Bernardo Esquinca, el escritor que con sus novelas ha revitalizado el género de la nota roja
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Foto: Alejandra Pérez

Bernardo Esquinca, el escritor que con sus novelas ha revitalizado el género de la nota roja

El escritor Bernardo Esquinca habló sobre la publicación de La Octava Plaga, una novela que describe la vida de Casasola, un periodista cultural que debe sobrevivir narrando la nota roja en México.
Foto: Alejandra Pérez
Por Jorge Ramis
17 de junio, 2017
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La pluma de Bernardo Esquinca, aunque jalisciense, es tan chilanga como Donceles. Su estupor proviene de un constante retrato a la mexicanidad en lugares cotidianos de la ciudad. Visceral es, sobre todo, su afán hacia la nota roja, que le ha llevado a escribir la saga Casasola, una trilogía acerca de un periodista cultural obligado a dibujarse en paisajes sangrientos, a través de la novela policiaca.

En La Octava Plaga, primera entrega de la saga (reeditada en 2017 por Editorial Almadía), Bernardo Esquinca escribe sobre los inicios de Casasola en un periodismo irreal, que en ocasiones, llega a ser más real que el cultural. El estilo de La Octava Plaga desdibuja los límites entre la fantasía y la cotidianeidad. Camina por lugares oscuros, sin miedo, observando a distancia esos peligros de la profesión. Recorrer rasgos de la psique mexicana como el humor, la insolencia, la violencia, la sangre y su relación con la ciudad.

Sobre Ballard, quien es su más grande influencia, Bernardo ha dicho: “ Mi gran gurú es J.G. Ballard, es decir, yo provengo, yo soy un hijo de J.G. Ballard; es un autor de ciencia ficción que a la vez no lo es. Comenzó siendo un autor de ciencia ficción y luego se convirtió, como dijo Rodrigo Fresán, en el mejor cronista de nuestros días”.

Sobre la temporalidad, pues esta entrevista (2017) trata sobre un libro publicado hace 6 años (2011), surge la pregunta: ¿Entrevistarte por un libro de hace seis años no sería entrevistarte por algo que declaraste hace 6 años?

Bernardo Esquinca: Sí, sin duda, de hecho es más tiempo porque lo escribí en 2009 y se publicó en 2011, ya son ocho años. Sí, la pregunta que me han repetido es: ¿Modificaste tu libro para esta edición? Y no lo hice, me parecería tramposo modificarlo; es justo como una declaración que haces. Lo escribí en un momento específico con un propósito específico. Modificarlo sería traicionarlo. No cambié gran cosa y no porque mi texto sea perfecto, sino que hay que ponerle un punto final y desprenderse de él; mirar hacia adelante. Me cuesta trabajo volver a leerme, no me leo.  Hay colegas que se regocijan con amor propio, yo no, no puedo.

En esta primera entrega de la saga, Esquinca reitera una crítica muy concisa hacia el gremio del periodismo cultural. Casasola y otros personajes reflejan cierta histeria ante un tema que Bernardo desea tocar.  

¿Casasola sería citarte a ti mismo?
No literalmente, hay un proceso novelado. Uno escribe porque también busca un efecto en el lector. Pero, básicamente la filosofía de Casasola es la mía. Soy igual de tragón que él, me encantan las cantinas… en fin, una persona romántica, azotada, en general.

Como dijo Sábato: ¿Tras ver en los periódicos las mentiras de los políticos, uno se topa con la verdad en las páginas policiales?
Eso ha sido siempre, es actual y seguirá siendo actual. Nunca va a cambiar eso, para desgracia de todos nosotros.

En ‘La Octava Plaga’, hay referencias a Cormac McCarthy, Don DeLillo, Bolaño, y más. ¿Qué hay en tu librero?

