¿Cómo inició? ¿Por qué la confrontación? Cinco puntos para entender el conflicto en Venezuela
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¿Cómo inició? ¿Por qué la confrontación? Cinco puntos para entender el conflicto en Venezuela

Desde hace dos meses, Venezuela vive una ola de protestas contra el gobierno de Maduro. Una analista política y dos periodistas coinciden en que una opción para solucionar el conflicto será la participación de mediadores.
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Por Erendira Aquino
2 de junio, 2017
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Venezuela acumula dos meses de una ola de protestas que ha dejado 60 personas muertas, cientos de personas lesionadas y detenidos.

Esta ola de manifestaciones y enfrentamientos se desató luego de que el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, acusado de servir al presidente de Nicolás Maduro, buscara asumir las competencias del Parlamento, de amplia mayoría opositora.

Tras este hecho, los reclamos en las calles venezolanas se han intensificado. Maduro ha convocado a una Asamblea Constituyente, mientras la oposición reclama que se llame a elecciones anticipadas, para echarlo del poder.

La Constituyente de Maduro, acusa la oposición, “es una fraude”, y por lo tanto no presentará aspirantes para integrarla.

En medio de la tensión, hay voces que llaman a que exista una mediación internacional, para que exista una salida pacífica, pero hasta ahora no se ha concretado. El gobierno de Maduro anunció la salida de Venezuela de la OEA, mientras este organismo discute en Washington la situación del país sudamericano.

A continuación, Animal Político te presenta cinco claves para entender este conflicto y qué posibles salidas tiene, en la opinión de periodistas y una analista del país:

Dos bandos y una confrontación de varios años

El oficialismo y la oposición han estado en conflicto en las calles de Venezuela, con marchas y acusaciones mutuas, desde el gobierno de Hugo Chávez y ahora con Nicolás Maduro.

El gobierno de Chávez se extendió durante 14 años, de 1999 a 2013. Aunque en un inicio contó con bonanza petrolera, y ganó popularidad con las misiones para ayudar a los más pobres, en las postrimerías de su gobierno la oposición no solo reclamó la falta de democracia, sino que la economía comenzó a hundirse, con escasez, deuda, alto nivel de inflación y además alza en el crimen.

Tras la muerte de Chávez, con figuras como Hugo Enrique Capriles, la oposición buscó ganar por la vía electoral, pero el chavismo continuó en el poder, con Nicolás Maduro.

Su gobierno arrastró todos los problemas económicos y de inseguridad, en un país que hasta la fecha sigue crispado. Con un chavismo acusando que los problemas son a causa de la intervención estadounidense, y de la oposición que busca desestabilizar al país, con un golpe de Estado.

Mientras que, por otro lado, la oposición reclama la falta de libertades, excesos y otras fallas en el manejo de la nación de Maduro, como la detención de uno de sus dirigentes, Leopoldo López, preso en Venezuela desde 2014, y acusado por el régimen de terrorismo y asesinato, señalándolo como responsable de las manifestaciones violentas en el país.

La polarización, y una nueva ola de protestas, tomaron nuevo combustible con la intención de Maduro de que el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela se apoderara de las funciones del Parlamento, de amplia mayoría opositora, situación que fue revertida pero que aumentó la indignación opositora, a lo que se sumó la propuesta presidencial de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente.

En opinión de Colette Capriles, académica de la Universidad Simón Bolivar, la crisis de 2017 es distinta a las de años previos, porque ahora no solo la clase política está protestando.

“No es una crisis entre la oposición contra el gobierno, sino más bien de la sociedad contra el gobierno”, en la que “quienes están actuando no son solo los líderes de la oposición, la vanguardia opositora, los partidos, sino fundamentalmente la gente, de todos los sectores”, inconforme ante el proyecto “madurista”, dijo Capriles.

Crisis humanitaria

Venezuela atraviesa una crisis humanitaria. La organización Humans Rights Watch (HRW), dedicada a la defensa de derechos humanos, señala que hay una “gravísima escasez de medicamentos, insumos médicos básicos e incluso comida”.

