Activistas y periodistas en México son espiados con un software adquirido por el gobierno: NYT
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Activistas y periodistas en México son espiados con un software adquirido por el gobierno: NYT

El Centro Prodh, Carmen Aristegui, Carlos Loret de Mola y Juan Pardinas del IMCO son algunos de los periodistas y activistas que han sido espiados con el software Pegasus, reportaron el diario The New York Times y las organizaciones Artículo 19 y R3D.
Unsplash.com · Alejandro Escamilla
Por Redacción Animal Político
19 de junio, 2017
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Periodistas y activistas mexicanos, como Carmen Aristegui, Mario Patrón del Centro Prodh, Juan Pardinas del IMCO, Carlos Loret de Mola, y Salvador Camarena de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) han sido espiados con un software adquirido por el gobierno, llamado Pegasus, reportaron este lunes el diario The New York Times, colocando el tema en la portada de su versión impresa estadounidense, Artículo 19 y la organización R3D.

”Este software malicioso, desarrollado por la firma israelí NSO Group1, es comercializado únicamente a gobiernos. Se ha documentado su adquisición por al menos tres dependencias en México : la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Procuraduría General de la República (PGR) y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN)”, indicó el reporte de Artículo 19 y R3D, “Gobierno espía”.

El software Pegasus solo tendría que ser usado para investigar a criminales y terroristas, según las condiciones del fabricante, NSO Group.

Los ataques e intentos de espionaje con Pegasus en México ocurrieron entre enero de 2015 y julio de 2016.  Además de los activistas y periodistas mencionados al inicio de esta nota, también fueron blancos de espionaje Rafael Cabrera y Sebastián Barragán de Aristegui Noticias; Alexandra Zapata del IMCO, y Daniel Lizárraga de MCCI.

El gobierno mexicano, de acuerdo con The New York Times, aceptó que realiza “actividades de inteligencia”, sin embargo rechazó “categóricamente que alguna de sus dependencias realice acciones de vigilancia o intervención de comunicaciones de defensores de derechos humanos, periodistas, activistas anticorrupción o de cualquier otra persona sin previa autorización judicial”.

The New York Times apuntó que los periodistas y activistas espiados (los ataques también se realizaron en contra de sus familiares) han sido algunas de las personas más críticas con el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Aunque también señaló que, si bien el software solo es vendido a gobiernos por la empresa NSO Group, “no hay pruebas definitivas de que el gobierno sea responsable.

El software Pegasus no deja rastros del hacker que lo utilizó. Incluso el fabricante, NSO Group, señala que no se puede determinar exactamente quién está detrás de los intentos específicos de hackeo”.

Pegasus funciona con el envío de enlaces por medio de mensajes SMS. Busca infiltrarse en los teléfonos inteligentes, para monitorear las llamadas que haga una persona, los correos que mande, sus contactos y calendarios. Además puede utilizar el micrófono y la cámara del teléfono, para persistir en su labor de vigilancia.

El diario The New York Times indicó que, con la ayuda de analistas forenses independientes, analizó decenas de mensajes enviados a los periodistas y activistas.

Además recordó, que de acuerdo con las leyes mexicanas, solo un juez federal puede autorizar la vigilancia de las comunicaciones privadas, y  es “muy poco probable que el gobierno haya recibido esa aprobación judicial para hackear los teléfonos”, según lo dicho por exfuncionarios de los servicios mexicanos de inteligencia.

“Somos los nuevos enemigos del Estado”, dijo Juan Pardinas, del IMCO a The New York Times. “La nuestra es una sociedad en la que la democracia se ha deteriorado”, agregó.

En su reporte, R3D y Artículo 19 señalaron que se acreditaría la comisión de diversos delitos, con el espionaje e intentos de infección de los dispositivos de periodistas y activistas.

“De manera destacada, podría haberse cometido el delito de intervención ilegal de comunicaciones privadas, contemplado en el artículo 177 del Código Penal327 y considerado un delito grave, por el cual resulta aplicable una pena de 6 a 12 años de prisión”, se indicó en el reporte.

“Resulta urgente la realización de una investigación exhaustiva, seria, imparcial y transparente que permita, en primer lugar, identificar a las autoridades mexicanas que han adquirido licencias de uso del malware de espionaje Pegasus y otros de similar naturaleza. La investigación debería, posteriormente, identificar a las personas que han sido ilegalmente espiadas con herramientas de malware y hacer de su conocimiento la información ilegalmente obtenida y utilizada”, agregaron las organizaciones.

R3D, ARTICLE 19  y SocialTIC mencionaron que lograron documentar “76 nuevos intentos de infección con el malware Pegasus en contra de periodistas y defensores humanos en México. Estos ataques, ocurridos entre enero de 2015 y julio de 2016, se suman a los 12 intentos registrados en contra de científicos y activistas de la Alianza por la Salud Alimentaria en 2016“.

