close
Suscríbete a nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
DW
Narconovelas: plata, plomo, ¿ y prohibición?
Hay un debate sobre los efectos de las narconovelas. ¿Prohibir esta expresión de la narcocultura resolvería los problemas que supuestamente exacerba?
DW
Por Santiago Ospina García / DW
18 de junio, 2017
Comparte

Cada vez que en Colombia se estrena una narconovela vuelve la polémica sobre la ética de los medios que las producen, sobre su influencia nefasta en la sociedad, sobre la imagen que dan del país y sobre el irrespeto a la memoria y a las víctimas. Este debate también se da en América Latina, donde igualmente hay preocupación por los efectos negativos de las narcoproducciones colombianas, que son muy exitosas por la calidad de los actores, los guiones y la producción. ¿Prohibir esta expresión de la narcocultura resolvería los problemas que supuestamente exacerba?

Prohibir la expresión de la narcocultura

José Manuel Valenzuela, profesor e investigador del Departamento de Estudios Culturales del Colegio de la Frontera Norte (México), dice a DW que no conoce estudios que demuestren indiscutiblemente que la inhibición de las expresiones de la narcocultura sea una medida eficaz contra sus pretendidos efectos negativos. Valenzuela evoca el caso de los narcocorridos: “En México de manera temprana empezaron las prohibiciones. La Cámara Nacional de la Industria de la Radio y de la Televisión los prohibió, y no pasó nada. Se siguen tocando en los bailes y conciertos hasta llegar a un posicionamiento más fuerte por parte de distintos actores sociales”.

Tigres del Norte en concierto en Otay Mesa, California en 2016

“Tigres del Norte” en concierto en Otay Mesa, California en 2016

Sobre los “corridos prohibidos” se decía que si los jóvenes los escuchaban, tendrían una suerte de proclividad incontinente para consumir drogas o para incorporarse al mundo del narcotráfico. “En el fondo, esto no era lo correcto”, acota el investigador mexicano, añadiendo que estos argumentos eran “muy frívolos y poco verídicos”. Las verdaderas razones de las corrientes prohibicionistas yacían en el hecho de que los corridos comenzaron a ser más explícitos en la presentación de las complicidades del narco con el clero, con figuras de la vida social y de la política.

Por su parte, Omar Rincón, profesor e investigador de la Universidad de los Andes, de Bogotá, se pregunta en la revista Nueva Sociedad (2015) si se deben “censurar o quitar estas narconovelas”, a lo cual responde negativamente, apuntando que “hay que seguir haciéndolas porque la historia es un duelo de relatos y la ficción es la mejor manera de contarla, solo que habría que diversificar los puntos de vista, no solo quedarse en la verdad de los narcos y violentos, sino buscar los otros relatos”.

Para Rincón, estas producciones se deben escribir y actuar con más conciencia, de manera que no se justifique por ningún motivo el tipo de héroes que en ellas se presentan. Además, “hay que mostrar a los narcos como criminales sin justificación ni reivindicación o vidas que admirar”.

“Más vale una hora de rey, que una vida de buey”

¿Por qué los colombianos -y, al parecer, muchos latinoamericanos- se identifican con producciones como “Escobar, el Patrón del mal”? Según Omar Rincón, se debe a que esta es “una sociedad de exclusión y de inequidad donde ‘el ascender’ legítimo vía educación y trabajo no es posible, ya que solo una pequeña parte logra ir a la universidad y habitar la sociedad del trabajo bien remunerado”.

Omar Ricón cree que el narcotráfico ha creado en una parte de la población una cultura del “todo se vale” para salir de la pobreza o hacer fortuna. Para su homólogo mexicano, esto debe ser matizado, ya que la idea del dinero fácil en el narcotráfico casi siempre es un mito. En efecto, personas vinculadas al narco han confesado a Valenzuela que sí se puede hacer dinero rápidamente, mas no es tan fácil como se cree –o como se muestra en las narconovelas. No hay que olvidar que la mayoría de estas ficciones responden más a intereses económicos que sociales o educativos.

La moto de Pablo Escobar.

La “moto” de Pablo Escobar.

