La palma africana, una de las principales amenazas para la selva Lacandona, advierten investigadores
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Foto: Moysés Zúñiga Santiago.

La palma africana, una de las principales amenazas para la selva Lacandona, advierten investigadores

Recorrer las zonas de la selva Lacandona donde se siembra palma africana es como estar en un “desierto del silencio donde ya no hay ruido al amanecer”, advierten investigadores.
Foto: Moysés Zúñiga Santiago.
Por Rodrigo Soberanes
24 de junio, 2017
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Rafael Lombera vive en la selva Lacandona desde que era niño, hace 44 años. Nota cambios en las dinámicas de la flora y fauna, y tras cuatro décadas en el lugar, tiene una opinión clara de cuál es la mayor amenaza para uno de los más grandes pulmones de México: la palma africana.

La selva se está talando para sembrar la palma africana. Una de las razones de la expansión de ese cultivo en todo el país, es la demanda nacional e internacional de aceites comestibles y biodiesel, ambos productos que se extraen de esta planta.

Según el Banco de México, nuestro país importa cerca de 462 mil toneladas de aceite de palma al año, lo cual equivale al 82% de la cantidad que consumen sus industrias. Por lo tanto, se requieren 200 mil 850 hectáreas producidas, para abastecer el 18% faltante para el mercado interno.

Actualmente, hay 24 mil 434 hectáreas en producción, y 30 mil en etapa preproductiva, un largo camino que promete mejores ingresos en las regiones rurales de las zonas más pobres, como la selva Lacandona.

Palma africana

San Cristobal de Las Casas, Chiapas. 10 de junio de 2017.
Rafael Lombrera estrada, poblador y asistente de investigadores en Boca Chajul muetra los plantios de Palma Africana en dicho ejido.
Foto: Moysés Zúñiga Santiago.

 

Rafael, guía de investigadores y fotógrafo aficionado, vive a unos metros de la orilla del río Lacantún. Sabe por dónde caminar. Diariamente emprende largos recorridos con su cámara para registrar especies de flora y fauna. Llega hasta el otro lado del río, donde inicia la Reserva de la Biosfera Montes Azules, uno de los territorios emblemáticos para la conservación ambiental en México y Chiapas, el estado con mayor biodiversidad del país.

Durante el recorrido hacia Boca de Chajul, población situada en el municipio de Marqués de Comillas, y hasta la entrada de esta pequeña comunidad, se observan a orillas de la carretera letreros con la leyenda de “Pago de Servicios Ambientales”, como se llamó a un programa del gobierno de México que promueve la conservación en propiedades privadas o en ejidos creados en la década de los 70.

 

Reserva de la Biósfera Montes Azules en Chiapas

Reserva de la Biósfera Montes Azules en Chiapas.

Los tramos de selva se disputan el paisaje con los predios sembrados con palma africana en varios tramos del camino.

Este rincón selvático, que recibe a investigadores de flora y fauna durante todo el año, se empezó la siembra de la palma africana en México, a mediados del siglo pasado.

Actualmente es uno de los puntos de referencia para ese cultivo en Chiapas, el principal estado productor del país, con un aproximado de 64 mil hectáreas sembradas, según cifras recientes de la Secretaría del Campo estatal, que superan el 70% de toda la superficie de palma africana en México.

Lugares donde se cultiva la palma africana ya estaban deforestados, justifican autoridades

“La estrategia de fomento a la palmicultura está basada en la no tala de selva para apertura de nuevas plantaciones. Lo que se ha hecho en la Selva Lacandona es utilizar los predios que habían sido utilizados para ganadería”, asegura el director de Orticultura de la Secretaría del Campo de Chiapas, Onorato Olarte.

De acuerdo con el Funcionario, la palma africana se siembra donde ya no hay selva, en potreros que eran utilizados para ganadería.

Para el investigador León Enrique Ávila, especialista en palma africana y profesor de la Universidad Intercultural de Chiapas, la siembra de Palma en Chiapas no incluye un control ambiental efectivo.

Palma Africana

Plantacion de Palma Africana en el ejido boca Chajul, ubicado en la frontera con Guatemala, Selva Lacandona, Chiapas.

En su experiencia, donde hay palma ya no se escucha el bullicio tropical al amanecer y es muy difícil encontrar aves. Es como un “desierto del silencio donde ya no hay ruido al amanecer”, dice. A los reductos de vegetación se han ido los monos saraguatos, las abejas y los murciélagos.

Los que antes vivían de sus cosechas y los productos que les ofrecía la selva ahora esperan con ansia la fecha en que los dueños de las fábricas pagan a los palmicultores, y éstos, a su vez reparten los sueldos entre sus empleados jornaleros.