La respuesta del gobierno venezolano, según HRW, “ha sido a todas luces insuficiente”, debido a que “las autoridades han negado que exista una crisis y no han implementado políticas eficaces para mitigarla, ni tampoco han llevado a cabo acciones efectivas para obtener la asistencia humanitaria internacional”.

La economía venezolana se ha visto afectada desde 2014, debido a la caída de los precios del petróleo, que representa el 96% de las divisas de la exportación de hidrocarburos del país.

Por ello, Venezuela se vio obligada a reducir drásticamente las importaciones, lo que generó una escasez de todo tipo de bienes. De acuerdo con estimaciones privadas, la economía retrocedió 11.3% en 2016.

Te puede interesar: El caos total: la situación de Venezuela deriva en protestas, saqueos e interminables filas.

Además del desabastecimiento, Venezuela se ha convertido en el país con la inflación más alta del mundo, proyectada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 1.660% para 2017, lo que ha agudizado las precarias condiciones de vida de los venezolanos.

A finales del año pasado, un reporte del Observatorio Venezolano de Violencia, citado por el diario El País, indicó que Venezuela registró 28,479 asesinatos en 2016, un índice de 91.8 homicidios por cada 100,000 habitantes.

60 muertos en 60 días

Las protestas de los últimos dos meses (que comenzaron el 1 de abril), han dejado un saldo de al menos 60 personas muertas y cientos de personas lesionadas.

De acuerdo con el balance de la Fiscalía de Venezuela, en estos dos meses de protesta han muerto tres policías, un exguardia nacional y 60 civiles.

“Hay algunos casos que son circunstanciales, pero la mayoría de las personas que han muerto, han sido asesinadas por estar en manifestaciones. Ya sean manifestaciones pacíficas, como ha ocurrido en Caracas, o manifestaciones en las noches donde hay violencia, o en situaciones, por ejemplo, como saqueos”, explicó a Animal Político la periodista venezolana Luz Mely Reyes.

La mayoría de las personas muertas, agregó Luz Mely, “son muchachos muy jóvenes, que nacieron durante el gobierno de Chávez, o estaban muy chiquitos cuando agarró el poder este sistema”.

La organización de derechos humanos Foro Penal denunció 2,660 detenciones desde el 1 de abril, en medio de las protestas, con 161 encarcelamientos ordenados por tribunales militares.

Repercusiones internacionales

Venezuela anunció el pasado 26 de abril su retiro de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Una mayoría de 19 países pertenecientes a la OEA aprobó elevar el debate a nivel de cancilleres, por lo que Venezuela anunció su salida de la Organización, acusándola de “posicionar el intervencionismo e injerencismo” en la nación sudamericana.

Lee: ¿Cómo sale un país de la OEA? Este es el inédito y largo camino que deberá recorrer Venezuela.

El 18 de mayo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se pronunció sobre la situación en Venezuela, catalogándola como una “crisis humanitaria” y anunció que su país trabajará con Colombia y otros países para resolverla.

Esta declaración no fue bien recibida por el presidente Maduro, quien respondió diciendo que Trump tiene las manos “metidas a fondo” en los eventos que calificó como “terroristas” en Venezuela.

Maduro acusó que su país enfrenta una “agresión de fuerzas violentas”, y que detrás de esta agresión estaba “la mano imperialista de Donald Trump”.

Desde hace más de 10 años, las fricciones entre Venezuela y Estados Unidos se han incrementado. El entonces presidente Hugo Chávez acusó en varias ocasiones al gobierno estadounidense de intentar intervenir, e incluso dar un golpe de Estado en este país.

¿Hay salidas para el conflicto?

Animal Político conversó con dos periodistas y una académica venezolanas, quienes coincidieron en que la salida ideal al conflicto sería conseguir que la oposición y el gobierno concilien y lleguen a acuerdos que permitan una transición pacífica en las próximas elecciones.

Para Luz Mely Reyes, “es importante tener la vista colocada en cómo otros países pueden ayudar a Venezuela para que la situación se estabilice”. Podrían intervenir con grupos de mediadores para “buscar opciones y que haya acuerdos entre el gobierno y la oposición”.

