Peña Nieto dice que debe aplicarse la ley a quienes acusan al gobierno de espiar
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Peña Nieto dice que debe aplicarse la ley a quienes acusan al gobierno de espiar

Peña Nieto dijo que debe aplicarse la ley contra quienes han hecho falsos señalamientos contra el gobierno y dijo que él mismo ha recibido mensajes “de una fuente u origen desconocido”, por lo que procura ser cuidadoso en lo que habla por teléfono.
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Por Redacción Animal Político
22 de junio, 2017
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El presidente Enrique Peña Nieto rechazó las acusaciones de que el gobierno federal espía a periodistas, defensores de derechos humanos y a activistas y pidió que se aplique la ley a quienes acusan al gobierno de espionaje, ya que, dijo, el suyo “es un gobierno democrático, que respeta y tolera las voces críticas”.

Horas después, el presidente Peña Nieto aclaró que su que su gobierno no actuará en contra de quienes denunciaron un presunto espionaje por parte de su administración.

Alrededor de las 16:00 horas de este jueves 22 de junio, durante la inauguración de un parque industrial en Lagos de Moreno, Jalisco, el presidente Peña Nieto cerró su discurso diciendo que confía en que la PGR pueda deslindar responsabilidades y que “al amparo de la ley, pueda aplicarse la justicia contra aquellos que han levantado estos falsos señalamientos contra el gobierno”, ya que aseguró que “toda la tecnología que ha adquirido el gobierno mexicano es para mantener la seguridad interna del país y para combatir el crimen organizado”.

Además, el mandatario condenó “cualquier intervención que se tenga en la vida privada de quienes son activistas y de cualquier persona” y señaló que dio instrucciones para que la Procuraduría General de la República (PGR) investigue las denuncias presentadas, con el objetivo de deslindar responsabilidades y conocer cuál es el origen de esas acusaciones.

“Resulta muy fácil apuntar y convocar para que se señale al gobierno como alguien que espía. Nada más falso que eso, porque ninguna de las personas que se sienta agraviada puede afirmar o evidenciar que su vida se haya visto afectada por ese supuesto espionaje”.

Peña Nieto dijo que él mismo ha recibido mensajes “de una fuente u origen desconocido, pero procuro en todo caso ser cuidadoso en lo que hablo telefónicamente. No faltará alguien o que alguna vez exhiban alguna conversación mía, ya ha ocurrido, ya ha pasado, pero nada más falso ni nada más fácil que señalar al gobierno”, insistió.

Lee: #GobiernoEspía en Nopasanadalandia.

No habrá represalias: Peña Nieto

Luego de la inauguración del parque industrial, el presidente estuvo en Guadalajara, donde aclaró que se expresó de forma inadecuada: “Lo que estoy queriendo afirmar primero es que el gobierno no tiene ninguna participación en ningún tipo de espionaje contra ninguna persona y creo que no hay el más mínimo sustento a una afirmación de este tipo. Es muy fácil que muchos se quieran subir a esa ola de señalamientos. Siempre es lo más fácil”.

“Lo que puntualice y el alcance de la indicación que di fue precisamente para que se dé curso a las denuncias que han presentado algunos activistas sobre este supuesto espionaje, que se pueda deslindar quienes sí caben y tienen sustento estas afirmaciones que realmente, con apego a la legalidad, se encuentre a los responsables estén dentro del ámbito público o en otro ámbito”, dijo el mandatario.

—¿Ninguna represalia contra quienes lo acusan…? Porque así se entendió, se le cuestionó.

—“No lleven a que diga lo que no he señalado. ¿Por qué habría de tener alguna acción en contra de la libertad de expresión? Todo lo contrario, estamos para generar mejores condiciones para la libertad de expresión”, insistió.

El pasado 19 de junio, el diario The New York Times informó que periodistas y activistas mexicanos han sido espiados con un software adquirido por el gobierno mexicano llamado Pegasus.

De acuerdo con el reporte “Gobierno espía”, de Artículo 19 y R3D, este software, desarrollado por la empresa israeí NSO Group1, es comercializado únicamente con gobiernos y ha sido adquirido al menos por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Procuraduría General de la República (PGR) y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN).