“En comunidades que vivían del autoconsumo hemos encontrado personas pasando hambre”, contó León Ávila.

La mejor opción para salir de pobres 

José Baldovinos es agricultor. Sembró con palma africana 27 hectáreas, en las inmediaciones de Boca de Chajul, y tiene preparadas otras seis que serán destinadas al mismo cultivo.

Como miles de habitantes de Marqués de Comillas y la región selvática, Baldovinos llegó desde Michoacán en 1972 en una avioneta que aterrizó en algún camino rural o simplemente en un claro entre la vegetación.

“Aquí era pura selva pero ha ido cambiando drásticamente”, recuerda, sentado en un mueble que colocó en medio de la calle principal de Chajul, donde se soporta mejor el calor húmedo abrasante.

Palma Africana

Para muchos agricultores la siembra de la palma africana representa ganancias que nunca antes obtuvieron.

Los recuerdos de don José evocan tiempos caóticos en los que invadir terrenos era fácil y el gobierno, dice, prefirió repartir tierras a nuevos pobladores que llegaron desde Guatemala, huyendo de la guerrilla, y los estados de Veracruz y Michoacán para establecer el orden marcado por el crecimiento de asentamientos humanos.

Cuando José llegó a la selva en los setenta, dentro de los ejidos, comenzó la práctica indiscriminada de la ganadería y el cultivo de la palma africana. Proliferaron los “acahuales”,  que son unos espacios de selva en los que los ejidatarios talan, esperan un par de años y después inscriben esas tierras en programas de financiamiento para la palma africana sorteando así el “obstáculo” de la prohibición para deforestar la selva.

Una fuente del gobierno de Chiapas, que pidió el anonimato, contó que actualmente la principal causa de deforestación en la selva es la tala de madera a manos de “empresas clandestinas” que trabajan de noche.

Palma Africana

Fruto de palma africana, se machaca y se extrae el centro aceitoso

La tala ilegal, sirve de avance para el cultivo de la palma en la región tropical, que abarca la mayor parte del sur de México. De acuerdo con los testimonios recabados, es así como han crecido y seguirán creciendo los cultivos de la palma en Veracruz, Quintana Roo, Tabasco, Oaxaca, Guerrero y Chiapas (los estados con suelos propicios para la palmicultura) en terrenos de ganadería, pastizales, “acahuales” o sitios selváticos deforestados clandestinamente.

La palma africana, según el testimonio de Rafael Lombera y de José Baldovinos, es el cultivo que ofrece la oportunidad de salir de la pobreza a todos los campesinos dueños de pequeñas porciones de tierra que están aumentando exponencialmente sus ganancias.

Baldovinos ha sido agricultor más de 65 años y solo hasta ahora logró la tranquilidad económica: gana 30 mil pesos al mes, sin mayores esfuerzos. El resto de su vida, cuando trabajó otros cultivos como frijol, maíz o chile, ganaba una mínima parte de lo que gana ahora, pero con muchos mayores esfuerzos.

Palma Africana

Rafael Lombrera estrada, poblador y asistente de investigadores en Boca Chajul muetra los plantios de Palma Africana en dicho ejido.

Entender la ganancia es simple: en el programa de Pago de Servicios Ambientales el gobierno mexicano paga 300 pesos al año por hectárea de selva, y una hectárea sembrada de palma en edad productiva genera una ganancia de 100 mil pesos al año.

El director de Orticultura de la Secretaría del Campo de Chiapas, Onorato Olarte, aseguró que no ha tenido reportes de personas que renuncien al Pago de Servicios Ambientales, que desmonten la selva y pidan subsidio para sembrar palma. “No tengo ningún conocimiento de esto. Nosotros como gobierno tenemos que cuidar”, dice.

Rafael Lombera, ejidatario en un tramo selvático manejado entre varias personas, afirma lo contrario. “La gente se está desesperando y está talando la selva para sembrar palma”.

Es una lógica que recorre la región selvática de Chiapas y  se extiende a lo largo de la frontera con Guatemala, donde se encuentran predios que suman hasta 4 mil hectáreas ,que surten a la fábrica de la empresa Aceites Sustentables, según cálculos de los investigadores.

Y en territorio mexicano también hay productores que acaparan hasta mil hectáreas, o pequeños propietarios que apenas comienzan, como don José, a acumular sus primeras extensiones de tierra.

“Así se va cambiando de la selva a la palma”, dice don José, dueño de una de las casas más amplias del pueblo.

Palma Africana

Rafael Lombrera Estrada, entre los plantíos de palma africana.

“El futuro es la palma”, lamenta Rafael Lumbrera, con un juego de lotería en sus manos en el que figuran las fotos de animales y vegetales tomadas por él mismo dentro de esa espesura de selva que se levantaba frente a él del otro lado del río Lacantún.