Hay influencias de todo tipo. También me gusta la novela gráfica. Alan Moore me parece un titán comparado con cualquier escritor de cualquier género (vivo o muerto). Pero, por ejemplo, Rubem Fonseca es otro de mis autores favoritos, autor brasileño que de hecho fue una gran influencia en La Octava Plaga. Justo cuando preparaba mi novela leía Buffo & Spallanzani, una novela policiaca con muchas referencias al mundo literario, hay mucha reflexión en torno a él, pero es muy ágil, no entorpece la trama. Yo dije: ¡quiero tener algo así! Quiero tener una trama policiaca que sea vertiginosa, pero también quiero vertir todas estas reflexiones y ajustes de cuentas que yo tengo sobre el mundo literario. Para mí fue un modelo.

Sigo con devoción la saga de Charlie Parker de John Connolly, yo busco hacer eso justo en mi saga Casasola: una mezcla del relato policiaco con terror y lo sobrenatural. Y bueno, me gusta mucho Stephen King, es una influencia importante en lo que hago. Pero también leo otras cosas no policiacas y Cormac McCarthy es de mis favoritos, me parece uno de los escritores vivos más importantes en el mundo. En su momento me gustó muchísimo Bolaño, lo leí en el 2002, algunas cosas de él me impactaron mucho. Con su cuento de ‘Putas asesinas’ lo pude entrevistar por correo. Después me hartó este fenómeno de que hasta en la sopa sale Bolaño “El autor más prolífico de la historia de la humanidad” (con ironía). Cada año hay una novela inédita. Aunque claro que es un autor importante, nomás que ya no lo he leído tanto. Influyó mucho en un libro mío que se llama Los escritores invisibles, publicado por el FCE, pero hay muchos más nombres en mi librero.

Mi gran gurú es J.G. Ballard, es decir, yo provengo… yo soy un hijo de J.G. Ballard; es un autor de ciencia ficción que a la vez no lo es. Comenzó siendo un autor de ciencia ficción y luego se convirtió, como dijo bien Rodrigo Fresán, en el mejor cronista de nuestros días. El cambio climático ya existe, cuando él hizo El Mundo Sumergido, en los sesentas, el término no existía. Esa novela trata sobre un mundo que se inunda porque se derriten los polos gracias al calor. Él adelantó muchas cosas: las matanzas de estudiantes (eso está en Running Wild). Fue muy prolífico, tengo muchos libros de él que he leído y muchos que no he leído y me obligo a no leerlo porque su influencia es tanta en mí que a veces tengo que alejarme de él, necesito alimentarme de otras cosas, si no mi tendencia a ser ballardiano es muy fuerte.

Cuéntanos más sobre El Griego, personaje basado en Enrique Metinides (reconocido fotógrafo dentro del mundo de la nota roja), ¿conoces a Enrique?

Lo conocí en el 2007, fui a su casa, J.M. Servín me llevó. Enrique es un tipazo, no sólo por su arte, por sus fotos, sino mucho de lo que narro en mi libro así es él. También tiene su colección de carritos de bombero, graba todas las noticias, tiene todo su archivo, y posee una memoria prodigiosa. Te cuenta las historias de sus fotos con una gran memoria, casi te dice qué llevaba él vestido. Te narra la tragedia detrás de la foto. Es un homenaje a él, a alguien a quien admiro mucho. Mucho de Metinides está en el Griego, pero otras cosas las inventé, por eso se llama EL Griego, no Metinides. Es un homenaje a él.

¿A qué insecto le temen los humanos?

Bueno, no sé si los humanos, pero yo le tengo un pavor a ellos. Ésa es una de las razones por las que escribí este libro. Los venenosos, en particular, los alacranes… no puedo ni matarlos, salgo corriendo. Y las viudas negras, en Guadalajara hay muchas, me causan un pavor absoluto. Quise jugar con la idea de que los insectos están aquí antes que nosotros; hemos invadido su espacio, tenemos una guerra perdida con ellos. Un día no sobrevivirán, así de sencillo, jajaja.

¿No te gusta Spider Man?

