¿Qué consecuencias puede tener el retiro de EU del acuerdo climático de París?
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¿Qué consecuencias puede tener el retiro de EU del acuerdo climático de París?

La salida de EU del Acuerdo de París tendrá consecuencias directas en el medio ambiente, la economía y las relaciones internacionales, de acuerdo con expertos.
AFP
Por Gerardo Lissardy // BBC Mundo
2 de junio, 2017
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La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar a su país del acuerdo de París sobre cambio climático tendrá una serie de efectos importantes en el mundo e incluso puede crear un efecto dominó.

El anuncio que Trump realizó este jueves -que causó consternación en buena parte de la comunidad internacional y en los sectores progresistas de EU- significa de hecho que el acuerdo para controlar el aumento de la temperatura en el planeta se quedará pronto sin el segundo país que emite más gases de efecto invernadero.

“Estados Unidos se retirará del acuerdo de clima de París”, dijo Trump desde la Casa Blanca, aplaudido por simpatizantes presentes y seguido con atención alrededor del mundo.

Argumentó que la medida busca proteger los intereses de EE.UU., principalmente su economía, calificando al pacto global de 2015 como “muy injusto” con Estados Unidos.

El proceso de retirada del acuerdo por parte de la mayor economía mundial podría durar cerca de cuatro años y Trump señaló que está dispuesto a negociar un pacto diferente.

Una mujer sostiene un cartel con el planeta tierra diciendo SOS.AFP
Numerosas protestas se desarrollaron en Estados Unidos este jueves tras el anuncio de Donald Trump.

Pero la posibilidad de renegociar un acuerdo que tardó años en cerrarse fue descartada de inmediato por países como Francia, Alemania e Italia, que emitieron un comunicado conjunto tras el anuncio de Trump, así como por expertos.

“No creo que vayamos a lograr concesiones de otros”, dijo a BBC Mundo Donald Wuebbles, profesor de ciencias atmosféricas en la Universidad de Illinois y uno de los autores líderes de los informes del Panel Intergubernamental en Cambio Climático de la ONU.

En la práctica, la decisión Trump no solo podría impactar globalmente en el medioambiente sino también en la economía y las relaciones internacionales, según especialistas.

¿Efecto dominó?

El objetivo del acuerdo de París, que fue firmado por más de 190 países y entró en vigor el año pasado cuando EU era presidido por Barack Obama, es mantener el aumento de la temperatura global debajo de los 2 grados respecto a los niveles pre-industriales.

Así se evitaría pasar un umbral que, según científicos, puede tener consecuencias irreversibles para las capas de hielo, los mares y otras partes de la Tierra.

EU es considerado el mayor generador histórico de dióxido carbono (responsable de cerca de 15% de las emisiones globales), pero hace una década China lo pasó como el país que es fuente principal de gases de efecto invernadero.

John Sterman, un profesor de la escuela Sloan de negocios del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y experto en políticas sobre calentamiento global, sostuvo que ahora podría haber “una cascada de erosión de las metas (del acuerdo), que podrían socavarlo y desintegrarlo”.

“Y esto francamente plantea el riesgo de una catástrofe global, lo digo con toda la deliberación necesaria”, indicó Sterman, que asistió al acuerdo de París, a BBC Mundo.

Sin embargo, otros, como Brian Dees, de la Escuela de Gobierno de Harvard y antiguo alto consejero de Barack Obama, indicó que el retiro de Estados Unidos no podrá reversar el ímpetu global que ha adquirido la lucha contra el cambio climático, así como los grandes adelantos logrados en los últimos años en la creación de energía limpia barata.

En un artículo en el sitio web de la revista Foreign Affairs, Dees reconoce que “aunque la administración Trump no puede detener el progreso global en cambio climático, sí puede hacer daño a la economía y a la importancia y liderazgo diplomático de Estados Unidos”.

La alcaldía de París iluminada de verde.AFP
La alcaldía de la capital francesa se iluminó de verde luego de la decisión de Estados Unidos de salir del Acuerdo de París.

John Stearman, por su parte, teme que tras la retirada de EU puede aumentar la presión de populistas y nacionalistas en otros países para hacer lo mismo, librándose de los compromisos de emisiones asumidos.

“Algunas de las naciones en desarrollo pueden decir: ‘Esto es otro esfuerzo hegemónico neocolonial de EU para enlentecer nuestro desarrollo económico y no lo permitiremos, así que no cumpliremos nuestros compromisos de París'”, señaló.

