Machismo en línea: la violencia real en el mundo virtual
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Yixin Cen

Machismo en línea: la violencia real en el mundo virtual

Todos los días en redes sociales como Twitter y Facebook aparecen historias de terror, mensajes agresivos, misóginos y con amenazas extremas hacia mujeres y personas queer. Internet se ha convertido en el nuevo espacio de violencia de género.
Yixin Cen
Por Celia Guerrero/ Pie de página
12 de junio, 2017
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Eréndira Derbez e Israel Espinosa publicaron, en abril de 2017, el artículo “Bocafloja: El privilegio del macho progre”, en el que analizaron la respuesta misógina del rapero Bocafloja a una colaboradora durante un acto público. La publicación desató una polémica en el círculo del hip hop latinoamericano sobre machismo, racismo y clasismo, pero también una serie de comentarios en redes sociales de quienes defendieron al rapero y atacaron a uno de los autores del artículo.

Lo curioso, dice Eréndira, fue que los mensajes de desprestigio, violentos, iban dirigidos solo a ella. “Fueron insultos en donde las ideas del texto fueron desestimadas por el hecho de que era mujer. Utilizaron el argumento de que yo no entendía nada del tema porque era una mujer blanca. Usaron el discurso del racismo para validar su machismo”, comenta.

Días después de la publicación, Eréndira se desconectó de redes sociales, cansada de bloquear a usuarios que diario le enviaban insultos y mensajes violentos.

“Yo nunca aparecí en ningún tipo de reclamo, a mí no me nombraron nunca, todo era hacia Eréndira. Y creo que se volvió más violento porque ella se identifica abiertamente como feminista. Se vuelve más violento cuando se trata de una mujer con postura política”, opina Israel, coautor del artículo.

*

Menstruadora fue el nombre que Luisa Velazquez dio a la cuenta en Twitter con la que, en 2011, utilizó internet para ampliar su activismo lesbofeminista. Pero desde que emitió sus primeros mensajes comenzó la ola de hostigamiento de ciber usuarios que se decían “agredidos” por sus publicaciones.

Las amenazas contra ella y sus compañeras del colectivo “Lesboterroristas” aumentaron en mayo de 2015, y obligaron a Luisa a cerrar sus cuentas de redes sociales.

“En los comentarios hablaban de violarme, matarme y colgarme, o primero matarme y luego violarme y luego colgarme, o violarme colgada y al final matarme”, cuenta  Luisa quien toleró mensajes de odio y amenazas mientras pensó que se trataban de comentarios de usuarios anónimos en internet.

Sin embargo, cuando conocidos suyos la amenazaron con publicar su domicilio si no paraba el activismo, decidió alejarse del espacio virtual para cuidarse física y emocionalmente.

Luisa y el colectivo “Lesboterroristas” señalaron el hostigamiento como un acto de lesbofobia y la organización de defensa de la libertad de expresión Artículo 19 calificó la huída de Luisa del ciberespacio como un “debilitamiento del libre debate y difusión de información de los derechos de las mujeres”.

“Lo normalizamos. Es una de esas violencias que toleramos y no deberíamos”, dice Luisa sobre las agresiones virtuales que la llevaron a abandonar internet.

Las amenazas virtuales llevaron a Luisa a cerrar las cuentas de Menstruadora, abandonando su activismo en redes sociales. Foto: Redes sociales

Los efectos

Hay una mujer en el piso, acostada sobre un trozo de papel, y otras tres mujeres pintan con plumones su silueta. “En el estómago, yo siempre siento todo en el estómago”, comienza diciendo una de ellas y dibuja una espiral a la altura del vientre del cuerpo delineado sobre el papel. “A mí me dan calambres en los pies”, añade otra y pinta un rayo en una de las extremidades del dibujo. “¿No les sudan las manos?”, pregunta alguien más. “Sí, a veces. Y el dolor de cabeza y de espalda, bueno, ese es permanente”.

Es una de las actividades del encuentro “Construyamos una Internet Feminista”, en el que activistas de diferentes estados de México, que han enfrentado agresiones virtuales, realizan el ejercicio de plasmar en un dibujo los impactos de esa violencia sobre sus cuerpos.

Una de las organizadoras explica por qué es necesario el feminismo en el espacio virtual.  “Pensamos que la violencia en Internet no es violencia. ‘Como es virtual no es real’, nos dicen. Pero todas sabemos que no es así, todas sabemos cuáles son sus efectos”.

