Por qué México debe seguir confiando en Juan Carlos Osorio (por ahora)
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Por qué México debe seguir confiando en Juan Carlos Osorio (por ahora)

El técnico Juan Carlos Osorio es el principal culpable de la derrota ante Alemania en la Confederaciones, por lo que se han multiplicado las voces que piden su destitución.
AFP
Por JM Pinochet // BBC Mundo
30 de junio, 2017
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No ha habido clemencia en el bombardeo de acusaciones y críticas sobre Juan Carlos Osorio.

La dolorosa derrota frente Alemania el jueves dejó muy tocado al técnico colombiano, que ha sido señalado como el principal responsable de la goleada que apartó a México de la final de la Copa Confederaciones.

Los más supersticiosos se refugian en la maldición del día en el que se jugó el partido, el 29 de junio, fecha en la que el Tri también había sido eliminada del mundial de Francia 98 y de la Confederaciones 2005 (ambas veces frente a Alemania) y perdió contra Holanda en el pasado mundial de Brasil 2014.

Pero la mayoría no duda en apuntar al que consideran el culpable de la derrota: Osorio.

“No tenemos un estilo como para pensar que va a cambiar de aquí al Mundial, no va a cambiar, Osorio es un terco y sigue con sus rotaciones”, dijo una de las voces de más peso en la historia del fútbol mexicano, Hugo Sánchez.

AlemaniaGETTY IMAGES
Alemania aprovechó los dos latigazos del principio del partido para replegarse y sentenciar al contragolpe.

El legendario delantero ha sido uno de los más críticos a las presencia del técnico colombiano en el banquillo del Tri y de su política de ir rotando constantemente a los jugadores.

“Sigue colocando defensas centrales como laterales y delanteros como extremos y eso no ayuda a sacar provecho del fútbol que existe en México tanto en la liga como en la selección nacional”, lamentó Sánchez en declaraciones a la cadena deportiva estadounidense ESPN.

“Las gentes que han contratado al actual entrenador sabían perfectamente cuál era su estilo y ellos lo trajeron porque pensaban que con él se iba a dar ese salto, y la realidad es que no”, por lo que no vería mal un cambio.

Juan Carlos Osorio
GETTY IMAGES
Juan Carlos Osorio ha recibido fuertes críticas desde el mismo día que fue presentado como seleccionador de México.

En la cadena Fox Sports calificaron de loco a Juan Carlos Osorio y apuntaron a “futbolistas mediocres”, mientras la etiqueta #FueraOsorio fue tendencia en las redes sociales durante y después del partido.

Uno de los más activos en el debate fue el periodista David Faitelson, para quien Osorio “ya fracasó en la Copa América, ya fracasó en la Copa Confederaciones, ¿qué les hace pensar que triunfará en el mundial?”.

¿Pero se puede calificar de fracaso el proceso del entrenador colombiano? ¿Debería México plantearse su destitución?

Las repuestas son no y no. Por lo menos por ahora.

Condicionante

Es evidente que durante la Copa Confederaciones hubo algo que no terminó de funcionar en el seleccionado mexicano y todo apunta a las famosas rotaciones que Juan Carlos  Osorio defiende con fervor.

“Buscamos dar participación a todos los integrantes del plantel, del colectivo”, escribió en el libro que publicó en 2015, “La Libreta de Juan Carlos Osorio, mi modelo de gestión”.

“En el fútbol, y en cualquier actividad de la vida, el ser humano para sentirse parte de tiene que participar, en este caso jugar, para contribuir”, justificó el estratega el por qué cree en el beneficio de ir rotando continuamente a sus jugadores.

En sus 28 partidos al frente de México todavía no ha jugado dos veces seguidas con el mismo equipo, pero sus detractores apuntan que en Rusia llevó esa política hasta un extremo injustificado.

Juan Carlos OsorioGETTY IMAGES
Osorio no tuvo soluciones para contener el ataque alemán.

Después del debut contra Portugal, Juan Carlos  Osorio hizo hasta ocho cambios para el encuentro contra Nueva Zelanda, nueve para el partido frente a Rusia (dos en relación al primer partido) y cuatro para las semifinales ante Alemania.

A eso hay que añadir la elección de ciertos jugadores, como la presencia de Giovani dos Santos por delante de Carlos Vela o la inclusión de Alanis por el lateral izquierdo, que obligó a Miguel Layún a cambiar de banda.

Eso generó confusión en la defensa, que ante un planteamiento claramente ofensivo quedó expuesta frente a la velocidad del ataque de Alemania desde el inicio del partido.

En este sentido, se puede considerar un suicidio táctico haber salido solamente con Héctor Herrera como jugador de marca en el centro del campo.

