Desvíos millonarios, propiedades: Estos casos se quedaron fuera de la extradición de Duarte
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Desvíos millonarios, propiedades: Estos casos se quedaron fuera de la extradición de Duarte

Las autoridades a cargo de las investigaciones en contra de Javier Duarte explicaron por qué no se incluyeron estas acusaciones y aseguraron que no quedarán impunes.
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Por Arturo Angel
9 de junio, 2017
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El gobierno de México solicitó a Guatemala la extradición de Javier Duarte por tres órdenes de aprehensión giradas en su contra por siete delitos distintos; sin embargo, existen casos en contra del exgobernador de Veracruz, por los cuales hay investigaciones abiertas e incluso una orden de aprehensión que no fueron incluidos en la solicitud.

La razón oficial, de acuerdo con autoridades consultadas por Animal Político, es que la solicitud se planteó siguiendo estrictamente los lineamientos del Tratado de Extradición México-Guatemala que impide pedir la extradición por delitos por los que no haya una orden  de aprehensión girada con antelación o por aquellos que no estén homologados entre ambos países.

Pero de acuerdo con la Procuraduría General de la República (PGR) el principio de excepción que contempla el tratado entre Guatemala y México permitirá que en su momento Javier Duarte sea procesado por casos que ya estén en curso y donde resulte como probable responsable. El requisito es que tendrá que notificarse a Guatemala cuando esto suceda.

Estos son los casos iniciados en los que Javier Duarte está implicado que no fueron incluidos en la solicitud de extradición:

Obstrucción electoral

En marzo pasado, la Fiscalía Especializada para Delitos Electorales de la PGR obtuvo una orden de aprehensión en contra del exgobernador por el delito de obstrucción de las funciones electorales.

Lo que se documentó ante el juez es que Duarte deliberadamente impidió en su administración  que recursos etiquetados para el Órgano Público Electoral del Estado fueran canalizados debidamente, lo que puso en riesgo la realización de los comicios.

Aunque en este caso ya había una orden de aprehensión girada, lo que existe como requisito inicial el tratado de extradición, la Procuraduría no lo incluyó en la solicitud formal.

Sobre este hecho Animal Político preguntó a la FEPADE, que respondió que el caso sí fue considerado en la solicitud, pero tras el análisis de los códigos penales se determinó que el delito no estaba homologado con Guatemala, como requiere el tratado, por lo que se decidió no incluirlo.

La FEPADE subrayó que lo anterior no impide que cuando el exgobernador se encuentre en México se ejecute la orden de aprehensión ya girada y se le inicie el proceso correspondiente.

Duarte y los desvíos millonarios

La PGR tiene 56 averiguaciones previas en curso por el desvío de más de 21 mil millones de pesos en la administración de Javier Duarte. Estos casos son derivados de las denuncias interpuestas por la Auditoría Superior de la Federación, que ya anunció además la presentación de más denuncias en próximas semanas.

La Fiscalía General de Justicia de Veracruz tiene 14 carpetas de investigación por el desvío de otros 21 mil millones de pesos de recursos estatales denunciados por el órgano de Fiscalización Superior del estado en la administración de Duarte.

Todos esos casos no han sido consignados y, por ende, no hay ordenes de aprehensión como exige el tratado, por lo que no fueron incluidos en el mismo.

De acuerdo con los fiscales del caso consultados, lo anterior no significa que si Duarte resulta responsable de estos desvíos no vaya a ser procesado, pues son casos abiertos desde antes de que se solicitara la extradición y es procedente la excepción a la regla de especialidad (solo se juzgará a una persona por los casos referidos en la solicitud de extradición) que contempla el tratado entre México y Guatemala.

Enriquecimiento ilícito

Tanto en la PGR como en la Fiscalía de Veracruz existen carpetas de investigación en curso por el posible enriquecimiento ilícito en que habría incurrido Javier Duarte, su familia y prestanombres más cercanos.

En la PGR, el caso se inició luego de denuncias presentadas entre otros por el hoy gobernador de Veracruz. Miguel Ángel Yunes, y posteriores ampliaciones, en las que se advierte que Duarte es el dueño real de propiedades adquiridas por supuestos cómplices en Estados Unidos y México. Testigos que colaboran con la dependencia han declarado ya en torno a la adquisición de propiedades y otros bienes.

La Fiscalía de Veracruz también indaga por conductas similares a Duarte y su círculo. En los últimos meses la dependencia ha asegurado algunas propiedades adquiridas con presuntos recursos ilícitos por Duarte y su familia, y el pasado 20 de febrero se mostró una bodega con presuntos objetos del exgobernador y su pareja.

Estas averiguaciones tampoco han derivado en órdenes de aprehensión, por lo que no se incluyeron en la solicitud, pero, debido a que ya están iniciadas de forma previa a la detención de Duarte, los fiscales indicaron que es procedente la excepción para en su caso someterlo a juicio por este delito.

