Grupo que denunció a Perelló acusa que la UNAM haya aceptado su renuncia sin antes sancionarlo
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Grupo que denunció a Perelló acusa que la UNAM haya aceptado su renuncia sin antes sancionarlo

Mujeres que denunciaron a Marcelino Perelló en la UNAM acusaron que "el señor decidió irse por su propio pie antes de ser sancionado y la institución se lo permite".
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Por Redacción Animal Político
7 de mayo, 2017
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Las mujeres que denunciaron a Marcelino Perelló en la UNAM, por violencia de género con sus comentarios, acusan que la Universidad haya aceptado su renuncia sin antes concluir el proceso de investigación en su contra, y sin que se le haya sancionado.

El pasado 26 de abril, Marcelino Perelló Valls “dio por terminada, de manera unilateral, su relación laboral con la Universidad”, indicó un comunicado de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM.

Esto, después de las críticas y acusaciones de violencia de género en su contra, por comentarios hechos durante el programa de radio Sentido contrario.

La Unidad para la Atención y Seguimiento de Denuncias de la UNAM recibió 21 quejas, para que se sancionara a Perelló.

La Dirección General de Asuntos Jurídicos notificó el 26 de abril al Museo del Chopo -donde estaba contratado Perelló- que había “elementos suficientes para proceder a la rescisión del contrato de trabajo de Marcelino Perelló Valls”. 

Sin embargo, ese mismo día él renunció, tanto a su labor en el Museo del Chopo y como comisionado en Radio UNAM.

Además la UNAM confirmó que  Perelló Valls ya no está vinculado con la institución como profesor en la Facultad de Ciencias.

Leer: La UNAM oficializa la salida de Marcelino Perelló como catedrático y conductor de radio

En ese sentido, en un comunicado, mujeres que denunciaron a Perelló en la UNAM acusaron que al aceptar su renuncia sin antes haberlo sancionado “la trayectoria oficial de Marcelino Perelló Valls como funcionario de la UNAM queda incólume, y en la UNAM no queda el antecedente de que este funcionario de alto nivel (Secretario General del Museo del Chopo) haya sido sancionado por violencia de género”.

Agregaron: “Es deber, entonces, de la UNAM justificar jurídicamente su proceder: ¿cuáles son las normas universitarias que permiten que a un funcionario investigado por violencia de género se le acepte la renuncia antes de que pueda ser sancionado?”

En otro punto de su comunicado, señalaron que Perelló “decidió irse por su propio pie antes de ser sancionado y la institución se lo permite. Si al proceder así se contravinieron las normas universitarias, habrá de sancionarse a quienes resulten responsables”.

Aquí puedes leer el comunicado completo: 

El día de ayer, 5 de mayo de 2017, después de las 20:00 horas, las denunciantes que fungieron como contacto directo con la UNAD recibieron vía correo electrónico el siguiente oficio (que pueden consultar en los enlaces que ponemos a continuación) por parte de dicha entidad:

https://www.laquearde.org/wp-content/uploads/2017/05/Oficio-UNAD-12.jpg
https://www.laquearde.org/wp-content/uploads/2017/05/Oficio-UNAD-22.jpg

Como se puede apreciar, Marcelino Perelló Valls, por decisión propia y desde el 26 de abril de este año, no funge más como Secretario General del Museo del Chopo, suceso del que recién ayer fueron notificadas las denunciantes. Esto, sin embargo, no representa una respuesta jurídica a la queja suscrita por todxs nosotrxs ni a las que individualmente presentaron -a solicitud de la UNAD- las denunciantes que fungieron como contacto directo con dicha entidad, ya que en la queja colectiva solicitamos que la UNAM destituya como académico a Marcelino Perelló Valls con independencia de que, en algunas de las individuales, las denunciantes solicitan que se le destituya, asimismo, de cualquier otro cargo que desempeñe en la UNAM.

