Los héroes anónimos que se enfrentaron a los atacantes y ayudaron a las víctimas en Londres
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Daniel Sorabji / AFP

Los héroes anónimos que se enfrentaron a los atacantes y ayudaron a las víctimas en Londres

Además de siete personas muertas y 48 heridos, el "ataque terrorista" del sábado en Londres también dejó relatos de heroísmo y solidaridad.
Daniel Sorabji / AFP
Por Redacción BBC Mundo
5 de junio, 2017
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Como fue el caso de un policía que estaba de descanso -y jugador amateur de rugby- y fue uno de los primeros en la escena del atentado.

El agente resultó apuñalado al tratar de detener a uno de los tres atacantes haciéndole un placaje como los que se hacen en rugby.

El oficial está en condición crítica después de sufrir lesiones de cuchillo.

La comisionada de la Policía Metropolitana, Cressida Dick, elogió las “acciones extraordinariamente valientes de los oficiales que llegaron primero a la escena”, y que “corrieron hacia el peligro”.

Un oficial de la Policía Británica de Transporte (PBT), que lleva solo dos años en la institución, se enfrentó a los atacantes armado sólo con su bastón y resultó gravemente herido. Pero ahora se encuentra estable.

El jefe de la BTP, Paul Crowther dijo que el valor que mostró fue “sobresaliente”.

Lo que se sabe de los ataques en Londres:

  • La policía confirmó que 7 personas murieron en lo que califican de ” ataques terroristas” en la capital británica.
  • En el Puente de Londres, una furgoneta blanca atropelló a peatones y posteriormente los ocupantes comenzaron a apuñalar a gente en Borough Market, en el centro de la ciudad.
  • Tres supuestos atacantes murieron en enfrentamientos con agentes policiales.
  • El autorderminado Estado islámico se atribuyó la responsabilidad del ataque.
  • Más de 48 personas fueron trasladas a hospitales y “muchas otras” fueron asistidas en el lugar con heridas menores.
  • La primera ministra británica confirmó que las elecciones generales se llevarán a cabo el jueves como están planeadas.

Héroes civiles

El panadero rumano Florin Morariu ha sido saludado en las redes sociales como un héroe. Primero ayudó a unas muy asustadas brasileñas a ingresar a la panadería Bread Ahead. Las mujeres le dijeron que había tres hombres apuñalando gente en la calle. Morariu tomó dos cajas y salió a enfrentarlos.

“Le arrojé una de las cajas a un atacante, sabiendo que la iba a evadir. Y mientras lo hacía me le acerqué y lo golpeé en la cabeza con la otra caja”, dijo el ciudadano rumano a un programa de radio de la BBC.

Luego -agregó- un policía le gritó que retrocediera. Cuando lo hizo, el agente arrojó una granada.

Por su parte, Giovanni Sagristani, de 38 años, y sus amigos estaban en el restaurante El Pastor en Stoney Street, en el área de Borough Market, cuando uno de los atacantes entró y apuñaló a una mujer en el pecho.

El panadero rumano Florin Morariu enfrentó a uno de los atacantes.

“Llegó gritando y simplemente la apuñaló”, dijo.

Carlos Pinto, de 33 años, que trabaja como enfermero de cuidados intensivos en la capital británica, asistió a la mujer, con la ayuda de un amigo, también enfermero.

“Ellos cogieron un poco de hielo y paños y trataron de detener el sangrado. La mujer perdió medio litro de sangre. (Carlos) estaba manteniendo la presión sobre la herida”, dijo Sagristani.

Contó que los comensales habían logrado sacar al atacante del restaurante arrojándole sillas y botellas.

Una vez que lo expulsaron, el personal bajó una puerta de seguridad y la gente se quedó dentro.

Carlos (izquierda) y Giovanni estaban en un restaurante donde un atacante apuñaló a una mujer.

“Después del primer momento de pánico, todo el mundo trató de ayudar a la mujer y mantener la calma. Todos estábamos en la parte de atrás del restaurante, había disparos fuera y no sabíamos qué estaba pasando”, añadió.

Sagristani dijo que pasaron más de dos horas antes de que los paramédicos llegaran.

“Ellos la mantuvieron consciente. Fue muy afortunada de que estuvieran allí”, añadió.

El testigo Gerard Vowls le dijo a la BBC cómo había intentado detener al atacante que estaba apuñalando a una mujer. Lanzó botellas, vasos de cerveza y sillas a los hombres.