En 2006 la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) inició la campaña “¡Dominemos la Tecnología!” para visibilizar la relación entre el uso de las tecnologías de información y comunicación (TIC) y la violencia contra las mujeres.

“Dentro de los círculos feministas, cuando comenzamos a investigar sobre violencia en línea, nos dijeron: no es importante, son unas excesivas, no tiene nada que ver con la violencia real, no entienden que están matando mujeres, de verdad cállense, las feministas tenemos trabajo más importante que hacer”, cuenta Erika Smith, miembro de la APC en México.

“Y nosotras dijimos: es todo parte de la misma estructura, conforme vamos apropiándonos más de internet, e internet va ganando más espacio en nuestras vidas, esto va a crecer y ser más y más relevante, tenemos que prestar atención”.

En 2012, la APC comenzó a documentar en un mapa en línea hechos de violencia contra mujeres relacionados con la tecnología. Su objetivo era demostrar que este se trata de un problema sistemático y serio.

Lo primero que descubrieron fue que —al contrario de lo que se planteaba en algunos espacios— no se trata de un “problema de primer mundo”. Los abusos se cometen contra mujeres de cualquier nivel socioeconómico, en Serbia, Colombia, República Democrática del Congo, Pakistán, Kenia, Filipinas y México.

Otros hallazgos fueron: las mujeres de 18 a 30 años son las más vulneradas en espacios digitales, y en el 41 por ciento de los casos el abuso es cometido por una persona conocida. “La violencia en Internet refleja totalmente la violencia que conocemos. Es parte de una estructura y, por supuesto, es ejercida por gente cercana a nosotras”, explica Smith.

Según el diagnóstico de la APC, Facebook y los teléfonos celulares son las plataformas más denunciadas.

La mitad de los casos documentados fueron denunciados ante alguna autoridad, sin embargo, seis de cada 10 denuncias no fueron registradas formalmente porque consideraron que no existió violencia o delito.

“Las mujeres van y buscan sus medios tradicionales de justicia y les están fallando de manera tremenda. Lo interesante es por qué”, opina Smith. Luego menciona algunas de las respuestas de las autoridades: “No es violencia real. Regresa cuando te violen. Regresa cuando de verdad te hagan algo. ¿Cómo puedes tomarlo en serio? Es una amenaza en Twitter o ¿Qué es Twitter? No entiendo”.

Quizás la evidencia más contundente que arrojó el trabajo de la APC fue que, de un universo de más de mil denuncias entre 2012 y 2014, el 11 por ciento de los casos de violencia virtual escalaron a violencia física.

“A nivel estadística a lo mejor no es tan alto, pero en América Latina esa violencia física es feminicidio”, alerta Smith.

El daño emocional que la violencia en línea ocasiona a las mujeres es el más notorio y el que tiene efectos inmediatos en la vida cotidiana. Lo que la APC determinó con el análisis fue que “las sobrevivientes sufren de depresión, miedo y ansiedad, casi en todos los casos”, impidiendo la participación amplia de las mujeres dentro y fuera del espacio virtual…

Para leer el texto completo, entra a http://www.piedepagina.mx

Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx

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Sequía en México: 4 imágenes satelitales que muestran los graves efectos de la escasez de lluvias

Casi la totalidad del territorio mexicano sufre distintos grados de sequía. ¿Qué consecuencias tiene este fenómeno? ¿Y cómo se ve desde el espacio?
19 de mayo, 2021
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Aunque sea un fenómeno recurrente en México, la escasez de agua en medio de la pandemia ha causado daños en gran parte del país.

“Vemos una sequía que se ha venido extendiendo y profundizando. Cada quincena, desde julio de 2020, ha ido aumentando el porcentaje de área afectada. En muchas regiones ha pasado de sequía severa a sequía extrema o excepcional”, dice a BBC Mundo Jorge Zavala Hidalgo, coordinador del Servicio Meteorológico Nacional de México (SMN).Actualmente, cerca del 87,5% del territorio mexicano sufre sequía de distintas intensidades.

Mapa de los niveles de sequía en México

AFP

Al 30 de abril, más de la mitad del país se encontraba en estado de sequía severa, lo que significa que “hay pérdidas en cultivos o pastos, el riesgo de incendios es alto, la escasez de agua es común y se deben imponer restricciones en el uso del agua”, según el servicio de monitoreo de la sequía de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

¿Cuáles son las causas?

Su localización y la complejidad de su clima hacen que México tenga períodos prolongados de falta de lluvia todos los años, pero suelen ocurrir en regiones aisladas, durante menos tiempo y con menos intensidad.