Los ataques e intentos de espionaje con Pegasus en México ocurrieron entre enero de 2015 y julio de 2016.

Te recomendamos: Human Rights Watch pide regular uso de programas espía y que NSO Group suspenda ventas a México.

Luego de las acusaciones, el vocero de Presidencia, Eduardo Sánchez, expresó, a través de su cuenta de Twitter, que no existen pruebas que relacionen al gobierno mexicano con el uso de Pegasus.

En el texto publicado por Sánchez no negó la compra del software ni descartó la posibilidad de que se haya hecho el espionaje; sin embargo, señaló que “para el Gobierno de la República, el respeto a la privacidad y la protección de datos personales de todos los individuos son valores inherentes a nuestra libertad, democracia y Estado de Derecho”, y condenó “cualquier intento de vulnerar el derecho a la privacidad de cualquier persona”.

La Policía Científica investiga el presunto espionaje

La Subprocuradora de Derechos Humanos de PGR, Sara Irene Herrerías, aseguró que la Policía Científica ya está rastreando los números desde los que fueron emitidos mensajes de texto con vínculos a programas espías, y que supuestamente habrían sido utilizados por instancias gubernamentales contra activistas y periodistas mexicanos.

En conferencia de prensa, la subprocurador Sara Herrerías, acompañada de Ricardo Sánchez Pérez del Pozo, titular de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión, informó que se intenta determinar la geolocalización de los equipos que pudieron emitir estos mensajes, y solicitarán información para conocer quiénes son las personas o instituciones federales o estatales que han tenido acceso a software espía.

El fiscal Ricardo Sánchez explicó que hasta ahora no pueden definir si el gabinete de seguridad comparecerá, pues primero solicitarán información a las empresas proveedoras de estos servicios, “para determinar a quienes y a qué personas pudieron dar acceso a este tipo de sistemas, y qué otras compañías pudieran estar proveyendo este tipo de servicio”, dijo.

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Trump vs Biden: qué necesita cada uno para ganar cuando 9 estados están todavía por definir

Todo sigue abierto en las elecciones presidenciales de EU. BBC Mundo hace un repaso de los estados que quedan por definir y lo que sus resultados pueden significar para la contienda.
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4 de noviembre, 2020
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Joe Biden y Donald Trump

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Tanto Biden como Trump conservan sus chances de hacerse con la presidencia.

En una noche más ajustada de lo esperado, Estados Unidos cerró la jornada de sus elecciones más tensas en décadas sin un resultado claro y el veredicto final podría demorar días o incluso semanas en conocerse.

Todo porque todavía hay nueve estados en los que no se ha proyectado un claro ganador: Alaska, Arizona, Carolina del Norte, Georgia, Maine, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin.

“Donald Trump ya cantó victoria y acusó a sus opositores de estar preparando un fraude electoral. Sin embargo, ese todavía no es el caso”, destaca el corresponsal de la BBC en EE.UU. Anthony Zurcher.

“Todavía hay millones de votos emitidos legalmente en proceso de recuento“, recuerda.

Efectivamente, las condiciones particulares de estos comicios -celebrados en medio de una pandemia y con un número récord de votos por correo– retrasaron el conteo en varios estados.

Y estos retrasos, que eran esperados, se suman a otros que resultan de la diferencia horaria y una contienda cerrada en la que cada voto cuenta.

Pero ¿qué necesitan entonces Joe Biden o Donald Trump para hacerse con la presidencia?

Las encuestas previas a los comicios sugerían resultados que iban desde una cómoda victoria de Biden a una estrecha victoria de Trump, pero un triunfo claro ya está completamente descartado.

“Cualquier victoria será estrecha. Es solo una cuestión de quién, cómo y cuánto tiempo falta para que lo sepamos”, asegura Zurcher.

“Y todo dependerá de un puñado de estados: Arizona, Georgia, Wisconsin, Michigan y Pensilvania”, agrega.

Hombre votando con mascarilla facial.

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Las restricciones y medidas por la pandemia de coronavirus han hecho que estas elecciones sean especialmente particular.

Como explica Zurcher, por el momento Arizona parece estarse inclinando hacia Biden, quien también marcha a la cabeza en Nevada.