La narcocultura parte de la necesidad de contar lo que significa el río de sangre que viene corriendo por América Latina en los últimos años bajo el supuesto combate al narcotráfico, pero cuando hacemos el saldo, “vemos que lo que hay es un sitio a los espacios de libertad, a los espacios de la sociedad civil, que el narco goza de cabal salud, que no hay escasez de drogas en ninguna parte”, señala Valenzuela. Añade que es ahí cuando se puede observar una suerte de naturalización de las actividades del narcotráfico en diversos sectores sociales. Todo esto lleva a una “cuestión que es preocupante”.

A pesar de los matices en sus posiciones, ambos investigadores consultados por DW concuerdan en que las diferentes expresiones de la narcocultura son la consecuencia y el reflejo de la situación política, económica y social en Latinoamérica, donde imperan la falta de educación y la escasez de oportunidades para vivir dignamente.

Valenzuela sostiene que en México 100 mil niños están en condiciones de precarización –como el niño sicario alias “El Ponchis”- y que 30 mil están involucrados en distintas facetas del narcotráfico. Resalta además, que en el continente crece la figura de los “tonas”, es decir, los miles de seres humanos para quienes la vida es “todo o nada” y que por lo tanto creen que “más vale una hora de rey, que una vida de buey”.

Sentencia que vivimos en sociedades que ponderan de forma delirante el consumismo como el parámetro del éxito en la vida, donde se abandona el ser por el poseer.

De ahí la importancia de dar oportunidades de educación integral y de trabajo digno que favorezcan el ascenso social por las vías legales, y que fortalezcan los valores humanos. Estas oportunidades, además, deben ayudar al ciudadano a desarrollar la capacidad de hacer una lectura crítica de los contenidos ofrecidos por los grandes medios de comunicación y de las diferentes expresiones de la narcocultura. 

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.
"Lo que diga mi dedito": Así es como AMLO evade temas de los que no quiere hablar
El presidente de México ha respondido en varias ocasiones con la frase "lo que diga mi dedito", evadiendo un tema que no quiere enfrentar.
12 de abril, 2019
Comparte

Una periodista le preguntó al presidente de México Andrés Manuel López Obrador (AMLO) si estaba de acuerdo con las declaraciones del expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, de que “la gente que tiene miedo construye muros”, haciendo referencia al presidente Donald Trump.

La pregunta al presidente mexicano fue hecha el pasado 4 de abril durante su conferencia de cada mañana y se refería a la intervención de Obama durante la Cumbre Mundial de Comercio, que se realizó en Sevilla, España.

La respuesta de AMLO fue: “Lo que diga mi dedito”, mientras agitaba su índice derecho de lado a lado, en señal de un no.

Luego continuó hablando de algo completamente distinto a lo que le preguntaron.

Vamos a batear, aunque sea teóricamente“, dijo, tal vez confesando así su intención de enviar lejos el tema.

“Me gustaría batear en una práctica de béisbol, pero no he podido. Antier fui un ratito al campo de la universidad”, continuó.

Conferencia de prensa de AMLO y el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.

Getty Images
Las conferencias de prensa pueden seguirse en “streaming” por YouTube.

“Estuve bateando bien, bien. Veía yo en la pelota algunas cositas que no me gustaban y macaneaba yo fuerte, le daba yo en el mero centro. Y así saca uno también, se relaja, es como suspirar profundo, pero bueno, bateo, bateo”, relató el mandatario mexicano.

“No es la primera vez”

No es la primera vez que el presidente de México alude al movimiento de su dedo como respuesta para evadir un tema del que no quiere hablar. Lo hacía desde que era el jefe de gobierno de la Ciudad de México entre 2000 y 2005, coinciden los distintos analistas entrevistados por BBC Mundo.

Y AMLO también recurrió al gesto -y la frase- en su campaña electoral, por ejemplo para negar las acusaciones de corrupción en contra de la exdiputada y candidata de MORENA Eva Cadena, en abril de 2017; o, en marzo del año siguiente, para negarse a polemizar con el entonces secretario de Gobernación Miguel Osorio Chong.

El entonces candidato explicó entonces que pensaba recurrir a la estrategia para rehuir a las provocaciones.

Voy a usar lo que hace como 16 o 18 años usaba yo: lo que diga mi dedito. Si me preguntan ‘¿Te vas a pelear?’ ‘Lo que diga mi dedito’. ‘¿Vas a contestar? Que dijeron que te faltan pantalones’. ‘Lo que diga mi dedito'”, adelantó entonces.

AMLO

Reuters
AMLO utiliza “el dedito” para “batear” las preguntas incómodas.

