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Cuartoscuro Archivo

Federales vinculados con el ataque a los 43 fueron transferidos o despedidos, ninguno procesado

La CNDH documentó que al menos tres elementos de la Policía Federal presuntamente fueron cómplices en el ataque contra los normalistas, en septiembre de 2014, sin que la PGR haya profundizado en esta línea de investigación.
Cuartoscuro Archivo
Por Arturo Angel
26 de junio, 2017
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Aunque hace año y medio la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) encontró evidencia de la presunta complicidad de policías federales en la desaparición de 43 normalistas Ayotzinapa, la Procuraduría General de la República (PGR) no ha profundizado en esta línea de investigación, y no hay resultados.

Documentos y datos de la indagatoria, a los que tuvo acceso Animal Político, evidencian que los policías federales involucrados en el caso fueron transferidos, y a su jefe se le pidió la renuncia, sin que se esclarecieran los señalamientos sobre sus supuestos vínculos con el crimen organizado, ni se les procesara.

Se trata de policías federales que, en sus testimonios iniciales, ocultaron su participación en un filtro de seguridad la noche del 26 de septiembre de 2014, y que de acuerdo con los datos recabados por la CNDH permitieron que por ese punto fuera sacado de Iguala un grupo de estudiantes de Ayotzinapa, rumbo al municipio de Huitzuco.

La PGR tampoco ha reportado avances en la indagatoria sobre una libreta que le aseguraron a quien es señalado como autor intelectual del ataque contra los normalistas y líder del grupo criminal Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias. En ella había referencias y nombres de mandos policiales, tanto de la policía de Guerrero como federales.

Complicidad federal

El 4 de marzo de 2016, la Oficina Especial para el “Caso Iguala” de la CNDH envió el oficio CNDH/OEPCI/051/2016 a la PGR, evidenciando la complicidad de agentes federales, por acción u omisión, en la desaparición de los normalistas, y señalando su posible vínculo con la delincuencia organizada.

En el oficio, del que Animal Político tiene copia, se hace referencia a por lo menos cinco pruebas recabadas en la averiguación previa, vinculadas con esta línea de investigación, y que no fueron valoradas por el Ministerio Público; además, se hacen 20 requerimientos para profundizar en el tema.

Lo que el informe de la CNDH señaló es que el día de la desaparición de los normalistas, los agentes de la Policía Federal, Víctor Manuel Colmenares Campos y Emmanuel de la Cruz Pérez Arizpe, permitieron que un grupo de 15 a 20 normalistas fuera sacado de Iguala por policías municipales, hacia el municipio de Huitzuco.

Esta ruta fue ignorada inicialmente en la denominada “verdad histórica” –la versión de las autoridades federales sobre lo ocurrido a los normalistas–, que apuntaba que todos los normalistas desaparecidos fueron trasladados a Cocula.

Leer: Estos son los argumentos del GIEI para decir que la verdad histórica se construyó con tortura

Testimonios recabados o revisados por la CNDH -entre ellos el del chofer del autobús Estrella de Oro número 1531, donde viajaban las víctimas- confirmaron que en la zona conocida como “Puente el Chipote” los dos agentes federales hablaron con policías municipales que retenían al grupo de estudiantes, y en esa charla les indicaron que los llevaban ante un sujeto con el alias de “El Patrón”.

La CNDH advierte que el hombre conocido como “El Patrón” es un presunto integrante del crimen organizado, por lo que los agentes de la Policía Federal no solo habrían consentido sin justificación el traslado de los normalistas a Huitzuco, sino que además lo hicieron a sabiendas de que serían llevados ante un criminal.

“Está demostrado que los hechos de la desaparición cometidos por los policías municipales se ejecutaron en zona federal (carretera federal Iguala – Chilpancingo), concretamente en el Puente del Chipote, jurisdicción de al menos 2 agentes de la Policía Federal que permitieron agresiones y actos en contra de los normalistas”, se lee en el oficio de CNDH.

Ocultando los hechos

La participación de policías federales en la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa trató de ocultarse en las declaraciones iniciales del caso.

En el referido informe enviado a la PGR, la CNDH señaló que el Departamento Jurídico de la empresa Estrella de Oro, a la que pertenece el chofer del grupo de estudiantes que fue llevado a Huitzuco, intentó “asesorarlo” para que no declarara al Ministerio Púbico sobre la presencia de policías federales en los hechos, pues era “un tema delicado”.

Por esa situación, la CNDH pidió a la PGR que se amplíe la declaración ministerial del chofer, y que se le considere un testigo colaborador, protegiendo su identidad (por ese motivo no se transcribe su nombre en esta nota).

