Hombres armados compraron en febrero todos los ejemplares de Ríodoce, medio de Javier Valdez
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Cuartoscuro Archivo

Hombres armados compraron en febrero todos los ejemplares de Ríodoce, medio de Javier Valdez

Un grupo de hombres armados agotó los ejemplares de dos semanarios, entre ellos Ríodoce, cuando en ellos apareció una entrevista realizada a un enviado del narcotraficante Dámaso López.
Cuartoscuro Archivo
Por Redacción Animal Político
17 de mayo, 2017
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Entre el 20 y 22 de febrero del presente año, un grupo armado hizo una compra masiva de dos semanarios en Culiacán, Sinaloa.

Los semanarios, uno de ellos Ríodoce, habían publicado una entrevista realizada a un enviado del narcotraficante Dámaso López, quien dijo que los hijos de Joaquín “Chapo” Guzmán Loera eran los que estaban provocando a su grupo.

La organización Article 19 informó que la compra de las ediciones se realizó a finales de febrero. De acuerdo con un periodista sinaloense entrevistado por Animal Político, y quien pidió el anonimato por razones de seguridad, los hombres armados compraron los ejemplares en diferentes puntos de venta hasta agotarlos y así impedir la difusión de la entrevista.

“Fue una forma de mandar un mensaje de que no querían que se siguiéramos publicando ciertas cosas”, dijo.

A decir del periodista consultado, cuyo medio publicó la entrevista del enviado de Dámaso, tras la compra masiva de los ejemplares tomaron la decisión de dejar de publicar reportajes o investigaciones relacionados con narcotráfico, mientras que Ríodoce siguió publicando información sobre esos temas.

“En esa ocasión platiqué con Javier Valdez sobre la compra masiva de los ejemplares. Le dije que mi medio ya no escribiría sobre esos temas y me dijo que estaba bien, que era sensato salirse por un tiempo y así lo hicimos”.

Un mes y medio más tarde, el 4 de abril, volvió a platicar con Javier sobre el tema. “Me dijo que estaba bien, que no habían tenido problemas con llamadas raras o mensajes extraños”, y siguió publicando información de los personajes involucrados con la entrevista.

Un día antes de su asesinato, el 15 de mayo, Valdez contó en su columna Malayerba de Ríodoce sobre la trágica historia de un joven con problemas de adicción que se encontraba bajo las órdenes de Dámaso López.

El 3 de mayo, un día después del arresto de Dámaso, Váldez en coautoría con el periodista Gustavo Castillo, publicó en el periódico La Jornada, medio del que era corresponsal, un perfil del narcotraficante donde citaba información publicada en Ríodoce.

En tanto, Ríodoce publicaba investigaciones donde ofrecía información sobre la ruptura entre los hijos del “Chapo” y quien fuera uno de los hombres de mayor confianza de su padre: Dámaso.

Para el periodista entrevistado, aun cuando no hay avances sobre quién o quiénes pudieron ordenar el crimen de Javier Valdez, lo que es un hecho es que a raíz de la extradición a Estados Unidos del “Chapo” Guzmán y la división que se dio al interior de lo que era su estructura criminal, en Sinaloa se recrudeció la violencia.

“Veníamos sintiéndonos inseguros desde el año pasado, que empezó todo el asunto de la fractura dentro de la organización, aquí en Sinaloa, allí fue cuando empezamos a notar más intolerancia hacia el trabajo de la prensa”, recuerda el periodista.

La Fiscalía General de Sinaloa informó que el trabajo periodístico de Javier Valdez es una de las principales líneas de investigación, también dijo que consideran el robo del vehículo como otro móvil. El periodista recibió 13 tiros en distintas partes del cuerpo, al ser asesinado.

Este martes la Fiscalía de Sinaloa hizo una reconstrucción en la escena del crimen. En entrevista con Ciro Gómez Leyva, el fiscal Juan José Ríos detalló que analizan el recorrido que el periodista hizo antes de ser asesinado, a través de cuatro cámaras del Centro de Comando, en Culiacán; y hasta otras cuatro, propiedad de particulares.

“No merecía morir así”, dice uno de sus compañeros, quien señala que el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, se comprometió ante un centenar de periodistas, en Culiacán, a informar los avances de la investigación en un tiempo máximo de tres meses. También se comprometió a la creación de una dirección especial, dentro de la Fiscalía General de Justicia, para la investigación.

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'Mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz': el testimonio de muerte digna en Colombia

Martha Sepúlveda es la primera paciente en Colombia que accederá a la eutanasia sin tener una enfermedad terminal. Federico, su único hijo, cuenta en un conmovedor relato por qué ayudó a su madre a cumplir su último deseo.
9 de octubre, 2021
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Martha Sepúlveda está feliz porque pondrá fin a su vida el domingo 10 de octubre a las 7 de la mañana.

Se ríe frente a las cámaras comiendo patacón con guacamole y tomando cerveza en un restaurante de Medellín, a pesar de que se enfrentará a la muerte.

Está feliz precisamente porque logró que la justicia le diera la autorización para someterse a una eutanasia.

En Colombia la eutanasia fue despenalizada en 1997, pero solo se convirtió en ley en 2015. En julio pasado, la Corte Constitucional del país extendió el derecho a una muerte digna a quienes padezcan “un intenso sufrimiento físico o psíquico” por causa de una lesión o enfermedad incurable,

Y el de Martha Sepúlveda es el primer caso en que se autoriza una eutanasia en un paciente que no tiene una enfermedad terminal.

