Todo lo que Netflix sabe de ti (y para qué quiere saber tanto)
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Todo lo que Netflix sabe de ti (y para qué quiere saber tanto)

Netflix tiene más de 100 millones de clientes en todo el mundo y esa red de tv sabe mucho sobre cada uno de sus usuarios: desde cuánto tiempo pasan frente a la pantalla, hasta qué buscan, ¿por qué?
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Por BBC Mundo
6 de mayo, 2017
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Mientras tú miras Netflix, Netflix te mira a ti.

El servicio de televisión en línea es cada vez más popular. En 2016 batió su récord de suscriptores internacionales y ya está disponible en 190 países, según explica en su sitio web. En total, cuenta con más de 100 millones de clientes en todo el mundo.

Y una de las claves de su éxito es, sin duda, la profundidad con la que conoce a su público: Netflix estudia con detalle tus hábitos de consumo para conocerte mejor y para sacarte el mejor partido como usuario.

Ya lo dijo hace tiempo el gurú mundial de mercadeo Philip Kotler: “Lo más importante es predecir hacia dónde van los clientesy pararse en frente de ellos“.

Y eso es, precisamente, lo que hace Netflix cada vez que te conectas a su servicio.

Netflix reflejado en una pupilaGETTY IMAGES
Tú miras Netflix, pero Netflix te mira a ti.

La clave: los metadatos, los grupos de datos que definen tu perfil gracias a la información que le das cada vez que miras uno de sus videos (e incluso antes de hacerlo).

Netflix observa a qué hora te conectaste para ver el último capítulo de tu serie favorita (y el primero), desde dónde lo hiciste exactamente y cuándo perdiste el interés.

Analiza también cuántos minutos de la serie viste, cuántas pausas hiciste y cuánto duró cada una de ellas.

Sabe si estás “enganchado” a una serie, película o documental, o si no logró atraparte del todo.

Lo que ves… y lo que quieres ver

Netflix conoce los perfiles de sus clientes y reconoce los dispositivos desde el que te conectas cuando accedes a su web: qué modelo y marca de televisor, smartphone o tableta usas en cada ocasión y cuál es tu navegador de internet y la dirección IP de tu terminal.

También sabe qué palabras escribes en el buscador para acceder a las series y películas que ofrece y cuándo haces clic (y cuándo no).

Netflix en un teléfonoGETTY IMAGES
La empresa estadounidense conoce el dispositivo y el lugar desde el que te conectas.

Sabe también cuál es tu historial de búsquedas, qué productos te gustan más, cómo los puntúas y, por supuesto, cómo pagas sus servicios.

Tiene un recuento del número de horas de contenidos audiovisuales que has visto desde que tienes la cuenta, cuántos programas y series has consumido y cuánto has pagado por ellos.

En 2015, la compañía tecnológica lanzó una estadística muy interesante en la que reveló que conoce el momento exacto en el que sus usuarios se “enganchan” a sus series. Es lo que llama el “episodio gancho”.

Apenas conoce los datos personales de sus clientes, más allá de su nombre, correo electrónico y datos de facturación, pero gracias a todos los metadatos que tiene sobre ello es capaz de hacer un perfil comercial que les define y de incluirles en categorías según tus hábitos e intereses.

Y no lo oculta.

NetflixNETFLIX
Netflix sabe el momento en el que te enganchaste a sus series.

El poder de los algoritmos en Netflix

En el blog empresarial de Netflix hay una larga lista de comunicados de prensa en los que da a conocer datos que analizó para mostrar el comportamiento de sus usuarios. “El 58% de los mexicanos se adelanta a su pareja en los episodios de las series”, proclama en uno de ellos.

Y justifica de esta manera su afán por saberlo todo sobre ti: “En Netflix nuestra meta es conectarte con grandes historias. Cada uno de nuestros miembros tiene gustos únicos y trabajamos constantemente para mejorar las sugerencias personalizadas que permiten encontrar los mejores contenidos más fácil y rápido”.

La compañía se define como “la principal red de televisión por internet del mundo”. Y sus más de 125 millones de horas de programas de televisión y películas por día le avalan.

“Todos los datos son alimentados por distintos algoritmos, cada uno de ellos optimizado para diferentes propósitos”, le contó a la revista tecnológica Wired Xavier Amatriain en 2013 cuando era director de ingeniería de la compañía.

