Llegó la temporada de huracanes: ¿cuántos espera México este año?
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Archivo / Cuartoscuro / Elizabeth Ruiz

Llegó la temporada de huracanes: ¿cuántos espera México este año?

La temporada de huracanes suele comenzar en los meses de mayo y junio, y suele terminar en noviembre. Este año se adelantó 40 días.
Archivo / Cuartoscuro / Elizabeth Ruiz
Por Redacción Animal Político
18 de junio, 2017
Comparte

México se prepara para la llegada de 14 huracanes. Los pronósticos del Sistema Meteorológico Nacional (SMN) prevén diez huracanes en el Océano Pacífico y cuatro más en el Atlántico.

Los huracanes son un tipo de ciclones tropicales. Un fenómeno meteorológico que se forman en el mar cuando la temperatura rebasa los 26 ºC. Los ciclones tropicales son una masa de aire húmeda y caliente, que se mantiene en movimiento giratorio gracias a sus vientos.

Los ciclones tropicales se categorizan según la velocidad de sus vientos. Los huracanes son el tipo de ciclón tropical con vientos más veloces, y cuyo paso por tierra puede ocasionar los mayores daños a las poblaciones. La velocidad de sus vientos sobrepasa los 119 kilómetros por hora.

Y hay otras dos etapas posibles en la evolución de un ciclón tropical: Las depresiones tropicales ocurren cuando la velocidad de los vientos de un ciclón tropical alcanzan los 62 kilómetros por hora. Y una tormenta tropical se forma cuando los vientos sobrepasan los 63 kilómetros por hora.

Este año, el SMN espera 27 ciclones tropicales. Pero no entremos en pánico, de esos 27 sólo se espera que entre 3 y 5 impacten directamente en tierras mexicanas.

De los 16 ciclones tropicales que se pronosticaron en el Océano Pacífico, seis podrían ser tormentas tropicales. Y cuatro podrían desarrollarse en huracanes de categoría 1 o 2 (en la escala Saffir-Simpson). Seis podrían llegar a ser huracanes categoría 3, 4 o 5.

En la zona del Océano Atlántico, el SMN pronosticó 11 ciclones tropicales. Siete se quedarían en tormenta tropical. Dos se convertirían en huracanes categoría 1 o 2. Y otro par llegarían a ser huracanes categoría 3, 4 o 5.

“Conforme su nivel de categoría aumenta, la capacidad de resistencia de las estructuras disminuye. Tenemos vientos poderosísimos que se pueden llevar tranquilamente una casa”, explicó el director general del Centro Nacional para Desastres (Cenapred), Carlos Miguel Valdés González.

Los huracanes pueden tener cinco categorías, según la escala Saffir-Simpson. Las categorías se definen según la intensidad de sus vientos. Y van desde los 119 kilómetros por hora (categoría 1) —donde el paso del huracán puede ocasionar el derrumbe de árboles y algunos daños en el cableado eléctrico— y hasta los 251 kilómetros por hora (categoría 5) —en donde la fuerza de los vientos pueden destruir viviendas y provocar graves daños en la estructura de las viviendas.

La temporada de huracanes se adelantó

Este año la temporada de huracanes se adelantó más de un mes. Comenzó el pasado 19 de abril, cuando se formó el ciclón Arlene. En promedio la temporada comienza en los meses de mayo y junio, y suele terminar en noviembre.

El pasado 20 de abril se formó la depresión tropical ‘Arlene’. Ese día la velocidad de sus vientos alcanzó los 55 kilómetros por hora con rachas de 75 kilómetros por hora.

El ciclón Arlene duró tres días. Fue el primero del Océano Atlántico. Sus vientos llegaron a los 65 kilómetros por hora, por lo que fue catalogado como tormenta tropical. Lo más cerca que estuvo de tierra fue el 21 de abril a 4 mil al noreste de las costas de Quintana Roo.

En tanto, el primer ciclón tropical del Océano Pacífico fue Adrián —que se originó la noche del 9 de mayo—. Sus vientos llegaron a los 75 kilómetros por hora, con rachas de 95 kilómetros por hora. Por lo que el ciclón se mantuvo como una tormenta tropical.