También pidió que, de preferencia, el chofer y su familia fueran trasladados a Estados Unidos.

Los agentes Víctor Manuel Colmenares Campos y Emmanuel de la Cruz Pérez Arizpe declararon ante la PGR el once de mayo de 2015. Animal Político tiene una copia de sus declaraciones ministeriales.

En ellas, los agentes involucrados y el jefe encargado de la Estación Iguala, el subinspector Luis Antonio Dorante Macías, ocultaron el contacto que tuvieron con el grupo de estudiantes que fue trasladado por policías ministeriales a Huitzuco.

Sobre lo ocurrido aquella noche de septiembre de 2014, solo reconocieron que se entrevistaron con el secretario de Seguridad Pública Municipal -hoy preso por el caso-, Felipe Flores. Esta persona, según relataron, les dijo que la situación estaba en calma, por lo que regresaron a la estación Iguala.

“Llama la atención que 2 de los Policías Federales involucrados en los hechos de acuerdo con esta línea de investigación, en sus respectivas declaraciones y en sus partes informativos, sospechosamente, omiten referirse a cualquier circunstancia que los ubique en el evento sucedido en el Puente del Chipote”, advirtió la CNDH.

El jefe de la estación Iguala, Luis Antonio Dorantes, en declaraciones rendidas tanto en septiembre de 2015 como en enero de 2016, tampoco reportó el despliegue policial en el Puente del Chipote.

Incluso, a pregunta del Ministerio Público, negó expresamente que elementos a su cargo tuvieran contacto con autobuses, y dijo que la “política” de la estación era “no intervenir y mantenerse al margen de los estudiantes”.

Autoridades consultadas por este medio refieren que, antes de que se diera el ataque contra los normalistas, Dorantes nunca reportó a sus superiores la actividad de grupos de la delincuencia organizada en Iguala, pese a tener para ese momento más de un año como jefe de estación.

¿Operación limpieza?

Aunque los policías federales aseguraron no tener relación con la desaparición de los estudiantes, fueron sacados de la zona de Iguala.

“En el expediente está acreditado que Colmenares Campos y Cruz Pérez Arizpe fueron re adscritos fuera de Guerrero a los pocos días de los hechos, lo cual pudiera constituir algún indicio de pretender deslindarse de los hechos y evadir su responsabilidad”, advirtió la CNDH en el oficio enviado a PGR el 4 de marzo de 2016.

Colmenares Campos fue reasignado a Tlaxcala, y Pérez Arizpe al Estado de México, reconocieron autoridades del caso.

En cuanto al jefe de la Estación Iguala, Luis Antonio Dorantes García, en una declaración rendida en diciembre de 2015 relató que había presentado su renuncia “voluntaria” al cargo el 23 de octubre de 2014, casi un mes después del secuestro de los estudiantes. La renuncia le fue aceptada de inmediato.

En su segunda declaración, de enero de 2016, Dorantes dijo que fue trasladado a la Ciudad de México, a Cuajimalpa, tras los hechos de Iguala. Ya en la Ciudad de México, renunció a la Policía Federal.

Cuando se le preguntó el motivo de la renuncia, respondió: “por razones personales mi estado emocional no era el más factible toda vez que mi familia no quería que permaneciera en mis funciones”.

Luis Antonio Dorantes García tenía 16 años de experiencia en la institución, al momento de renunciar.

Autoridades con conocimiento del caso, que pidieron reserva de su identidad, revelaron a este medio que a Dorantes García “se le pidió la renuncia” por órdenes superiores, tras la desaparición de los normalistas.

Que investiguen cadena de mando

En el oficio de marzo de 2016, la CNDH pidió expresamente a la PGR que integrara la línea de investigación que vincula a la Policía Federal pero que, además, se indague formalmente a los policías federales que permitieron que se llevaran a los estudiantes por posibles vínculos con el crimen organizado, lavado de dinero y lo que resultara.

Incluso la CNDH pidió que antes de que se hiciera pública esta línea de investigación -lo que ocurrió el 14 de abril de 2016- se ejerciera una acción penal contra los involucrados.

Pero eso no ocurrió.

De acuerdo con los representantes legales de las víctimas en el caso Ayotzinapa, no existen avances en esta línea de investigación, ni tampoco se ha vuelto a tomar declaración a los policías involucrados, luego de revelarse el informe.