Según Amatriain, los algoritmos -programas de computadoras que resuelven problemas- dividen a cada usuario según sus gustos y usan ese comportamiento para establecer cuáles son sus preferencias.

CEO de Netflix Reed HastingsGETTY IMAGES
Reed Hastings es el CEO de Netflix, “la principal red de televisión por internet del mundo”.

“Sabemos lo que has reproducido, lo que has buscado o lo que has calificado”, dijo el exdirectivo de Netflix, quien ahora trabaja para el sitio de preguntas y respuestas Quora.

Gracias a esos algoritmos, Netflix decidió cambiar sus patrones en 2013 y apostar por su propio material, ofreciendo las 13 primeras entregas seguidas de la serie House of Cards, que pagó por adelantado, en lugar de probar primero con un episodio piloto.

Los datos sobre el contenido más visto y amado por sus clientes revelaron tres ingredientes claves: el actor Kevin Spacey, el director David Fincher y los dramas políticos producidos por la BBC.

Así que la empresa encargó una nueva versión de la serie, la cual llegó a ganar el prestigioso premio Emmy.

Y demostró así que los algoritmos tenían razón (y sabían mucho sobre sus usuarios).

Los datos no sólo le sirven a Netflix para saber lo que funciona, sino también lo que puede funcionar en el futuro.

Y es que Netlfix más que mirarte, te examina. Y cada dato que obtiene lo guarda cuidadosamente dentro de su almacén digital.

Si quieres saber lo que sabe sobre ti, tan sólo tienes que preguntárselo. Las leyes de protección de datos personales le obligan a contártelo, si así se lo solicitas.

Pero saberlo no evitará que deje de hacerlo: Netflix te seguirá observando, lo quieras o no.

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"En 20 minutos los bebés pueden fallecer": la dramática crisis de oxígeno en Bolivia

El oxígeno es cada vez más difícil de conseguir en varias ciudades de Bolivia. La escasez del elemento también amenaza a bebés que necesitan ventilación artificial.
8 de agosto, 2020
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Es una carrera contra el tiempo.

Los hospitales de varias de las principales ciudades de Bolivia cada vez tienen menos reservas de oxígeno clínico y los familiares de pacientes que dependen de este elemento multiplican esfuerzos en una dramática búsqueda de un tubo o balón para tratar de salvar la vida de su abuelo, padre, hermano o incluso hijo.

Un problema que también alcanzó a decenas de recién nacidos que, por diferentes motivos, dependen de ventilación artificial para sobrevivir.

“Yo no puedo esperar a que sea el último minuto para decir qué voy a hacer. Estos bebés necesitan oxígeno continuo, y si usted le quita el oxígeno dos o tres minutos su cerebro va a sufrir. En 20 minutos los bebés pueden a fallecer”, señaló este viernes Hugo Tejerina, directivo del principal hospital materno de La Paz.

Y en una comunicación con BBC Mundo, ese centro de salud confirmó este sábado que podrán mantener la asistencia a los recién nacidos hasta el lunes si es que no reciben una nueva dotación de oxígeno.

Pero el problema va mucho más allá de los menores que pueden resultar afectados.

El gobierno transitorio boliviano denunció el viernes ante la Organización de Estados Americanos que ya son 31 personas las que fallecieron por la falta de reservas para oxigenación.

Dos factores son señalados por directivos de salud como las causas de la crisis. El aumento acelerado de contagios por coronavirus y los bloqueos de algunas de las principales carreteras del país protagonizados por seguidores de Evo Morales enfrentados con la presidenta Jeanine Áñez.

“Estado de desastre”

El viernes en la noche falleció por falta de oxígeno el tío de Claudia, una boliviana que no pudo acompañarlo en su padecimiento porque reside en Italia.

A principios de agosto presentó síntomas de coronavirus y de inmediato sus familiares advirtieron del riesgo que podía correr ante la escasez de oxígeno.

Claudia comparte con BBC Mundo que su tío fue profesor durante 35 años y no disimula su molestia por un fallecimiento que tal vez se habría podido evitar si el hospital donde internaron a su familiar contaba con una dotación para mantener la respiración artificial activa.

Presidenta de Bolivia

Reuters
El gobierno actual acusa a los seguidores de Evo Morales de agudizar la escasez de oxígeno y medicamentos por los bloqueos en carreteras.

Bolivia registró hasta el 7 de agosto 87.891 casos confirmados de coronavirus y La Paz, sede de gobierno, se convirtió en el epicentro de los contagios.