Además, probablemente menguarán los recursos financieros y técnicos para que las naciones en desarrollo superen el sistema de energía fósil, ya que EU evitará también contribuir al fondo global prometido por los países desarrollados para estimular ese cambio.

Trump dijo que EU debería aportar decenas de miles de millones de dólares a ese fondo, que surgió de una conferencia de la ONU celebrada en 2010 en México, pero “nadie ni siquiera sabe a dónde está yendo el dinero”.

Los expertos creen que la decisión de Trump genera además incertidumbre en el mundo de los negocios y las inversiones en energía renovable limpia, que fueron un elemento clave detrás del acuerdo de París.

“Esa incertidumbre es probable que debilite y haga más lento el despliegue de tecnologías”, anticipó Sterman. “Vamos a ver menos turbinas eólicas instaladas, no solo en EU sino en todos lados, menos paneles solares, menos inversiones en la electrificación de la flota vehicular y otras tecnologías que necesitamos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”

El cuerdo “de Pittsburgh, no de París”

Mensaje de televisión de Emmanuel MacronREUTERS
“Esta noche, Estados Unidos le dio la espalda al mundo. Pero Francia no le dará la espalda a los estadounidenses”, dijo el presidente francés, Emmanuel Macron, en un mensaje por televisión.

El anuncio de Trump puede verse como un ejemplo práctico de la idea de poner en sus decisiones a “América primero”, una expresión suya que reiteró en su discurso de este jueves.

Al retirar a EU del acuerdo de París, Trump cumple una promesa que formuló en su campaña electoral el año pasado, al igual que lo hizo antes con la salida del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés).

Trump, que enfrenta una crisis interna por investigaciones sobre una posible conspiración entre su campaña y Rusia durante las elecciones, dijo que su decisión busca defender la creación de empleo en EU y evitar lo que él considera ventajas concedidas a países como China o India.

“El acuerdo es una redistribución masiva de la riqueza de Estados Unidos a otros países”, afirmó. “Fui electo para representar a los ciudadanos de Pittsburgh, no de París”.

Trump cuenta con el apoyo de su electorado en zonas de EU cuyas economías dependen del negocio del carbón, así como de una veintena de senadores republicanos que días atrás lo instaron a dar este paso en una carta pública y ahora lo aplauden.

Pero otros creen que el rol protagónico de EU en la cooperación internacional, incluso en temas financieros o de terrorismo, pueden verse perjudicados por la decisión de Trump de abandonar hasta a países aliados en política ambiental.

El rechazo al acuerdo “será una abdicación de la responsabilidad (y el) liderazgo de Estados Unidos”, afirmó Nicholas Burns, un exdiplomático estadounidense que fue subsecretario de Estado durante la presidencia de George W. Bush, en su cuenta de Twitter antes del anuncio de Trump.

Expertos en relaciones exteriores advierten que China ya se apresta a ocupar parte del vacío que deja EU, intentando garantizar con Europa el mantenimiento del acuerdo de París.

Calentamiento globalGETTY IMAGES
Para analistas, “la retirada de EU puede aumentar la presión de populistas y nacionalistas en otros países para hacer lo mismo”.

Para Pekín además podrían reducirse las exigencias de medir adecuadamente sus propias emisiones de gases de efecto invernadero (que generan dudas de otros países) y aumentar las oportunidades de negocios en energía renovable.

Mientras tanto, algunas multinacionales estadounidenses en sectores como el energético temen represalias de otros países, en la forma de aranceles o de otro tipo de medidas.

Si bien estados, ciudades y empresas de EU anunciaron medidas para reducir sus propias emisiones, expertos como Sterman consideran “muy difícil” que con esas acciones el país pueda alcanzar las metas que estaban previstas.

“Personalmente creo que es muy triste para nuestro país estar uniéndonos a Siria y Nicaragua como los únicos países que no son parte (del acuerdo de París)”, dijo Wuebbles.

“Luce bastante mal para lo que se supone que es un líder mundial”, concluyó.

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Quién vigila la radiación del 5G (y cuáles son sus verdaderos riesgos)

Esta nueva tecnología regresa el eterno debate sobre los efectos sobre la salud de las radiaciones electromagnéticas. Estos, sin embargo, son descartados por todas las agencias internacionales.
27 de octubre, 2020
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Seúl

Getty Images
Corea del Sur ya tiene una red 5G en todo el país.