Esa complejidad climática en gran medida está determinada por lo que pasa en el Atlántico Norte — la variación de temperaturas junto a sus patrones oceánicos y atmosféricos — y también por lo que pasa en el océano Pacífico, principalmente por los fenómenos de El Niño y de La Niña.

“El año pasado tuvimos una Niña muy severa y un Atlántico con temperaturas relativamente altas. Eso favorece la precipitación en la región sur y no la favorece en la región norte”, dice Jorge Hidalgo. Es decir, el año pasado hubo lluvias pero concentradas en una pequeña parte del país.

Residente de Xochimilco, en Ciudad de México, rellena botellones de agua el 20 de abril del 2021

Reuters
La disminución de agua en las presas que abastecen Ciudad de México ha provocado una crisis de aprovisionamiento en la capital.

¿Y los efectos?

1. Reducción de agua en las presas

En Ciudad de México la crisis de abastecimiento de agua hizo que la alcaldesa Claudia Sheinbaum afirmara que la actual sequía es la más intensa que ha vivido la capital en los últimos 30 años.

Eso se debe principalmente a la disminución del suministro de agua proveniente del sistema de presas de la cuenca del río Cutzamala en Estado de México y Michoacán, dos de las regiones más afectadas por la sequía.

Una de ellas, la presa Valle de Bravo, es la que se ve en estas imágenes.

Según la Conagua, el caudal del Cutzamala se encuentra cerca de un 30% por debajo de la media histórica de entre 1996 y 2020. Eso hace que menos agua llegue a la capital mexicana, proveniente de una de sus principales fuentes de abastecimiento.

En Jalisco, la presa Elías González Chávez, una de las principales del estado, almacena solamente cerca del 14% de su capacidad.

En las imágenes se ve la diferencia en la cantidad de agua que tenía en el mismo período del año pasado.

La población de ciudades cercanas, según la prensa local, tuvo a que bombear agua de lagos y ríos cercanos para garantizar el abastecimiento.

2. Ríos secos y perjuicios a la agricultura

El lago Cuitzeo, en Michoacán, se veía casi seco en marzo del 2021 en comparación con el mismo período de 2020.Según la Conagua, la región es una de las que sufre sequía severa y extrema.

“También se nota que el lago está cerca de una zona agrícola. Una situación que vemos mucho en México es que cada vez se extrae más agua de ríos, lagos o lagunas para riego. Estos no solo se ven afectados por la sequía sino también por la creciente extracción”, dice Jorge Zavala Hidalgo.

En estados como Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Querétaro o Sonora la producción agrícola sufre pérdidas provocadas por la falta de lluvias y la disminución de agua en las presas, según asociaciones de agricultores.

3. Incendios forestales

La falta de lluvias y las altas temperaturas en el norte del país también provocaron el aumento de incendios forestales en esta región.

“Hay una relación importante entre los incendios forestales y la sequía. Si hay menos lluvia, los campos y los bosques están más secos de lo que estarían en esta época del año. Entonces hay más material combustible y el fuego se puede dispersar más fácilmente”, explica Jorge Hidalgo.

Un ejemplo es el área protegida del Parque Nacional Montaña La Malinche, en Puebla.

Imagen satelital del incendio en el Parque Nacional La Montaña Malinche, en el 3 de abril del 2021

Planet Labs
Incendios forestales, como este que ocurrió el 3 de abril en Puebla, fueron más frecuentes en los estados más afectados por la sequía al principio de este año.

La correlación entre la sequía y los incendios también se ve en la localización de los focos de fuego, que ha cambiado de un año a otro.

“En 2020 tuvimos poca lluvia en la península de Yucatán y ahí tuvimos muchos incendios. En el 2021 los incendios se han venido concentrando en estados con sequía, como Michoacán, el estado de México o Guerrero, por ejemplo”, dice el coordinador del SMN.

¿Y cuándo acabará la sequía?

Aunque el principio del mes de mayo trajo lluvias en el norte mexicano, Jorge Zavala Hidalgo cree que aún es pronto para hablar del fin de la sequía.

“Las sequías se van desarrollando durante varios meses y también van decayendo a lo largo de varios meses. Solo se acabarían en pocos días si ocurriera un ciclón tropical, por ejemplo. Pero una lluvia de uno o dos días muchas veces es poco. Sí, está lloviendo, pero eso no va hacer que cambie rápidamente la situación”, afirma.


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