Empresario denunció fraude hace 6 años y la PGJCDMX apenas va a investigar, obligada por un juez
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Empresario denunció fraude hace 6 años y la PGJCDMX apenas va a investigar, obligada por un juez

En nueve ocasiones la procuraduría intentó cerrar la denuncia de fraude, con pretextos como que no había elementos o el delito había prescrito. Un juez y un tribunal determinaron que la investigación fue negligente.
Cuartoscuro Archivo
Por Arturo Angel @arturoangel20
30 de junio, 2017
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El empresario José Antonio Negrete Perales acudió en 2011 a la Procuraduría de la Ciudad de México para denunciar un fraude millonario: su socio, en complicidad con un notario ya sancionado, lo despojó de la inmobiliaria que habían fundado, simulando la compra de nuevas acciones y transfiriendo los recursos de la empresa a otra compañía propiedad de sus hijos.

El monto del fraude, según la denuncia, superó los siete millones de pesos.

Pero durante seis años la Procuraduría omitió investigar a fondo el caso y en nueve ocasiones la mandó al archivo o determinó que no habría acusación penal, alegando que no había delito o que ya había prescrito.

Ahora, gracias a una sentencia de amparo dictada por un juez federal y confirmada unánimemente por un Tribunal, la Procuraduría tendrá que investigar, recabar pruebas y consignar quienes resulten responsables. Además de intentar recuperar el dinero, si es que aún es posible.

“Seis años que he tenido que esperar, gastar dinero, batallar e ir a todas las instancias tan solo para que la procuraduría se atreva a investigar este caso. Algo que no han querido hacer por corrupción o negligencia” dijo el empresario.

Entre las autoridades responsables de haber retrasado la investigación por este fraude se encuentra el hoy procurador sustituto Edmundo Garrido, quien incluso intentó revertir el amparo que confirmaba la negligencia del Ministerio Público. Tras la resolución del tribunal tuvo que aceptar la orden judicial y reabrir el caso.

La PGJCDMX tendrá que investigar, gracias a un amparo

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La PGJCDMX se negó investigar por 6 años

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El presunto fraude

En 1991 Negrete constituyó junto con José Manuel Galán Viar la compañía Inmobiliaria Viaper SA de CV, que durante los primeros años de su existencia fructificó. La empresa situada en la colonia Anáhuac se hizo de dos bodegas que llegaron a arrendarse a varias compañías nacionales y trasnacionales.

Con el paso del tiempo, se incorporaron como accionistas los hijos de Galán Viar y la empresa creció. La inmobiliaria adquirió otro inmueble ubicado en la colonia México, en la ciudad de Mérida, Yucatán.

Pero en junio de 2003 la compañía realizó una asamblea de accionistas a la que no fue convocado Negrete. El objetivo de dicha reunión fue simular que se incrementó el capital de la empresa de 10 mil pesos a un millón 290 mil pesos.

Pero, según la denuncia presentada por Negrete, los recursos invertidos salieron del propio capital de la empresa y se hicieron pasar como nueva inversión.

Peor aún: el dinero se convirtió en un nuevo paquete de acciones “B”. En tanto las acciones “A” por un valor de 10 mil pesos, de las que Negrete era copropietario, quedaron pulverizadas.

“De la noche a la mañana mi participación en la empresa pasó de 35 por ciento a menos de 0.02 por ciento. Prácticamente me sacaron de la empresa a través de una asamblea que fue convocada de forma ilegal” dijo Negrete.

Luego vino el saqueo. Negrete reportó que, por ejemplo, quince días después de la referida asamblea su socio abrió una cuenta bancaria a la que se transfirieron un millón 447 mil pesos de Inmobiliaria Viaper los cuales nunca regresaron. La cuenta se cerró 30 días después.

Otro ejemplo, en septiembre de 2007 se transfirieron dos millones de pesos de la inmobiliaria a una cuenta de la que se desconoce el destino. Además el inmueble que la empresa tenía en Mérida fue traspasado a la compañía Mágaro SA de CV cuyos socios son los hijos de Galán Viar.

Estas y otras operaciones irregulares contaron con el aval del contador Miguel Vera Chávez, quien fungió como comisario de la inmobiliaria y firmó más de 200 cheques que permitieron la salida de los recursos. En octubre de 2005 el Colegio de Contadores Públicos de México determinó expulsar a Vera Chávez de dicha asociación civil tras analizar su actuación en este caso y confirmar que incurrió en actos irregulares y poco éticos.

El 31 de marzo de 2011 el empresario José Antonio Negrete Perales denunció formalmente ante la Procuraduría a su socio José Manuel Galán Viar por el delito de administración fraudulenta con un presunto daño patrimonial superior a los 7 millones 300 mil pesos para el afectado.