*Este reportaje fue producido por Mongabay Latam

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¿Por qué Irán ejecuta a más mujeres que cualquier otro país?

La BBC habló con activistas de derechos humanos dentro y fuera de Irán sobre las razones que explican esta situación.
10 de agosto, 2022
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Advertencia: este artículo contiene imágenes que pueden resultar perturbadoras.

Los grupos de derechos humanos dicen que Irán vive una ola de ejecuciones. Solo en la última semana de julio, 32 personas fueron ejecutadas, incluidas tres mujeres que fueron ahorcadas por asesinar a sus maridos.

“No hay pena de prisión por asesinato . O perdonas o ejecutas“, dice Roya Boroumand, directora ejecutiva de la organización iraní de derechos humanos Centro Abdorrahman Boroumand, con sede en Estados Unidos.

Mientras que otros países ejecutan a más personas que Irán, ningún otro ejecuta a más mujeres, según las cifras anuales de Amnistía Internacional.

¿Por qué Irán ejecuta a más mujeres?

Pena de muerte

Además de las tres mujeres ejecutadas afines de julio, otras seis murieron en los primeros seis meses del año, según el Centro Abdorrahman Boroumand.

Agentes preparan una soga de ahorcamiento en Irán.

Getty Images
Los activistas acusan a las autoridades iraníes de ocultar el número real de ejecuciones.

Es cierto que la gran mayoría de ejecuciones en el país son de hombres, pero estas 9 mujeres se suman a un total creciente.

“Entre 2000 y 2022, hemos registrado las ejecuciones de al menos 233 mujeres”, dijo Boroumand a la BBC.

106 mujeres fueron ejecutadas por asesinato y 96 por presuntos delitos de drogas”, agregó.

Se cree que un número menor fue condenado a muerte por tener relaciones sexuales fuera del matrimonio.

Boroumand dijo que solo alrededor del 15% de estos casos se anunciaron oficialmente. Se conocen otros de presos políticos o de funcionarios que se filtran sin la aprobación de las autoridades.

El alto número de ejecuciones se debe en parte a la falta de flexibilidad, aseguró Boroumand. Según el sistema legal del país, el Estado no puede conmutar una sentencia de muerte por asesinato. La decisión de perdonar recae en la familia de la víctima.

Sin ayuda

La activista iraní Atena Daemi trató de obtener un indulto de última hora para Sanubar Jalali, una mujer afgana de 40 años que finalmente fue ejecutada la semana pasada por matar a su esposo.

La madre de Abdolah Hosseinzadeh, quien fue asesinado en 2007, remueve la soga del cuello de Balal, quien mató a su hijo.

Getty Images
En un extraño acto de compasión, los padres de un joven asesinado perdonaron al asesino después de que fuera llevado a la horca.

Daemi esperaba negociar el perdón con la familia del esposo de Jalali.

“Tratamos de encontrar a la familia de la víctima para suplicarles, pero las autoridades penitenciarias no ayudaron. Nos dieron el número de teléfono de su abogado asignado por el Estado, pero ignoró nuestras solicitudes”, dijo Daemi a la BBC.

“Las autoridades penitenciarias a veces ayudan a que la familia acepte dinero y perdone, pero no siempre”.

Sin embargo, Boroumand puede contar algunos éxitos: trabajando con otros activistas, aseguró haber salvado a dos personas de la ejecución y a otras ocho de la amputación de una parte del cuerpo.

De las otras dos mujeres que fueron ahorcadas el mismo día que Jalali, una era una niña casada a la edad de 15 años. La otra había sido arrestada por matar a su esposo hace más de cinco años.

Defensa débil

Daemi ha pasado siete años en prisión por su activismo. Ella dijo que las prisiones para mujeres carecen de instalaciones básicas y que a veces las reclusas son golpeadas.

Atena Daemi

Atena Daemi
Atena Daemi dice que el sesgo de género en el sistema judicial dificulta la absolución de una mujer acusada de asesinato.

Los procedimientos judiciales a menudo se inclinan contra las mujeres, ya que solo los hombres pueden ser jueces y la mayoría de los abogados también son hombres, señaló.

Los tribunales iraníes deben proporcionar un abogado defensor, pero Daemi aseguró que no brindan suficiente apoyo legal ya que “muchos de estos abogados asignados son exjueces o fiscales”.

“Probar la inocencia no es fácil en los casos de asesinato. En esos casos, las palabras de los familiares de la víctima tienen más peso que las del acusado”, indicó Daemi.