Este último caso llevó a que 10 organizaciones de la sociedad civil abandonaran el secretariado técnico tripartita de la Alianza para el Gobierno Abierto.

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Rusia y Ucrania: los complejos escenarios para una solución negociada a la guerra

Aunque las negociaciones continúan, las perspectivas para una resolución por la vía diplomática se están tornando cada vez más complejas, según analistas consultados por la BBC.
14 de marzo, 2022
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Este lunes empezó una cuarta ronda de negociaciones entre Kiev y Moscú para detener el conflicto. Sin embargo, las tentativas previas e incluso un alto el fuego temporal han fracasado. Y los escenarios para una resolución por la vía diplomática son cada vez más complejos, según analistas internacionales consultados por BBC News Brasil.

“Mi visión es bastante pesimista sobre la posibilidad de un alto el fuego en el que Rusia acepte menos de lo que ha estado pidiendo en los últimos meses y en estas dos últimas semanas principalmente”, dice Felipe Loureiro, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Sao Paulo (USP) y coordinador del Observatorio de la Democracia en el Mundo (ODEC-USP).

Un portavoz del gobierno ruso reafirmó el lunes (07/03) algunas condiciones impuestas incluso antes de la invasión del territorio ucraniano el 24 de febrero, para detener la agresión militar:

1) El compromiso de Ucrania con la “neutralidad“: Moscú exige que los ucranianos se comprometan en su Constitución a que el país renuncie a participar en bloques multilaterales como la OTAN (Alianza Militar del Atlántico Norte) y la Unión Europea. Rusia dice que la OTAN se está expandiendo en dirección al territorio ruso al aceptar como miembros a países que eran exrepúblicas soviéticas o que pertenecían a la esfera de influencia soviética.

2) Reconocimiento de Crimea: el Kremlin quiere que la región, que fue anexada militarmente en 2014, sea aceptada internacionalmente como parte del territorio ruso. En la época de la Unión Soviética, Crimea se incorporó a Ucrania y permaneció así tras la implosión del bloque en 1991. Una corriente en Rusia sostiene que históricamente este pedazo de tierra es parte del país.

3) Reconocimiento de Donetsk y Luhansk: otro requisito es que estas regiones del este de Ucrania, actualmente bajo el dominio de los separatistas prorrusos, sean reconocidas por la comunidad internacional como estados independientes.

4)“Desmilitarización” del Estado ucraniano: aunque aún no se han establecido los parámetros para esta condición, miembros del gobierno ruso reiteran que las armas en territorio ucraniano amenazan la integridad y seguridad de Rusia.

“Es muy complicado imaginar que cualquier gobierno soberano acepte la desmilitarización. Más aún después de la invasión”, dice Loureiro.

Mapa que muestra los países que ingresaron a la OTAN desde 1997

BBC

Neutralidad ucraniana

Ashok Swain, profesor del Centro de Estudios de Paz y Conflictos de la Universidad de Uppsala en Suecia, dijo a BBC News Brasil que un compromiso de neutralidad por parte de Ucrania representaría lo que Putin más necesita en este momento: una salida que preserve su imagen.

Es un enfoque similar al de Andrei Kortunov, director general del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia (RIAC), organismo de consultoría en asuntos internacionales vinculado al gobierno ruso.

Para Kortunov, “Putin necesitará algo para declarar la victoria. No puede aceptar la derrota, porque políticamente esto podría tener riesgos muy grandes para su liderazgo. Necesita tener algo que le permita básicamente decir gané’“.

Swain describe un escenario complicado. “Si la insurgencia (contra las fuerzas rusas) continúa y se profundiza, Putin tendrá que mantener un gran contingente militar en el país y llevar a cabo una operación brutal contra la insurgencia”.

“Y habrá más presión sobre la OTAN para un compromiso directo. Por otro lado, Putin dependerá cada vez más de China para obtener apoyo diplomático y económico. A partir de la situación actual, parece que será un conflicto prolongado y terrible, que empujará al mundo a una división entre dos campos”.

Vladimir Putin

Getty Images
“Putin necesitará algo para declarar la victoria. No puede aceptar la derrota, porque políticamente esto podría tener riesgos muy grandes para su liderazgo”, señala Andrei Kortunov.

Carolina Boniatti Pavese, profesora de relaciones internacionales de la ESPM, una institución privada de educación superior en Brasil, dice que aún no está claro si las dificultades de la incursión rusa en Ucrania están fuera del cálculo que hizo Putin antes de iniciar la ofensiva.

“Al construir escenarios de análisis de riesgo es necesario anticipar todas las posibilidades. Ciertamente Putin lo hizo como lo hace todo estratega militar. No sabemos si lo que está sucediendo ahora no estaba dentro de lo que él anticipó como un riesgo calculado”, dice. “Lo que tenemos hasta ahora es una derrota para Ucrania”.

Loureiro, de la USP, dice que Putin sólo retrocederá si pesan cada vez más “los costos de la guerra desde el punto de vista humano y desde el punto de vista material, incluyendo los efectos de las sanciones económicas, y sobre todo, si la oposición dentro de Rusia se vuelve significativa“.