Era la segunda vez que lo denunciaba. Previamente ya lo había acusado por otro fraude en el que la Procuraduría sí lo consignó y un juez lo encontró culpable. La sentencia fue de cuatro años de prisión por lo que alcanzó una fianza. Es decir, Galán Viar era reincidente en el mismo delito.

A partir de ahí comenzó el calvario.

Sin justicia expedita

Durante los seis años siguientes a su denuncia, la Procuraduría capitalina intentó hasta en nueve ocasiones cerrar el caso. Argumentaron que no ejercitarían acción penal contra nadie, porque la indagatoria le tocaba a otra procuraduría, o simplemente mandaron el caso al archivo.

En todas las ocasiones Negrete logró detener o revertir dichas decisiones, tras demostrar que no había justificación para que no se procediera en el caso.

La negligencia de la Procuraduría capitalino llegó al punto en que por ejemplo, el 20 de diciembre de 2015, Negrete quiso presentar una prueba de contabilidad, pero en el Ministerio Púbico le dijeron que ya estaban de vacaciones y que lo hiciera en enero. Acto seguido, el 10 de enero de 2016 la Procuraduría intentó cerrar el caso y dictaminó el no ejercicio de la acción penal.

Otro ejemplo. La tarde del 12 de enero de 2015 la Procuraduría envió una notificación a Negrete Perales para que se presentara a las 10 de la mañana del siguiente día en el Ministerio Público. Pero la víctima no vivía en la ciudad por lo que cumplir con el citatorio le fue imposible. Luego de esto la dependencia intentó volver a cerrar el caso.

Finalmente, el 12 de enero de 2016 el Ministerio Público encargado del caso propuso que la averiguación previa fuera cerrada con el argumento de que había prescrito el delito, es decir, que se había vencido el plazo que marca la ley para investigarlo (ocho años).

El Ministerio Público estableció arbitrariamente que el delito se había consumado el día en que Negrete perdió el valor de sus acciones (julio de 2003), sin tomar en cuenta movimientos fraudulentos que se hicieron años después.

En marzo de 2016 el subprocurador Edmundo Garrido aprobó no proceder penalmente y cerrar el caso. Aunque el empresario intentó revertir esta situación, la Procuraduría ya no se movió de su postura.

Por ello, Negrete Perales interpuso en julio de 2016 una demanda de amparo con el argumento de que se le había negado el acceso a la justicia.

Negligencia confirmada

Tras seis meses de proceso, el 8 de diciembre de 2016, el Juzgado Tercero de Distrito de Amparo en materia Penal le dio la razón a Negrete Perales y confirmó que la Procuraduría capitalina había cerrado sin fundamento la averiguación previa.

En la sentencia de amparo, de la que Animal Político tiene copia, se estableció que el fraude denunciado por el empresario era continuo y no había concluido cuando lo sacaron de la empresa como la Procuraduría sostenía.

Pero incluso aun cuando se consideraba que el fraude se cometió solo en julio de 2003, se tendría que haber valorado que en 2007 hubo otro fraude con la salida de recursos de la inmobiliaria de la que Negrete era socio. Este último fraude no había prescrito.

Pese a que  la sentencia era clara, el subprocurador Edmundo Garrido intentó revertirla con una apelación. Esto causó otros seis meses perdidos, hasta que un Tribunal Colegiado confirmó de forma irrevocable que la Procuraduría no tenía razón y debía anular la determinación de cerrar la averiguación.

Finalmente el pasado 30 de mayo la Procuraduría ordenó la reapertura de la averiguación previa con lo que ya no hay obstáculo para que, ahora sí, se realicen las investigaciones.

 

-Parece que ahora ya no hay opción, La procuraduría tiene que investigar – se le pregunta a José Antonio Negrete Perales

-Pero, han pasado seis años sin que haya justicia. Si yo no he dejado de insistir es porque esto es mi patrimonio, mi vida – responde

 

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COVID-19: el gráfico que te ayuda a evaluar el riesgo de contagio en una reunión social

Científicos de la Universidad de Oxford y MIT advierten que hay que considerar distintos factores como la ventilación del local o el volumen de voz de los asistentes, entre otros.
9 de octubre, 2020
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¿Cuán seguro es atender a un evento o reunión en medio de la pandemia de covid-19?

Con el número de casos todavía en aumento en todo el mundo, puede que te preguntes cuán prudente es asistir a esa reunión familiar o a ese cumpleaños que te invitaron.

Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, y del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, quiere ayudar al público a evaluar el riesgo en cada situación.

Para eso, idearon una tabla que clasifica el riesgo según la cantidad de asistentes, si usan o no mascarillas, la actividad que hacen (si hablan, cantan, gritan o están en silencio) y el nivel de ventilación del local.

