Amenazas, insultos y violencia, la realidad de las mujeres embarazadas y con VIH en Veracruz
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Amenazas, insultos y violencia, la realidad de las mujeres embarazadas y con VIH en Veracruz

Veracruz es la cuarta entidad del país con más quejas por maltrato a pacientes con VIH. Dos mujeres relatan cómo fueron violentadas por los doctores que atendían sus embarazos.
Cuartoscuro Archivo
Por Brisa Gómez
19 de junio, 2017
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Xalapa, Veracruz.- Margarita y María tienen VIH. Ambas buscaron atención médica para vigilar sus embarazos y el nacimiento de sus bebés en el Sector Salud de Veracruz.

Su padecimiento las llevó a sufrir violencia obstétrica, maltrato psicológico, agresión verbal y discriminación por parte del personal médico, de enfermería y administrativo de dos de los más grandes hospitales de Veracruz, lo que derivó en la muerte de la hija de una de ellas.

Veracruz es la cuarta entidad del país con más quejas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) por maltrato, desabasto, discriminación y violación a derechos de pacientes con VIH del país, de acuerdo con Ricardo Hernández Forcada, director del programa de VIH de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Además es la segunda entidad que más menores reporta viviendo con VIH en el país, de acuerdo con las cifras de Censida. En 2016 se contabilizaron 380 personas de entre dos y 18 años en tratamiento antiretroviral en la entidad, a consecuencia de la transmisión vertical, es decir de madre a hijo.

Margarita tuvo sola a su bebé

Margarita – como la llamaremos para proteger su identidad – pasó 28 horas en una camilla, esperando que le practicaran una cesárea para el nacimiento de su primera hija. Por tener VIH, el nacimiento de la pequeña no debía ser por vía natural para evitar la transmisión vertical del virus a la bebé.

“Las enfermeras ni se querían asomar”, cuenta Margarita de 27 años. Aguantó lo más que pudo las contracciones, pidiendo a las enfermeras que la pasaran a quirófano, mientras ellas le decían “aguántate, de todas formas no hay quien te atienda”.

Cerca de las 11 de la noche del 16 de diciembre de 2016, Margarita dio a luz a su hija sola en la camilla. El argumento del personal médico para no atenderla era que “había otros casos más urgentes”, la realidad, cuenta la joven, es que por tener VIH ninguna enfermera o médico querían atenderla.

“La niña ni chilló, ni se movió”, recuerda Margarita. La bebé fue diagnosticada con insuficiencia respiratoria aguda, derivadas de la espera y la falta de atención; una semana después murió en el Hospital Regional de Poza Rica.

Tras el parto Margarita sufrió de una infección, pues no tuvo las curaciones y limpieza adecuadas, además de que no se le recetaron antibióticos ni analgésicos. Dos días antes del fallecimiento de su hija, ella tuvo que ser hospitalizada por fiebre e infección, aunque horas después tuvo que exigir su alta voluntaria para poder salir para el velorio y entierro de su bebé.

El caso de violencia obstétrica fue denunciado por la familia ante la Fiscalía General del Estado, la Contraloría General y la Comisión Estatal de Derechos Humanos, sin embargo, el secretario de Salud, Arturo Irán Suárez Villa, niega que existan casos de este tipo en los nosocomios a cargo de la dependencia que encabeza.

“Pensé en quitarme la vida”: María

María – nombre para ocultar su identidad – fue víctima de violencia verbal y psicológica de parte de su médico Alejandro Crisóstomo Rivera, mientras recibía atención en el Hospital de Alta Especialidad de Veracruz

La joven cuenta que en sus consultas mensuales el médico le decía que su bebé nacería deforme, sin brazos, sin piernas y con diversos padecimientos. Por padecer VIH, los acusaba a ella y a su pareja de irresponsables por continuar con el embarazo.

Ella le argumentaba que tomando sus medicamentos de manera estricta, su bebé podría nacer libre de la enfermedad, siempre y cuando se le practicara una cesárea y no le amamantara al nacer.

Sin embargo, Crisóstomo Rivera le decía que solo le decían eso para que no abortara. Esto provocó una severa depresión a María, que la llevó a intentar suicidarse.