Según la agencia EFE, que cita al Ministerio de Salud, en el país se han realizado 94 procedimientos de eutanasia desde abril de 2015 hasta el 8 de mayo de 2020

Para Martha, desde que fue diagnosticada con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad grave e incurable, su vida se había transformado en un tormento.

Como sabía que la suya iba a ser una muerte lenta y dolorosa que se extendería por varios años, el futuro le parecía desgarrador.

Hasta que un día le dijo a Federico, su único hijo de 22 años, que quería luchar por conseguir su eutanasia.

Los médicos no le dieron muchas esperanzas porque una de las condiciones establecidas por la legislación colombiana para acceder al procedimiento, es que la expectativa de vida del paciente sea inferior a seis meses.

En el caso de Martha, la agonía podía prolongarse al menos por tres años más. Sin embargo, ella dio la batalla judicial hasta que finalmente logró su objetivo.

Paradójicamente, conseguir la muerte, le devolvió la vida.

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno”, cuenta su hijo en diálogo con BBC Mundo.

Y así se le ve, contenta porque va a morir.

“Tengo buena suerte”, dice en su última entrevista televisiva con Caracol TV. “Me río más, duermo más tranquila”.

“Soy una persona católica, me considero muy, muy creyente. Pero Dios no me quiere ver sufrir a mi“.

“Con una esclerosis lateral en el estado que la tengo, lo mejor que me puede pasar es que me vaya a descansar”.

Este es el testimonio de su hijo, Federico Redondo Sepúlveda, contado a BBC Mundo en primera persona.


A mi mamá le diagnosticaron la esclerosis lateral amiotrófica a fines de 2018.

Ella lo tomó de una manera bastante particular. Su reacción fue reírse. Dijo “vea, tengo esta enfermedad y me muero en tres años”. Pero lo dijo de manera muy jocosa, muy divertida, haciendo bromas.

Mi mamá siempre ha sido una persona muy abierta a la muerte. Ella siempre ha dicho “yo no tengo miedo a partir, sino a la forma en la que voy a partir”, que es precisamente por lo que buscó que le reconocieran el derecho a una muerte digna.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Ella no concebía la vida postrada en una cama. El final de la esclerosis lateral amiotrófica es sin poder hablar, sin poder tragar… es algo sumamente doloroso e indigno para ella.

Se tomó muy olímpicamente el diagnóstico. Posteriormente ya empezó a perder fuerza en las piernas, a requerir apoyo para caminar en distancias más o menos largas. Ya luego requería apoyo para todo tipo de caminatas incluso dentro de la casa.

Y a principios de este año empezó a requerir apoyo para ir al baño. Después, había que bañarla, había que vestirla. En ocasiones se le dificultaba comer o cepillarse porque las manos estaban perdiendo demasiada fuerza.

Lo peor para ella es ver cómo se deterioraba a tal punto que no puede ser independiente para lo más básico de las actividades cotidianas.

Un día ella me dijo: “Sería tan bueno que yo pudiera solicitar la eutanasia”. Y pues yo no lo tomé como muy en serio.

Pero cuando me dijo que quería hacerlo, yo estuve en negación por unos días. Yo decía, “no, mi mamá no, todavía no”. Le decía, “mami, por favor no”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda
Martha y su hijo Federico.

Yo me considero una persona muy liberal, pensaba que el derecho a la eutanasia es un derecho que hay que proteger, pero nunca lo vi como algo cercano.

Pero ya luego, concientizándome un poco de la condición precaria en la que ella estaba, y de su desespero, y de la indignidad en la que estaba, yo dije: “Creo que demuestro más mi amor si la apoyo en esta decisión que ella tomó“.

Yo sí necesito a mi mamá y quiero que esté conmigo en cualquier condición. Pero en ese caso solo estaría pensando en mí, en mis necesidades.

Llevamos 22 años juntos. Mi vida giraba alrededor de ella y la de ella alrededor mío. Luego de su partida, yo tendré que inventarme otra vida. Por eso fue tan difícil al principio.

Cuando yo la cuidaba tenía sentimientos encontrados. Por un lado me gustaba, porque sentía que le estaba regresando a mi mamá de alguna forma, todo el apoyo y todo lo que ha hecho por mí a lo largo de la vida.

Pero también pensaba en lo que ella me decía. Me decía: “Hijo, esto no es vida, esto no es digno”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Claramente yo estoy triste. Claramente estoy ansioso, claramente estoy… de alguna forma desesperado. Sería muy raro que no lo estuviera.

Pero también de alguna manera me reconforta el hecho de que mi mamá haya podido terminar su vida de la forma que ella quería.

El día y la hora que ella quería.

Desde muy joven dijo que nunca quería estar postrada en una cama, absolutamente dependiente en todo momento.

Nosotros coincidimos en que vivir es decidir y desde que la esclerosis empezó a condicionar físicamente a mi mamá, ella ya no puede decidir por sí misma.

Muchas personas se sorprenden porque la ven muy tranquila y muy feliz.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno. Ella antes no era así. Antes estaba desesperada, triste y con pocas esperanzas de cara al futuro.

Pero ahora, mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz. Está feliz desde que sabe que le van a aplicar el procedimiento eutanásico.

El domingo se va a hacer una cremación, se va a celebrar una eucaristía y… y ya, porque básicamente eso es lo que quiere.

La voy a extrañar mucho. Yo creo que no hay nada que no vaya a extrañar porque nada volverá a ser lo mismo. Nada.

Desde su sonrisa y su berraquera y su buena actitud ante lo bueno y lo malo de la vida… hasta sus regaños.

Todo me hará falta.


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