Y eso significa que el demócrata tendría que ganar dos de los tres estados del llamado “cinturón de óxido”que todavía están por definirse -Wisconsin, Michigan y Pensilvania- para asegurar la victoria.

Pero también podría reemplazar uno de ellos por Georgia o Carolina del Norte.

De no conseguirlo, la victoria sería casi definitivamente para Trump.

Pero ¿cuáles son las probabilidades de ambos candidatos?

A continuación hacemos un repaso a la actual situación en los estados en los que aún no se proyectó ganador y su posible impacto en el resultado final.

El “cinturón del óxido”

Todo indica que tres territorios del que fuera el corazón de la industria estadounidense en el siglo XX, de glorioso pasado e incierto futuro, volverá a definir las elecciones presidenciales.

Wisconsin, Michigan y Pensilvania (con 10, 16 y 20 votos electorales) abrieron las puertas de la Casa Blanca a Donald Trump hace cuatro años, por tan solo unos 80.000 votos en conjunto y menos de 1% de ventaja en cada uno; y todo apunta a que la reelección del mandatario quedará también en sus manos.

mapa del Medio Oeste

BBC

Como ya explicamos, si Biden confirma su ventaja en Arizona y Nevada solamente necesita triunfar en dos de estos tres estados para llegar a la presidencia.

Y aunque por el momento solamente le lleva ventaja a Trump en uno –Wisconsin– se da por sentado que la mayoría de votos por contar en Michigan y Pensilvania también favorecerán al candidato demócrata, tal vez lo suficiente como para darle la victoria definitiva.

El escrutinio de los votos en estos tres estados, sin embargo, se podría alargar mucho.

Algunos estados empezaron a contabilizar el voto por correo y anticipado antes del día de las elecciones, agilizando el proceso, pero en Wisconsin, Michigan y Pensilvania las autoridades no permitieron iniciar el escrutinio hasta la mañana de la jornada electoral o después del cierre de urnas.

“Duerman un poco. Tuvimos un día electoral exento de problemas. Los votos se han emitido. Sus autoridades locales electorales están trabajando para contar los votos. Como llevamos diciendo meses: estas elecciones se terminarán cuando todos los votos admisibles sean contabilizados. Calma”, escribió el fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro, en Twitter, hacia la medianoche.

“Todavía tenemos más de un millón de boletas por correo para contar en Pensilvania. Les prometí a los residentes de Pensilvania que contaríamos cada voto y eso es lo que vamos a hacer”, tuiteó el gobernador del estado, Tom Wolf, en horas de la madrugada.

Cola de votantes en Pensilvania.

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Pensilvania se perfila como estado decisivo para el resultado final de las elecciones.

Por si eso fuera poco, Pensilvania también acepta votos que lleguen por correo hasta el 12 de noviembre -siempre que hayan sido sellados antes de o en el mismo día 3-, por lo que si la carrera sigue ajustada, habrá que esperar días para conocer el resultado final.

Michigan, por su parte, advirtió explícitamente que finalizar el escrutinio podría tomarle hasta el viernes, aunque Bloomberg informó que los resultados finales llegaría este miércoles por la tarde.

Arizona, el bastión republicano en disputa

Arizona es otro de los estados en los que aún no se proyectó ganador, y que puede inclinar la balanza, con 11 votos electorales.

Donald Trump durante un discurso.

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Donald Trump denunció fraude electoral sin presentar pruebas y se proclamó vencedor con millones de votos por contar.

El bastión republicano, que desde 1952 solo votó una vez por un candidato demócrata (Bill Clinton, en 1996), pasó a estar en disputa estas elecciones, y tanto AP como Fox News ya lo declararon a favor de Biden.

Pasada la medianoche, sin embargo, el gobernador de Arizona, Doug Ducey, señaló en Twitter que todavía era “muy pronto” para declarar ganador en el estado.

“No se han reportado la totalidad de los votos del día de las elecciones, y ni siquiera hemos empezado a contabilizar los votos anticipados que se dejaron en los centros electorales”, explicó.

“Contemos los votos —todos los votos— antes de hacer anuncios”, pidió.

Carolina del Norte y Georgia

En la noche de las elecciones, otros estados cruciales también sufrieron retrasos y se espera que sigan contabilizando, aunque su conteo de votos está más avanzado.