Lo más cerca que estuvo Adrián de tierra fue el 11 de mayo, cuando se reportó a 430 kilómetros al suroeste de Tapachula, Chiapas. La tormenta ocasionó fuertes lluvias y granizadas principalmente en Oaxaca y Chiapas. En cuyas playas se reportó un oleaje elevado.

Los estados con peligro de impacto de ciclones tropicales

Los estados que suelen ser más afectados por la llegada de ciclones tropicales son: Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Jalisco, Sinaloa, Nayarit Baja California Sur, Yucatán y Tamaulipas.

Carlos Valdés explica que en las entidades del sur, “donde hay laderas con pendientes importantes”, las fuertes lluvias “saturan el terreno y generan inundaciones y deslizamiento de laderas”.

“Pero, en cambio, en el norte —Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León—, es necesario que estos fenómenos lleguen ahí. Porque la agricultura y la ganadería se basan en la entrada de estos ciclones tropicales; para que sus presas se llenen de agua y puedan sobrevivir”, dijo el Cenapred.

“Yo propondría que no hay que temerles, hay que saber enfrentarlos para que no se conviertan en desastre”, dijo.

Los nombres de los ciclones tropicales

Los 27 ciclones tropicales que se esperan en México ya tienen nombre. Como cada año son asignados de acuerdo con el Plan Operativo de Huracanes de la IV Región de la Organización Meteorológica Mundial.

Los nombres de los ciclones tropicales en el Pacífico: Adrián, Beatriz, Calvin, Dora, Eugene, Fernanda, Greg, Hilary, Irwin, Jova, Kenneth, Lidia, Max, Norma, Otis y Pilar.

En tanto que los nombres de los ciclones tropicales en el Atlántico, mar Caribe y en el Golfo: Arlene, Bret, Cindy, Don, Emily, Franklin, Gert, Harvey, Irma, Jose y Katia.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Los países que no han registrado ningún caso de COVID (y el precio por evitarlo)

El COVID-19 se ha extendido a casi todos los países del mundo. Pero hay 10 naciones que se han librado de momento de la pandemia. Eso sí, las pérdidas económicas son cuantiosas.
25 de agosto, 2020
Comparte

Hasta 1982, las lejanas y paradisíacas islas de Palaos no contaban con ningún hotel.

Ese año se inauguró el primer alojamiento turístico y desde entonces, este país, rodeada por las aguas celestes del océano Pacífico, ha disfrutado del auge del turismo.

En 2019 llegaron a Palaos 90.000 turistas, cinco veces la población total.

Según los datos recogidos por el FMI (Fondo Monetario Internacional), en 2017 el turismo representó el 40% del PIB del país.

Pero eso fue antes de la pandemia de covid-19.

Vista aérea de unos islotes de Palaos.

Getty Images
La República de Palaos se halla en un privilegiado enclave de Oceanía.

Las fronteras de Palaos han permanecido cerradas desde finales de marzo y es uno de los diez países del mundo sin casos confirmados (contando sólo los países miembros plenos de Naciones Unidas y excluyendo a Corea del Norte y Turkmenistán).

Sin embargo, aunque no se ha registrado ni un solo caso, el virus de alguna manera sí ha devastado el país.

Los hoteles están cerrados, los restaurantes vacíos y las tiendas de souvenirs no venden nada.

Los únicos huéspedes que tienen ahora los hoteles son los residentes que regresan a la isla y están obligados a guardar cuarentena.


Países sin casos registrados de covid-19

  • Palaos
  • Micronesia
  • Islas Marshall
  • Nauru
  • Kiribati
  • Islas Salomón
  • Tuvalu
  • Samoa
  • Tonga
  • Vanuatu

“El océano aquí es mucho más bonito que en cualquier otro lugar del mundo”, dice Brian Lee, gerente y copropietario del Hotel Palau.

Es el océano azul celeste lo que mantuvo ocupado a Brian.

Antes de la pandemia, sus 54 habitaciones tenían una ocupación del 70% al 80%.

Pero cuando las fronteras se cerraron, no hubo nada a lo que recurrir.