Te puede interesar: ¿Hacia dónde va Venezuela? 4 posibles escenarios que pueden derivar de la ola de protestas.

Aunque “hay varias circunstancias que podrían atentar contra los posibles acuerdos”. De acuerdo con la periodista, una gran cantidad de personas, de la base opositora venezolana, están indignados con el gobierno y dispuestos a continuar con las protestas violentas contra el gobierno.

“En un panorama así, la solución pacífica con acuerdos sería lo más deseable, pero es muy complicado”, porque el gobierno “tiene la mayor posibilidad de salir ganando, porque tiene la fuerza militar, tiene dinero, tiene la organización, aunque no tiene el apoyo popular”, dijo.

En la opinión de la periodista Maripili Hernández, los acuerdos sólo podrán construirse cuando la oposición deje de cerrarse a la idea de que Maduro tiene que dejar la presidencia, dado que constitucionalmente se estipula que su periodo termina en enero de 2019.

Al igual que Luz Mely, Maripili destacó que los manifestantes “violentos” han dominado la escena pública, pero que ésta, al ser minoritaria, será opacada ante la gran cantidad de venezolanos que buscan la paz.

Por su parte, Colette Capriles consideró que para hablar de las posibles salidas al conflicto tiene que tomarse como punto de partida la convocatoria para formar la Asamblea Nacional Constituyente, aprobada este miércoles 31 de mayo por la máxima corte venezolana.

“El gran problema”, de acuerdo con Capriles, “es que no se ve cómo semejante cosa puede ser reconocida por la sociedad y por el resto de las instituciones del Estado como legítima”, y aún si ésta se legitima, “¿eso le garantiza a Maduro estabilidad suficiente para llegar a diciembre de 2018?

Para la analista política, la mira tendrá que estar en los procesos de negociación entre actores nacionales e internacionales, que en muchas ocasiones no suceden en lo público y que avanzan de manera lenta. En todo caso, dice, debería buscarse la mediación del conflicto teniendo como objetivo principal que los acuerdos que se alcancen no perjudiquen a la sociedad de Venezuela.

 Con información de AFP y BBC Mundo.

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Por qué la pandemia de COVID-19 disminuyó nuestra capacidad de concentración (y 3 trucos para recuperarla)

Una de las consecuencias psicológicas de la pandemia es la dificultad para concentrarse en tareas como la lectura o el trabajo.
19 de diciembre, 2020
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Da la impresión que ya llevamos años en estos “tiempos inciertos”.

Hace meses nuestras rutinas fueron interrumpidas y nos hemos visto obligados a adaptarnos.

Y una consecuencia importante es el estado de fatiga mental. Se volvió más difícil concentrarse durante un período largo de tiempo y parece que estuviéramos en un estado colectivo de distracción casi constante.

“Sentí que tenía un bloqueo mental que me impedía concentrarme “, afirma la escritora y lectora asidua Sophie Vershbow.

Ella entró en ese estado de ánimo al principio de la pandemia y su tuit en el que admitía no poder concentrarse lo suficiente para leer un libro recibió más de 2.000 “me gusta”.

Pero no está sola. Haga una búsqueda rápida en internet y encontrará una avalancha de artículos recientes sobre personas que no pueden concentrarse, el predominio de la “niebla mental” y las diferentes formas de pérdida de concentración.

Por supuesto, gran parte de este sentimiento subjetivo de distracción mental se centra en los aspectos prácticos de la vida actual.

Para muchas personas, sobre todo para los padres y madres, el cambio repentino al trabajo desde casa significó una intensificación del conflicto entre su labor profesional y la vida doméstica.

Es complicado concentrarse en una hoja de cálculo mientras los hijos luchan por el control remoto del televisor.

Trabajo en casa

Alamy
El trabajo en casa cambió la vida a personas en todo el mundo.

Pero parece que hay más que eso. Incluso cuando se termina el trabajo del día y los niños están en la cama, no deja de ser difícil escapar con la ayuda de una novela.