También acusan que no existen avances sobre una averiguación que expresamente pidieron los padres de los desaparecidos, en un escrito formal, fechado en septiembre de 2016, relacionada con una libreta encontrada a Sidronio Casarrubias, supuesto líder del grupo criminal Guerreros Unidos, donde aparecen los nombres de mandos policiacos.

Leer: PGR investiga a funcionarios por ocultar posible contacto entre gobierno y Guerreros Unidos

Los padres de los normalistas pidieron expresamente que se indagara el presunto vínculo del entonces coordinador de Policía Federal en Guerrero, y hoy jefe de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, Omar García Harfuch, cuyo nombre aparece en la referida libreta.

García Harfuch aún era Coordinador Regional de la Policía Federal en Guerrero, en septiembre de 2014, antes de que fuera comisionado a Michoacán, por lo que los padres han insistido en que se indague toda la cadena de mando.

Animal Político solicitó a la PGR, desde la semana pasada, datos sobre los avances en las investigaciones relacionadas con los policías federales involucrados en el caso Iguala y los nombres que aparecen en la libreta, sin que hasta este momento haya una respuesta.

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#YoSoyAnimal

‘Alguien respondió al teléfono de mi hermano: la historia de amistad tras la muerte de un familiar

Ruth Murray enviaba mensajes al teléfono celular de su hermano fallecido porque quería mantenerse conectada a él. Hasta que una persona extraña respondió.
11 de octubre, 2019
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Cuando un ser querido muere, para muchas personas es difícil dejarlo ir y algunas intentan mantener una conexión de cualquier manera.

Hay quienes visitan una tumba, publican mensajes en Facebook o incluso envían mensajes de texto al teléfono del fallecido.

Ese fue el caso de la estadounidense Ruth Murray que, durante seis meses, encontró consuelo enviando mensajes de texto al número de teléfono que pertenecía a su hermano Mike, en una forma de mantenerse cerca de él después de su muerte.

La mujer de 36 años de Minneapolis, Estados Unidos, nunca esperó una respuesta, era solo su forma de mantenerse conectada con su hermano mayor.

Así que a fines de septiembre, cuando su teléfono sonó con un mensaje desde el número que había agendado por años como “brothaboo” (un apodo cariñoso que tenía para Mike), se le hizo un nudo en el estómago.

Ella le había enviado un mensaje de texto unas horas antes diciendo: “Te extraño mucho. Dios. Qué demonios”.

Pero una desconocida, Amber Leinweber, de 32 años, de Oshkosh, Wisconsin, resultó ser un regalo del cielo para que Ruth se desahogue.

Cuando Amber se dio cuenta por lo que Ruth estaba pasando, le dijo que le “enviara un mensaje de texto en cualquier momento que lo necesitase”, y agregó: “Sé que no nos conocemos, pero (no) me importa ser tu consuelo”.

Desahogo

Por casualidad, Amber Leinweber recibió el viejo número de Mike cuando sus jefes le dieron un teléfono de trabajo.

Al principio pensó que los mensajes de texto que recibía eran de un teléfono perdido.

Ruth explica que su hermano sufrió una sobredosis de heroína en marzo que lo mató.

“Había luchado contra la adicción durante 12 años y aunque no había consumido durante tres meses, recayó y falleció a los 37 años”, le dijo a la BBC.

Estábamos muy unidos y nos enviábamos mensajes de texto todos los días. Me llamaba ‘sisterboo’. Si tenía una broma que contarle o un recuerdo que quisiera compartir o simplemente comunicarme con él, le enviaba un mensaje de la misma manera como antes de morir”.

Ella no esperaba que su número fuera reasignado tan rápido y cuando Amber le envió un mensaje por primera vez, Ruth tuvo que salir de donde estaba y buscar un lugar para llorar.

Sin embargo, cuando Ruth publicó el intercambio de mensajes en la red social Reddit, se sorprendió por la gran repercusión que tuvo, con más de 80.000 reacciones positivas y 800 comentarios.

Una mujer se tapa la cara con un teléfono en la mano (imagen ilustrativa)

Getty Images
Para muchas personas, el teléfono es una forma de seguir conectados con los seres queridos que ya no están. (Imagen ilustrativa)

Personas de todo el mundo comentaron que también contactarían con sus seres queridos a través de mensajes de texto, Snapchat, Facebook y otros medios electrónicos.

Camille Sharrow-Blaum de Michigan fue una de las que respondió. Publicó que su amiga Jenny había muerto de cáncer el año pasado a los 27 años, pero ella seguía comunicándose con ella.