En relación con esto, hacemos de su conocimiento que el 18 de abril una de las denunciantes, al momento de presentar su queja individual, recibió por parte de una funcionaria de la UNAD la siguiente información verbal (reproducimos la parte sustantiva):

Funcionaria: Él es funcionario ((en referencia a Perelló)), es académico honorífico, o sea, no cobra por dar clases.

Denunciante: Ok

Funcionaria: Por el programa de radio también fue como de manera honorífica, no cobra por el programa. En donde, el único relación (sic) que se tiene con él y la universidad es como funcionario en el museo del Chopo.

Aunque dicha información es ofrecida de modo verbal, parcial (no se brindó al resto de denunciantes) y sin fundamento jurídico (no se acreditó formalmente ante la denunciante la calidad de Perelló como “académico honorífico” ni se le explicó, con base en normas, por qué el tener esa calidad implicaría que el sujeto no tenga un vínculo con la UNAM, pese a que la institución le permite dar cátedra en sus aulas y le reconoce como “académico”) es información relevante porque se sostiene en el contexto de la atención que la UNAD, como autoridad competente, da a una persona que presenta formalmente una queja.

Este segmento de conversación pudiera develar la lógica que sigue la UNAD al enviar un oficio en el que simplemente informa de la renuncia de Marcelino Perelló Valls al Museo del Chopo y no reporta qué relación tiene ello con su proceso de destitución como académico en la UNAM (petición central de nuestra queja), si es que tiene alguna. En términos de una estricta lógica jurídica, sin embargo, el que Perelló Valls ya no funja como funcionario en la UNAM no implica que no funja como académico, y menos aún que no se le pueda destituir como tal en virtud de la violencia de género que ejerció, misma que motivó nuestra queja ciudadana. Baste echar mano del sinfín de ejemplos que existen en la historia de la UNAM de funcionarias o funcionarios que renuncian a su cargo o cuyo encargo administrativo finaliza, sin que por ello dejen de ocupar su lugar en la plantilla académica, cuando es el caso. ¿Por qué, entonces, en el caso de Marcelino Perelló tendríamos que asumir lo contrario? Eso no tiene sentido, ni jurídicamente, ni conforme al registro histórico que en este sentido tiene la UNAM.

Pese a lo anterior, al parecer la UNAM ha reportado a algunos medios, como Animal Político, que Marcelino Perelló Valls ya tampoco funge como académico de la UNAM, pues dicho medio divulgó hoy lo siguiente:

“La Universidad confirmó que ya tampoco existe la relacón (sic) que Perelló tenía como profesor en la Facultad de Ciencias”

De ser esto cierto, la UNAM está cometiendo graves violaciones al procedimiento previsto en su propio Protocolo contra la Violencia de Género y en otras de sus normas universitarias, pues está notificando en primera instancia a los medios de comunicación y a la sociedad en general de algo que, ante todo, debiera haber notificado de manera oficial a quienes suscribimos la queja para destituir a Marcelino Perelló Valls: que el procedimiento de investigación fue cancelado y Perelló ya no funge como académico de la UNAM.

Con independencia de lo anterior, persiste el deber de la UNAM de notificar a quienes suscribimos las quejas contra Marcelino Perelló Valls sobre lo siguiente:

1. ¿En qué normas se sustenta la aceptación de la “solicitud de baja” de un funcionario que está sometido a un proceso de investigación administrativa? Como se desprende del oficio, el que hayan aceptado la renuncia de Perelló Valls implica, según el titular del Museo del Chopo, que, al menos en su calidad de funcionario, ya no se le pueda imponer sanción institucional alguna por las graves violaciones que cometió a los derechos humanos de las mujeres y a la propia normatividad universitaria. Así, al haber aceptado su renuncia, la trayectoria oficial de Marcelino Perelló Valls como funcionario de la UNAM queda incólume, y en la UNAM no queda el antecedente de que este funcionario de alto nivel (Secretario General del Museo del Chopo) haya sido sancionado por violencia de género. Es deber, entonces, de la UNAM justificar jurídicamente su proceder: ¿cuáles son las normas universitarias que permiten que a un funcionario investigado por violencia de género se le acepte la renuncia antes de que pueda ser sancionado?