“Es un país pequeño, así que es normal que la gente local no se quede en Palaos”, dice Brian.

El hotel tiene alrededor de 20 empleados y los ha mantenido a todos, aunque con horario reducido.

“Trato de encontrarles trabajo haciendo otras tareas como mantenimiento, renovación, etc”, dice.

Sin embargo, los hoteles vacíos no pueden mantenerse ni renovarse para siempre.

Buzo en aguas de Palaos

Reinhard Dirscherl/ Getty Images
Los arrecifes de coral de Palaos son el principal atractivo para muchos visitantes.

“Puedo estar así otro medio año”, dice Brian.

“Pero luego es probable que tenga que cerrar”.

Apoyo estatal

Brian no culpa al gobierno, que ha ofrecido apoyo financiero a los residentes y, después de todo, ha mantenido alejado al virus.

“Creo que han hecho un buen trabajo”, dice.

Y, sin embargo, para que el primer hotel que hubo en Palaos sobreviva, algo tiene que cambiar pronto.

El presidente anunció recientemente que los viajes aéreos “esenciales” podrían reanudarse el 1 de septiembre.

Mientras tanto, ha habido rumores de que se instauraría un “corredor aéreo” con Taiwán que permitiría la visita de turistas.

Pero para Brian, la medida podría llegar demasiado tarde.

Islas del Pacífico

BBC

“Creo que tienen que empezar a reabrir de nuevo. Tal vez podamos tener burbujas de viajes con Nueva Zelanda y países del entorno”, dice.

“De lo contrario, nadie podrá sobrevivir aquí”.

El caso de las Islas Marshall

A unos 4.000 km al este a través del vasto Océano Pacífico, las Islas Marshall también permanecen libres de covid-19.

Pero, como Palaos, no tener casos también ha tenido un impacto.

El Hotel Robert Reimers se encuentra en una franja de tierra en el atolón principal, Majuro, con una laguna a un lado y el océano al otro.

Atolón Bikini

Getty Images
El atolón Bikini es uno de los más famosos de las Islas Marshall.

Antes de la pandemia, las 37 habitaciones tenían una ocupación del 75% al 88%.

Sus huéspedes llegaban principalmente de Asia, del Pacífico o “el continente” (Estados Unidos).

Desde que se cerraron las fronteras a principios de marzo, la ocupación ha caído a entre el 3% y el 5%.

“Algunos de nuestros huéspedes vienen de las islas exteriores”, dice Sophia Fowler, que trabaja para el grupo hotelero.

“Pero no muchos”.

A nivel nacional, se espera que el país pierda más de 700 puestos de trabajo en la recesión post-covid, la mayor caída desde 1997.

De ellos, 258 estarán en el sector de hoteles y restaurantes.

También la pesca

Pero el autoaislamiento afecta a sectores más allá del turismo, y las Islas Marshall dependen mucho menos de los turistas que Palaos.

El problema para estas islas es la industria pesquera.

Para mantener el país libre de covid-19, los barcos que han estado en países infectados tienen prohibido ingresar a sus puertos.

Otros barcos, incluidos los buques tanque de combustible y los portacontenedores, deben pasar 14 días en el mar antes de atracar.

.Las licencias de pesca están suspendidas y se ha rebajado el número de vuelos de carga.

El efecto es claro.

Las Islas Marshall están especializadas en peces de acuario, el más popular es el pez ángel llama, pero las exportaciones cayeron un 50%, según un informe estadounidense.

El envío de atún sashimi se redujo en la misma cantidad.

Otras industrias pesqueras esperan una caída del 30% durante el año.

En resumen, se puede mantener el virus fuera del país, pero luchar contra sus efectos en la economía es distinto.

Así que al final el covid-19 te arrastra de una forma u otra.

Sophia Fowler “espera” que las cosas vuelvan a la normalidad para el país y el Hotel Robert Reimers el próximo año.

¿Pero si no lo hacen?

“Entonces no será un proyecto viable”, dice.

Pero aunque el cierre de las fronteras ha empobrecido a los países sin casos de covid, no todos quieren salir del confinamiento.