María logró reponerse y tener un bebé sano. Decidió presentar una denuncia en contra del médico, quien tiene ya varias, de acuerdo con el Grupo Multisectorial VIH, sin embargo a la fecha, de acuerdo con Patricia Ponce, integrante de este, no se han tomado medidas concretas para sancionarlo o evitar que continúe afectando la vida y los tratamientos de otras embarazadas en estas condiciones.

Alejandro Crisóstomo Rivera es un reconocido gineco-obstetra en el Hospital de Alta Especialidad de Veracruz, y catedrático de la Universidad Veracruzana. La Secretaría de Salud no respondió sobre las acusaciones al médico.

Violencia obstétrica, una constante para mujeres con VIH

“A las mujeres que tienen VIH, los casos que hemos visto, las maltratan, las ofenden, las humillan, no las quieren tocar, no las quieren atender, esas es una conducta que desafortunadamente se da mucho en los servicios de salud”, señala María de la Cruz Jaimes, directora del colectivo feminista Cihuatlactolli.

Cruz recuerda el caso de un menor que nació libre de VIH, sin embargo la enfermera obligó a la madre (quien sí era portadora del virus) a darle leche materna lo que causó el contagio del niño.

Pero dice la gente no denuncia por miedo a que les quiten las ayudas de los programas sociales o los medicamentos antiretrovirales que necesitan.

“Hemos denunciado, pero a los medios, hemos hecho algunas cosas, denuncias jurídicas en Fiscalía, la gente no se atreve, es gente que tiene Seguro Popular y Programa de Prospera y la gente tiene miedo de que le quiten la atención, que les quiten el apoyo, la gente viene y denuncia, pero a la mera hora no”.

María de la Cruz Jaimes explica que ha acompañado a muchas mujeres con VIH, algunas de ellas embarazadas, a exigir atención médica a los hospitales de la región de Río Blanco, una ciudad en el centro de Veracruz, donde se concentra gran parte de pacientes de esta enfermedad, sin embargo la respuesta es poco cálida y la mayoría de las veces termina en maltrato y violencia obstétrica.

Leyes de protección, letra muerta en Veracruz

Veracruz fue la primera entidad en la que se tipificó la violencia obstétrica como un delito. Fue contemplada en la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en el capítulo primero, artículo séptimo.

Esta legislación quedó vigente desde el 28 de febrero del año 2008 y, a pesar de eso, hasta el momento en Veracruz no hay registro de la sanción de un caso de violencia obstétrica en la entidad contra pacientes con VIH.

También Veracruz es la primera y única entidad en todo el país en aprobar una Ley para Enfrentar la Epidemia del VIH-sida en la que se establecen incluso mecanismos de educación, prevención y atención a hombres y mujeres de todas las edades, sin embargo a nueve años de su entrada en vigor sigue sin cumplimiento.

Ambas normas son desatendidas en los centros de salud, tampoco se les ha dado la difusión suficiente.

De acuerdo con lo que dicen ambas legislaciones, Margarita fue víctima de violencia obstétrica, pues se le dio un tratamiento deshumanizador, además de que se omitió darle atención oportuna y eficaz.

También fue víctima del incumplimiento de las obligaciones que tienen la Secretaría de Salud y su personal médico y de enfermería, al no asegurarle los servicios de salud necesarios, que derivaron no solo en la discriminación a Margarita por tener VIH sino también en la muerte de su hija.

Robos, pruebas falsas y desabasto

En Veracruz la violencia contra personas con VIH-sida es una cuestión estructural. En los últimos años se ha registrado desabasto y robo de fármacos antiretrovirales así como la compra de un lote de 70 mil pruebas rápidas de VIH que resultaron ser defectuosas.

Este producto, denominado “kit de Detección de VIH & VIH test” fue fabricado por Hangzhou Clongene Biotech Co. Ltd, en China, pese a carecer de registro sanitario, según la Cofepris, fue comercializado en México por la empresa Comercio y Servicios Administrativos e Integrales del Golfo S.A. de C.V., que en internet aparece como una empresa dedicada a la venta de tecnología y no de insumos médicos.

Ponce Jiménez explica que estas pruebas originalmente fueron compradas para aplicarlas a mujeres embarazadas para detectar casos de VIH, y aplicar de manera oportuna los tratamientos antiretrovirales para evitar la transmisión vertical.

El Grupo Multisectorial aplicó las pruebas en pacientes con VIH para testarlas, fue entonces que salieron negativas y decidieron avisar a la Secretaría de Salud, cuyo titular entonces era Pablo Anaya. Las autoridades se comprometieron a que las pruebas se embodegarían y no serían utilizadas.

