¿Por qué gastamos menos para el Día del Padre que para el Día de la Madre?
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Cuartoscuro

¿Por qué gastamos menos para el Día del Padre que para el Día de la Madre?

Las estadísticas indican que cada vez gastamos más en regalos para el Día del Padre, pero esa cantidad es menor en comparación con lo que gastamos en regalos para nuestras mamás.
Cuartoscuro
Por BBC Mundo
16 de junio, 2017
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Si le estás comprando un regalo a tu papá para el Día del Padre este domingo, apuesto a que gastas menos de lo que gastaste para el Día de la Madre.

Con la inminente celebración del Día del Padre, que se festeja el 18 de junio en el Reino Unido, Estados Unidos y más de 70 países -desde Argentina a Zambia-, se espera un auge de ventas en todo el mundo.

Pero aunque cada vez gastamos más para el Día del Padre, la cifra sigue siendo más baja que la del Día de la Madre.

En EE.UU. se estima que se desembolsará un promedio de US$135 por cada padre, según la Federación Nacional de Comercio Minorista (NRF, por sus siglas en inglés).

Y en total se espera que las ventas alcancen los US$15.500 millones.

Día del padreISTOCK
El consuelo de los papás es que cada vez se gasta más en el día del padre.

En contraste, los estadounidenses gastaron US$186 en promedio en sus madres para festejar su día, con un gasto total de US$23.600 millones, de acuerdo con la NRF.

Es decir, un tercio más. Algo que también ocurrió en Reino Unido.

Entonces, ¿por qué gastamos más en nuestras madres?

“Merecen más”

El psicólogo del consumo Lars Perner, de la Universidad de California del Sur, cree que la mayoría de nosotros simplemente considera que nuestras madres merecen más y mejores regalos.

“Hasta cierto punto, sea equivocado o no, las madres son consideradas las que más contribuyen a la casa”.

“La gente suele entender los sacrificios que realizan, los pueden ver. Las mamás tienen un lugar especial en el corazón de la gente, hay una idea especial de qué ofrecen a la familia”, afirma.

Madre trabajandoISTOCK
¿Un día para reconocer los sacrificios de las madres?

Perner agrega que posiblemente los padres estén “menos interesados en gestos de agradecimiento tangibles”.

“Creo que los padres sienten que realmente no necesitan chucherías caras y ostentosas o algo similar al ramo de flores de mamá”, dice.

“No están tan enfocados en los regalos. En general no esperan que alguien se sienta obligado a comprarles cosas materiales”.

Cambio

Pero antes de que millones de padres salten a quejarse de que a ellos sí les gustaría recibir regalos generosos este domingo, el profesor Kyle Murray, de la Escuela de Negocios de Alberta, en Canadá, aclara que las cifras muestran que cada vez se gasta más en el Día del Padre.

“Los comerciantes normalmente se enfocaban en el Día de la Madre, por los altos niveles de demanda, y no le daban mucha importancia al Día del Padre”, afirma.

Regalo del día del padreISTOCK
El tipo de regalos también incide en la diferencia de gastos.

Con los cambios en los roles de género tradicionales y cada vez más padres dedicados a cosas de la casa y al cuidado de sus hijos, sin embargo, “no es sorprendente que se esté poniendo más énfasis en el Día del Padre”, dice Murray.

Agrega que “los comerciantes minoristas están felices por la mayor demanda y aumentan sus promociones para este día, a medida que se incrementa el gasto para esta ocasión”.

Kit Yarrow, una psicóloga del consumo del a Universidad Golden Gate de San Francisco, añade que como los padres de hoy tienen una relación “más emotiva” con sus hijos en comparación con generaciones pasadas, “es más fácil comprarles regalos, porque sus hijos los conocen de manera más profunda”.

Te recomendamos: 13 libros para el Día del Padre.

Día del Padre: su Historia

  • El Día del Padre moderno es uninvento estadounidense. Se celebró por primera vez en 1910, dos años después del primer Día de la Madre.
  • A pesar que el Día de la Madre fue reconocido oficialmente por el gobierno de EE.UU. en 1913, el del Padre tuvo que esperar hasta 1972.
  • Aunque el Día de la Madre se celebra en días distintos en EE.UU. y Reino Unido, el del Padre se celebra el mismo día: el tercer domingo de junio.
  • Más de 70 países también lo celebran ese día.
  • En España, Italia y Portugal el Día del Padre se celebra el 19 de marzo para coincidir con el día de San José, el padre de Jesús.
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¿Y qué tipos de regalos deberías comprarle a tu papá?