El único cómic que coleccioné en mi niñez fue Spider Man, es parte de mi educación sentimental. Tenía el número 2, ¡el original! Tenía lleno de cajas el closet y mi mamá me dijo que me deshiciera de eso. Cada que sale una película de Spider-Man la veo con mucha felicidad. Muchos de mis recuerdos están ligados al cómic. Viví enamorado de Gwen Stacy, la novia rubia de Spider-Man. Cuando la mata el Duende Verde yo lloré, lloré y lloré…

¿Cuarta parte de la saga Casasola?

Ya está escrita, pero me gusta reposar los libros. Saldrá el año que entra, en Almadía, se llama ‘Inframundo’. Es una novela que va hacia el pasado, y aquí vuelve Casasola. Tiene que ver con las librerías de viejo… libros malditos y coleccionistas obsesivos. Espero hacer más, me gusta este personaje. La novela pasada, Carne de Ataud, narra un poco sobre la génesis de la nota roja.

Animal Político con autorización del autor y de Editorial Almadía te regala un capitulo gratis de la novela La Octava Plaga.

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Black Friday 2020: por qué el Viernes Negro se llama así y otras 4 curiosidades sobre el famoso día de compras

El Black Friday se celebra tradicionalmente en Estados Unidos al día siguiente del feriado de Acción de Gracias. Pero, en los últimos años, otros países también lo adoptaron y sus ofertas se prolongan por más de un día.
27 de noviembre, 2020
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En medio de la pandemia de coronavirus, Estados Unidos y otras naciones del mundo celebran el llamado Black Friday o Viernes Negro, la jornada de descuentos y compras en las que millones de personas desbordan tiendas y centros comerciales.

Este año, sin embargo, será diferente: según encuestas de varias firmas de EE.UU., más del 65% de los consumidores optaron por realizar compras por internet, ante los temores de contagio de covid-19.

Es un contexto sin precedentes para una fecha que generalmente provoca grandes desplazamientos de personas y enormes gastos, y en la que las tiendas físicas y sus portales de internet se llenan de ofertas y promociones especiales.

Celebrado un día después de Acción de Gracias, el Black Friday es sinónimo de consumo.

Pero ¿de dónde viene el nombre de fecha? ¿Por qué se celebra en noviembre?

Aquí te desvelamos algunas de las curiosidades que rodean esta jornada.

1. Su nombre

Black Friday

Getty Images
Hay consumidores que esperan durante meses y estudian meticulosamente los descuentos ofrecidos en el Black Friday.

En realidad “el adjetivo ‘negro’ fue usado durante muchos siglos para retratar diversos tipos de calamidades”, afirma el lingüista estadounidense Benjamin Zimmer, exeditor ejecutivo del sitio Vocabulary.com.

Pero el concepto que representa hoy el Black Friday dista bastante de ese significado.

En Estados Unidos, la primera vez que se usó “Black Friday” fue el 24 de septiembre de 1869, cuando dos financistas, Jay Gould y James Fisk, intentaron tomar el mercado del oro en la Bolsa de Valores de Nueva York.

Cuando el gobierno fue obligado a intervenir para corregir la distorsión mediante el aumento de la oferta de la materia prima en el mercado, se produjo una crisis: los precios cayeron y muchos inversores perdieron grandes fortunas.

2. La fecha

Mujer hace compras en internet.

Getty Images
No siempre las ofertas en internet del Black Friday son lo que parecen…

Desde mediados del siglo XIX hasta principios del XX, Acción de Gracias se celebró en EE.UU. el último jueves de noviembre, en una costumbre iniciada por el presidente Abraham Lincoln (1809-1865).

Pero en 1939 ocurrió algo inusual: el último jueves coincidió con el 30 de noviembre.

Los comerciantes, preocupados por el corto período de compras que quedaba entre ese día y las fiestas de Navidad y fin de año, enviaron una solicitud a Franklin Roosevelt para que el presidente declarara el inicio de las fiestas una semana antes, lo que fue autorizado.

