No me ayudaron a buscar a mi hija: madre de niña asesinada en Neza acusa omisión de autoridades
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Cuartoscuro

No me ayudaron a buscar a mi hija: madre de niña asesinada en Neza acusa omisión de autoridades

El cuerpo de Valeria, de 11 años, fue encontrado sin vida en una combi en Nezahualcóyotl; Jaqueline Ortiz reclama que autoridades no la ayudaron a buscar a su hija, cuando reportó su desaparición.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
12 de junio, 2017
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Jaqueline Ortiz, madre de una niña de 11 años asesinada en el municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México, acusó este lunes que las autoridades no le dieron la ayuda necesaria para buscar a su hija, cuando reportó su desaparición.

En entrevista en el programa Por la Mañana de Radio Fórmula, conducido por Ciro Gómez Leyva, Ortiz dijo que acudió ante las autoridades en el Estado de México el jueves pasado para reportar que su hija había desaparecido, después de abordar una combi, pero que en lugar de iniciar una búsqueda inmediata, le dijeron que esperara.

“Vamos con las autoridades, les pido ayuda y me dicen que les deje la foto, y que más adelante me hablan”, mencionó con Gómez Leyva. “Ellos tenían la obligación de llevarme a buscar, peinar el área, calle por calle”, agregó. 

“Pudimos haber encontrado a mi hija muy fácil, pero no se quisieron tomar el tiempo”.

El jueves pasado, el padre de Valeria la recogió en su escuela en bicicleta, pero cuando empezó a llover le dijo a la menor que abordara una combi de la ruta 40, para que no se mojara, relató el diario Reforma. El papá siguió su camino en bicicleta, pero perdió de vista la combi y la pista de Valeria, por lo que comenzaron su búsqueda, recurriendo a las autoridades.

Personal del Ayuntamiento de Nezahualcóyotl, de acuerdo con un reporte de Reforma, dijo que se cumplieron con los protocolos de búsqueda, activando de inmediato la Alerta Amber. Sin embargo los familiares de Valeria han insistido en que las autoridades tardaron en responder, y perdieron tiempo clave para encontrarla aún con vida. 

El cuerpo de Valeria fue encontrado en una combi, la tarde del viernes pasado, en Nezahualcóyotl, y detectaron que había sufrido agresiones sexuales.

La Fiscalía mexiquense informó el sábado pasado que el presunto responsable del asesinato fue detenido.

Agentes “detuvieron a un sujeto de 43 años de edad, identificado como José Octavio “N”, quién está señalado como probable partícipe en el homicidio de una menor de 11 años de edad”, indicó un comunicado del gobierno del Estado de México.

“Presumiblemente José Octavio “N” manejaba la unidad de transporte público en la cual presuntamente agredió sexualmente a la menor y posteriormente la privó de la vida, asfixiándola. Este sujeto abandonó el cuerpo de la pequeña dentro de la unidad, marcada con el número económico 278, la cual fue localizada en calles de la Colonia Benito Juárez.

El Ministerio Público de la FGJEM investiga además si este individuo cuenta con antecedentes penales en la Ciudad de México, donde al parecer estuvo recluido en un Penal por el delito de abuso sexual. Con esta detención la Fiscalía Mexiquense indaga si este sujeto podría estar relacionado con otras agresiones sexuales registradas en la zona oriente de la entidad”, agregaron las autoridades mexiquenses. 

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) expresó su indignación por el homicidio y presunta agresión sexual de una menor de 11 años de edad, y señaló su “consternación y preocupación” ante los señalamientos por parte de familiares de la víctima, en el sentido de que la desaparición de la víctima no fue debidamente atendida por las autoridades.

En su comunicado, la CNDH también refirió que  la persona señalada como presunto responsable del homicidio y ataque a la menor, habría estado laborando normalmente como chofer de transporte público en el Estado de México, siendo que tenía denuncias penales por abuso sexual en la Ciudad de México.

La CNDH exigió que “se investigue la actuación de los servidores públicos que conocieron de la denuncia formulada por los familiares sobre la desaparición de la ahora víctima, así como el estado que guardan las denuncias y causas penales iniciadas en la Ciudad de México, en contra de la persona que ha sido señalada como responsable del homicidio de la niña.  Asimismo, solicita a las autoridades que conocen del caso el que proporcionen la atención que requieran los familiares de la víctima, la cual debe contemplar apoyo psicológico y asesoría jurídica”.

Ante el caso de Valeria, se han registrado manifestaciones de habitantes de Nezahualcóyotl, reclamando que haya seguridad, tanto en el transporte público como en otros espacios, y que sean detenidas las agresiones contra las mujeres, para que puedan vivir sin miedo.