“Pero este escenario me parece muy poco probable porque, para que Rusia acepte ceder en sus posiciones, estos costos tienen que ser muy altos. Mayores que el costo para Putin de abandonar esta invasión con solo una parte de sus objetivos cumplidos”.

Una joven es arrestada por la policía rusa durante una protesta contra la invasión a Ucrania

Getty Images
Protestas en Rusia contra la invasión de Ucrania. El aumento de la oposición a la guerra puede incrementar el riesgo político para Putin.

Adriana Erthal Abdenur, directora ejecutiva de Plataforma Cipó, un centro de estudios con sede en Brasil que se ocupa de temas de paz, clima y gobernanza global, señala que la ONU podría desempeñar un papel muy importante.

“El secretario general (de la entidad) podría nombrar un enviado especial para señalar caminos más allá de las negociaciones de paz y la implementación de un alto el fuego. La ONU en muchas ocasiones juega un papel muy fundamental que es monitorear la implementación del alto el fuego de las hostilidades para que se pueda realizar una negociación más detallada y sustantiva”.

El Protocolo de Minsk

Una salida intentada a fines del año pasado por el presidente francés, Emmanuel Macron, para disuadir las tensiones que eventualmente resultaron en la invasión rusa, fue la reanudación del Protocolo de Minsk.

Manifestantes con la bandera ucraniana

Getty Images
El tratado de Minsk nunca se implementó por completo debido a la gran resistencia expresada por los ucranianos.

Este tratado fue firmado en 2015 por Putin, el entonces presidente ucraniano Petro Poroshenko y representantes de grupos separatistas prorrusos, y contó con el apoyo de Francia y Alemania.

En sus 13 puntos, el acuerdo prevé la desmilitarización y la reanudación por parte de Ucrania del control del este del país, en la frontera con Rusia.

Donetsk y Luhansk, ahora bajo el dominio separatista, serían reconocidas como parte del territorio ucraniano, pero con una condición especial: las regiones obtendrían el derecho a celebrar elecciones locales y tendrían mucha más independencia del gobierno central.

El tratado nunca se implementó por completo debido a la gran resistencia expresada por los ucranianos.

Una mujer de avanzada edad en silla de ruedas es cargada por soldados ucranianos

Getty Images
“Parece que será un conflicto prolongado y terrible, que empujará al mundo a una división entre dos campos”, opina Ashok Swain.

“Los acuerdos de Minsk son vistos negativamente en la sociedad ucraniana porque existe la percepción de que, a través de ellos, Rusia podrá ejercer una influencia directa sobre el país, limitando su soberanía. Parte de la sociedad y las élites creen que los líderes de las regiones separatistas son ‘controlados’ por Putin”, dice Vicente Ferraro, politólogo e investigador del Laboratorio de Estudios Asiáticos de la USP.

“Por lo tanto, se argumenta que la reintegración de estas regiones en las condiciones defendidas por Rusia permitiría a Putin influir en el curso de la política ucraniana e incluso vetar proyectos de integración con la Unión Europea y la OTAN”.

“Rusia está incómoda con el hecho de que el gobierno ucraniano declare al público su intención de implementar los acuerdos, pero dentro del país los critica. La estigmatización de las posiciones prorrusas en la sociedad ucraniana después de la crisis de 2014 ha tornado la discusión interna de los acuerdos un verdadero tabú. De hecho, ambas partes hicieron poco para implementarlos“.

“Con el reconocimiento de la independencia de las regiones separatistas por parte de Rusia y la intervención militar, las posibilidades de que se reintegren en territorio ucraniano se volvieron áreas aún más remotas”, añade Ferraro.

Un edificio de apartamentos completamente destruido por bombardeos

Getty Images
Devastación en Járkiv. “Mi visión es bastante pesimista sobre la posibilidad de un alto el fuego en el que Rusia acepte menos de lo que ha estado pidiendo en los últimos meses”, señala Felipe Loureiro.

Otra salida

Una propuesta lanzada en 2019 por investigadores de la Rand Corporation, un centro de estudios de política global con sede en Estados Unidos, tomaba en cuenta las tensiones geopolíticas que resultaron tanto del colapso de la Unión Soviética como de la expansión de la OTAN.

El ambicioso proyecto aboga por una zona especial de neutralidad que incluiría a Bielorrusia, Moldavia, Georgia, Armenia y Azerbaiyán, así como a Ucrania y todas las exrepúblicas soviéticas.

La idea es establecer mecanismos con la participación de las principales potencias y organismos multilaterales para definir soluciones de diálogo y reglas de seguridad y comercio que involucren a esta región entre Europa y Rusia.

El objetivo principal es crear un ambiente de confianza para lograr una distensión en las relaciones.

Pero los propios autores de la propuesta reconocen que sus términos difícilmente podrían complacer por completo a todas las partes.


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