Por qué DiCaprio, Slim y Peña salen en la misma foto y cómo afecta a la vaquita marina
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
@PresidenciaMX

Por qué DiCaprio, Slim y Peña salen en la misma foto y cómo afecta a la vaquita marina

Leonardo DiCaprio, Carlos Slim y el presidente Enrique Peña Nieto acordaron la prohibición permanente del uso de redes de enmalle en toda el área donde habita la vaquita marina en el Golfo de California.
@PresidenciaMX
Por Redacción Animal Político
7 de junio, 2017
Comparte

El presidente Enrique Peña Nieto, el actor Leonardo DiCaprio y el empresario Carlos Slim aparecen sonrientes en la fotografía.

Las sonrisas afloraron luego de que se firmó un memorándum de entendimiento para incrementar el compromiso para proteger los ecosistemas marinos en el Golfo de California, aguas en las que la vaquita marina enfrenta la extinción, pues se calcula que hay unos 30 ejemplares de esa especie.

Durante su encuentro en Los Pinos, el mandatario mexicano, el actor y el empresario acordaron la prohibición permanente del uso de redes de enmalle en toda el área donde habita la vaquita marina.

Otro de los acuerdos implica mejorar los esfuerzos para combatir el uso de redes ilegales e incrementar la persecución de la pesca ilegal y de la caza furtiva de la totoaba.

Además se comprometieron a prohibir la pesca nocturna en el Golfo de California y en la reserva de la vaquita, así como implementar y restringir puntos de entrada y salida para la pesca en toda la región a través de inspectores certificados.

Durante la reunión, el presidente Peña Nieto afirmó que México hace un esfuerzo histórico para evitar la extinción de la vaquita marina, especie única en el mundo, y para proteger los ecosistemas importantes como el Patrimonio de la Humanidad de Revillagigedo.

Además, reiteró su compromiso para cumplir el Acuerdo de París y trabajar con otras naciones para que hagan lo mismo, ante la vulnerabilidad por los efectos del cambio climático.

Durante su discurso, Leonardo DiCaprio sostuvo que, ahora más que nunca, “el mundo busca liderazgo en todos los niveles para atacar el cambio climático y los problemas de conservación ambiental”.

En tanto, Carlos Slim destacó que los esfuerzos emprendidos por el gobierno de México para el mantenimiento y la preservación del ambiente, así como su trabajo con universidades y organizaciones civiles han sido significativos.

El empresario destacó la suma de esfuerzos para lo que “pudiera ser la última oportunidad de rescatar y preservar a la vaquita marina, que a pesar de los esfuerzos e inversiones para salvarla, su densidad ha declinado dramáticamente, víctimas de las redes de pesca ilegal”.

El 30 de mayo pasado, a través de su cuenta de Instagram, Leonardo DiCaprio lanzó un mensaje en el que exigió al gobierno mexicano ejecutar “medidas urgentes” para proteger a la vaquita marina.

“Salvemos a la vaquita, el mamífero marino más amenazado del mundo. desafortunadamente, la pesca ilegal ha provocado que la población de la vaquita se reduzca drásticamente.

“Quedan menos de 30 vaquitas y necesitamos tu ayuda para salvarlas. Únete a World Wildlife y pidamos al gobierno y la gente de México que implemente medidas urgentes para proteger a la vaquita marina, antes de que sea demasiado tarde”, publicó el actor.

#Regram #RG @manaoficial: Salvemos a la vaquita, el mamífero marino más amenazado del mundo. Desafortunadamente, la pesca ilegal ha provocado que la población de la vaquita se reduzca drásticamente. Quedan menos de 30 vaquitas y necesitamos tu ayuda para salvarlas. Únete a @World_Wildlife y pidamos al gobierno y la gente de México que implemente medidas urgentes para proteger a la vaquita marina, antes de que sea demasiado tarde. Please, help to save the vaquita, the most endangered marine mammal in the world. Unfortunately, illegal fishing has drastically reduced the vaquita population. Now, there are less than 30 vaquitas left and we need your help to save them. Join World Wildlife Fund and ask the government and people of Mexico to urgently implement the measures necessary to protect the vaquita, before it’s too late.

Una publicación compartida de Leonardo DiCaprio (@leonardodicaprio) el

El 19 de mayo pasado, Animal Político publicó que la única esperanza de que la vaquita marina, el único mamífero marino endémico en México, pueda salvarse de la extinción es una veda permanente a la pesca con redes de enmalle y el desarrollo de técnicas de pesca alternativas, de acuerdo con el informe “Se esfuma la vaquita: Salvando al mamífero marino más amenazado del mundo”, del Foro Mundial para la Naturaleza.

El documento reitera que la principal amenaza para la vaquita marina es la pesca y el comercio ilegal de totoaba —pez en peligro de extinción, cuya pesca está prohibida desde 1975— cuya vejiga alcanza un precio de 8 mil 500 dólares por kilo en el mercado negro y que se exporta a China por la falsa creencia de que tiene efectos medicinales y afrodisíacos.

