El tratado de 1970 entre EU y México que podría ponerle trabas al muro de Donald Trump
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Getty Images

El tratado de 1970 entre EU y México que podría ponerle trabas al muro de Donald Trump

Un tratado establece que tanto EU como México deben estar de acuerdo si uno de los dos quiere construir cualquier estructura que pudiera afectar el cauce de los ríos o su llanura de inundación.
Getty Images
Por BBC Mundo
11 de mayo, 2017
Comparte

Entre las barreras que Donald Trump puede encontrar para construir el muro que prometió a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, se encuentra una que data de 1970.

Se trata de un acuerdo firmado por ambos países “para mantener al Río Bravo (Río Grande) y al río Colorado como fronteras internacionales”.

El tratado establece que tanto EU como México deben estar de acuerdo si uno de los dos quiere construir cualquier estructura que pudiera afectar el cauce de los ríos o su llanura de inundación.

“Un país no puede hacer nada sin la aprobación del otro”, dijo a BBC Mundo Stephen Mumme, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad del Estado de Colorado y especialista en diplomacia del agua entre su país y México, sobre los alcances del acuerdo.

En los 3.142 kilómetros de frontera que separan a ambos países ya existen 1.050 kilómetros de muros y vallas. El resto, hasta ahora, han sido límites naturales como el Río Grande.

Sin embargo, el presidente de Estados Unidos ha insistido, -y fue una promesa clave durante su campaña- en la construcción de una pared en todo el borde y que México pagaría por esta (aunque el gobierno mexicano niega que financiará la barrera).

En enero, Trump firmó una orden ejecutiva para la “mejora de la seguridad fronteriza” que contempla la construcción y financiación del muro.

Si este afectara el cauce del Río Bravo, ¿podría México recurrir al Tratado de 1970 para detener el proyecto?

¿Cómo son los muros que ya existen en la frontera entre México y Estados Unidos?

Qué dice el tratado

El Río Grande nace en el estado de Colorado, baja al sureste y marca el límite sur de los estados de Nuevo México y Texas, en EE.UU., y el límite norte de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, en México, hasta desembocar en el Golfo.

La comisión o autoridad binacional encargada de que se respete el tratado de 1970 que designa al Río Grande como frontera internacional se llama Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) en México; y en EE.UU., International Boundary and Water Comission (IBWC).

El artículo 4 del acuerdo que este organismo resguarda dice que “cada país debe prohibir la construcción de estructuras en su territorio, que en juicio de la Comisión, puedan causar desvío u obstrucción del flujo normal del río o de su flujo de inundación”.

Mapa de la frontera entre EE.UU. y México

El documento agrega que si la Comisión determina “que alguna de las estructuras construidas por uno de los dos países causa esos efectos adversos en el territorio del otro país, el que construyó la estructura la debe remover o modificar y, por acuerdo de la Comisión, compensar por los daños” al otro país.

“El objetivo (del tratado) es no construir nada que haga que el cauce o la frontera cambien. Ambos países tienen la responsabilidad conjunta de mantener la frontera donde está”, dijo Stephen Mumme a BBC Mundo.

El profesor advierte que se debe considerar que un muro o unas vallas actúan como represas en caso de inundación.

“Restringirían el libre movimiento del agua, lo que tendría el potencial de causar que se mueva la frontera. De acuerdo al tratado de 1970, se supone que esto no debe pasar”, detalla.

Migrantes indocumentados cruzando el Río GrandeAgentes fronterizos de EE.UU. ayudando a una familia de indocumentados que acaba de cruzar el Rio Grande por Texas.

Las barreras existentes ya han causado graves inundaciones en el pasado.

La ciudad mexicana de Nogales, en el estado de Sonora, soportó fuertes lluvias que provocaron una inundación en 2011, en parte debido a que un desagüe que cruza la frontera quedó semibloqueado en el muro fronterizo, lo que generó una gran acumulación de agua.

