Por qué a México le resulta tan difícil parar el robo de combustible
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Por qué a México le resulta tan difícil parar el robo de combustible

En 2016, se identificaron y sellaron 6.873 tomas clandestinas de combustible, según Pemex. Esta cantidad es 9,8% mayor a la registrada el año anterior.
Cuartoscuro
Por BBC Mundo
2 de junio, 2017
Comparte

Es un negocio a la vista de todos: al viajar por algunas carreteras de México es frecuente encontrar letreros que anuncian la venta clandestina de gasolina y diésel.

Lo mismo ocurre en mercados callejeros de comunidades rurales, donde es posible comprar los combustibles a un precio menor al del mercado.

A esta actividad se le conoce como “huachicoleo”, el sobrenombre mexicano para definir el robo de combustible por el que las autoridades ya están cerrando gasolineras involucradas.

En los últimos años se ha convertido en uno de los problemas de seguridad más serios del país e involucra a empresarios, pueblos rurales, empleados de gobierno y carteles de narcotráfico.

Algo que debe atenderse “desde todos los ángulos”, le dicen a BBC Mundo desde Petróleos Mexicanos (Pemex), ahora empresa productiva del estado que desde 1938 mantiene el monopolio de la extracción y venta de hidrocarburos en el país.

“Representa un enorme riesgo para la seguridad de la población y provoca importantes daños al medio ambiente”, señala.

“Adicionalmente provoca una enorme descomposición en el tejido social al involucrar a las comunidades en estos ilícitos”.

Este viernes, el director jurídico de Pemex, Jorge Kim, anunció que la empresa rescindió el contrato a 14 gasolineras en Puebla involucradas en la venta de combustible robado, una nueva estrategia del gobierno para combatir este delito.

Miles de delitos

Pemex reconoce que el robo de hidrocarburos genera pérdidas de 20.000 millones de pesos al año, unos US$1.100 millones.

Representa la tercera parte del valor del mercado de gasolina y diésel de México según la consultora Análisis de Riesgos, Comunicación, Políticas Públicas Etellekt.

El robo de combustibles es uno de los problemas más graves de MéxicoDerechos de autor de la imagenJOSE CASTANARES/AFP
Image captionEl robo de combustibles es uno de los problemas más graves de México.

Y es la ganancia de los grupos de “chupaductos”, como también se conoce a quienes roban combustible.

Para combatirlos se desplegaron miles de soldados, marinos, policías federales, estatales y municipales. La Procuraduría General de la República (PGR) también asignó fiscales y agentes de investigación.

Incluso se creó un equipo especial de civiles y militares que rastrea a los delincuentes.

Pero hasta ahora el robo no para e incluso en algunos lugares está en crecimiento. Un ejemplo es la cantidad de sitios para extraer los hidrocarburos, conocidos como “tomas clandestinas”.

En 2016, se identificaron y sellaron 6.873, según informa Pemex. Esta cantidad es 9,8% mayor a la registrada el año anterior.

El papel de Los Zetas

¿Por qué no logra frenarse el robo de combustible?

Hay varias razones, le dice a BBC Mundo Rubén Salazar, director de la consultora Etellekt.

Las autoridades investigan a gasolineras por la venta de combustible robado.Derechos de autor de la imagenOMAR TORRES/AFP
Image captionLas autoridades investigan a gasolineras por la venta de combustible robado.

En principio es una actividad controlada casi por completo por organizaciones de tráfico de drogas, que son responsables del 95% de las tomas clandestinas detectadas en los últimos años, según un estudio de la consultora.

Los Zetas son el grupo más activo, con el 40% de los casos, y después se ubica el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) con 21% de los robos.

Pero también participan otras organizaciones, como el Cartel del Golfo, así como bandas locales que operan en las áreas cercanas a los ductos de Pemex.

A éstos se les conoce como “huachicoleros” y están conformados por miembros de comunidades vecinas de las instalaciones petroleras.

Se nota especialmente en el Triángulo Rojo, región de Puebla formada por los municipios de Tepeaca, Acatzingo, Palmar de Bravo, Acajete y Quecholac.

Aquí se concentra el mayor número de tomas clandestinas localizadas en los últimos años, unas 3.000 según Pemex.

Pobladores abasteciéndose de combustible a partir de un oleoducto de Pemex.Derechos de autor de la imagen AFP/GETTY IMAGES
Image caption Quienes extraen el combustible de los ductos, lo almacenan o venden pueden ganar salarios de hasta 14.000 pesos mensuales, aproximadamente US$736, cuando el salario mínimo es de unos US$126.

El pasado 4 de mayo en esta región ocurrió un enfrentamiento entre soldados y “chupaductos”, que provocó la muerte a 10 personas, entre ellas cuatro militares.