Salud compró otro lote de pruebas que al testarlas funcionaban de manera correcta y continuó su distribución.

Seis años después, la Comisión Federal de Prevención de Riesgos Sanitarios (Cofepris) inició una investigación en Veracruz, por el uso de pruebas inservibles que sí fueron distribuidas entre la población.

Del lote de 70 mil pruebas compradas en 2011 sólo se encontraron poco más de 46 mil, es decir 23 mil fueron distribuidas en las once jurisdicciones sanitarias, a pesar de que no cumplían con el requisito del registro sanitario.

El Grupo Multisectorial teme que estas 23 mil pruebas hayan sido utilizadas en mujeres embarazadas y arrojando resultados falsos, por lo que sus hijos e hijas o sus parejas habrían recibido la transmisión de VIH, explicó Patricia Ponce.

La Secretaría de Salud habló de la posible existencia de 12 mujeres con VIH que pudieron ser testadas con estos kits, sin embargo dijo que esta situación “no es grave”.

Sin embargo Ponce Jiménez explica que si se suma a las 12 mujeres los hijos que concibieron, sus parejas, más las parejas sexuales adicionales que hayan tenido tanto ellas como ellos, se puede hablar de que al menos 200 personas están en riesgo.

Los pacientes con VIH deben enfrentarse también al desabasto de la fórmula láctea que se le debe entregar a las mujeres que tienen hijos o hijas de hasta dos años de edad, para evitar que amamanten y con ello transmitan el virus.

Se ha reportado el desabasto de condones masculinos y femeninos, que son fundamentales para prevenir la transmisión del VIH o la reinfección entre pacientes, señala el Grupo Multisectorial VIH.

El grupo señala que la Secretaría de Salud ha presentado denuncias por el robo de más de 200 dosis de fármacos antiretrovirales, ocurridos entre 2015 y 2016, de las cuales no se tienen reportes respecto de los avances que han tenido en manos de la Fiscalía General del Estado.

Sin embargo estas dosis fueron sustraídas de las farmacias, y se teme que pudieran haber sido vendidas en el mercado negro, explicó Patricia Ponce, sin que se haya sancionado a alguien hasta el momento.

En México la Secretaría de Salud, a través del Censida, es quien distribuye los tratamientos antiretrovirales al sector salud en las entidades, para los pacientes registrados dentro de su sistema de información, estos fármacos son gratuitos, por lo que se entregan según las características de la enfermedad que presente cada persona.

Los titulares de la Fiscalía General del Estado o de la Secretaría de Salud, Jorge Winckler e Irán Suárez, respectivamente, se han negado a dar entrevistas sobre el tema.

Sobre las pruebas falsas, hasta el momento en la entidad no se han realizado acciones para iniciar la búsqueda intensiva de las personas a quienes se pudiera haber aplicado alguna de las pruebas y requiera de tratamiento.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos señaló que se inició una investigación de oficio por las pruebas defectuosas, pero tomaría hasta seis meses tener resultados.

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La COVID-19 quizás no se vaya nunca: ¿cómo aprendemos a convivir con ella?

Los científicos están convencidos de que el virus llegó para quedarse. Lo que eso significa para nuestra vida diaria aún está por verse. Hablamos con expertos sobre los distintos escenarios posibles para el futuro.
22 de julio, 2021
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La COVID-19 ha infectado a más de 185 millones de personas y ha causado cuatro millones de muertes en todo el mundo desde que fue clasificada como una pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hay grandes esperanzas de que la vacunación pueda llevar al mundo de regreso a algún tipo de normalidad, aliviando las restricciones que han moldeado nuestras vidas durante los últimos 16 meses.

Sin embargo, los científicos están cada vez más convencidos de que el coronavirus llegó para quedarse.

En enero, la revista científica Nature preguntó a más de 100 inmunólogos, virólogos y expertos en salud de todo el mundo si se podía erradicar el Sars-Cov-2.

Casi el 90% de los encuestados dijo “no”: hay evidencia, dijeron, y que es probable que el coronavirus se convierta en endémico y continúe circulando en el mundo.

Esto no es desconocido en la batalla de la humanidad contra las enfermedades, pero este virus presenta algunos desafíos específicos.

Entonces ¿cómo predice la ciencia que tendremos que vivir con la covid-19 en los próximos años?

