necesita para que proteja: mientras el sistema inmunológico no cese la producción de anticuerpos, el riesgo de infectarse con influenza (o coronavirus, en el ejemplo actual) es alto.

CoronaVac, la vacuna china, está hecha con virus inactivos, un modelo utilizado en la ciencia durante muchas décadas.

Como su nombre lo indica, los coronavirus presentes en ampollas se someten a un proceso con sustancias químicas y cambios de temperatura que lo inactivan y eliminan cualquier posibilidad de que invadan las células y se repliquen en nuestro organismo.

Ampollas de CoronaVac.

Getty Images
La vacuna CoronaVac se basa en virus inactivos y es imposible que produzcan la enfermedad en el organismo.

Cuidados y recomendaciones

También es importante saber que los efectos adversos de las vacunas son poco frecuentes, pero posibles.

“El individuo puede tener fiebre, malestar y un poco de dolor”, ejemplifica Ballalai.

Si el malestar no desaparece después de unos días o se vuelve más intenso, es importante buscar consejo médico.

Se debe al hecho de que estos síntomas incluso pueden ser causados ​​por el efecto de las vacunas, pero también son característicos del propio covid-19 y sería importante descartarlos.

Con más de 200 millones de dosis de vacunas contra la covid-19 administradas por el mundo y la rapidez con que se sigue inoculando en ya varios países, de momento no hay noticias sobre efectos colaterales preocupantes que justifiquen la paralización de las campañas.


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