Los productos de aseo masculino siguen siendo un eterno favorito y las empresas del rubro anticipan un gran aumento en las ventas.

La barbería mas antigua del mundo, Truefitt & Hill, en Londres, afirma que las ventas de sus productos para afeitar, de cuidado de pelo y sus lociones aumentan notoriamente esta semana.

Productos para afeitarISTOCK
Un típico regalo para papá.

“Encontramos que nuestras ofertas para el Día del Padre son muy populares y estamos excepcionalmente ocupados para esta fecha especial”, cuenta Joanna Broughton, directora de la empresa, que también vende sus productos por internet.

En tanto, el gigante de las afeitadadoras Gillette repite por segundo año consecutivo su campaña “Pregúntale a Papá”, que incentiva a los hijos a pedir el consejo de sus padres en vez de buscar algo online.

“Siempre hemos promovido el Día del Padre y las tradiciones que comparten padres e hijos”, afirma Barbara Diecker, jefa de comunicaciones de Gillette para América del Norte.

Para aquellos padres que deseen algo más divertido que una afeitadora este fin de semana, hay un número de encuestas a ambos lados del Atlántico que podrían servir para darse una idea de qué podrían recibir.

En EU, los regalos del Día del Padre más populares son:

  1. Una cena o brunch
  2. Ropa
  3. Tarjetas de regalo
  4. Herramientas
  5. Productos de cuidado personal
  6. Artículos deportivos
  7. Cosas para el auto

En Reino Unido los regalos más comunes son:

  1. Chocolate
  2. Alcohol
  3. Libros
  4. Aparatos tecnológicos
  5. Loción

Si le vas a comprar un regalo a tu papá es probable que también le compres una tarjeta.

Una vez más, es improbable que gastes lo mismo en esta tarjeta que lo que gastaste en la de tu mamá.

En 2016 el promedio que se gastó por papá en el Reino Unido fue US$2.36, comparado con US$2.66 para el Día de la Madre, según la Asociación de Tarjetas del Reino Unido.

TarjetasGETTY IMAGES
Hasta las tarjetas para mamá son más caras.

Miles Robinson, cofundador de la cadena de tarjetas británica House of Cards, coincide en que “los padres no reciben el mismo reconocimiento” que las madres.

“Quizás a los padres no les importe tanto el costado sentimental de las tarjetas o de los regalos para su día, pero consideramos que es igual de importante recordar y reconocer el aporte de los papás”, afirma.

Pero aunque las mamás reciben regalos más generosos y tarjetas más caras, hay un área en la que los papás salen ganando: les damos mejores botellas de alcohol.

Los vendedores de vino británicos Berry Bros & Rudd señalan que, según sus cifras, gastamos más en vino y otras bebidas alcohólicas para el Día del Padre que para el Día de la Madre.

Aunque no revelaron sus ganancias, indicaron que sus ventas para el Día del Padre aumentaron en un 230%, comparado con solo el 13% para el Día de la Madre.

Los más populares para el Día del Padre fueron el gin, los whiskys y el vino tinto francés.

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Los niños que olvidaron leer y escribir durante la pandemia de COVID-19

Unicef reclama que solo en América Latina 86 millones de menores no han vuelto a clases. Se les ha comenzado a llamar "la generación perdida".
28 de septiembre, 2021
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Ya los llaman “la generación perdida”: Naciones Unidas señaló en un informe reciente que cerca de mil millones de menores alrededor del mundo están en riesgo de tener una “pérdida de aprendizaje” significativa a causa de las interrupciones en la asistencia a la escuela durante la pandemia del covid-19.

Y la advertencia va mucho más allá: en muchos países el sistema de educación está a punto de colapsar, si además de la pandemia se suman otros factores como el cambio climático y los conflictos internos.

Un ejemplo de esta crisis que reporta la ONU es lo que ocurre en India.