Los siguientes tres años, Acción de Gracias, que recibió el sobrenombre de “Franksgiving” (una mezcla de Franklin con Thanksgiving, como se conoce este día festivo en inglés), fue celebrado en días distintos en diferentes partes del país.

Finalmente, a finales de 1941, una resolución conjunta del Congreso solucionó el problema.

De ahí en adelante, el día de Acción de Gracias sería conmemorado el cuarto jueves de noviembre, garantizando así una semana adicional de compras hasta Navidad.

3. Síndrome de Acción de Gracias

Papa Noel en un local de Estados Unidos.

Reuters
El Black Friday comenzó en Estados Unidos, pero fue adoptado por otros países con el paso de los años.

En 1951, una circular llamó la atención sobre la cantidad de trabajadores que no iban a trabajar el día después de Acción de Gracias.

Según Bonnie Taylor-Blake, investigadora de la Universidad de Carolina del Norte, EE.UU., el boletín del mercado laboral Factory Management and Maintenance reivindica la autoría del término “Síndrome del viernes después de Acción de Gracias” asociado con el período de fiestas.

Según publicó el boletín, este síndrome “es una dolencia cuyos efectos adversos sólo son superados por los de la peste bubónica. Por lo menos, así se sienten aquellos que tienen que trabajar cuando llega el Viernes Negro. El almacén o establecimiento estaba medio vacío y los que estaban ausentes era por baja médica”.

4. Su ‘boom’ de popularidad

Loja com cartaz da Black Friday

PAulo Pinto/Fotos Públicas
Black Friday chega à sua nona edição no Brasil

El término Black Friday permaneció limitado a Filadelfia, Estados Unidos, durante un largo tiempo .

“Podías ver que se usaba de manera moderada en Trenton, Nueva Jersey, pero no traspasó las fronteras de Filadelfia hasta los años 80”, dice el lingüista Zimmer.

Aunque el Viernes Negro es considerado el mayor día de compras del año, la fecha no ganó esa reputación hasta los 2000.

Eso fue porque, por muchos años, los estadounidenses no tenían devoción por este día de rebajas sino que más bien optaban por retrasar el momento de ir a las tiendas.

Así, el momento en que sus billeteras se quedaban vacías solía ser el fin de semana: esperaban hasta el sábado (y no el viernes) para inaugurar la temporada de compras navideñas.

5. Influencia en otros países

Macy's

AFP
La influencia del Black Friday traspasó las fronteras estadounidenses.

Por mucho tiempo, los comerciantes canadienses se morían de la envidia ante sus colegas estadounidenses, especialmente cuando sus fieles clientes decidían viajar al sur en busca de buenas ofertas.

Por ese motivo, también en Canadá comenzaron a ofrecer sus propias promociones, pese a que el día de Acción de Gracias se celebra en ese país un mes antes.

En México, el Viernes Negro recibió otro nombre: el “Buen Fin”.

Se asocia al aniversario del inicio de la revolución, el 20 de noviembre de 1910, que a veces coincide con el día de Acción de Gracias en Estados Unidos.

Y como el nombre indica, el evento Buen Fin dura todo el fin de semana.

Black Friday

Getty Images
Además del Black Friday, está el “Gray Thursday ” y el “Cyber Monday”.

En Brasil, donde el feriado de Acción de Gracias no existe, el Viernes Negro pasó a incluirse en el calendario comercial del país cuando los comerciantes se dieron cuenta del potencial de ventas del día.

Y en los últimos años, países como España, Bolivia, Argentina o Perú entre muchos otros, también se sumaron a la fiebre comercial de ofertas del Black Friday o el Cyber Monday, que se celebra el lunes siguiente.

Y en los últimos años, al calendario de eventos de rebajas se le sumó una jornada más.

Wal-Mart, una de las mayores cadenas de tiendas minoristas del mundo, rompió en 2011 la tradición del Viernes Negro cuando abrió sus establecimientos en la noche del feriado de Acción de Gracias.

Esta práctica comenzó a expandirse por buena parte del mundo y a ese día adicional de compras se le bautizó como “Jueves Gris”.


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