“Traté de ayudar, pero estaba indefenso”, dijo.

Los comensales arrojaron sillas y botellas al atacante.

Ayuda de taxistas

Un taxista llamado Chris estaba también en el Puente de Londres en el momento del ataque.

“Vi a una joven siendo apuñalada en el pecho”, le dijo a la radio LBC.

“Le dije a mi pasajero que iba a tratar de golpearlo. Me di la vuelta y lo intenté, pero él me esquivó”, añadió.

Otro grupo de taxistas ofreció carreras gratis a cualquier persona atrapada en el área del puente.

La estudiante de enfermería Rhiannon Owen estaba en un cajero cuando un taxista le gritó que huyera.

“Vi el cuchillo y empecé a correr tan rápido como pude”, dijo.

La joven de 19 años vio a un atacante detrás de ella y corrió hacia el pub Applebee, cercano al puente, donde se unió a 30 u 40 personas y se escondió en un almacén.

Owen dijo que le debe la vida al taxista y le pidió que se pusiera en contacto con ella: “Me salvaste la vida y te aseguraste de que otras personas estuvieran a salvo”.

El jefe de la unidad antiterrorista de la policía británica, Mark Rowley, informó que ocho policías armados enfrentaron a los sospechosos y dispararon hasta 50 tiros.

Rhiannon Owen, de 19 años, vio a un atacante detrás de ella y corrió hacia el pub Applebee, donde se unió a 30 u 40 personas y se escondió en un almacén.

Los tres supuestos atacantes murieron y 12 personas han sido arrestadas en conexión con el atentado.

#SofaforLondon

Algunos londinenses compartieron el hashtag #SofaForLondon (sofá para Londres) en las redes sociales para ofrecer refugio a los que no habían podido volver a sus casas u hoteles a causa del “ataque terrorista” en la capital.

Los usuarios ofrecieron tazas de té, alguien para conversar o un espacio para dormir.

George Moss, de 22 años, fue recibido por las amigas Holly Robinson y Mary Lynch, que habían tuiteado que las personas con ningún otro lugar para quedarse podían ir a su casa en Vauxhall, en el suroeste de Londres.

Twitter

Ciudadanos de Londres ofrecieron té, cargadores de teléfono, y lugares para hospedarse a los que estaban cerca del Puente de Londres.

Moss, que había perdido su teléfono móvil, no pudo llegar a su casa después de que la policía cerrara el acceso a algunas vías.

Tomó prestado un teléfono de un periodista para que sus padres supieran que estaba seguro y encontró el hashtag #SofaForLondon en Twitter.

“Después fui hacia Vauxhall y encontré a Holly y Mary, que muy amablemente me dieron un lugar para quedarme”, dijo. “No tenía ningún otro lugar para ir”.

Los trabajadores del bar Royal Oak dijo que dieron refugio a unas 150 personas después del ataque.

“Había gente en la calle que había sido evacuada de hoteles cercanos o que no podían regresar, así que los invitamos a entrar”, dijo el barman Radek Malis.

“Había familias con niños, la gente estaba bastante sorprendida, muchos de ellos no hablaban inglés, eran turistas”, añadió.

“Todo el mundo estaba tratando de entender qué pasaba, teníamos unas 150 personas aquí y se quedaron hasta las tres de la madrugada”.

El taller de bicicletas de Makersville tuiteó: “#sofaforlondon Si estás atascado, avísanos”.

Generosidad

Después de los ataques, también hubo historias de generosidad en otros lugares, de gente que apoyó a los servicios de emergencia.

Trabajadores de supermercados fueron fotografiados ofreciendo suministros a los oficiales de policía el domingo por la mañana.

Un paramédico que estaba en la escena dijo que el gerente de un McDonald’s cerró el restaurante al público y entregó todo el resto de alimentos y cajas de agua a los servicios de emergencia.

Paul Ashworth dijo que él quería “retribuir con algo” a la policía.

Paul Ashworth, del condado de Surrey, al sur de Londres, estaba recorriendo el área del puente en bicicleta, dando agua a la policía.

“Acabo de llegar a darle agua fría a la policía. No es nada comparado con lo que hacen. Es sólo intentar retribuir con algo. Ellos nos protegen y nos salvan la vida”, dijo.

“Sólo tenemos que mantenernos unidos. Todo el mundo tiene que hacerlo”, añadió el fontanero, que recorrió 33 kilómetros desde Surrey hasta la capital.

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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

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La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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