Casos clasificados

Autoridades ministeriales confirmaron que en Veracruz existen por lo menos dos carpetas de investigación abiertas, en las que Javier Duarte figura como responsable, pero los detalles de los delitos no se han dado a conocer públicamente para no entorpecer las indagatorias ni alertar a otros posibles involucrados.

Al igual que en el caso de desvío de recursos y posible enriquecimiento se trata de expedientes en integración, por lo que aplica la misma fórmula de excepción que marca el procedimiento de extradición.

Incluso, los fiscales subrayaron que aun cuando no existiera este elemento de excepción, las investigaciones en curso forman parte del Derecho de acceso a la justicia que tienen los involucrados y las víctimas, y se trata de un principio universal de orden superior al de cualquier tratado firmado entre dos países.

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Quién vigila la radiación del 5G (y cuáles son sus verdaderos riesgos)

Esta nueva tecnología regresa el eterno debate sobre los efectos sobre la salud de las radiaciones electromagnéticas. Estos, sin embargo, son descartados por todas las agencias internacionales.
27 de octubre, 2020
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Seúl

Getty Images
Corea del Sur ya tiene una red 5G en todo el país.

Decenas de antenas, dispositivos bluetooth y cientos de teléfonos móviles nos rodean e irradian cada día. Por no hablar de la telefonía 5G que, al parecer, acabará con la vida en la Tierra. ¡Tanta radiación no puede ser buena!

¿Quién controla los niveles de exposición y los posibles efectos sobre la salud?

Percepción del riesgo

Los campos electromagnéticos están presentes en la naturaleza desde antes de la aparición del ser humano. La luz solar, los rayos cósmicos, las tormentas y la radiación natural terrestre son fuentes de exposición a estos campos.

A mediados de los años 90, se comenzaron a desplegar las redes de antenas de telefonía móvil. Aunque se hacían con estándares técnicos internacionales, que ya tenían en cuenta la protección de la población, no se ofreció la suficiente información al respecto.

A pesar de una reacción rápida por parte de organismos, operadoras y expertos, la percepción de riesgo se instaló entre los ciudadanos. También caló en instituciones, administraciones locales y asociaciones.

Así, se produjo una situación paradigmática. Por un lado, el rechazo a las antenas era un fenómeno global. Por el otro, crecía la demanda universal del servicio.

Ilustracion 5G

Getty Images
La red 5G es mucho más que la mejora de la red 4G.

La OMS parece tenerlo claro

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Unión Europea fueron conscientes a principios de los 2000 de esa carencia y de la necesidad de dar respuesta a una inquietud y percepción social del riesgo asociado a la telefonía móvil.

Aunque esta percepción e inquietud estaban sobredimensionadas.

A pesar de los esfuerzos realizados para informar y tranquilizar a la población, la OMS reconoció en 2006 que “algunas personas consideran probable que la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia entrañe riesgos y que éstos puedan ser incluso graves”.

En la revisión de 2014, la OMS aseguraba que “hasta la fecha no se ha confirmado que el uso del teléfono móvil tenga efectos perjudiciales para la salud”.

En otro documento publicado a comienzos de este 2020 sobre el 5G, insiste en que en las últimas décadas no hay estudios científicos que demuestren una relación causal que pueda hacer temer efectos sobre la salud.

“El calentamiento de tejidos es el principal mecanismo de interacción entre los campos electromagnéticos de radiofrecuencia y el cuerpo humano”.

Ese posible efecto, a los niveles habituales de exposición, es insignificante. Por eso es importante que los niveles se mantengan por debajo de los límites establecidos por agencias internacionales independientes.

Mujer con una tablet.

Getty Images
La OMS ha dicho que no hay estudios científicos que demuestren una relación causal del 5G que pueda hacer temer efectos sobre la salud.

Quién y cómo se establecen los límites de exposición

En 1992 se estableció en Alemania la Comisión Internacional de Protección frente a Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP). Esta organización científica, independiente y sin ánimo de lucro, revisa periódicamente y de forma sistemática las evidencias científicas para determinar los niveles a los cuales se producen efectos biológicos.

No solo de los campos electromagnéticos de radiofrecuencia, sino también de otras radiaciones electromagnéticas como la luz visible, los infrarrojos y los ultravioletas que, por encima de ciertos niveles, también pueden resultar muy peligrosos.

Por eso se fijan niveles de seguridad y, por eso mismo, no debemos preocuparnos de la radiación que emite el mando a distancia de nuestra tele. Tampoco del router wifi de nuestra casa o de nuestro teléfono inalámbrico.

El proceso de revisión es abierto y su publicación se realiza en una revista científica tras un proceso de revisión por pares.

Así, una vez se establecen los niveles a los cuales se observan efectos para cada frecuencia, se aplica un factor de precaución o seguridad de 50.

Estos valores son aceptados por la mayor parte de los países occidentales desde hace décadas y se adoptan en las correspondientes legislaciones.

Además, existen otras agencias u organismos que realizan una revisión similar. Por ejemplo el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE) y la Food and Drug Administration de Estados Unidos.