Decenas de antenas, dispositivos bluetooth y cientos de teléfonos móviles nos rodean e irradian cada día. Por no hablar de la telefonía 5G que, al parecer, acabará con la vida en la Tierra. ¡Tanta radiación no puede ser buena!

¿Quién controla los niveles de exposición y los posibles efectos sobre la salud?

Percepción del riesgo

Los campos electromagnéticos están presentes en la naturaleza desde antes de la aparición del ser humano. La luz solar, los rayos cósmicos, las tormentas y la radiación natural terrestre son fuentes de exposición a estos campos.

A mediados de los años 90, se comenzaron a desplegar las redes de antenas de telefonía móvil. Aunque se hacían con estándares técnicos internacionales, que ya tenían en cuenta la protección de la población, no se ofreció la suficiente información al respecto.

A pesar de una reacción rápida por parte de organismos, operadoras y expertos, la percepción de riesgo se instaló entre los ciudadanos. También caló en instituciones, administraciones locales y asociaciones.

Así, se produjo una situación paradigmática. Por un lado, el rechazo a las antenas era un fenómeno global. Por el otro, crecía la demanda universal del servicio.

Ilustracion 5G

Getty Images
La red 5G es mucho más que la mejora de la red 4G.

La OMS parece tenerlo claro

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Unión Europea fueron conscientes a principios de los 2000 de esa carencia y de la necesidad de dar respuesta a una inquietud y percepción social del riesgo asociado a la telefonía móvil.

Aunque esta percepción e inquietud estaban sobredimensionadas.

A pesar de los esfuerzos realizados para informar y tranquilizar a la población, la OMS reconoció en 2006 que “algunas personas consideran probable que la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia entrañe riesgos y que éstos puedan ser incluso graves”.

En la revisión de 2014, la OMS aseguraba que “hasta la fecha no se ha confirmado que el uso del teléfono móvil tenga efectos perjudiciales para la salud”.

En otro documento publicado a comienzos de este 2020 sobre el 5G, insiste en que en las últimas décadas no hay estudios científicos que demuestren una relación causal que pueda hacer temer efectos sobre la salud.

“El calentamiento de tejidos es el principal mecanismo de interacción entre los campos electromagnéticos de radiofrecuencia y el cuerpo humano”.

Ese posible efecto, a los niveles habituales de exposición, es insignificante. Por eso es importante que los niveles se mantengan por debajo de los límites establecidos por agencias internacionales independientes.

Mujer con una tablet.

Getty Images
La OMS ha dicho que no hay estudios científicos que demuestren una relación causal del 5G que pueda hacer temer efectos sobre la salud.

Quién y cómo se establecen los límites de exposición

En 1992 se estableció en Alemania la Comisión Internacional de Protección frente a Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP). Esta organización científica, independiente y sin ánimo de lucro, revisa periódicamente y de forma sistemática las evidencias científicas para determinar los niveles a los cuales se producen efectos biológicos.

No solo de los campos electromagnéticos de radiofrecuencia, sino también de otras radiaciones electromagnéticas como la luz visible, los infrarrojos y los ultravioletas que, por encima de ciertos niveles, también pueden resultar muy peligrosos.

Por eso se fijan niveles de seguridad y, por eso mismo, no debemos preocuparnos de la radiación que emite el mando a distancia de nuestra tele. Tampoco del router wifi de nuestra casa o de nuestro teléfono inalámbrico.

El proceso de revisión es abierto y su publicación se realiza en una revista científica tras un proceso de revisión por pares.

Así, una vez se establecen los niveles a los cuales se observan efectos para cada frecuencia, se aplica un factor de precaución o seguridad de 50.

Estos valores son aceptados por la mayor parte de los países occidentales desde hace décadas y se adoptan en las correspondientes legislaciones.

Además, existen otras agencias u organismos que realizan una revisión similar. Por ejemplo el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE) y la Food and Drug Administration de Estados Unidos.

Estos tres organismos, en los últimos meses y coincidiendo con el despliegue de la 5G, han revisado y publicado sus guías de límites seguros de exposición humana.

La mano negra de la industria

Que la industria está detrás de todas estas regulaciones e instituciones es un argumento reiterado por los movimientos antiantenas -ahora anti-5G- que parecen acoger toda clase de creencias conspiranoicas con respecto, también, a las mascarillas, las vacunas y la COVID-19.

En realidad han sido la industria y los profesionales del sector los más interesados en garantizar que las radiaciones emitidas por las antenas fueran seguras y que los niveles de potencia estuviesen dentro de los límites permitidos.