El doctor Len Tarivonda es el director de salud pública en Vanuatu, otra isla del Pacífico con una población de 300.000 habitantes.

Aunque trabaja en la capital, Port Vila, es de Ambae, una isla de 10.000 habitantes a unos 275 kilómetros al norte.

“La mayoría de los habitantes prefiere que la frontera se mantenga cerrada el mayor tiempo posible”, cuenta.

“Dicen: ‘No queremos que la enfermedad llegue. Si sucede, básicamente estamos condenados'”.

Alrededor del 80% de la población de Vanuatu vive fuera de las ciudades y de la “economía formal”, dice Tarivonda.

“Y creo que no necesariamente sienten el apuro todavía. Son agricultores de subsistencia, cultivan sus propios alimentos, dependen de la economía local y tradicional”.

No obstante, el país sufrirá.

El Banco Asiático de Desarrollo espera que el PIB caiga casi un 10%, la mayor caída de Vanuatu desde su independencia en 1980.

Anne Pakoa

BBC
Los pueblos rurales de Vanuatu son muy numerosos y carecen de atención médica permanente.

Pero ese retroceso no se debe solo al cierre de fronteras por el covid-19.

En abril, el ciclón tropical Harold azotó gran parte del país, mató a tres personas y afectó a más de la mitad de la población.

“Teníamos sesiones informativas diarias sobre operaciones de emergencia sanitaria”, recuerda Tarivonda.

“Primero discutiríamos sobre el covid, luego sobre el ciclón Harold. Dos desastres al mismo tiempo”.

Sin embargo, la pandemia tendrá un impacto más duradero.

En julio, el gobierno anunció que tenía planes para reabrir la frontera a otros países “seguros” antes del 1 de septiembre.

Pero al aumentar los casos en Australia y Nueva Zelanda, el plan comenzó a retrasarse.

Tarivonda, que forma parte del grupo de trabajo fronterizo junto con funcionarios del gobierno, del sector del turismo y de las aerolíneas, admite que están “casi de vuelta al punto de partida” y no tienen una nueva fecha para la reapertura.

Vanuatu

Getty Images
Vanuatu es otro destino paradisíaco.

Los viajes transfronterizos más pequeños pueden ayudar a Vanuatu.

El ejemplo más reciente es cuando el gobierno permitió que 172 trabajadores viajaran al Territorio del Norte, en Australia, durante seis meses para recoger mangos.

Aunque las remesas ayuden en la situación económica, no son suficientes en un país donde el 35% del PIB proviene del turismo.

Sin prisa

Pero, a pesar de esa necesidad de reabrir las fronteras, Vanuatu no se apresurará en hacerlo.

El doctor Tarivonda recuerda con preocupación el caso de Papua Nueva Guinea, que estuvo casi libre de covid hasta un fuerte aumento a fines de julio.

“Si el virus entra en el país, probablemente será como un incendio forestal, y lo que estamos viendo en Papúa Nueva Guinea refleja por qué estamos preocupados”, dice.

“Dadas nuestras limitaciones y el contexto que tenemos en el Pacífico, la mejor opción es mantener el virus fuera de nuestro país el mayor tiempo posible”.

Funafuti, Tuvalu.

Getty Images
¿Llegará el covid a las remotas islas del Pacífico?

A medida que pasan los meses, aumenta la desesperación en los países cerrados del Pacífico.

Sin embargo, Jonathan Pryke, director del Programa de las Islas del Pacífico en el Instituto Lowry, no tiene ninguna duda de que la única opción para estos países es el autoaislamiento.

“Incluso si mantuvieran sus fronteras abiertas, sus principales mercados turísticos de Australia y Nueva Zelanda no estarían abiertos, ya que han cerrado sus propias fronteras”, dice.

“Así que solo habríamos conseguido lo peor de ambos mundos: una crisis de salud y una crisis económica. Tendremos años y años para ver cuáles fueron las decisiones correctas”.

“Pero echando la vista atrás, nadie duda de que cerrar fue la medida correcta para estos países del Pacífico”, concluye Pryke.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial



Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=3FlrsNfKguk

https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs&t=10s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.