Estos tres organismos, en los últimos meses y coincidiendo con el despliegue de la 5G, han revisado y publicado sus guías de límites seguros de exposición humana.

La mano negra de la industria

Que la industria está detrás de todas estas regulaciones e instituciones es un argumento reiterado por los movimientos antiantenas -ahora anti-5G- que parecen acoger toda clase de creencias conspiranoicas con respecto, también, a las mascarillas, las vacunas y la COVID-19.

En realidad han sido la industria y los profesionales del sector los más interesados en garantizar que las radiaciones emitidas por las antenas fueran seguras y que los niveles de potencia estuviesen dentro de los límites permitidos.

Transmisión de eventos deportivos en dos pantallas.

Getty Images
Con la conexión 5G se podrán conectar muchos dispositivos al mismo tiempo.

El Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT), como entidad de derecho público al servicio de la sociedad, fue la primera organización que ya en 2001 elaboró un informe sobre las radiofrecuencias de telefonía móvil.

Con ello se pretendía informar a la ciudadanía y mitigar la inquietud que ya surgía ante el desconocimiento de esta tecnología y la normativa que la regula.

La labor de difusión se centró en ayuntamientos y asociaciones ciudadanas, aunque se ha seguido trabajando durante todos estos años con todo tipo de administraciones e instituciones.

En 2006, se creó el Comité Científico Asesor de Radiofrecuencias y Salud (CCARS), comité independiente compuesto por profesionales de gran prestigio -en campos como la medicina, física, química, biología, ingeniería de telecomunicación y derecho-, que, desde entonces, ha elaborado cinco informes trienales de referencia.

En ellos recogen las evidencias científicas existentes sobre el impacto de los campos electromagnéticos en la salud.

Además, ha publicado numerosos documentos sobre tecnologías concretas -el último sobre 5G-, con el ánimo de informar verazmente a la sociedad, manteniendo siempre el conocimiento científico riguroso como referencia.

Sus informes han tratado siempre de arrojar luz y evitar cualquier tergiversación que de forma interesada se intentara hacer sobre el efecto de estas tecnologías sobre la salud.

Incluidas comparaciones sin fundamento con sustancias, como el tabaco o el alcohol, que la ciencia sí ha demostrado como perniciosas incluso en pequeñas cantidades.

5G

Getty Images
Los verdaderos riesgos de estas tecnologías son los asociados a la dependencia, problemas musculares, malas posturas y al condicionamiento de nuestras relaciones personales y hábitos saludables.

Los verdaderos riesgos para la salud

Decir que los campos electromagnéticos de radiofrecuencia son inocuos es falso si no se acompaña de la frase “a los niveles habituales de exposición”.

Dichos niveles están decenas o centenas de miles de veces por debajo de los de seguridad marcados por ICNIRP.

Es lo que han demostrado numerosos estudios y revisiones sistemáticas de exposición personal en condiciones reales.

Pero hay efectos constatados derivados del uso de dispositivos y que no son consecuencia de las radiaciones que emiten.

Así, se ha demostrado que su uso puede provocar dependencia, problemas musculares, malas posturas y que condicionan nuestras relaciones personales y hábitos saludables.

Dichos efectos, sin embargo, no son denunciados por los movimientos en contra de estas tecnologías.

Ilustración 5G

Getty Images
Hay una proliferación de un cierto “negocio del miedo” vinculado a las nuevas tecnologías.

Negar la evidencia, ¿con qué fin?

Quizá piense que existe cierta controversia científica en este tema.

Habrá oído que “numerosos científicos alertan de los efectos” en cuestionables llamamientos internacionales, algún pseudoinforme como el Bioinitiative o declaración política ajena a la Unión Europea, como la declaración 1815 del Consejo de Europa.

Todos tienen en común su falta de rigor, el establecimiento de límites de forma arbitraria o la extrapolación inadecuada de estudios en animales o de laboratorio sin tener en cuenta las condiciones reales.

En 30 años, no se ha publicado una revisión sistemática o metaanálisis -los estudios con mayor fortaleza en ciencia- que demuestre sus alarmantes augurios y peligros para la salud (efectos sobre el sueño, la concentración, fisiológicos, hipersensibilidad o, incluso, cáncer).

En cambio, sí es constatable la relación de sus promotores con la proliferación de un cierto “negocio del miedo” a partir de datos tergiversados, erróneos y en ningún caso avalados por la evidencia científica.

Y ese negocio que se basa en esos datos afecta tanto a ámbitos como el médico-sanitario, con diagnósticos o prescripciones no fundamentados en el conocimiento médico; el legal, con denuncias insostenibles basadas en opiniones de supuestos expertos, medios de información carentes de credibilidad (webs pseudocientíficas) o, incluso, empresas que ofrecen aparatos y dispositivos de protección completamente innecesarios.

Todo un negocio basado en el miedo y el desconocimiento que sigue alimentando esa falsa percepción de que vivimos radiados al límite.

*Alberto Nájera López es doctor en radiología y medicina física y profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha y Juan Carlos López es ingeniero de telecomunicaciones y catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.


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