“Actualmente solo hay unos diques para evitar inundaciones en algunas partes de Río Grande, pero se construyeron por mutuo acuerdo de ambos gobiernos”, explica Mumme.

Para el profesor, el tratado es muy enfático en que ambos países deben estar de acuerdo con cualquier estructura que pudiera desviar el río y perder la frontera.

“Como una serpiente”

Mumme comenta que la distancia del río a la que se podría construir es variablecree y cree que los cálculos o proyecciones que pudieran hacerse para no afectar el cauce, tal vez no servirían.

“El problema es que hay mucha incertidumbre sobre lo que realmente pasa en el río”, dice.

Río GrandeEl Río Grande cambia constantemente, lo que dificulta la construcción de cualquier estructura a lo largo de su cauce.

“El río es como una serpiente en algunas partes. Se mueve, erosiona y reconfigura el cauce, incluso bajo flujo normal”, detalla. “Eso es lo que hace que sea tan complicado poner cualquier estructura en esta área”.

¿Qué dice México?

México rechazaría un muro de concreto, ya que violaría el tratado de 1970, según dijo Antonio Rascón, ingeniero mexicano de CILA, a la cadena estadounidense National Public Radio (NPR).

“No estamos de acuerdo con la construcción de un muro en la llanura de inundación que afecte el flujo transfronterizo de agua”, afirmó Rascón a NPR.

El ingeniero contó también que CILA se queja de la presencia de muros entre EE.UU. y México desde 1992, cuando instalaron la primera valla en San Diego, California.

Su colega Enrique Muñoz, subdirector de proyectos de CILA, coincidió con Rascón y dijo a BBC Mundo que el conflicto del muro con el tratado de 1970 también dependería del material de la barrera, especialmente si es de concreto.

Donald TrumpEn enero, Donald Trump firmó una orden ejecutiva para autorizar la construcción de una barrera infranqueable en la frontera sur de su país.

El profesor Mumme explica que una barrera sólida siempre va a causar más obstrucción que una cerca o que las barreras vehiculares.

Aunque estos tipos de barreras también retienen escombros y pueden actuar como represas de agua bajo ciertas circunstancias, no son tan obstructivas como una pared sólida.

“En resumen, cualquier barrera presenta problemas potenciales, pero una pared es peor”, dice el experto.

Según su página web, la oficina de “Aduanas y Protección Fronteriza (de EE.UU.) trabaja diligentemente para integrar prácticas ambientales responsables y prácticas sostenibles” en todas sus decisiones y operaciones.

Cortes internacionales

Si EE.UU. construyera un muro cerca al Río Grande sin la aprobación de su vecino, México podría tanto recurrir como no recurrir al tratado de 1970 para detener el proyecto.

Si decidiera hacerlo, México tiene el derecho de llevar el caso a una corte internacional y el proceso podría tomarle años, adelanta Mumme.

Muñoz señaló a BBC Mundo que antes de llegar a tribunales extranjeros para detener el proyecto, México agotaría los esfuerzos a nivel de la comisión (CILA) y luego las vías diplomáticas.

El ingeniero aclaró que CILA no ha presentado ninguna queja a su homóloga estadounidense durante la gestión de Donald Trump.

Enrique Peña NietoEnrique Peña Nieto, el presidente de México, ha dicho que su país no va a pagar por el muro.

¿Y qué pasaría si EE.UU. se retirara del acuerdo? El Tratado de 1970 no prevé ese procedimiento.

Pero si en un acto sin precedentes, EE.UU. dejara de ser parte de este, “enfrentaría consecuencias negativas considerables en la comunidad internacional, ya que otros países tendrían razones significativas para dudar de su credibilidad y buena fe”, dice Mumme.

Sin presupuesto

El gobierno estadounidense ya está recibiendo propuestas de constructoras para levantar el muro, pero todavía se desconoce el diseño de la estructura.