Joe Biden hablando durante la noche electoral.

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Biden pidió paciencia y declaró que no se pueden dar resultados hasta que no se cuenten todos los votos.

Uno de ellos es Georgia, bastión republicano desde 1972, y que por un problema técnico decidió que retomaría el conteo el miércoles, cuando el escrutinio estaba al 87% y le daba una ventaja a Trump del 5,3%.

El presidente ganó Georgia en 2016 por 5,1% y los cambios demográficos que ha experimentado, con una sociedad más diversa, le llevó este año a ser considerado “estado péndulo”.

Otro de los territorios cruciales es Carolina del Norte, del que se esperaba que fuera uno de los primeros en publicar sus resultados. En su caso, llegó al 95% escrutado, con una ventaja de 1,4% para Trump, pero no fue declarado ningún ganador.

Firme bastión republicano antes de que el expresidente Barack Obama lo ganara en 2008 por un pequeño margen, el estado se caracteriza por ciudades con grandes comunidades de votantes afroestadounidenses, profesionales moderados y universitarios, pero también importantes zonas rurales, blancas y conservadoras.

Barack Obama durante un mitin reciente apoyando la candidatura de Biden.

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Barack Obama ganó Carolina del Norte en 2008, un estado que suele ser firme bastión republicano.

Trump ganó en Carolina del Norte en 2016 por casi un 4% después de que Obama lo perdiera en el camino a la reelección en 2012.

Pero si una vez que se cuenten todos los votos Biden logra recuperarlo para los demócratas -o si gana en Georgia, habiendo en ambos casos mantenido su ventaja en Arizona y Nevada- para llegar a la presidencia le podría bastar ganar en uno de los estados del ya mencionado “Cinturón de óxido”.

Todas las otras combinaciones le darían la reelección a Trump, quien sigue siendo el favorito para imponerse en estos dos estados.

Alaska, Nevada y Maine

Nevada (6 votos electorales) y Alaska (3) en la costa oeste, y Maine (con 4 votos) en la costa este, son los tres últimos estados en los que no se ha proyectado un ganador.

En las últimas cinco elecciones presidenciales desde 2000, Maine votó por el candidato demócrata, aunque el ganador en ese estado no necesariamente se lleva todos los votos electorales y en 2016, Trump sumó uno en ese estado.

Y todo sugiere que la historia se repetirá este año: con el 73% de los votos contados Biden marcha a la cabeza en Maine con un 54,6% de las preferencias, lo que de confirmarse le garantizaría tres de los cuatro votos electorales en disputa.

Conteo de votos.

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Todavía quedan varios estados clave por definir y que pueden ser decisivos en el resultado final de las elecciones.

Nevada, por su parte, es un estado que ha cambiado mucho de voto: apoyó al demócrata Bill Clinton en los 90, luego al republicano George W. Bush, posteriormente al demócrata Barack Obama y finalmente a Hillary Clinton en 2016.

En este territorio, con el 85% de los votos contados, Biden supera a Trump en menos de un punto porcentual, y una derrota para el candidato demócrata le complicaría el panorama.

The New York Times reportó que el estado actualizará resultados hasta el jueves.

En Alaska, por su parte, Trump lleva una cómoda ventaja, de casi el doble de preferencias, pero con solamente el 36% de los votos escrutados.

¿Cita en los tribunales?

Así las cosas, lo que alguna vez fue un escenario de pesadilla está tomando forma, con Biden afirmando que está en el camino hacia la victoria y Trump lanzando acusaciones infundadas de fraude electoral y robo electoral.

“Es una receta para el resentimiento y una batalla judicial prolongada, que terminará con los partidarios del bando perdedor sintiéndose enojados y engañados”, advierte Zurcher.

Y como explica nuestro corresponsal, aunque aún no se conocen los resultados finales, lo que ya está claro es que Estados Unidos sigue siendo una nación profundamente dividida.

“Los votantes estadounidenses no repudiaron a Trump de manera significativa. Tampoco le dieron el tipo de respaldo rotundo que el presidente había esperado”, explica.

“En cambio, las líneas de batalla están trazadas y la guerra política continuará sin importar quién gane”, concluye.

raya separatoria

BBC

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