“Cuando AMLO hace lo del dedito da una respuesta de negación, pero también de evasión“, explica Lorena Umaña, coordinadora de la carrera de Sociología en la UNAM.

Según Umaña, en su discurso el mandatario acostumbra combinar los argumentos racionales y los emocionales.

“El tema del muro, en específico, es uno de los que responde de forma más emotiva, con gesticulaciones, reiteración con el dedo, con dichos o modismos. AMLO evade el tema de las relaciones entre México y Estados Unidos“, destaca.

“En otros temas, como la corrupción o el aeropuerto, si utiliza argumentos más racionales”, le dice a BBC Mundo.

Una mujer con un niño tratando de cruzar el Río Bravo, frontera natural entre México y Estados Unidos.

Reuters
Según las autoridades estadounidenses, la migración en la frontera sur de su país ha alcanzado un punto de quiebre.

Según la especialista de análisis de discurso político, el primer tipo de respuesta se relaciona con unabúsqueda de empatía, de solidaridad,con sus interlocutores.

Con esto, AMLO, “trata de evadir el conflicto, de mantener una distancia de cordialidad muy cuidadosa”, dice Umaña.

Y, con la analogía del béisbol, lo que está diciendo es “no vamos a responder de manera agresiva a esa provocación”, asegura.

Por ejemplo, en otra ocasión, tras las amenzas de Trump de cerrar las fonteras AMLO, explicó que no quería adelantarse a esa situación.

“Yo prefiero el amor y paz”, dijo entonces.

Polémicas innecesarias

Por otra parte, para Umaña las amenazas de Trump -aunque beligerantes e incómodas para el gobierno de su país vecino- son sobre todo “una estrategia discursiva de campaña”.

“Más que querer una confrontación con el gobierno mexicano, a poco tiempo de las elecciones, lo que está haciendo es hablarles a su votantes en EEUU”, asegura.

Donald Trump amenaza con cerrar la frontera si México no detiene el flujo de migrantes.

Scott Olson/Getty Images
Las amenazas de Trump más que buscar una confrontación con México, buscan apelar a sus votantes, dice una analista.

En esto último concuerda el vocero de AMLO, Jesús Ramírez, para quien el presidente usa ahora menos frecuentemente la expresión del dedo.

“Tiene que ver con su derecho a no emitir una opinión cuando considera que no es conveniente”, dice Ramírez a BBC Mundo.

“Ante las estrategias mediáticas de Trump, que tiene que ver más con una situación interna, se ha preferido no caer en el juego político electoral, no entrar en polémicas innecesarias”, asegura Ramírez.

El vocero presidencial advierte que el gobierno de México no estará respondiendo a cada tuit de Trump, pero que tiene una estrategia.

Esta es “mantener una relación estable, con líneas bien planteadas: que tienen que haber un plan y un acuerdo de cooperación para el desarrollo en México y Centroamérica para que haya una solución a largo plazo a la migración”, explica.

“Prensa fifí”

El dedito no es, en cualquier caso, la única estrategia de AMLO para evitar hablar de aquello que no le conviene o interesa

Según la especialista en discurso político de la UNAM, el mandatario usa también argumentos de descalificación, como el término “fifí”, que”es un recurso evasivo de corte emotivo; un argumento que usa un cliché”.

Simpatizantes de López Obrador.

Getty Images
Los adversarios del presidente electo se refieren a sus seguidores como “chairos”.

El primer presidente mexicano de izquierda ha popularizado esta término que el diccionario de la Real Academia Española define como “persona presumiday que se ocupa de seguir las modas”.

Y además de a las clases altas, AMLO ha calificado a un segmento de la prensa como fifí, con lo que da a entender que no merece una respuesta.

“Existe una prensa fifí, no es una invención. Existe el partido de los fifí, existe el conservadurismo en México y creo que nunca ha desaparecido. No están de acuerdo con nosotros, son nuestros adversarios”, dijo en su conferencia del 25 de marzo.

Pero el uso de ese y otros términos despectivos para referirse a los periodistas le ha valido críticas y encontronazos, como el que tuvo el 13 de marzo con un periodista que le mencionó un estudio de Artículo 19, una organización para la defensa de la libertad de expresión, y la Universidad ITESO de Guadalajara.

El estudio asegura que las “declaraciones estigmatizantes (de AMLO) hacia la prensa con calificativos como prensa ‘fifí’ y ‘periodistas chayoteros’ (vendidos) contra cualquier voz crítica de su gobierno, puede legitimar e incentivar ataques en contra de las y los periodistas en lo digital, en lo físico y afecta la pluralidad del debate público”.