2. El que Marcelino Perelló Valls ya no funja como Secretario General del Museo del Chopo no explica que ya no funja como académico (“honorífico” o no) de la Facultad de Ciencias. En tal virtud, si es que, en efecto, Perelló Valls ya tampoco es académico de la UNAM, la institución tiene el deber de notificarnos, con base en su normatividad, las razones para ello. El procedimiento de destitución de Perelló Valls como académico no tendría por qué haber sido interrumpido por su renuncia al cargo que tenía en el Museo del Chopo. Cabe, entonces, preguntarnos: ¿Marcelino Perelló “renunció” también a sus labores como académico en la Facultad de Ciencias (aún siendo “académico honorífico” tendría que haber presentado una renuncia oficial)? ¿Las autoridades de la Facultad le aceptaron dicha renuncia, al igual que hizo el Director del Museo del Chopo, pese a que Perelló Valls se encontraba en medio de un proceso de investigación administrativa para ser debidamente sancionado por la violencia de género que ejerció? O bien ¿las autoridades intentaron continuar con el procedimiento para su destitución como académico –como correspondía- pero Marcelino Perelló se negó a someterse al mismo una vez que hubo renunciado a su cargo en el Museo del Chopo y abandonó arbitrariamente el encargo académico del que hasta ahora había gozado? La respuesta a estas cuestiones es sustantiva y está directamente relacionada con la queja colectiva formalmente presentada ante la UNAM por la ciudadanía, por lo que no corresponde a la institución dejarlas a la especulación pública. El que hasta ahora la UNAM no nos haya brindado una notificación oficial sobre estas cuestiones, no sólo viola el procedimiento establecido en las propias normas de la UNAM sino que nos deja en un estado de incertidumbre jurídica y a merced de lo que expongan los medios de comunicación.

Lo cierto es que si, en efecto, se canceló el proceso de investigación administrativa para destituir a Marcelino Perelló Valls como académico de la UNAM, ya sea por habérsele permitido renunciar también a su cargo académico, o bien, por haber Perelló abandonado arbitrariamente dicho encargo y haberse negado a seguir con el procedimiento, entonces, se evitó con ello de manera tajante que un “académico honorífico” de la Facultad de Ciencias de la UNAM fuera destituido por haber ejercido públicamente violencia de género y, con ello, se evitó, por supuesto, tener en los registros oficiales de la universidad dicho antecedente. Esto, hemos de convenir, favorece a la imagen de Marcelino Perelló Valls y también a la imagen histórica de la UNAM.

Sin embargo, esto es francamente perjudicial para la ciudadanía que presentó la queja y para el combate de la violencia de género: nuevamente, un agresor queda impune al no ser debidamente sancionado por ejercer violencia contra las mujeres. El señor decidió irse por su propio pie antes de ser sancionado y la institución se lo permite. Si al proceder así se contravinieron las normas universitarias, habrá de sancionarse a quienes resulten responsables. Sí, por el contrario, se hizo en apego a las mismas, entonces urge modificar dichas normas, pues no se puede permitir al agresor evadir la sanción que le corresponde. Esto tiene un nombre: impunidad. No hay nada qué aplaudir.

La UNAM nos debe una notificación oficial y jurídicamente sustentada de todos y cada uno de los trámites y resoluciones que se hayan tomado en este proceso desde que presentamos la queja. Es nuestro deber ciudadano exigírsela, pues nos ampara la Constitución y los tratados internacionales de derechos humanos en la materia.
Así lo haremos y les mantendremos informadxs al respecto.

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Rusia y Ucrania: las imágenes satelitales que desmienten la versión rusa sobre la "masacre" en Bucha

Fotos satelitales de ese suburbio de la capital ucraniana parecen mostrar a los cuerpos encontrados en las calles de Bucha antes de que las tropas rusas se retiraran de la zona. Moscú dice que todo es una "puesta en escena" posterior a su repliegue.
5 de abril, 2022
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Imágenes satelitales de Bucha parecen mostrar que los cuerpos que yacían en las calles estaban ahí casi dos semanas antes de que las tropas rusas dejaran este lugar cercano a Kiev.