¿Por qué no podemos deshacernos de la covid-19, en primer lugar?

Foto histórica de un niño con sarampión

Getty Images
El sarampión es un caso raro de una enfermedad viral que logró erradicarse, aunque en años recientes han ocurrido algunos brotes.

Erradicar las enfermedades infecciosas no es algo que ocurra todos los días. En absoluto.

De hecho, hasta la fecha, la OMS ha declarado solo dos enfermedades virales oficialmente erradicadas, la viruela y la peste bovina.

Y solo la viruela, una afección antigua que creó epidemias a lo largo de la historia de la humanidad y causó hasta 500 millones de muertes en el siglo XX hasta su erradicación en la década de 1980, es comparable a la covid-19 en términos de distribución geográfica y alcance.

Un conjunto único de circunstancias ayudó a erradicar la viruela, principalmente mediante el desarrollo de una vacuna que cortó la transmisión del virus.

Desafortunadamente, las vacunas contra la covid-19 desarrolladas hasta ahora no han logrado el mismo efecto.

“Las vacunas que tenemos hoy en día en algunos casos no previenen la infección. Simplemente modifican la infección y hacen que la enfermedad sea menos grave. Las personas vacunadas aún pueden transmitir el virus a otras”, dice David Heymann, profesor de epidemiología de enfermedades infecciosas en la Escuela de Salud y Medicina Tropical de Londres.

Paul Hunter, profesor de medicina de la Universidad de East Anglia (Reino Unido), va más allá. Él cree que las vacunas no evitarán que contraigamos la covid-19 en el futuro.

“La covid nunca desaparecerá”, anticipa. “Es inevitable que nos contagiemos repetidamente por el resto de nuestras vidas, ya sea que nos hayamos vacunado o no”.

Entonces ¿qué pasará con el nuevo coronavirus?

Ilustración de una molécula del virus Sars-CoV-2.

Getty Images
La covid-19 puede convertirse en una enfermedad endémica como la gripe.

El profesor Heymann es uno de los muchos expertos que creen que la covid-19 se convertirá en una enfermedad endémica, lo que significa que seguirá circulando en grupos de la población mundial durante los próximos años.

Esto no es algo nuevo: los virus de la gripe y los cuatro coronavirus que causan los resfriados comunes, por ejemplo, son endémicos.

La OMS calcula que entre 290.000 y 650.000 personas en todo el mundo mueren cada año por causas relacionadas con la gripe.

Pero estas enfermedades se han vuelto manejables, con un número de muertos que puede estimarse.

Los científicos, y los políticos, esperan que este sea el caso con la covid-19: en este escenario, el virus se mantiene, pero las personas desarrollan cierta inmunidad a través de la vacunación y las infecciones naturales.

Por lo tanto, hay menos casos graves de la enfermedad y las hospitalizaciones y muertes no son de la escala que hemos visto hasta ahora.

El problema aquí es que todavía no sabemos si este virus realmente se comportará de esa manera.

El profesor Heymann lo llama “muy inestable”.

“Cuando este virus se replica en células humanas, muta de vez en cuando. Y algunas de esas mutaciones son motivo de preocupación”.

Pero el experto también dice que la covid-19 puede convertirse en una preocupación menor de lo que es hoy por otros medios.

“Los virus también pueden disminuir en virulencia (gravedad), ya sea por mutación o porque la mayoría de la población está vacunada”.

¿Significa que tendremos que vacunarnos una y otra vez, como hacemos con la gripe?

Dosis de vacunas de covid-19

Getty Images
Todavía no está claro cuánto dura la inmunidad contra el covid-19 provista por las vacunas.

Un virus tiene una “misión”: propagarse a la mayor cantidad de personas posible, razón por la cual las mutaciones son comunes.

“Desde un punto de vista evolutivo, el virus necesita mutar para que pueda infectar más personas. Un virus exitoso es el que se propaga más fácilmente”, explica Trudy Lang, profesora de Salud Global en la Universidad de Oxford.

Los cambios en los virus de la influenza son tan comunes que una red de agencias de salud revisa la composición de las vacunas contra la influenza todos los años.

Hay otras enfermedades, como el tétanos, que requieren inyecciones de refuerzo a lo largo de nuestra vida.

Como sabemos, el coronavirus ha desarrollado al menos cuatro variantes principales, incluida la delta, altamente contagiosa, identificada por primera vez en India y actualmente detrás de los picos en casos en Europa, Asia y EE.UU.