“El Estado de México, el municipio, es responsable de la muerte de mi hija, es responsable porque no hicieron nada”, acusó la madre de Valeria. “Quisiera haber tenido muchas manos, muchos pies, muchos ojos para poder buscar a mi hija”, agregó.
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Quién vigila la radiación del 5G (y cuáles son sus verdaderos riesgos)

Esta nueva tecnología regresa el eterno debate sobre los efectos sobre la salud de las radiaciones electromagnéticas. Estos, sin embargo, son descartados por todas las agencias internacionales.
27 de octubre, 2020
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Seúl

Getty Images
Corea del Sur ya tiene una red 5G en todo el país.

Decenas de antenas, dispositivos bluetooth y cientos de teléfonos móviles nos rodean e irradian cada día. Por no hablar de la telefonía 5G que, al parecer, acabará con la vida en la Tierra. ¡Tanta radiación no puede ser buena!

¿Quién controla los niveles de exposición y los posibles efectos sobre la salud?

Percepción del riesgo

Los campos electromagnéticos están presentes en la naturaleza desde antes de la aparición del ser humano. La luz solar, los rayos cósmicos, las tormentas y la radiación natural terrestre son fuentes de exposición a estos campos.

A mediados de los años 90, se comenzaron a desplegar las redes de antenas de telefonía móvil. Aunque se hacían con estándares técnicos internacionales, que ya tenían en cuenta la protección de la población, no se ofreció la suficiente información al respecto.

A pesar de una reacción rápida por parte de organismos, operadoras y expertos, la percepción de riesgo se instaló entre los ciudadanos. También caló en instituciones, administraciones locales y asociaciones.

Así, se produjo una situación paradigmática. Por un lado, el rechazo a las antenas era un fenómeno global. Por el otro, crecía la demanda universal del servicio.

Ilustracion 5G

Getty Images
La red 5G es mucho más que la mejora de la red 4G.

La OMS parece tenerlo claro

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Unión Europea fueron conscientes a principios de los 2000 de esa carencia y de la necesidad de dar respuesta a una inquietud y percepción social del riesgo asociado a la telefonía móvil.

Aunque esta percepción e inquietud estaban sobredimensionadas.

A pesar de los esfuerzos realizados para informar y tranquilizar a la población, la OMS reconoció en 2006 que “algunas personas consideran probable que la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia entrañe riesgos y que éstos puedan ser incluso graves”.

En la revisión de 2014, la OMS aseguraba que “hasta la fecha no se ha confirmado que el uso del teléfono móvil tenga efectos perjudiciales para la salud”.

En otro documento publicado a comienzos de este 2020 sobre el 5G, insiste en que en las últimas décadas no hay estudios científicos que demuestren una relación causal que pueda hacer temer efectos sobre la salud.

“El calentamiento de tejidos es el principal mecanismo de interacción entre los campos electromagnéticos de radiofrecuencia y el cuerpo humano”.

Ese posible efecto, a los niveles habituales de exposición, es insignificante. Por eso es importante que los niveles se mantengan por debajo de los límites establecidos por agencias internacionales independientes.

Mujer con una tablet.

Getty Images
La OMS ha dicho que no hay estudios científicos que demuestren una relación causal del 5G que pueda hacer temer efectos sobre la salud.

Quién y cómo se establecen los límites de exposición

En 1992 se estableció en Alemania la Comisión Internacional de Protección frente a Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP). Esta organización científica, independiente y sin ánimo de lucro, revisa periódicamente y de forma sistemática las evidencias científicas para determinar los niveles a los cuales se producen efectos biológicos.

No solo de los campos electromagnéticos de radiofrecuencia, sino también de otras radiaciones electromagnéticas como la luz visible, los infrarrojos y los ultravioletas que, por encima de ciertos niveles, también pueden resultar muy peligrosos.

Por eso se fijan niveles de seguridad y, por eso mismo, no debemos preocuparnos de la radiación que emite el mando a distancia de nuestra tele. Tampoco del router wifi de nuestra casa o de nuestro teléfono inalámbrico.

El proceso de revisión es abierto y su publicación se realiza en una revista científica tras un proceso de revisión por pares.

Así, una vez se establecen los niveles a los cuales se observan efectos para cada frecuencia, se aplica un factor de precaución o seguridad de 50.

Estos valores son aceptados por la mayor parte de los países occidentales desde hace décadas y se adoptan en las correspondientes legislaciones.

Además, existen otras agencias u organismos que realizan una revisión similar. Por ejemplo el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE) y la Food and Drug Administration de Estados Unidos.

Estos tres organismos, en los últimos meses y coincidiendo con el despliegue de la 5G, han revisado y publicado sus guías de límites seguros de exposición humana.

La mano negra de la industria

Que la industria está detrás de todas estas regulaciones e instituciones es un argumento reiterado por los movimientos antiantenas -ahora anti-5G- que parecen acoger toda clase de creencias conspiranoicas con respecto, también, a las mascarillas, las vacunas y la COVID-19.