Una imagen del 19 de marzo, primero publicada por The New York Times y luego confirmada por la BBC, contradice las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, de que las imágenes de los cuerpos que se han difundido en los últimos días son “una puesta en escena” posterior al retiro de las tropas rusas.

La imagen muestra lo que parecen ser cuerpos en la misma ubicación en la que fueron luego encontrados por las fuerzas ucranianas cuando recuperaron el control de este lugar al norte de Kiev.

Rusia ha dicho que las fotos y los videos tomados en Kiev son falsos, pero Ucrania ha lanzado una investigación en lo que considera crímenes por parte del ejército ruso.

Este domingo, la fiscal general ucraniana, Irina Venediktova, dijo que hasta el momento se habían encontrado 410 civiles muertos en Bucha, pero enfatizó que ésa no sería la cifra final ya que la búsqueda y el análisis de los cuerpos llevaría más tiempo.

Organizaciones defensoras de los derechos humanos han registrado numerosos casos de asesinato, violación y otros serios crímenes en los territorios ocupados por las fuerzas rusas.

Pocos días después del inicio de la invasión rusa a Ucrania, un convoy de tanques y vehículos blindados rusos fue atacado por los ucranianos en Bucha y no pudo continuar con su avance.

Esto obligó a las tropas rusas a permanecer en este suburbio de la capital ucraniana hasta, al menos, fines de marzo.

Muchos civiles abandonaron el área, pero otros permanecieron en sus hogares.

Testigos dijeron que los soldados rusos no dejaron que los hombres pudieran salir de la ciudad a través de corredores humanitarios, y aquellos que intentaron escapar fueron baleados.

Periodistas y funcionarios que llegaron a la ciudad después del retiro del ejército ruso encontraron al menos 20 hombres muertos en las calles. Algunos tenían múltiples heridas, otros habían sido ejecutados a quemarropa. Muchos cuerpos habían sido claramente arrollados por tanques.

Este lunes la corresponsal de la BBC Yogita Limaye encontró otros cinco cadáveres de hombres en el sótano de una casa en Bucha, que habrían sido ejecutados con sus manos atadas a su espalda.

Fosa

Imágenes de satélites tomadas por la empresa Maxar el 31 de marzo revelan una fosa común de 14 metros cerca de la iglesia Apóstol San Andrés.

Maxar destaca que imágenes del 10 de marzo ya muestran movimiento de tierra en el lugar.

Habitantes de Bucha han dicho que los primeros cuerpos fueron enterrados ahí en las etapas iniciales de la guerra, cuando se disparaba a mansalva sobre todo aquello que se movía.

Se estima que el número de cuerpos enterrados ahí varía entre los 150 y 300.

El ministerio de Defensa ruso ha respondido sobre Bucha que “ningún habitante sufrió ninguna acción violenta”.

Rusia dice que sus tropas se retiraron el 30 de marzo, mientras que Ucrania dice que lo hicieron en las primeras horas del día 31.

El 1 de abril, un video fue publicado desde un auto que recorre la ciudad y que muestra cuerpos a los dos lados de la carretera.

Rusia afirma que son “falsos cuerpos muertos”.

Sobre esto: Rusia acusa a Ucrania de preparar ‘montajes’ de civiles muertos

En BBC comparamos la grabación del auto con imágenes de satélite de Bucha del 19 de marzo, cuando Rusia aún tenía el control.

Video a la izquierda e imágenes de satélite a la derecha.

BBC. Imágenes de Maxar.

Tanto a la izquierda (el video tomado tras la retirada rusa) como a la derecha (cuando los rusos aún ocupaban el lugar) se ven cuerpos en las mismas zonas de la carretera (en rojo en la imagen) y vehículos cercanos (en amarillo).

Este martes el representante de Rusia en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Vasily Nebenzya, rechazó las acusaciones de crímenes de guerra y dijo que existen “flagrantes inconsistencias en los sucesos mostrados por los medios ucranianos y occidentales”.


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