Las estadísticas sugieren que la vacunación está funcionando bien contra la delta; por ejemplo, las últimas cifras del organismo de Salud Pública de Inglaterra muestran que el 82% de todas las infecciones con esta variante entre febrero y junio que terminaron en el hospital no eran personas vacunadas o solo habían recibido una dosis.

Sin embargo, el Sistema Nacional de Salud de Reino Unido (NHS) ha comenzado a planificar una tercera vacuna o “refuerzo” antes del invierno, que se administrará a más de 30 millones de personas.

En EE.UU., los Institutos Nacionales de Salud han comenzado un ensayo clínico con personas completamente vacunadas para estudiar si una vacuna de refuerzo aumentará los anticuerpos y prolongará la protección.

La realidad es que los científicos aún no saben cuánto tiempo durará la inmunidad de las vacunas de covid-19.

Esto se debe a que estas vacunas son bastante nuevas y los investigadores aún están analizando la respuesta inmune a los diferentes tipos de inyecciones disponibles.

“Nadie sabe todavía si necesitaremos más vacunas”, dice el profesor Heymann.

“Es un virus diferente al de la gripe y está mal incluso poner eso en la mente de las personas en la actualidad”.

¿Pueden los encierros convertirse en algo habitual?

Dos niños de Bangladesh durante un confinamiento en su país.

Getty Images
Muchos países se vieron forzados a ordenar confinamientos locales o nacionales durante la pandemia.

Varios países y regiones han tenido que volver a introducir restricciones de viaje y circulación a medida que aumentaban las tasas de infecciones y hospitalizaciones.

Si bien estas medidas ayudaron a frenar la propagación de la enfermedad y aliviaron la presión sobre los sistemas de salud, también causaron daños económicos, incluido el aumento del desempleo.

¿Podrían los encierros seguir siendo parte de un escenario endémico?

Eso dependerá del éxito de los programas de vacunación en la reducción de las admisiones hospitalarias en cada país, dicen los expertos.

En los últimos meses hemos visto intervenciones tanto localizadas como nacionales en todo el mundo: mientras que Australia tenía siete ciudades bloqueadas, Bangladesh optó por un conjunto de restricciones para todo el país.

“En la medida de lo posible, los bloqueos se convertirán en parte del conjunto de herramientas esenciales que los gobiernos utilizarán al abordar los brotes”, le dijo Nicholas Thomas, profesor asociado de seguridad sanitaria en la City University de Hong Kong a la agencia de noticias Bloomberg.

¿Aún tendré que usar mascarilla?

Una mujer y un niño paseando en Long Beach, California, mientras se ve una mascarilla en el piso.

Getty Images
Pocas medidas han sido más controversiales que el uso obligatorio de mascarillas en algunas partes del mundo.

Pocas medidas han sido más controvertidas durante la pandemia que el uso obligatorio de cubrirse la boca. Incluso se convirtió en parte de la provocación política en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2020.

Pero los científicos apoyan abrumadoramente su uso como una forma de contener la propagación de covid-19 incluso en áreas donde las tasas de vacunación son altas.

“Está claro que no podemos seguir teniendo bloqueos cada vez que hay un brote”, dice la científica del comportamiento Christina Gravert, de la Universidad de Copenhague.

“Pero parece razonable seguir recomendando que las personas que se sientan enfermas se mantengan alejadas del transporte público y trabajen desde casa, o al menos usen una mascarilla cuando estén cerca de otras personas”, agrega.

El uso de mascarillas está muy extendido en algunos países asiáticos, pero no en otras partes del mundo.

Las encuestas sobre las intenciones futuras no son nada alentadoras: en EE.UU. por ejemplo, el uso obligatorio de mascarillas al aire libre para quienes están completamente vacunados se eliminó en abril, y la proporción de personas vacunadas que informaron usar una en todo momento ha disminuido desde entonces de 74% a 63%, según el índice de coronavirus Axios-Ipsos.

La encuesta también encontró que el uso de mascarillas disminuyó entre las personas no vacunadas.

Mientras que algunos argumentan que los gobiernos deberían respaldar el uso de mascarillas en interiores como parte de sus campañas de salud pública, otros creen que dependerá del individuo, y algunas personas pueden optar por usar una como señal de cortesía común, particularmente en el transporte público o espacios abarrotados.