La continuidad de Juan Carlos Osorio

A Juan Carlos  Osorio lo que más pesa en su contra es que de las tres derrotas que ha sufrido como seleccionador de México en dos de ellas fue goleado y, en el 7-0 frente a Chile, claramente humillado.

Pero la noche trágica de Santa Clara y la de Sochi fueron más excepciones que la regla de lo que ha sido su gestión.

Chile y México en Santa ClaraAFP
Uno de los peores días en la historia del fútbol mexicano lo vivió en Santa Clara frente a Chile.

De los 28 partidos que ha dirigido, México ha ganado 20 partidos, empatado cinco y perdido tres, con 47 goles a favor y 24 en contra (11 de ellos en sólo dos juegos).

Esos números mejoran los que habían conseguido sus predecesores, desde Miguel “El Piojo” Herrera a Ricardo Lavolpe, pasando por Javier Aguirre y el mismo Hugo Sánchez.

A eso se suma que el Tri permanece invicto en el proceso de clasificación a la Copa del Mundo de Rusia 2018 y se encuentra a un paso de asegurar su boleto para la cita mundialista del próximo año.

Si se analiza con detalle la actuación de México en la Copa Confederaciones aparecen elementos que invitan al optimismo.

Uno es el respaldo que parece tener el grupo de jugadores en el técnico, que se refleja en la garra que han mostrado para remontar el marcador en los tres partidos que disputaron en la fase de grupos.

Hirving Lozano
REUTERS
México ha sido el equipo con más posesión en la Copa Confederaciones, además de haber anotado siete goles.

Contra Alemania no pudieron, pero igual lucharon y se dejaron todo en el campo buscando una hazaña que nunca pareció viable.

Juan Carlos Osorio consideró que merecieron “por lo menos dos goles más”, pero que si bien son eficientes para crear oportunidades, “no somos eficaces”.

México tuvo 25 ocasiones de gol contra Alemania y nueve disparos a puerta, pero sólo pudo superar a un destacado Marc Ter Stegen gracias al golazo de Marco Fabián desde 30 metros.

En total, en toda la copa, el Tri disparo hasta en 70 ocasiones al arco, de los cuales 29 fueron entre los tres palos y siete terminaron en gol.

La pelota también estuvo la mayor parte del tiempo en su poder, registrando un 59%, 66%, 64% y 58% de posesión.

México tras perder con Costa RicaGETTY IMAGES
México tuvo que jugar el repechaje para clasificar al mundial de Brasil 2014.

A México todavía le queda la definición por el tercer puesto frente a Portugal el próximo domingo y después la recta final de las eliminatorias donde se espera que confirme su regreso a Rusia en 2018.

En medio está su participación con un equipo alternativo en la Copa de Oro, torneo en el que debería superar la fase de grupos, pero donde no son favoritos.

Pero más allá de lo que pase en Estados Unidos, lo más probable es que la tormenta que ha acompañado a Osorio desde que llegó al banquillo de México permanezca sobre él hasta el mundial del próximo año.

Y sólo entonces será que amaine, siempre y cuando dentro de 12 meses el Tri logra disputar un quinto partido en Rusia.

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#YoSoyAnimal

Cómo tu personalidad cambia a medida que cumples años

Por mucho tiempo se ha pensado que nuestra personalidad se fija, aproximadamente, para cuando alcanzamos los 30 años de edad. Investigaciones recientes revelan que no es así.
1 de febrero, 2021
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“Señor presidente, quiero plantearle un tema que creo que ha estado rondando durante dos o tres semanas y presentarlo específicamente en términos de seguridad nacional… “, dijo el periodista Henry Trewhitt, mientras miraba fija y seriamente al presidente estadounidense Ronald Reagan.

Era octubre de 1984, y Reagan estaba en el circuito de debates, luchando por permanecer en el cargo por un segundo mandato.

Unas semanas antes había tenido un mal desempeño frente a su rival principal. Entonces se rumoreaba que, a los 73 años, simplemente era demasiado mayor para el trabajo.

En ese momento, Reagan ya era el presidente más mayor en la historia de Estados Unidos, un récord que ha sido superado por Donald Trump (74) y ahora por el actual presidente Joe Biden, de 78 años.

Trewhitt quería saber si Reagan tenía alguna duda de si podría funcionar en circunstancias estresantes.

“No, ninguna, Trehwitt”, respondió Reagan, conteniendo una sonrisa.

Expresidente de EE.UU. Ronald Reagan en 1984

Getty Images
En 1984, Reagan era el presidente de mayor edad que había gobernado EE.UU. hasta la fecha.

“Y quiero que sepa que tampoco voy a convertir la edad en un tema de esta campaña. No voy a explotar, con fines políticos, la juventud y la inexperiencia de mi oponente”.

Su respuesta fue recibida con risas estridentes y aplausos, que precedieron a una victoria aplastante en las elecciones.