Sistema sexista

La periodista iraní Asieh Amini, que ahora vive en Noruega, ha seguido de cerca los casos en que las mujeres son condenadas a muerte. Ella considera que la raíz del problema es el propio sistema legal.

Una mujer iraní detenida en prisión.

Getty Images
Muchas familias cortan vínculos con las mujeres que son acusadas judicialmente, explican los activistas.

“Según la ley, el padre y el abuelo paterno son el cabeza de familia y pueden decidir el destino de las hijas, incluido el matrimonio”, explicó Amini a la BBC.

Esto significa que las niñas que se ven obligadas a casarse pueden enfrentar graves problemas, incluida la violencia doméstica, y les resultará casi imposible divorciarse en los tribunales iraníes, añade.

Las mujeres condenadas a muerte a menudo pierden incluso el apoyo de sus padres, quienes pueden desear defender lo que consideran el “honor de la familia“.

“En esta condición, algunas mujeres siguen siendo víctimas de la violencia para siempre”, dice Amini.

Otras consideran matar a sus maridos.

“Algunas de estas mujeres confesaron que ellas mismas cometieron el asesinato o alguien las ayudó. Casi todas enfatizaron en que si hubiera habido una manera de apoyarlas contra la violencia que estaban soportando, no habrían cometido el crimen”, afirmó.

Asieh Amini

Javad Montazeri
Asieh Amini atribuye la ejecución de mujeres en Irán a las leyes religiosas y a la sociedad patriarcal.

Ejecuciones de menores

Amini citó como ejemplo de cómo los tribunales tratan a algunas mujeres el caso de una niña de 16 años, Atefeh Sahaleh, quien fue abusada sexualmente por varios hombres.

En lugar de buscar justicia para la adolescente, los jueces dictaminaron en 2004 que había tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio.

“Fue condenada a muerte por confesar haber tenido relaciones sexuales con unos hombres, cuando en realidad fue violada”, explicó Amini.

Aseguró que, según el Código Penal Islámico de Irán, si una persona soltera confiesa haber tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio, será sentenciada a 100 latigazos. Y si este acto se repite tres veces, pueden ser condenadas a muerte.

“Pero en el caso de Atefeh, ni siquiera se aplicó esta ley inhumana, porque descubrí que le dieron 100 latigazos solo dos veces antes de que el juez dictaminara que tenía que ser ejecutada”, dijo Amini.

“Por cuarta vez, este mismo juez, cuyo nombre era Haji Rezaei, puso la cuerda alrededor del cuello de Atefeh“.

El entusiasmo por la retribución no termina ahí. La activista contra la pena de muerte Narges Mohammadi publicó un video donde describe una ejecución en la que el hijo de una mujer condenada por asesinar a su esposo pateó el taburete de debajo de los pies de su madre en la horca.

Reclusas iraníes sentadas en su celda en la cárcel de Evin.

Getty Images
Atena Daemi dice que las cárceles de mujeres a menudo carecen incluso de las necesidades básicas

Mohammadi cree que la familia del marido asesinado ejerció mucha presión sobre el hijo y sus parientes para restaurar el “honor familiar”.

Herramienta de intimidación

Amini lamenta que la discriminación en la ley, los tribunales y las tradiciones “jueguen un papel en llevar a estas mujeres a un callejón sin salida, convirtiéndolas en criminales o en víctimas”. Sin embargo, no está segura de qué hacer con esta serie de ejecuciones.

“Realmente nunca entendí durante los años que seguí estos casos de prisión en prisión, cómo el gobierno de Irán se beneficia de un castigo tan brutal“, dijo.

No obstante, Boroumand tiene una teoría.

Una mujer parada en la horca en Irán.

Getty Images
En el exterior ha habido muchas protestas contra el uso de la pena capital por parte de Irán.

Las prisiones de Irán ahora están abarrotadas de presos políticos y consumidores de drogas, y para aliviar la presión sobre las cárceles, cree que los funcionarios obligan a los familiares de las personas asesinadas a acelerar su decisión: clemencia o muerte.

Boroumand teme que esto lleve a que muchos más sean enviados a la horca.

Ella también sospecha que las autoridades tienen un motivo oculto para el castigo extremo.

“Recientemente le amputaron la mano a un hombre en Teherán. Están trayendo prisioneros de otras ciudades para realizar las amputaciones”, aseguró.

“No lo están anunciando, pero lo hacen de tal manera que la información sobre el castigo se filtrará en la sociedad en general y creará miedo entre los activistas”.

El gobierno iraní no responde a las solicitudes de comentarios de la BBC, pero el poder judicial ha dicho previamente que las ejecuciones son legales y no violan las obligaciones internacionales (tratados firmados por Irán). El gobierno iraní ha negado repetidamente los informes de tortura y confesiones forzadas.


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