La periodista de la BBC Divya Arya pudo comprobar que niños en varias regiones de este país asiático “se han olvidado de leer y escribir” debido a que se han visto impedidos de asistir a la escuela en el último año.

Arya expone el caso de Radhika Kumari, de 10 años, a quien básicamente se le olvidó escribir debido a que “estuvo 17 meses” fuera de las aulas.

Radhika vive en el estado de Jharkhand, donde la brecha digital es enorme. Y cuando la pandemia del covid-19 obligó al cierre de las escuelas, muchos niños de las escuelas públicas no tuvieron acceso a dispositivos que les permitieran continuar con su educación de manera remota.

“Fue realmente impactante descubrir que, de 36 niños matriculados en un solo curso de nivel primario, 30 no podían leer una sola palabra“, le explicó a la BBC el economista Jean Dreze, quien analiza la situación en esta región de India desde que los estudiantes pudieron regresar a clases.

Vishnu reads aloud to Radhika.

BBC
En algunos sectores de India hay niños que estàn olvidando leer y escribir debido al cierre de escuelas.

“Si no te olvidas de leer y escribir, que te atrases un poco puede remediarse. Pero si te olvidas de los conceptos básicos, ahora que regresas a clases y te hacen avanzar al siguiente curso la brecha va a ser peor“, agrega.

Alumnos latinoamericanos

En Latinoamérica el panorama es similar: de acuerdo con un informe presentado por Unicef hace una semana, cerca de 86 millones de niños aún no han retomado las clases, lo que pone en riesgo el progreso de su aprendizaje y los niveles de conocimientos previamente adquiridos.

Durante los últimos 18 meses, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe no han visto a sus profesores o amigos fuera de una pantalla. Los que no tienen Internet, directamente no los han visto”, explicó Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Y añade que no solo existe el riesgo de que los niños dejen de aprender las competencias básicas para su vida, sino de que incluso no regresen nunca a la educación formal.

La educación virtual debe continuar y mejorar, pero está claro que durante la pandemia las familias más marginadas no han tenido acceso al aprendizaje”, añade la especialista.

La realidad es aún más acuciante entre los grupos más vulnerables, donde la deserción escolar era una problemática previa a la pandemia.

“Cada día fuera de las aulas acerca a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables a la deserción escolar, la violencia de las pandillas, el abuso o la trata de personas”, añade.

“Fracasó mi colegio”

Para muchos de los alumnos y alumnas, durante estos últimos 18 meses “no se ha aprendido nada”.

En BBC Mundo hablamos con algunos escolares en partes de América Latina que se han visto afectados por la falta de conectividad y la baja asistencia escolar durante la pandemia.

Uno de ellos es Richard Guimaraes. Él tiene 15 años y vive en San Rafael, una comunidad indígena ubicada a dos horas y media de la ciudad Pucallpa, en el Amazonas peruano.

Richard quiere ser diseñador gráfico.

“Mis papás hacen artesanías y yo he aprendido a tejer y a hacer varias cosas que vendemos en el mercado”, le cuenta BBC Mundo.

Richard en su casa.

UNICEF
Richard Guimaraes vive en la regiòn amazónica de Perú.

“Y quiero aprender a hacerlas mejor”, confiesa.

Hace un año, Richard estaba cursando cuarto grado de bachillerato cuando la pandemia del covid-19 irrumpió con fuerza inusitada en el Perú y obligó a poner la vida en pausa.

En este último año y medio no aprendí nada. La pandemia hizo que fracasara el colegio“, se queja.

Antes de la pandemia, iba a clases desde las 7:30 de la mañana hasta el mediodía.

“En ese horario, durante la semana veíamos 12 materias”, recuerda.

Pero una vez comenzó la pandemia y las clases se suspendieron, las cosas se volvieron más difíciles.

“Pasamos de 12 materias a solo seis”, relata. El sistema establecido para remediar la crisis funcionaba así: cada mes los maestros venían a su localidad, les dejaban una especie de cartillas y ellos las tenían que resolver y enviar las respuestas a través de WhatsApp.

Arte, que es su clase favorita, se redujo a dibujos que hacía en casa y que le enviaba a su profesor por el móvil.