La broma de Reagan, sin embargo, contenía más verdad de lo que sabía entonces.

No solo tenía la experiencia de su lado, también tenía una “personalidad madura”.

Cambio misterioso

Todos estamos familiarizados con la transformación física que conlleva el envejecimiento: la piel pierde su elasticidad, las encías retroceden, nuestra nariz crece, los pelos brotan en lugares peculiares -a la vez que desaparecen por completo de otras partes- y esos preciosos centímetros de altura a los que nos aferramos comienzan a desaparecer.

Ahora, después de décadas de investigación sobre los efectos del envejecimiento, los científicos han comenzado a descubrir cambios más misteriosos.

“La conclusión es exactamente esta: que no somos la misma persona durante toda nuestra vida“, señala René Mõttus, psicólogo de la Universidad de Edimburgo.

Mujer mayor disfrutando de una piscina de agua caliente.

Getty Images
Si bien nuestras personalidades cambian constantemente, lo hacen en relación a quienes nos rodean.

A la mayoría de nosotros nos gustaría pensar en nuestra personalidad como algo relativamente estable a lo largo de nuestra vida. Pero diversas investigaciones sugieren que este no es el caso.

Nuestros rasgos cambian constantemente, y para cuando entramos en la década de los 70 y 80 años, hemos experimentado una transformación significativa.

La modificación gradual de nuestra personalidad tiene algunas ventajas sorprendentes. Nos volvemos más conscientes, agradables y menos neuróticos.

Los niveles de los rasgos de personalidad de la llamada “Tríada Oscura” -el maquiavelismo, el narcisismo y la psicopatía- también tienden a disminuir, y con ellos, nuestro riesgo de caer en comportamientos antisociales como el crimen y el abuso de sustancias.

Las investigaciones han demostrado que nos convertimos en personas más altruistas y confiadas. Nuestra fuerza de voluntad aumenta y desarrollamos un mejor sentido del humor.

Finalmente, los adultos mayores tienen más control sobre sus emociones.

Es sin duda una combinación ganadora, y una que indica que el estereotipo de que las personas mayores son gruñonas y cascarrabias necesita ser revisada.

Nuestras personalidades son fluidas y maleables

Lejos de asentarse en la infancia, o alrededor de los 30 años -como pensó la comunidad científica durante años-, parece que nuestras personalidades son fluidas y maleables.

“Las personas se vuelven más agradables y más adaptadas socialmente”, dice Mõttus.

“Son cada vez más capaces de equilibrar sus propias expectativas de vida con las demandas de la sociedad”.

Los psicólogos llaman al proceso de cambio que ocurre a medida que envejecemos “maduración de la personalidad”.

Mujer mayor

Getty Images
Aquellos con mayor autocontrol serán probablemente más saludables de mayores.

Es un cambio gradual e imperceptible que comienza en nuestra adolescencia y continúa al menos hasta nuestra octava década en el planeta.

Curiosamente, parece ser universal: la tendencia se observa en todas las culturas humanas, desde Guatemala hasta India.

“Generalmente es controvertido hacer juicios de valor sobre estos cambios de personalidad”, dice Rodica Damian, psicóloga social de la Universidad de Houston, en Estados Unidos.

“Pero al mismo tiempo, tenemos evidencia de que son beneficiosos”.

Por ejemplo, la falta de estabilidad emocional se ha relacionado con problemas de salud mental, tasas de mortalidad más altas y divorcios.

Entretanto, Damian explica que la pareja de alguien con un grado elevado de conciencia probablemente sea más feliz, porque es más probable que estas personas laven los platos a tiempo y sean menos propensos a engañar a su pareja.

Un lado más estable de nuestra personalidad

Resulta que, si bien nuestra personalidad cambia en cierta dirección a medida que envejecemos, lo que somos en relación con otras personas del mismo grupo de edad tiende a permanecer bastante estable.

Por ejemplo, es probable que el nivel de neurosis de una persona vaya bajando en general, pero los niños de 11 años más neuróticos siguen siendo, en general, los ancianos de 81 años más neuróticos.

“Hay una base de quiénes somos en el sentido de que mantenemos nuestro rango en relación con otras personas hasta cierto punto”, dice Damian.

“Pero en relación a nosotros mismos, nuestra personalidad no está escrita en piedra, podemos cambiar”.

¿Cómo se desarrollan estos cambios de personalidad?

Dado que la maduración de la personalidad es universal, algunos científicos piensan que, lejos de ser un efecto secundario accidental de haber tenido más tiempo para aprender las normas sociales, las formas en que cambia nuestra personalidad podría estar genéticamente programada, tal vez incluso moldeada por fuerzas evolutivas.

Por otro lado, otros expertos creen que nuestra personalidad está en parte forjada por factores genéticos y luego esculpidas por presiones sociales a lo largo de nuestra vida.