En realidad han sido la industria y los profesionales del sector los más interesados en garantizar que las radiaciones emitidas por las antenas fueran seguras y que los niveles de potencia estuviesen dentro de los límites permitidos.

Transmisión de eventos deportivos en dos pantallas.

Getty Images
Con la conexión 5G se podrán conectar muchos dispositivos al mismo tiempo.

El Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT), como entidad de derecho público al servicio de la sociedad, fue la primera organización que ya en 2001 elaboró un informe sobre las radiofrecuencias de telefonía móvil.

Con ello se pretendía informar a la ciudadanía y mitigar la inquietud que ya surgía ante el desconocimiento de esta tecnología y la normativa que la regula.

La labor de difusión se centró en ayuntamientos y asociaciones ciudadanas, aunque se ha seguido trabajando durante todos estos años con todo tipo de administraciones e instituciones.

En 2006, se creó el Comité Científico Asesor de Radiofrecuencias y Salud (CCARS), comité independiente compuesto por profesionales de gran prestigio -en campos como la medicina, física, química, biología, ingeniería de telecomunicación y derecho-, que, desde entonces, ha elaborado cinco informes trienales de referencia.

En ellos recogen las evidencias científicas existentes sobre el impacto de los campos electromagnéticos en la salud.

Además, ha publicado numerosos documentos sobre tecnologías concretas -el último sobre 5G-, con el ánimo de informar verazmente a la sociedad, manteniendo siempre el conocimiento científico riguroso como referencia.

Sus informes han tratado siempre de arrojar luz y evitar cualquier tergiversación que de forma interesada se intentara hacer sobre el efecto de estas tecnologías sobre la salud.

Incluidas comparaciones sin fundamento con sustancias, como el tabaco o el alcohol, que la ciencia sí ha demostrado como perniciosas incluso en pequeñas cantidades.

5G

Getty Images
Los verdaderos riesgos de estas tecnologías son los asociados a la dependencia, problemas musculares, malas posturas y al condicionamiento de nuestras relaciones personales y hábitos saludables.

Los verdaderos riesgos para la salud

Decir que los campos electromagnéticos de radiofrecuencia son inocuos es falso si no se acompaña de la frase “a los niveles habituales de exposición”.

Dichos niveles están decenas o centenas de miles de veces por debajo de los de seguridad marcados por ICNIRP.

Es lo que han demostrado numerosos estudios y revisiones sistemáticas de exposición personal en condiciones reales.

Pero hay efectos constatados derivados del uso de dispositivos y que no son consecuencia de las radiaciones que emiten.

Así, se ha demostrado que su uso puede provocar dependencia, problemas musculares, malas posturas y que condicionan nuestras relaciones personales y hábitos saludables.

Dichos efectos, sin embargo, no son denunciados por los movimientos en contra de estas tecnologías.

Ilustración 5G

Getty Images
Hay una proliferación de un cierto “negocio del miedo” vinculado a las nuevas tecnologías.

Negar la evidencia, ¿con qué fin?

Quizá piense que existe cierta controversia científica en este tema.

Habrá oído que “numerosos científicos alertan de los efectos” en cuestionables llamamientos internacionales, algún pseudoinforme como el Bioinitiative o declaración política ajena a la Unión Europea, como la declaración 1815 del Consejo de Europa.

Todos tienen en común su falta de rigor, el establecimiento de límites de forma arbitraria o la extrapolación inadecuada de estudios en animales o de laboratorio sin tener en cuenta las condiciones reales.

En 30 años, no se ha publicado una revisión sistemática o metaanálisis -los estudios con mayor fortaleza en ciencia- que demuestre sus alarmantes augurios y peligros para la salud (efectos sobre el sueño, la concentración, fisiológicos, hipersensibilidad o, incluso, cáncer).

En cambio, sí es constatable la relación de sus promotores con la proliferación de un cierto “negocio del miedo” a partir de datos tergiversados, erróneos y en ningún caso avalados por la evidencia científica.

Y ese negocio que se basa en esos datos afecta tanto a ámbitos como el médico-sanitario, con diagnósticos o prescripciones no fundamentados en el conocimiento médico; el legal, con denuncias insostenibles basadas en opiniones de supuestos expertos, medios de información carentes de credibilidad (webs pseudocientíficas) o, incluso, empresas que ofrecen aparatos y dispositivos de protección completamente innecesarios.

Todo un negocio basado en el miedo y el desconocimiento que sigue alimentando esa falsa percepción de que vivimos radiados al límite.

*Alberto Nájera López es doctor en radiología y medicina física y profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha y Juan Carlos López es ingeniero de telecomunicaciones y catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.


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