Según la página web del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) de EE.UU., “la Patrulla Fronteriza está evaluando las áreas prioritarias donde se puede construir una pared o barrera física similar en la frontera, en las que actualmente no existe”.

Edward Drusina, el jefe de la comisión del Río Grande del lado estadounidense dijo que había concluido “que no había razón significativa para objetar la construcción de la valla”, en un correo electrónico a NPR.

Por ahora, Trump excluyó la financiación del muro fronterizo del presupuesto federal.

Pero insistió en Twitter que apoya el muro y que será construido más adelante.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

Qué he aprendido como voluntario en los ensayos de la vacuna de Oxford contra la COVID

Uno de los voluntarios del ensayo a gran escala de la vacuna de la Universidad de Oxford, una de las candidatas más prometedoras para combatir al nuevo coronavirus, contó a la BBC su experiencia.
Getty Images
31 de julio, 2020
Comparte

La vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford (Reino Unido) contra la COVID-19 hasta ahora ha arrojado resultados descritos como “prometedores. Richard Fisher es uno de los voluntarios que fue inoculado con esta vacuna experimental. Este es su relato.

Estoy en la sala de espera de un hospital y mi respiración empaña mis lentes. Minutos antes corría por la calle en un día de mucha humedad para no llegar tarde a la cita. Médicos y enfermeras me dejaron atrás con su paso apresurado y eso me hizo pensar que no tengo un gran estado físico.

La última vez que estuve en el Hospital St George, en el sur de Londres, fue para el nacimiento de mi hija. Ahora se siente muy diferente. Puedo oler a través de mi mascarilla la lejía usada para limpiar los pisos y el asiento junto a mí está cubierto con cinta para mantener el distanciamiento físico.

Dos trabajadores del hospital con tapabocas y protección personal se aproximan con un cartel que dice:Ensayo de la vacuna”, como si fueran taxistas aguardando pasajeros en la zona de arribos de un aeropuerto.

El cartel es para mí. Los sigo lentamente como en una procesión, dos metros detrás, mientras ellos conversan.

Estoy aquí para evaluar si puedo ser voluntario en uno de los ensayos de la vacuna ChAdOx1 nCoV-19. En las semanas siguientes sabré qué se siente participar en uno de los mayores esfuerzos para combatir la pandemia.

De todos los ensayos de vacunas candidatas, el de Oxford es uno de las más avanzados.

El 20 de julio los investigadores de Oxford anunciaron resultados iniciales prometedores, basados en un ensayo con 1.077 personas. La vacuna, según esos datos, es segura y genera una respuesta del sistema inmunológico.

“Aún queda mucho trabajo por hacer… pero estos resultados iniciales son prometedores“, afirmó Sarah Gilbert, la científica que lidera el ensayo.

Los resultados definitivos solo se conocerán con la fase 3 del ensayo clínico, en la que participan miles de voluntarios en Reino Unido, Brasil y Sudáfrica.

Es para esta etapa a gran escala que yo me presenté como voluntario.

Evaluación

Mi travesía hasta aquí comenzó una noche de mayo, cuando vi un tuit de un filósofo de la Universidad de Oxford sobre un ensayo para una vacuna. Él se había presentado como voluntario.

Mientras mi esposa dormía junto a mí decidí llenar el formulario para postular como voluntario y me olvidé del asunto.

Unas semanas después, aquí estoy, en una sala de neurología destinada ahora al ensayo de la vacuna, mientras veo en una pantalla a uno de los científicos de Oxford, Matthew Snape, explicando la base científica de las pruebas y los posibles efectos secundarios.

En total habrá 10,000 voluntarios y nos dividirán al azar en dos grupos, afirma Snape. Uno recibirá una vacuna que no ofrece ninguna protección contra el nuevo coronavirus y otro será inoculado con la vacuna de Oxford.

Investigadora en el laboratorio

Getty Images
La vacuna de Oxford utiliza una versión atenuada de un virus de la gripe que infecta a los chimpancés.