El 20 de abril, Animal Político publicó que en los últimos 10 años, los gobiernos de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto han implementado sin éxito diversos programas, estrategias e incluso ampliado el área de protección marítima para la vaquita marina.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo evitar caer en la ‘trampa de la eficiencia’ en el trabajo

Tenemos una cantidad limitada de tiempo, sin embargo, seguimos esforzándonos para cumplir metas infinitas. ¿Por qué nos imponemos tanta presión y cómo podríamos dejar de hacerlo?
24 de agosto, 2021
Comparte

Aquí va una pregunta sencilla que podría provocar una pequeña crisis existencial. Sin necesidad de sacar una calculadora, adivina: ¿cuántas semanas vivirá una persona promedio?

La respuesta, para una esperanza de vida de unos 80 años, es 4.000. Hasta los centenarios sólo vivirán 5.200.

Si eres como yo, ese concepto podría generar una sensación de pavor, seguida de una mayor determinación de lograr lo máximo de este corto período en la Tierra. Seguro que tiene sentido embutir cuantas actividades sean posibles en cada día, para asegurarnos de cumplir nuestras metas antes de dejar esta vida.

En realidad, eso podría ser la peor cosa que pudiéramos hacer para vivir una vida llena y feliz. En su nuevo libro, “Cuatro mil semanas”, el escritor en psicología Oliver Burkeman sostiene que esto sólo conduce a decepción e infelicidad, gracias a un fenómeno conocido como la “trampa de la eficiencia”. En su opinión, nos vendría mejor ir más lento, en lugar de acelerar, si queremos sacarle el máximo a nuestra corta esperanza de vida.

La tiranía del tiempo

La ansiedad por el paso del tiempo no es exactamente exclusiva de la vida moderna. Alrededor de 29 a.C., el poeta romano Virgilio escribió “fugit inreparabile tempus” (“el tiempo vuela irrevocablemente”) lo que expresa un poco de la ansiedad por el paso de los días. Pensamientos similares sobre cómo el tiempo se nos escapa se pueden encontrar en Chaucer y Shakespeare.

Burkeman, sin embargo, cree que la peculiar preocupación de la humanidad con el tiempo -y, en particular, si lo invertimos “productivamente”- se volvió mayor con el uso común del reloj y el surgimiento de la Revolución industrial. Antes de eso, los ritmos naturales del día guiaban a la gente: “Hay que ordeñar la vacas cuando necesitan ser ordeñadas, y no podías decidir de alguna manera hacer todo el ordeño de un mes en unos cuantos días”, dice.

Producción en línea en una fábrica automotriz

Getty Images
El auge de la Revolución industrial nos volvió agudamente conscientes de la productividad y el rendimiento, añadiendo más presión en el trabajo.

Una vez la gente empezó a trabajar en molinos y fábricas, sus actividades tuvieron que ser coordinadas con más precisión, frecuentemente para optimizar el uso de las máquinas que operaban.

Eso dio paso a prestarle mayor atención a la planificación y la creación de horarios, a la vez que se entendió que nuestra productividad podría ser cuidadosamente monitoreada. Y la presión resultante, de hacer más en menos tiempo, parece haber crecido exponencialmente en la segunda mitad del siglo XX.

La industria de autoayuda se ha encargado de atender estas ansiedades, con muchos textos en las pasadas cuatro décadas ofreciendo consejos para administrar mejor el tiempo.

“La implicación de estos libros es que, con la técnica correcta, podrías cumplir casi cualquier obligación que se te atraviese. Podrías emprender cuantas ambiciones personales quisieras, con una rutina diaria perfectamente optimizada”, señala Burkeman.

La “trampa de la eficiencia”

Desafortunadamente, no siempre funciona así. Burkeman describe la obsesión con la eficiencia y la productividad como una especie de “trampa”, ya que en realidad nunca puedes escapar de la sensación de que podrías estar haciendo más.

"Es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Una mujer con cuatro brazos haciendo muchos trabajos a la vez

Considera una meta básica, como optimizar tu correspondencia de correo electrónico. Podrías pensar en alcanzar un tipo de estado zen donde no tienes nada en tu buzón al final de cada día, y contestas cada correo a medida que llega. Desafortunadamente, cada correo que envías probablemente generará más respuestas y tareas que completar, lo que puede llevar a que los mensajes se acumulen otra vez.

El hecho de que el trabajo suele engendrar más trabajo significa que muchos empleados eficientes pronto se extralimitan más allá de sus capacidades, a medida que su jefe les sigue añadiendo responsabilidades. Como Burkeman escribe en “Cuatro mil semanas”: “Tu jefe no es idiota. ¿Por qué le daría el trabajo a otra persona más lenta?”

La rutina hedonista

También hay buenas razones psicológicas que explican por qué nunca estaremos satisfechos con nuestras actividades actuales -en el trabajo como en nuestras vidas personales-, que nos llevan a estar constantemente aplicándonos más presión.