¿Qué pasa con los viajes internacionales?

Actualmente, los gobiernos se debaten entre las consecuencias económicas de las fronteras cerradas para viajes no esenciales y las necesidades de proteger a su población del virus.

Los diferentes países tienen reglas diferentes y expertos como el profesor Heymann critican lo que ven como un esfuerzo global mal coordinado.

“Con la distribución desigual de las vacunas, la OMS no recomendará un ‘pasaporte de vacunación’, pero espero que algunos países los utilicen”, dice.

“Ciertamente no es ético tener un certificado de vacunación si las personas no pueden viajar porque no pudieron conseguir la vacuna o tienen una razón para no vacunarse”.

No obstante, la Unión Europea ya ha desplegado su Certificado Covid Digital, que permite a los ciudadanos y residentes moverse dentro del bloque continental sin estar sujetos a restricciones si han sido vacunados, tienen una prueba negativa válida o se han recuperado recientemente de la enfermedad.

El pasaporte de la vacuna está reconocido por los 27 miembros de la UE, así como por Islandia, Noruega y Suiza.

Pero queda por ver cómo el resto del mundo manejará el movimiento de personas de otros países a través de sus fronteras.

Los viajes internacionales se han desplomado desde marzo de 2020 y la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), estimó que la pandemia costará hasta US$1,4 billones de dólares en ingresos por turismo perdidos durante 2021, y los países de bajos ingresos serán los más afectados.

¿Tendremos alguna vez una “democracia de las vacunas”, y eso influye?

Una mujer siendo vacunada en un área rural de Kenia.

Getty Images
Vacunar a los países más pobres no es solo una cuestión humanitaria, sino que también puede potencialmente limitar las probabilidades de que emerjan nuevas variantes del virus.

Hasta el 5 de julio, un poco más de 1.000 millones de personas han quedado completamente vacunadas contra la covid-19 en todo el mundo, menos del 15% de la población mundial.

“Nuestro mundo está fallando, como comunidad global estamos fallando”, dijo recientemente el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una conferencia.

Aparte del tema humanitario, la “democracia de las vacunas” también es importante para mantener a raya las variantes de covid-19.

En una carta abierta reciente, los jefes de la OMS, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC) advirtieron que la escasez de vacunas en los países más pobres crea las condiciones para la aparición de nuevas variantes.

“Cada vez más, se está desarrollando una pandemia de dos vías. La distribución desigual de vacunas no solo deja a millones de personas vulnerables al virus, sino que también permite que surjan variantes mortales y reboten en todo el mundo”, escribieron.

“Incluso los países con programas de vacunación avanzados se han visto obligados a volver a introducir medidas de salud pública más estrictas. No tiene por qué ser así”.

Durante la cumbre más reciente del G7, los líderes de las siete economías avanzadas más grandes del mundo (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) se comprometieron a enviar 1.000 millones de dosis de vacunas a los países pobres.

Esto está muy por debajo de las 11.000 millones de dosis que según las estimaciones de la OMS son necesarias para cubrir a la población más pobre del mundo. Y llegar a todos será clave para expandir la inmunidad si el virus estará en circulación en el futuro cercano.

“Existe una responsabilidad humanitaria y de salud pública para asegurarnos de que obtengamos una distribución equitativa de las vacunas en todo el mundo”, dice el profesor Heymann.

¿Los animales todavía presentan un riesgo?

Visón en una jaula.

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Un estudio en Dinamarca descubrió que los visones podían contagiar la covid-19 a los humanos.

La lucha contra el SARS-CoV-2 también depende de cómo se comporte el virus en los animales. Hasta la fecha, los científicos apoyan la idea de que este coronavirus se originó en los murciélagos y de que puede haber saltado a los humanos a través de un animal intermediario.

Los estudios han demostrado que puede infectar a gatos, conejos y hámsteres y es particularmente infeccioso en visones: científicos en Dinamarca encontraron evidencia de transmisión de visones a humanos.

Los expertos dicen que mientras haya animales en la naturaleza que puedan contraer el virus, existe el riesgo de que también puedan infectar a los humanos.

“Las enfermedades están ahí fuera. Dada la oportunidad, podrían saltar”, le dijo a la BBC Dawn Zimmerman, veterinaria de vida silvestre del Programa de Salud Global del Instituto Smithsonian de Biología de la Conservación.


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