La vacuna utiliza una versión atenuada de un virus de la gripe que infecta a los chimpancés.

Es una técnica en la que los científicos de Oxford ya venían trabajando antes de la pandemia para combatir el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el ébola. Por eso pudieron avanzar tan rápidamente cuando reenfocaron su trabajo en respuesta a la COVID-19.

Snape explica cómo desarrollaron la vacuna. Primero tomaron el virus que ataca a los chimpancés y lo modificaron genéticamente para que no ataque a los humanos.

Luego le incorporaron genes que codifican proteínas del virus de la COVID-19 llamadas glicoproteínas. Los científicos esperan que esas proteínas generen la respuesta inmunológica necesaria para vencer al nuevo coronavirus.

El grupo que no recibirá esta vacuna será inoculado con otra vacuna llamada MenACWY (también Nimenrix o Menveo), que se utiliza para combatir la meningitis y la sepsis.

Esta es la vacuna “de control” que permitirá comparar los efectos de aquella contra el coronavirus.

Los científicos eligieron para el grupo de control una vacuna en lugar de cualquier placebo por un motivo claro: asegurarse de que todos los voluntarios experimenten los efectos secundarios de una inoculación y no puedan deducir en qué grupo se encuentran.

La vacuna MenACWY se ha usado en adolescentes en Reino Unido desde 2015. También se ofrece a quienes viajan a zonas de alto riesgo de infección, como África subsahariana. Y Arabia Saudita exige certificados de vacunación con MenACWY a todos los participantes de la peregrinación anual a la Meca.

Luego de ver el video me preguntaron en detalle por mi historia médica o cualquier síntoma previo de COVID-19. Me tomaron muestras de sangre y tuve que firmar un documento que estipula varias obligaciones: permitiré, por ejemplo, que publiquen fotos de mi brazo inoculado y no donaré sangre. Las mujeres también deben comprometerse a usar anticonceptivos durante el ensayo.

Logo de la Universidad de Oxford tras una jeringa

Getty Images
“Aún queda mucho trabajo por hacer”, afirmó Sarah Gilbert, la científica que lidera el ensayo de Oxford.

Volví a casa sintiéndome más informado, pero también un poco más nervioso que antes.

Como en cualquier ensayo clínico, los voluntarios debemos estar al tanto de los potenciales efectos secundarios, desde los más suaves (náusea, dolores de cabeza, etc.) hasta los más severos (como el síndrome de Guillain-Barré, que puede causar parálisis y ser fatal).

Sé que los riesgos del ensayo son menores, pero debo confesar que leer de una vez la lista de posibles efectos secundarios es abrumador.

También nos informaron sobre “posibilidades teóricas” de que la vacuna agrave los síntomas de la COVID-19.

Algunos estudios señalan que animales que recibieron vacunas experimentales contra el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) mostraron mayor inflamación en sus pulmones. Algo similar ocurrió en ensayos con ratones de vacunas experimentales contra MERS.

Ensayo con vacuna en un laboratorio

Getty Images
El 20 de julio los investigadores de Oxford anunciaron resultados iniciales “prometedores”, pero con solo 1.077 personas.

Pero esos efectos no fueron observados en las pruebas con animales de la vacuna de Oxford.

Me tranquiliza saber que miles de personas ya fueron vacunadas en etapas previas del ensayo y no sufrieron consecuencias severas, tal como confirma el estudio publicado en la revista The Lancet el 20 de julio.

(Y quiero dejar absolutamente en claro que ninguno de los posibles efectos secundarios justifica los argumentos sin fundamento del movimiento antivacunas).

Día de la vacunación

Una semana después, el 3 de julio, volví a la misma sala del Hospital St George donde tuve mi primera evaluación. Se supone que es el día de la inoculación, pero me preocupa la posibilidad de que me dejen fuera del ensayo.