Por ejemplo, una investigación de Wiebke Bleidorn, psicóloga de la personalidad de la Universidad de California, concluyó que, en culturas donde se esperaba que las personas maduraran más rápido (en términos de casamiento, empezar a trabajar, asumir responsabilidades adultas), sus personalidades tienden a madurar a una edad más temprana.

Niño con traje

Getty Images
Las personas de culturas donde se espera que se casen o empiecen a trabajar más jóvenes, tienen personalidades que maduran antes.

“Las personas simplemente se ven obligadas a cambiar su comportamiento y, con el tiempo, a volverse más responsables. Nuestras personalidades cambian para ayudarnos a enfrentar los desafíos de la vida”, dice Damian.

¿Pero qué ocurre cuando nos volvemos muy mayores?

Hay dos formas posibles de estudiar cómo cambiamos a lo largo de nuestra vida.

La primera es tomar un grupo grande de personas de muchas edades diferentes y luego observar en qué se diferencian sus personalidades.

Un problema con esta estrategia es que es fácil confundir accidentalmente los rasgos generacionales que han sido esculpidos por la cultura de un período de tiempo particular -como la mojigatería o una adoración inexplicable por las natillas y el jerez- con los cambios que ocurren a medida que uno envejece.

Estudio de largo plazo

La alternativa es tomar un mismo grupo de personas y estudiarlas a medida que crecen.

Esto es exactamente lo que sucedió con el Lothian Birth Cohort (estudio de cohorte de Lothian), un grupo de personas en Escocia a quienes se les examinaron sus rasgos de personalidad e inteligencia en junio de 1932 o junio de 1947, cuando aún estaban en la escuela.

En ese momento, las personas tenían cerca de 11 años de edad.

Junto con colegas de la Universidad de Edimburgo, Mõttus rastreó a cientos de las mismas personas cuando tenían 70 u 80 años, y les hizo dos pruebas idénticas más, con varios años de diferencia.

Señor mayor en un parque

Getty Images
Un famoso estudio con personas en Escocia mostró resultados notablemente diferentes para dos generaciones de personas.

“Debido a que teníamos dos grupos diferentes de personas, y ambas fueron medidas en dos ocasiones, pudimos utilizar ambas estrategias a la vez”, dice Mõttus.

Fue una suerte, porque los resultados fueron notablemente diferentes para las dos generaciones.

Si bien las personalidades del grupo más joven permanecieron más o menos iguales en general, los rasgos de personalidad del grupo mayor comienzan a cambiar, de modo que, en promedio, se volvieron menos abiertos y extrovertidos, así como menos agradables y concienzudos.

Los cambios beneficiosos que habían estado ocurriendo a lo largo de sus vidas comenzaron a revertirse.

“Creo que esto tiene sentido, porque en la vejez las cosas comienzan a pasarle a la gente a un ritmo más rápido”, dice Mõttus, quien señala que la salud de estas personas podría haber estado en declive y es probable que hayan comenzado a perder amigos y familiares.

“Esto tiene cierto impacto en su participación activa en el mundo”.

Nadie ha investigado aún si esta tendencia continuaría después de los 100 años.

Investigaciones sobre japoneses centenarios han descubierto que tienden a obtener una puntuación alta en la conciencia, la extroversión y la apertura, pero es posible que hayan tenido más de estas características para empezar, y tal vez esto incluso contribuyó a su longevidad.

Mujer mayor asiática

Getty Images
Nuestra personalidad está muy ligada a nuestro bienestar.

De hecho, nuestra personalidad está intrínsecamente ligada a nuestro bienestar a medida que envejecemos.

Por ejemplo, aquellas con un mayor autocontrol tienen más probabilidades de ser saludables en la edad adulta, las mujeres con niveles más altos de neurosis tienen más probabilidades de experimentar síntomas durante la menopausia, y cierto grado de narcisismo se ha asociado con tasas más bajas de soledad, que en sí mismo es un factor de riesgo para una muerte más temprana.

En el futuro, comprender cómo ciertos rasgos están vinculados a nuestra salud -y cómo podemos esperar que nuestra personalidad evolucione a lo largo de nuestra vida- podría ayudar a predecir quién está en mayor riesgo de padecer ciertos problemas de salud y poder intervenir.

El conocimiento de que nuestra personalidad cambia a lo largo de nuestra vida, lo queramos o no, es una prueba útil de lo maleables que son.

“Es importante que sepamos esto”, considera Damian. “Durante mucho tiempo, la gente pensó que no”.

“Ahora estamos viendo que nuestra personalidad puede adaptarse, y esto nos ayuda a enfrentar los desafíos que nos presenta la vida”, agrega.

Al menos, nos da a todos algo que esperar a medida que envejecemos y la posibilidad de descubrir en quiénes nos convertiremos.


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