Mi papá vive de las artesanías y de vender plátanos, vivimos en una zona muy alejada, por lo que es difícil poder acceder a internet”, relata.

Como muchos de sus maestros no vivían cerca de su comunidad, solo los podía contactar por teléfono cuando se conectaba a internet. Además, algunas de las cartillas le parecían confusas y a veces hasta inentendibles.

Clases cerradas

Getty Images
Unicef señala que en América Latina y el Caribe 86 millones de niños aún no han regresado a las aulas.

El aumento de la desigualdad

Para muchos expertos en psicopedagogía y procesos educativos, es claro que los niños necesitan volver a las aulas lo más pronto posible.

La desaparición de este espacio de aprendizaje y socialización ha sido para muchos niños y niñas – especialmente entre familias de menor nivel sociocultural- “una catástrofe”.

“La verdad es que, en materia de conocimientos, un año y medio, casi dos de pérdida de clase porque la realidad es que los niños están volviendo a una escolarización muy precaria, es una catástrofe, que además va a costar mucho tiempo superar”, le dice a BBC Mundo Guillermina Tiramonti, especialista en educación e investigadora de Flacso Argentina.

Hay muchos niveles en este tema, pero pongo un ejemplo: un chico que estaba en primer año de primaria antes de la pandemia, y aún no había logrado aprender a leer, ahora que regresó al colegio debe finalizar el segundo grado sin haber aprendido a leer o escribir”, señala.

Para la académica, no solo se trata de los contenidos que no han sido aprendidos o incorporados sino de algo más importante: recuperar el hábito de aprender.

“La pérdida del conocimiento no es solamente no haber aprendido determinados contenidos, sino el hecho de perder el ritmo, el hábito, la rutina escolar”, apunta.

Lo explico en relación con un elemento muy simple como los códigos lingüísticos. Los niños de los sectores más bajos socio culturalmente no están acostumbrados a estos códigos complejos y solo tienen acceso a ellos en la escuela, donde son fundamentales para luego poder avanzar en el conocimiento. En la casa no tienen acceso a ellos”.

Para los niños que no están expuestos a ese tipo de códigos durante dos años, el retroceso cognitivo es muy grande, concluye Tiramonti.

salones cerrados en una escuela

Getty Images
Para varios analistas se deben crear proyectos especiales para recuperar el tiempo perdido durante la pandemia.

Revisar los objetivos

A medida que se van levantando las restricciones de la pandemia en distintas regiones, la reapertura de las escuelas se ha vuelto una prioridad de muchos gobiernos. A la fecha, el informe de la ONU señala que 47 millones de niños han regresado paulitinamente a las aulas.

Y la siguiente etapa también se pone en evidencia el gran desafío de poner al día a los niños con los objetivos que se debieron aprender durante este año y medio.

La educación de los niños y las niñas se perdió en un esfuerzo por proteger las vidas de toda la población ante el coronavirus“, explica Irma Martínez, experta en temas de educación de Human Rights Watch.

Pero si de toda crisis surge una oportunidad, este es el momento de replantear algunas de las premisas de la escolarización y el sistema educativo como un todo, señalan los expertos.

“El objetivo no debería ser simplemente volver a como eran las cosas antes de la pandemia, sino arreglar los defectos de los sistemas que durante mucho tiempo han impedido que las escuelas sean abiertas y acogedoras para todos los niños y niñas”, agrega Martínez.

En este tema, Tiramonti es categórica: “No podemos volver a la escuela y hacer como si nada hubiera pasado”, le dice a BBC Mundo.

“Es necesario hacer evaluación, ver qué pasó con los niños, cuáles son las pérdidas, cuáles son las problemáticas de aprendizaje que tienen y armar un programa para que recuperen aquellos conocimientos que son básicos para poder seguir una trayectoria escolar”.

Se necesita trabajo muy profesional para elaborar un proyecto de recuperación“, anota.

Hace menos de un mes, Richard Guimaraes es uno de decenas de miles de alumnos que volvieron a a las aulas después de casi un año y medio.

Y aunque está contento, siente en carne propia los desafíos: “Ahora estamos viendo las materias que dejamos de ver en la pandemia y es difícil seguir el ritmo. Es como empezar de nuevo”.


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