La doctora, Eva Galiza, abandonó la habitación hace 10 minutos y aún no ha regresado. Poco antes me explicó que era el último día del ensayo en St George y que se estaban quedando sin vacunas.

Galiza es investigadora en vacunas pediátricas. Para asegurar que los resultados del estudio sean confiables, tanto los médicos como los voluntarios ignoran si la vacuna inyectada es contra el coronavirus o es la de control.

Cuando Galiza abandona la habitación me quedo a solas con mis pensamientos. En Inglaterra, donde vivo, es el día antes del levantamiento de muchas reglas de confinamiento y se permitirá la reapertura de comercios, desde peluquerías hasta bares.

Frascos de medicación

Getty Images
“La tarea más difícil es la del organismo regulador que deberá decidir si la vacuna es segura y se usará con el público”, afirmó John Bell, profesor de medicina de la Universidad de Oxford.

Pienso en amigos y familiares en otras partes del mundo, cada uno viviendo etapas diferentes de esta pandemia. Mientras algunos países celebran haber controlado las infecciones, otros siguen en una curva ascendente de muertes.

El año pasado viví en Massachusetts. El día de mi cita en St George las noticias desde Estados Unidos eran desalentadoras, con más de 40,000 nuevos casos de infección diarios.

También escuché las últimas cifras de Brasil, a donde un amigo y su esposa regresaron allí recientemente. El número de nuevos casos diarios en este país sudamericano se acercaba a 1,5 millones.

Los brotes de Brasil son la razón por la que los investigadores de Oxford expandieron sus ensayos para incluir a voluntarios en Rio de Janeiro, Sao Paulo y otra localidad en el norte del país. También incluirán voluntarios en Sudáfrica.

Investigadora brasileña voluntaria del ensayo de la vacuna de Oxford en Brasil

Getty Images
El ensayo de la vacuna de Oxford fue expandido para incluir a miles de voluntarios en Brasil y Sudáfrica.

La triste verdad es que es menos probable que un voluntario como yo en Reino Unido pueda ayudar a los científicos a determinar la eficacia de la vacuna. Aquí, al menos por ahora, estoy menos expuesto a una posible infección que alguien en Brasil o Sudáfrica, donde la pandemia sigue extendiéndose.

Por el bien de todos, algunos de los 10,000 voluntarios del ensayo deberán entrar en contacto con el virus.

Cuando Galiza regresa a la habitación lleva un vial en su mano. No puedo ver su rostro detrás de su mascarilla, pero sus ojos sonríen. Luego de semanas de espera y tras una breve inoculación, la vacuna finalmente circula en mi sangre.

Hay 50% de probabilidades de que me hayan inyectado la vacuna de Oxford y 50% de que haya recibido la vacuna de control, y no sabré cuál de ellas me tocó hasta el final del ensayo.

Hisopos y esperas

Luego de la inoculación vino la etapa de la larga espera. Todos los voluntarios fueron divididos en pequeños grupos para monitorear posibles síntomas.

En mi caso, siete días después de recibir la vacuna, debo frotar mis amígdalas con un hisopo por 10 segundos. Luego debo colocar el mismo hisopo en un orificio nasal y llevarlo lo más arriba posible. He leído que si haces esto correctamente, debes sentir que prácticamente estás “rozando tu cerebro”. Creo que esa imagen es un poco exagerada, pero debo confesar que esta prueba no es algo agradable.

Luego de tomar la muestra, debo colocarla en una bolsa sellada que va en una caja también sellada que dice: “Sustancia biológica categoría B”, y despacharla en buzones especiales de correo para “envíos prioritarios”.

El servicio fue introducido recientemente para facilitar los tests de COVID-19. Pocos días después recibí un mensaje de texto diciéndome que mi test de coronavirus había dado negativo.

Además de hacer el hisopado, debo llenar un formulario con preguntas sobre mi comportamiento en la semana previa. ¿He usado el transporte público? ¿Con cuántas personas que no viven en mi hogar he pasado más de 5 horas?