El artículo original fue publicado en el British Medical Journal (Revista Médica Británica).

“El riesgo de infección está determinado por muchos factores y todos ellos están conectados. Aún no hay ningún estudio que determine el riesgo absoluto, pero queremos empoderar a la gente para que evalúe el riesgo relativo a cada situación“, dice a BBC Mundo Lydia Bourouiba, directora del laboratorio de dinámica de fluidos en la transmisión de enfermedades de Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) y una de las autoras del estudio.

Gráfico de evaluación de riesgo

BBC

Por ejemplo, si te invitan a un karaoke en un salón cerrado donde la gente estará gritando y cantando, lo recomendable es quedarse el mínimo tiempo posible y asegurarse de que habrá poca gente. Sin olvidarse de usar la mascarilla.

O quizás puedes sugerir una reunión con los mismos amigos en un sitio abierto, donde sea posible mantener una mayor distancia entre los asistentes. Evita la música alta para que no te veas obligado a gritar.

Distancia, ventilación y tiempo

Estudios más recientes muestran que los virus pueden dispersarse en gotitas en el aire hasta seis u ocho metros, dependiendo de la situación. Por eso, los investigadores argumentan en el artículo que los dos metros de distancia recomendados debe ser, en algunos casos, la distancia mínima – no la máxima – a mantener con alguien.

“La regla de los dos metros no consideraba el cuadro total de la exhalación de partículas suspendidas en el aire y de cómo estas se mueven. Hoy sabemos que no es solo porque mantienes esos dos metros de distancia que estás seguro”, dice Bourouiba.

Una mujer con mascarilla en la calle.

Getty Images
Si vas a un evento social, la mascarilla puede reducir el riesgo de contagio.

Ahí entran otros factores considerados en el gráfico, como la duración del evento o el tiempo que uno permanece en contacto con los asistentes.

¿Pero qué es exactamente un período corto o largo? Según la investigadora, aún es difícil contestar a esa pregunta.

“Algunas agencias de salud están considerando que más de 15 minutos es un período largo. Pero no hay justificación científica para apoyar esa cifra. Por eso decidimos no especificarlo en la tabla”, explica.

De la misma manera, definir si un evento tiene una ocupación alta o baja, según Bourouiba, no depende sólo de cuántas personas hay en local.

También es importante saber si hay suficiente aire fresco y que los asistentes no estén dentro de la zona de respiración ajena. Es decir, tiene que haber más de 25 centímetros de distancia entre la boca y la nariz de uno (que respira de forma normal) y del otro.

“Cada persona debe tener al menos 10 a 15 litros de aire fresco por segundo. No tenemos cómo calcular eso en nuestro día a día, pero esa es una medida importante para los dueños de espacios de eventos, de restaurantes, de oficinas, etc. Ellos tienen que saber si esos espacios necesitan ser ampliados o renovados”, advierte.

Restaurante

Getty Images
En un restaurante, por ejemplo, no basta con tener la ventana abierta, hay que tener en cuenta hacia dónde circula el aire, dice la experta.

Lo más importante, dice Bourouiba, es garantizar la circulación de aire limpio, de preferencia que venga de afuera. “No es suficiente con mover el aire, como hace un ventilador o el aire acondicionado. Hay que renovarlo para diluir las partículas que exhalamos en el aire nuevo.”

Por esa razón, es mejor estar en espacios abiertos o con ventanas que permitan que el aire circule. Y aún así, es importante fijarse en cómo circula.

“En un restaurante, por ejemplo, si hay clientes delante de una ventana abierta, el aire pasará siempre por esas personas llevándose consigo sus gérmenes y posiblemente transmitiéndolos a otras personas”, dice la investigadora del MIT.

¿Qué hacer en cada situación?

Según Lydia Bourouiba, se deben tener algunos cuidados básicos en cada situación de la tabla:

  • Riesgo bajo– Intenta mantener al menos dos metros de distancia y usa la mascarilla. “No porque estés a dos metros significa que puedes quitarte la mascarilla y no porque lleves la mascarilla significa que puedes estar más cerca de la gente”, dice.
  • Riesgo mediano – Sé más riguroso con la regla de los dos metros. Si es posible, toma un poco más de distancia dependiendo de los otros factores.
  • Riesgo alto – Dos metros debe ser la distancia mínima, aunque lo ideal es estar más alejado y usar una mascarilla de buena calidad.

“Sabemos que es complicado, pero intentamos organizar la información de manera que todo el mundo lo entienda, desde la familia que quiere organizar una barbacoa hasta el gerente de la oficina. Todos tendremos que manejar estas situaciones.”, concluye la científica.


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