La cantidad de muertos por covid-19 hasta la misma fecha es de 3.524.

De acuerdo a datos recogidos por el diario boliviano Página Siete, al menos 23 personas de esta ciudad fallecieron el viernes por falta de oxígeno.

Este elemento llegó a triplicar su precio y ya era escaso desde hace al menos tres semanas en el país sudamericano.

Pero la situación se volvió crítica desde que comenzaron los cierres de caminos que impidieron que los camiones que transportan tubos y los carros cisterna lleguen a los hospitales de diferentes ciudades.

Al punto de que el sistema de salud pública declaró un inminente “estado de desastre” si no se reponen las dotaciones a los hospitales.

“Repercutirá en el fallecimiento de personas y afectación de núcleos familiares, así como personal en salud”, señala la nota dirigida al gobierno.

El comunicado, difundido por medios locales, señala que si persiste el retraso en la distribución de oxígeno “ya no se contará en horas, sino en vidas”.

Marcha campesina

EPA
Sindicatos en Bolivia están sublevados contra el gobierno de Jeanine Áñez.

El drama de los bebés

Tres o cuatro minutos pueden ser suficientes para que un bebé con nacimiento prematuro pueda sufrir alguna consecuencia a nivel cerebral si no recibe la oxigenación necesaria.

Así lo explicó a BBC Mundo Yuri Pérez, director del Hospital de la Mujer de La Paz.

“Tenemos niños que nacen prematuramente y son dependientes de oxígeno. Ante lo que pasa en el país las cisternas no han logrado pasar y advertimos que el riesgo es grande por la muerte que puedan tener estos pequeños”, indica.

El médico indica que el centro de salud logró la ayuda de padres e instituciones que enviaron tubos para mantener las incubadoras funcionando un par de días más, pero reconoce que todo depende de que se reponga la distribución regular.

“Sería una tragedia muy grande. Trabajamos de día y de noche para mantener todo funcionando, pero sin el oxígeno los niños no recibirán la ventilación necesaria para vivir”, lamenta.

El entrevistado señala que el personal médico junto a los padres se encuentran en una búsqueda desesperada de cualquier insumo adicional de ese elemento.

“Nosotros estamos en un momento de impotencia, imagínese cómo están los padres (de los bebés)”, relata.

Bloqueo de caminos

EPA
Pese al peligro de los contagios, seguidores de Evo Morales retomaron las calles en esta semana.

Después del llamado de emergencia que realizó el Hospital de la Mujer el viernes en la noche, el gobierno aseguró que hará llegar tubos para evitar la muerte de los niños.

La crisis política

La emergencia sanitaria llegó a Bolivia en una coyuntura política de polarización e incertidumbre.

Con la sorpresiva renuncia de Evo Morales a la presidencia en noviembre de 2019, tras semanas de protestas y denuncias de fraude electoral, el gobierno transitorio se comprometió a llamar a elecciones lo más pronto que se pueda.

Los comicios fueron programados primero para el 3 de mayo, se intentó convocarlos para principios de agosto, luego para el 6 de septiembre y ahora están fijados para el 18 de octubre, por decisión del Tribunal Supremo Electoral boliviano

El mayor motivo de las repetidas suspensiones fue la pandemia y el temor a que se multipliquen los contagios, sin embargo esto provocó molestia entre sindicatos obreros, campesinos e indígenas que reclaman una elección pronta y decidieron volver a las calles.

Acusan al gobierno de Áñez de pretender quedarse en el poder todo lo posible.

“Antes tampoco había oxígeno. Ahora nos acusan de que no llega por los bloqueos, pero la verdad es que el gobierno golpista no nos hacía llegar ni una aspirina”, afirma Juana Quispe, diputada del partido que todavía lidera Evo Morales.

La congresista señala que la escasez del elemento y de medicinas que sufre Bolivia no está relacionada con las protestas que se producen en al menos sesenta puntos del país.

“Es por el gobierno que no tiene capacidad”, insiste la autoridad en conversación con BBC Mundo.

Las movilizaciones en Bolivia retornaron a finales de julio y los manifestantes aseguran que seguirán en las calles pese al riesgo de contagiarse de covid-19.

En Bolivia se hace cada día más difícil separar una discusión sobre sus problemas de salud de las posiciones partidarias enfrentadas.

Es un país que rompe sus récords de contagios confirmados casi a diario, pero que parece concentrarse cada vez más en la batalla política.


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