Los humanos tenemos un molesto hábito de acostumbrarnos a los cambios positivos en nuestras vidas -el fenómeno conocido como la “rutina hedonista”-.

Podrías pensar que una promoción en el trabajo sería una recompensa adecuada por todo tu esfuerzo, pero los estudios demuestran que muchas veces no te hace más feliz que tu actual cargo. No importa cuán productivo se es, ni cuánto se logra, siempre querrás más para ti.

La noción de la trampa de la eficiencia de Burkeman también me hace recordar un estudio de la Universidad de Rutgers, en EE.UU., y de la Universidad de Toronto, en Canadá. A unos participantes le pidieron hacer una lista de 10 actividades que los haría sentirse mejor en sus vidas -sugestionándolos para pensar en la felicidad como una meta activa-. Después, ellos mismos registraron puntajes inferiores en un cuestionario sobre su bienestar actual que los participantes a los que antes se les había pedido que dijeran de qué estaban agradecidos en ese momento.

Una exploración más profunda encontró que la reducción de felicidad estaba vinculada al sentido de que el tiempo de alguna manera se estaba esfumando: en lugar de hacer que los participantes se sintieran positivos y proactivos, el pensar en todas esas actividades les había hecho más agudamente conscientes del poco tiempo que en realidad tenían para logarlo todo.

Un hombre con un proyecto personal pinta un cartel

Getty Images
Si tratas de hacer menos con tu tiempo y te enfocas en terminar una sola tarea, podrás dar pasos más amplios.

Escapando de la trampa

Al fin de cuentas, Burkeman piensa que nuestro implacable impulso de productividad es un intento inútil de escapar la cruda realidad de nuestras 4.000 semanas en la Tierra. “Es seductor tratar de pasar el tiempo mejorando tus rutinas y rituales, pero eso simplemente contribuye a evitar enfrentar la verdad de lo finitos que somos”, afirma. “Y es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo-“.

En opinión de Burkeman, todos podríamos reducir nuestra ansiedad si sólo aceptáramos nuestra capacidad limitada de lograr todo lo que quisiéramos en la vida.

Tiene unos cuantos consejos prácticos.

El primero parecería obvio, pero frecuentemente lo olvidamos: necesitamos limitar el número de objetivos que queremos alcanzar a la vez.

Podrías priorizar el mudarte de casa y escribir un libro, por ejemplo, mientras te das cuenta de que las clases de piano tendrán que esperar. Aunque pueda ser descorazonador abandonar algo que es muy importante para ti, serás capaz de dar pasos más grandes hacia las metas que has escogido, que si tratas de cumplir demasiadas cosas simultáneamente.

Puedes intercambiar metas, naturalmente, a medida que tu vida progresa -una vez te hayas mudado, por ejemplo, habrá espacio en tu horario para aprender el piano-. Pero en general, Burkeman sostiene que seríamos más felices si tomamos la decisión consciente de poner en espera algunos proyectos, en lugar de tener la continua sensación de que no estamos cumpliendo con falsas expectativas.

“Simplemente te estás reconciliando con ser un humano finito”, indica.

"Cuando enfrentas esta realidad , es de verdad muy liberadora"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Un hombre frente a un piano y un escritorio levantando los brazos en una expresión de felicidad

En el trabajo del día a día, Burkeman también aboga por tener una “lista de labores cumplidas” -más o menos paralela a la “lista de labores por hacer” que empieza vacía cada mañana, pero se va llenando con cada tarea que cumples-.

Muy importante es que muchas de esas tareas pueden haber sido distracciones que nunca hubieras incluido en tu lista de labores por hacer, pero que, sin embargo, fueron importantes cumplir. De esta manera, la práctica te ayuda a reformular tu carga laboral para que tengas una mayor sentido de logro, en vez de estresarte por las cosas que todavía no has acabado de hacer.

No obstante, Burkeman reconoce que le resulta difícil cambiar su propia actitud mental y aceptar los límites de lo que puede lograr en sus 4.000 semanas -pero vale la pena perseverar-.

“Cuando enfrentas esta realidad, es de verdad muy liberadora”, dice. “Te das cuenta de que has estado peleando una batalla inútil”.

El libro de Oliver Burkeman “Cuatro mil semanas” (Four Thousand Weeks) está publicado por la editorial Farrar, Straus and Giroux en EE.UU., y por Bodley Head en Reino Unido. En Twitter se le encuentra en @oliverburkeman.

David Robson es autor de “La trampa de la inteligencia: por que la gente lista hace tonterías” (The Intelligence Trap: Why Smart People Make Dumb Mistakes). Su próximo libro es “El efecto de la expectativa: cómo tu actitud mental puede cambiar tu mundo” (The Expectation Effect: How Your Mindset Can Change Your World) que saldrá en 2022. Se le encuentra en Twitter en @d_a_robson.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=C-3aYnhF6Io

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.