Y el 26 de marzo, tras asegurar que “jamás vamos a atentar contra la libertad de expresión”, el mandatario volvió a decir que “siempre ha existido una prensa conservadora, una prensa fifí. Yo no inventé lo de fifí”.

Un periodista le respondió que sí había inventado el término. Pero AMLO explicó entonces fifí se usó para caracterizar los opositores de Francisco I. Madero, un expresidente revolucionario que él admira.

AMLO caminando.

EPA/Mario Guzman
AMLO recurre frecuentemente a la historia en sus conferencias y menciona a dos expresidentes que admira: Benito Juárez y Francisco I. Madero.

“Los fifís fueron los que quemaron la casa de los Madero, los que hicieron una celebración en las calles cuando asesinaron atrozmente a Gustavo Madero. Cuando los militares lo sacrificaron, que es una de las cosas más horrendas y vergonzosas que ha pasado en la historia de nuestro país, salieron los fifís a las calles a celebrarlo y había toda una prensa que apoyaba esas posturas”, aseguró.

Y precisamente las “clases de historia” que a veces da en sus conferencias son, para algunos analistas, otra forma de evadir los temas de los que no quiere hablar.

“Afirmaciones no verdaderas”

“AMLO evade hasta un tercio de las preguntas que le hacen sus conferencias, dice que no sabe en ese momento, que no tiene el dato, que luego lo dará”, asegura Luis Estrada, director de SPIN, una asesoría de comunicación política que ha seguido las 89 conferencias de prensa que ha dado hasta el 9 de abril.

Y, según el analista, con sus conferencias matutinas no se logran los objetivos que se debería: posicionar los temas o controlar las crisis.

Generan ruido y dan de que hablar, pero es diferente de poner la agenda. Da la impresión de que está trabajando todos los días desde temprano, pero no es cierto”, afirma.

Tabla SPIN

SPIN
Según la consultoría SPIN en cada conferencia AMLO hace un promedio de 16 “afirmaciones no verdaderas”, que van desde falsedades hasta cosas que no se pueden comprobar.

Según Estrada, y con base en el seguimiento de las conferencias entre el 1 y el 5 de abril, AMLO hizo 80 “afirmaciones no verdaderas”, entre las que se encuentran desde promesas que no se puede saber si se cumplirán, hasta datos falsos.

Y el analista también cita un documento obtenido vía el Instituto Nacional de Transparencia que dice que la información que el presidente da en su conferenciasno necesariamente cuenta con un respaldo documental.

“El hecho de que el Presidente de la República comunique a la sociedad, a través de conferencias de prensa, comunicados de prensa o mensaje públicos de diferentes materias de interés público no conlleva a establecer la obligación por parte de la Oficina de la Presidencia de la República a poseer el soporte documental respectivo”, se lee en el documento.

El diario El Economista informó que tal respuesta se dio a conocer tras pedir el documento que sustentaba el “plan conjunto para combatir el robo de hidrocarburos en Pemex” que presentó AMLO el 27 de diciembre pasado.

Aprobación del 64%

Sin embargo, la popularidad de AMLO sigue en aumento.

Esto, según el profesor de sociología de la Universidad La Salle Felipe Gaytán, se debe a que gran parte de las personas que votaron por él siguen expectantes de los programas sociales y entrega de recursos que prometió.

Y también porque “ante su discurso moral, que simplifica entre buenos y malos, es difícil que las personas digan estar en contra de cosas como el combate a la corrupción o al robo de gasolina”.

Protesta en apoyo a López Obrador.

Getty Images
Simpatizantes de López Obrador celebrando su victoria en las elecciones el pasado mes de julio.

“La popularidad se sustenta en el qué y por qué de las acciones que se miden en los sondeos y no en el cómo y en las consecuencias“, asegura Gaytán.

Y, por lo pronto, según un estudio del Grupo de Economistas y Asociados e Investigaciones Sociales Aplicadas publicado el 27 de marzo, la aprobación a la gestión del presidente aumentó 7 puntos porcentuales desde que tomó el poder, pasando del 57 al 64 por ciento.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=GFJ_N84JzUI

https://www.youtube.com/watch?v=GpyJ8GP7PWg

https://www.youtube.com/watch?v=o-FUmeEXFOI

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.