La teoría

Existe una teoría psicológica, aplicada originalmente en el contexto del aprendizaje, que puede ayudar a explicar por qué vivir en la era de la covid-19 puede haber convertido nuestras mentes en una ensalada mixta.

Se llama teoría de la carga cognitiva y fue desarrollada por primera vez por el psicólogo educativo australiano John Sweller.

Nuestras mentes son como sistemas de procesamiento de información. Cuando estamos trabajando en un problema, especialmente uno desconocido, dependemos de nuestra “memoria de trabajo“, que es muy limitada tanto en su capacidad de almacenamiento como en el tiempo que retiene los datos.

Cuanto menos familiarizado uno está con una tarea, más dependerá de su memoria de trabajo para intentar hacer algún malabar con la información relevante y buscar una solución.

Por el contrario, cuando uno es experto, la mayor parte de lo que necesita saber se almacena en la memoria de largo plazo y puedes completar la tarea en piloto automático.

Nuevas tareas, nuevos niveles de estrés

La teoría de la carga cognitiva proporciona un marco útil para comprender las diferentes formas en que la pandemia puede estar causando estragos en la función mental.

Mujer corriendo

Alamy
El ejercicio es una buena manera de reducir el estrés.

Primero, le fuerza a adoptar nuevas rutinas y le despoja la capacidad de hacer cosas en automático.

Por ejemplo, en una reunión de trabajo de antes simplemente la persona aparecía y se unía a la discusión.

Ahora, si ese mismo individuo trabaja de forma remota, debe iniciar su software de videoconferencia, preocuparse por la conexión a internet, ajustar sus tiempos a los posibles retrasos, etc.

Lo mismo se aplica a los desafíos domésticos como hacer la compra online en lugar de en persona en el supermercado.

Estas adaptaciones forzosas obligan a salir del piloto automático y le exigen a nuestra limitada capacidad de memoria de trabajo.

Para esta teoría, la “carga cognitiva” intrínseca requerida en gran parte de lo que hacemos ha aumentado.

Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo obligados a pensar deliberada y conscientemente, más como novatos que como un expertos, y eso es agotador en sí mismo.

En segundo lugar, las investigaciones basadas en la teoría de la carga cognitiva sostienen que las emociones pueden interferir con el procesamiento de la información.

Imagen de cerebro

Getty Images
La pandemia provoca que nuestro cerebro se esfuerce más.

Cuando uno está ansioso, por ejemplo, se reduce la capacidad de la memoria de trabajo. Esto hace que sea más difícil resolver cualquier problema mental que requiera una resolución consciente.

Algo parecido a los nervios durante un examen que revuelven el cerebro y dificultan resolver operaciones matemáticas o redactar una oración coherente.

O cómo el estrés ante una prueba de manejo hace que sea mucho más difícil realizar las diferentes maniobras solicitadas.

En tercer lugar, esta teoría habla de la “carga cognitiva externa”. Se trata de la demanda sobre la capacidad de nuestra memoria de trabajo impuesta por distracciones que no son directamente relevantes para lo que se trata de hacer.

Estas alteraciones podrían ser solo tareas secundarias básicas que se ejecutan en segundo plano, como escuchar el boletín de noticias mientras se trabaja.

Lo que sucede ahora es que las interrupciones cotidianas causadas por la pandemia obligan a las personas a aprovechar su capacidad de memoria de trabajo con más frecuencia.

Cuando uno está más estresado y los niveles de ansiedad aumentan, o si se están haciendo malabares con múltiples tareas y compromisos, disminuye la capacidad de la memoria de trabajo.

Es lo peor de ambos mundos y otra razón por la que te puedes sentir agotado mentalmente.

Factor covid-19

Por lo general, en un momento de conflicto, podemos resolver el problema de forma rápida y la carga cognitiva se vuelve más manejable.

Mujer con barbijo

Getty Images
La pandemia nos impone desafíos nuevos todos los días.

Lo sorprendente de la vida en esta pandemia es que la situación no deja de cambiar.