También en ese incidente se denunció que un soldado aparentemente ejecutó a un civil desarmado, como se mostró en un video difundido en redes sociales.

Dinero

La participación de las comunidades ofrece a las bandas y carteles una protección social que hace más difícil combatir el delito.

Es una alianza complicada de romper, sobre todo porque el robo de combustible se ha convertido en una jugosa fuente de ingresos para muchas personas.

Quienes extraen el combustible de los ductos, lo almacenan o venden pueden ganar salarios de hasta 14.000 pesos mensuales, aproximadamente US$736.

En México el salario mínimo es de 2.400 pesos, unos US$126. Las bandas aprovechan esta situación.

Comunidades y pueblos participan en el robo de combustible.Derechos de autor de la imagen JOSÉ CASTANARES/AFP
Image caption Comunidades y pueblos participan en el robo de combustible.

“Hace dos años Los Zetas empezaron, en muchas comunidades cercanas a los ductos de Pemex, una campaña de comunicación para propalar la idea de que el petróleo era del pueblo”, afirma el analista Rubén Salazar.

“Se dio sobre todo en los estados de Puebla, Veracruz y Tamaulipas”.

Por eso en lugares como el Triángulo Rojo los vecinos suelen defender a los “huachicoleros”.

En el enfrentamiento del 4 mayo la Secretaría de la Defensa aseguró que los “chupaductos” utilizaron a mujeres y niños como escudos humanos.

Y después del resultado en esa batalla las autoridades actúan con más cautela.

El 22 de mayo, en el municipio de San Matías Tlalancaleca, Puebla, ocurrió una fuga de gasolina en un ducto perforado por “huachicoleros”.

Decenas de vecinos de la comunidad recolectaron el combustible, a pesar de que el sitio era vigilado por soldados y policías estatales que no intervinieron.

La razón: eran personas desarmadas, incluso mujeres, niños y ancianos.

El 4 de mayo, unos pobladores de Palmarito Tochapán, en Puebla, protestaron contra una operación del ejército destinada a golpear a los Derechos de autor de la imagen GETTY IMAGES
Image caption El 4 de mayo, unos pobladores de Palmarito Tochapán, en Puebla, protestaron contra una operación del ejército destinada a golpear a los “huachicoleros”.

Las autoridades no impidieron el robo para evitar un enfrentamiento donde pudieron morir civiles, aseguró el secretario de Gobierno del gobierno estatal, Diódoro Carrasco.

Es una de las estrategias de las bandas, añade. “Se convoca a la población y se les cobra una cuota para entrar y después comprarles todo el combustible que recolectan”.

La nueva estrategia

La participación de algunas comunidades es una parte de la historia.

Otra es una razón de mercado: desde enero pasado el precio de la gasolina y el diésel aumentó 20% en promedio, lo que impulsó el robo de combustibles.

“Creció el mercado negro, muchos consumidores no solamente particulares sino también industriales y el sector transportista acudieron a surtirse”, explica el director de Etellekt.

Con los “huachicoleros” un litro de gasolina cuesta, en promedio, 10 pesos (US$0,50). En las estaciones de servicio el precio es de US$0,85.

Pero este mercado informal no se limita a la venta en carreteras o mercados callejeros, sino que incluye a gasolineras, empresarios y empleados de Pemex, reconocen autoridades.

El comisionado Nacional de Seguridad Renato Sales Heredia dice que en la nueva estrategia se investigará a quienes compren combustibles robados.

PolicíasDerechos de autor de la imagen AFP
Image caption Incluso se creó un equipo especial de civiles y militares que rastrea a los delincuentes, pero el robo de combustible no para.

Algo que no se había hecho reconoce Pemex. “La nueva estrategia consiste en disminuir la demanda de combustible robado para romper el mercado ilícito”, indica.

“Es una estrategia diferente porque ahora se combate desde la sustracción hasta la comercialización del producto. Si el precio del combustible robado es más caro disminuirá la demanda”.

Cómplices internos

En ese objetivo la red formal de distribución es clave.

“Las gasolineras compran cierta cantidad a Pemex y si lo que compran es menor a lo que venden tenemos que entender que la diferencia la adquieren de estas personas, de los “huachicoleros”, reconoce el comisionado Sales.

Pero no es todo. Según especialistas, el robo de combustible no sería posible sin apoyo de empleados de Pemex.

Todos los días por los ductos se envían varios tipos de combustibles, pero los “huachicoleros” saben el momento en que se mueven los que les interesan.

Esa información no es pública. La filtración de los datos es parte de las investigaciones, reconoce Petróleos Mexicanos.

“No se puede descartar que haya personal de Pemex, de confianza o sindicalizado, involucrado en estos ilícitos”, señala.