Repetiré esta rutina semanal durante al menos cuatro meses. Y me tomarán muestras de sangre en el hospital hasta fines del año que viene.

Buzón en una calle de Londres

Richard Fisher
El correo brtiánico instaló buzones prioritarios para el envío de muestras de voluntarios y tests de COVID-19.

Esta etapa prolongada y necesaria es la que muchas personas, incluyendo varios políticos, no entienden. No puedes invertir grandes sumas de dinero para acelerar este proceso.

La vacuna de Oxford ha mostrado ya resultados prometedores, pero solo en unas mil personas. Aprobar el uso de una vacuna para millones de personas requiere un nivel de confianza que solo puede obtenerse con paciencia y muchos más datos.

Algunos trabajadores de la salud recordarán varios casos trágicos de ensayos. En 1976, por ejemplo, debido a temores de un nuevo brote de gripe A (H1N1) o gripe porcina, el gobierno estadounidense aceleró los ensayos de nuevas vacunas y millones de personas fueron inoculadas.

La temida pandemia nunca llegó, pero se estima que cerca de 30 personas murieron por efectos secundarios adversos. Esos errores pueden haber contribuido al crecimiento del movimiento antivacunas.

Las autoridades de la salud con competencia para aprobar o rechazar las vacunas candidatas tienen en sus manos una enorme responsabilidad.

Tal como dijo en un programa de la BBC el científico John Bell, profesor de medicina de la Universidad de Oxford, no podemos darnos el lujo de esperar a la evidencia definitiva que se requeriría normalmente en ensayos clínicos de este tipo.

La tarea más difícil es la del organismo regulador que debe decidir si la vacuna es segura y se usará con el público. Si dice que sí, habrá una fila de tres mil millones de personas que quieren esa vacuna. Yo no querría ese trabajo”, afirmó Bell.

Otro factor importante es que la vacuna aprobada puede no ser la panacea que la gente espera. En otras palabras, es posible que la vacuna no elimine completamente el virus, sino que solamente mitigue sus efectos.

Esta protección es valiosa, pero suceda lo que suceda con los ensayos, debemos aceptar que se trata de un problema de largo plazo y que el virus podría estar con nosotros para siempre.

En mi caso en particular, pensar que hay una probabilidad del 50% de que haya recibido una vacuna prometedora me da una cierta tranquilidad, pero no me hará cambiar mi comportamiento. Los investigadores explicaron esto claramente.

Hasta que sepamos con certeza que hay una vacuna efectiva, continuaré respetando las reglas de distanciamiento físico para proteger a mi esposa, mi hija, el resto de mi familia, mis amigos y todas las personas con las que me cruce en la calle.

Voluntario siendo vacunado en Sudáfrica

Getty Images
Un voluntario recibe la vacuna de Oxford en Sudáfrica. Confirmar la efectividad de la vacuna para prevenir infecciones requiere probarla en países con un alto número de casos.

Me da satisfacción tener la oportunidad de jugar un rol muy pequeño, junto a otros 10.000 voluntarios, en un ensayo que tiene en vilo al mundo.

La rapidez con que los científicos de Oxford respondieron a la crisis y su gran compromiso me impresionan.

Antes de la pandemia, muchos de estos médicos e investigadores trabajaban en distintos campos relacionados con el desarrollo de vacunas, alentados por su curiosidad o una misión individual. Nunca pensaron que de ellos dependerían las expectativas de miles de millones de personas.

Tal vez los ensayos de la vacuna de Oxford no den los resultados que muchos esperan. Podría ser que no cumpla en definitiva los requisitos de seguridad y eficacia necesarios para combatir la pandemia.

Pero así es como funciona la ciencia, en un desarrollo a largo plazo, colectivo y que puede tener resultados negativos. Nunca había valorado tanto como ahora la importancia de ese proceso.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=PM9KBQyKHz8

https://www.youtube.com/watch?v=WvEx-abn6yM

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.