Los gobiernos de todo el mundo están implementando constantemente restricciones diferentes y más complejas.

Reglas de viaje, instrucciones de autoaislamiento, listas de observación de síntomas, nuevas aplicaciones para teléfonos inteligentes, etc. No pasa un día sin que escuchemos sobre algún cambio.

Cualquier situación novedosa impone una carga cognitiva en nuestros cerebros, pero el hecho de que la covid-19 tuviera un impacto tan extendido en la sociedad nos obligó a absorber información nueva más rápido de lo que éramos capaces”, explica Samuli Laato, investigadora de la Universidad de Turku, quien estudia el papel de la carga cognitiva en el comportamiento de compra inusual de las personas durante la pandemia (compra por pánico) y en el intercambio generalizado de información errónea.

La experta explica que “en general, la incertidumbre siempre aumenta la carga cognitiva. Los factores estresantes como la amenaza para la salud, el miedo al desempleo y el miedo a las perturbaciones del mercado de consumo provocan eso”.

“Además, se introdujeron políticas de trabajo remoto a nivel mundial, lo que requirió que las personas se adaptaran a las nuevas tecnologías y una nueva forma de trabajar en conjunto “, añade Laato.

Planificación y autodisciplina

Afortunadamente, interpretar el efecto de agotamiento mental de la vida pandémica a través de la lente de la teoría de la carga cognitiva nos brinda algunas estrategias simples y efectivas.

En primer lugar, hay que intentar establecer nuevas rutinas y mantenerlas, de modo que no utilicemos constantemente la capacidad de la memoria de trabajo para tareas cotidianas.

Por ejemplo, recientemente invertí en un sistema de internet inalámbrico con repetidores que redujo la interferencia en las videollamadas y me tomé el tiempo para leer sobre las diferentes funciones de las distintas plataformas de conferencias virtuales.

Al comprender esta clase de elementos básicos necesarios durante la pandemia, ya no tendremos que desperdiciar capacidad mental en ellos.

Mujer duerme

Getty Images
Dormir bien es fundamental para mejorar nuestra salud mental.

En segundo lugar, debido a que estamos atravesando una era de mayor ansiedad e incertidumbre, es importante poner un esfuerzo adicional en el manejo del estrés, para que su memoria de trabajo no se vea constantemente sobrecargada por las preocupaciones.

Esto significa comer bien, hacer ejercicio y establecer una rutina regular a la hora de dormir, así como encontrar tiempo para actividades que relajen.

En la medida en que la situación lo permita, se pueden elaborar planes de contingencia para diferentes aspectos de su vida. Realizar preparativos realistas para escenarios temidos puede ser un gran alivio para la ansiedad.

Además, hay que darle al cerebro un descanso de las diarias actualizaciones de cifras de la pandemia.

Se puede considerar disponer días (o al menos tardes o noches enteras) para evitar cualquier charla o información referida a la covid-19.

Finalmente, es importante aliviar la tensión de la memoria de trabajo desconectando cualquier “carga cognitiva extraña”.

Esto significa esforzarse más en organizar el tiempo y ser disciplinado con las distracciones.

Tratar de reservar momentos del día dedicados a diferentes tareas, ya sean laborales o domésticas.

Por ejemplo, cuando se trabaja es mejor no tener encendido el televisor o la radio con las noticias de fondo.

Cuando se juega con los hijos, no tener el teléfono móvil al lado, o al menos no revisar correos electrónicos o Twitter.

Hay que permitir que la mente se concentre en una cosa a la vez y la recompensa será sentirse menos agotado mentalmente.

Parece que vamos a vivir en esta era pandémica por un tiempo todavía.

Si bien la ansiedad y la anomalía constantes cansan mentalmente, puede consolarnos el hecho de que no somos los únicos que se sienten así.

Nuestros cerebros tienen una capacidad de procesamiento limitada que se está extendiendo al límite en este momento, pero con una planificación cuidadosa y autodisciplina, hay formas de reducir la carga cognitiva y redescubrir cómo concentrarnos.

*Este artículo es una adaptación, puedes leer la versión original en inglés aquí.


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