Transmisión de eventos deportivos en dos pantallas.

Getty Images
Con la conexión 5G se podrán conectar muchos dispositivos al mismo tiempo.

El Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT), como entidad de derecho público al servicio de la sociedad, fue la primera organización que ya en 2001 elaboró un informe sobre las radiofrecuencias de telefonía móvil.

Con ello se pretendía informar a la ciudadanía y mitigar la inquietud que ya surgía ante el desconocimiento de esta tecnología y la normativa que la regula.

La labor de difusión se centró en ayuntamientos y asociaciones ciudadanas, aunque se ha seguido trabajando durante todos estos años con todo tipo de administraciones e instituciones.

En 2006, se creó el Comité Científico Asesor de Radiofrecuencias y Salud (CCARS), comité independiente compuesto por profesionales de gran prestigio -en campos como la medicina, física, química, biología, ingeniería de telecomunicación y derecho-, que, desde entonces, ha elaborado cinco informes trienales de referencia.

En ellos recogen las evidencias científicas existentes sobre el impacto de los campos electromagnéticos en la salud.

Además, ha publicado numerosos documentos sobre tecnologías concretas -el último sobre 5G-, con el ánimo de informar verazmente a la sociedad, manteniendo siempre el conocimiento científico riguroso como referencia.

Sus informes han tratado siempre de arrojar luz y evitar cualquier tergiversación que de forma interesada se intentara hacer sobre el efecto de estas tecnologías sobre la salud.

Incluidas comparaciones sin fundamento con sustancias, como el tabaco o el alcohol, que la ciencia sí ha demostrado como perniciosas incluso en pequeñas cantidades.

5G

Getty Images
Los verdaderos riesgos de estas tecnologías son los asociados a la dependencia, problemas musculares, malas posturas y al condicionamiento de nuestras relaciones personales y hábitos saludables.

Los verdaderos riesgos para la salud

Decir que los campos electromagnéticos de radiofrecuencia son inocuos es falso si no se acompaña de la frase “a los niveles habituales de exposición”.

Dichos niveles están decenas o centenas de miles de veces por debajo de los de seguridad marcados por ICNIRP.

Es lo que han demostrado numerosos estudios y revisiones sistemáticas de exposición personal en condiciones reales.

Pero hay efectos constatados derivados del uso de dispositivos y que no son consecuencia de las radiaciones que emiten.

Así, se ha demostrado que su uso puede provocar dependencia, problemas musculares, malas posturas y que condicionan nuestras relaciones personales y hábitos saludables.

Dichos efectos, sin embargo, no son denunciados por los movimientos en contra de estas tecnologías.

Ilustración 5G

Getty Images
Hay una proliferación de un cierto “negocio del miedo” vinculado a las nuevas tecnologías.

Negar la evidencia, ¿con qué fin?

Quizá piense que existe cierta controversia científica en este tema.

Habrá oído que “numerosos científicos alertan de los efectos” en cuestionables llamamientos internacionales, algún pseudoinforme como el Bioinitiative o declaración política ajena a la Unión Europea, como la declaración 1815 del Consejo de Europa.

Todos tienen en común su falta de rigor, el establecimiento de límites de forma arbitraria o la extrapolación inadecuada de estudios en animales o de laboratorio sin tener en cuenta las condiciones reales.

En 30 años, no se ha publicado una revisión sistemática o metaanálisis -los estudios con mayor fortaleza en ciencia- que demuestre sus alarmantes augurios y peligros para la salud (efectos sobre el sueño, la concentración, fisiológicos, hipersensibilidad o, incluso, cáncer).

En cambio, sí es constatable la relación de sus promotores con la proliferación de un cierto “negocio del miedo” a partir de datos tergiversados, erróneos y en ningún caso avalados por la evidencia científica.

Y ese negocio que se basa en esos datos afecta tanto a ámbitos como el médico-sanitario, con diagnósticos o prescripciones no fundamentados en el conocimiento médico; el legal, con denuncias insostenibles basadas en opiniones de supuestos expertos, medios de información carentes de credibilidad (webs pseudocientíficas) o, incluso, empresas que ofrecen aparatos y dispositivos de protección completamente innecesarios.

Todo un negocio basado en el miedo y el desconocimiento que sigue alimentando esa falsa percepción de que vivimos radiados al límite.

*Alberto Nájera López es doctor en radiología y medicina física y profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha y Juan Carlos López es ingeniero de telecomunicaciones y catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=6ekpZ0RCrs4&t=8s

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