Su esposo sigue pagando la cuenta de su teléfono celular para que todos podamos enviarle un mensaje de texto. Lo mantiene cargado en un cajón y nunca mira los mensajes, pero sabe que somos cinco en un chat grupal y no podemos soportar comenzar una nueva vida sin ella”.

Ella le dijo a la BBC que el grupo todavía sentía que Jenny era una parte clave en sus vidas y que querían compartir cosas con ella.

“Sienta bien que nuestras conversaciones continúen con ella en el chat grupal, lo hace sentir como un línea directa con Jenny. Nos ayuda a recordarla, no importa hace cuánto tiempo se haya ido”.

“Pequeñas cosas”

Jaclyn Schwartz de Texas también siguió pagando la línea telefónica de su esposo Jason después de su muerte por insuficiencia orgánica múltiple en 2017.

Le permite enviarle mensajes de texto, ver las imágenes que él tomó y las conversaciones con otras personas.

Hace que parezca que no está tan lejos cuando lo extraño“, describió.

“Usar ese teléfono era una parte tan común de su día… Y cuando pierdes a alguien, las pequeñas cosas pueden desaparecer muy rápido. Cómo olía su cabello o la forma en que caminaba un poco torpe en chancletas o la manera en que me hacía enojar por no eliminar ningún correo electrónico, ni siquiera el correo basura”.

“No quiero perder esas pequeñas cosas. No tengo prisa por apagarlo”, aseguró.

Jaclyn y su esposo fallecido Jason.

Jaclyn Schwartz
Jaclyn Schwartz también le envía mensajes al teléfono de Jason, su esposo fallecido.

Y Jessica Allen, de London, Ontario, escribió a los usuarios de Reddit: “Enterramos a mi hermano con su teléfono, para que pudiéramos enviarle un mensaje de texto. Mis padres lo pagaron durante unos meses y luego dejaron de hacerlo. Finalmente, un año después alguien obtuvo el número”.

Jessica le contó a la BBC que su hermano Brad se suicidó en 2007 cuando tenía 18 años y que había sido importante para la familia mantener esa conexión a través del teléfono. Cuando se reasignó el número, Jessica dijo que fue difícil ya que marcó otra pérdida.

Dar espacio a la muerte

Andrea Warnick es psicoterapeuta en Toronto, Canadá, y se especializa en terapia de duelo.

No le sorprende la necesidad de que las personas se mantengan en contacto con amigos y familiares fallecidos a través de sus teléfonos y redes sociales: “Existe una profunda necesidad humana de mantenerse conectado con los muertos”.

La experta indica que, a lo largo de la historia, era en estos momentos cuando las instituciones religiosas y espirituales intervenían y ofrecían rituales.

“La mayoría de las personas que se involucran en esto no esperan una respuesta. Es solo un medio de comunicación. Muchos de nosotros no tenemos los rituales o tradiciones que solían ser la fuerza guía en estos tiempos“, explicó.

Según Warnick, es perfectamente saludable querer mantenerse en contacto, sin embargo, cuando los números cambian de dueño, existe el riesgo de que sentirlo como una muerte adicional.

Añadió que es importante para los desconsolados dar espacio para la muerte en sus vidas.

Un tablero ouija.

Getty Images
Aquellos que perdieron a un ser querido han recurrido tradicionalmente a la espiritualidad para contactar a los muertos, dice la psicoterapeuta Andrea Warnick.

Ruth reconoció que sintió consuelo por la reacción y que quería conocer a Amber en persona para agradecerle su gesto, especialmente después de descubrir que su esposo jugaba en los mismos círculos de póker que su hermano.

Creo que se suponía que debía obtener ese número. Es más que una coincidencia que me lo dieran. Cuanto más hablamos sobre los mensajes, más nos dimos cuenta de que teníamos mucho en común”, dijo por su parte Amber.

Y se mostró un poco desconcertada sobre por qué estos mensajes “explotaron” en Reddit al recibir numerosos comentarios.

¿Cuándo es que un ser humano compasivo se convirtió en algo excepcional?“, se preguntó.

“No me costó nada responder. La gente se obsesiona con tratar de decir lo correcto en este tipo de situaciones, pero a veces las personas solo necesitan poder desahogarse o decir lo que necesitan y seguir adelante”, reflexionó.

“No necesitan consejos sobre cómo llorar. Solo necesitan espacio. No se necesita nada para prestarle atención”.


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https://www.youtube.com/watch?v=i51p0XnK3h4

https://www.youtube.com/watch?v=H8NO-TEa5QQ

https://www.youtube.com/watch?v=bDSBMWM16Ss

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