“Si hubiera gente involucrada, sindicalizada o no, va a enfrentar individualmente las consecuencias de la ley”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Fiscalía Edomex

Detienen a ejecutiva de Banco Azteca y a su pareja por fraude a un hombre de 62 años, quien después se suicidó

La Fiscalía del Edomex explicó que la ejecutiva y su pareja planearon el fraude desde 2019, le quitaron al hombre un millón 10 mil pesos.
Fiscalía Edomex
17 de marzo, 2021
Comparte

Un millón 10 mil pesos. Esa cantidad fue la que, por medio de fraude, una ejecutiva de Banco Azteca en el Estado de México y su pareja, quitaron a un cuentahabiente, quien era mayor de edad, y ante la pérdida del dinero, se quitó la vida.

Elementos de la Fiscalía Regional de Cuautitlán detuvieron a Abigail “N”, de 33 años, quien trabajaba como ejecutiva de la institución bancaria en el municipio de Huehuetoca, y a su pareja, Ricardo “N”, de 31 años. Ambos son investigados por su participación en el fraude.

A través de un comunicado, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) informó que el cuentahabiente tenía 62 años de edad y se quitó la vida el pasado 20 de febrero, cuando se percató de que su cuenta de ahorros estaba sin fondos.

“Esta persona en un mensaje póstumo dejó escrito que había tomado esta decisión ya que no tenía dinero para subsistir puesto que había sido víctima de un fraude por más de un millón de pesos, perpetrado por empleados de Banco Azteca”.

Tras el hecho, un familiar del adulto mayor denunció el fraude ante la Fiscalía del Estado, por lo cual se inició una indagatoria, añadió la dependencia.

Así fue como las autoridades realizaron una movilización en las inmediaciones de una sucursal de esa empresa ubicada en la colonia centro del municipio de Huehuetoca. 

Ahí fue detenida la pareja, quien tenía en su poder 21 tarjetas de débito de Banco Azteca, de las que no eran titulares.

Planeación del fraude

Tras ser detenidos, la Fiscalía estatal reportó que Abigail y Ricardo fueron presentados ante el Agente del Ministerio Público, quien inició la carpeta de investigación.

Según la indagatoria, el fraude se planeó desde diciembre de 2019, cuando la pareja acordó disponer de los fondos de la cuenta del hombre de 62 años.

La ejecutiva citó a la víctima en la sucursal donde trabajaba, supuestamente para descargarle una aplicación móvil en el celular; sin embargo, la descarga se hizo en un dispositivo que ella había comprado previamente.

Tras ello, Abigail abrió una cuenta a nombre de una mujer ya fallecida, y el 29 de diciembre del mismo año descargó la misma aplicación móvil en un celular de su propiedad.

Entre los días 29 y 30 realizó traspasos de fondos por cantidades de 610 y 400 mil pesos de la cuenta del adulto mayor a la cuenta creada a nombre de la mujer fallecida.

Lee también: Familia de Raúl Ferreyra dice que busca ‘a ciegas’ por fallas de Fiscalía en Edomex

En los días siguientes, de esa misma cuenta fueron realizados depósitos a la cuenta cuyo titular era Ricardo “N”.

Tras ver que sus ahorros se habían agotado, el hombre de 62 años decidió suicidarse el pasado 20 de febrero.

Las autoridades mexiquenses informaron que la pareja fue ingresada al Centro Penitenciario de y de Reinserción Social de la zona, donde quedaron a disposición de un Juez. Este los vinculó a proceso por: delito de falsificación y utilización indebida de títulos al portador, documentos relativos al crédito, hipótesis de detentar tarjetas auténticas destinadas al pago de servicios sin consentimiento de quien fue el facultado, por las tarjetas que tenían en poder cuando fueron detenidos.

“Además, la Autoridad Judicial los vinculó a proceso por falsificación y utilización indebida de títulos al portador, documentos relativos al crédito público y fraude por haber obtenido un millón 10 mil pesos de la cuenta del cliente de este banco, por lo que suman dos procesos legales en su contra”.

A la pareja se le considerará inocente hasta que sea dictada una sentencia condenatoria en su contra.

La víctima del fraude

El adulto mayor se llamaba Gerardo, y tenía 62 años al momento que decidió quitarse la vida, se ahorcó en su domicilio.

En el lugar de los hechos se encontró una cartulina en la que denunció a empleados de Banco Azteca de cometer fraude y vaciar un millón 10 mil pesos de su cuenta, informó el medio Proceso.

En su mensaje, que retomó el mismo medio, escribió que no tenía “para comer, ni para el doctor, ni para medicina, ni para las necesidades básicas”. Añadió que a lo largo de ocho meses tampoco había podido llegar a un juez.

Gerardo pidió que su cuerpo fuera enviado a una fosa común, ante la falta de hijos, familia, amigos o dinero para un funeral.

Con información de Proceso.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.