¿Se está acabando el agua potable en el mundo?
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Foto: Getty Images

¿Se está acabando el agua potable en el mundo?

El 97,5% es agua de mar no apta para el consumo humano, y se prevé que la demanda mundial de agua potable se incrementará en un 55% entre 2000 y 2050.
Foto: Getty Images
Por BBC Mundo
8 de julio, 2017
Comparte

La próxima vez que abras una lata de refresco, piensa de dónde vino el agua que contiene. Una lata india de Coca-Cola incluye agua de lluvia tratada, mientras que la de Maldivas puede haber sido agua de mar.

La razón por la que el líquido debe venir de fuentes tan diferentes es simple: hay una crisis global de agua potable.

Dado que el 70% de la superficie de la Tierra está cubierta de agua, y ese volumen permanece constante (1.386.000.000 kilómetros cúbicos), ¿cómo es posible que haya escasez de agua.

Presiones y demandas

Bueno, el 97,5% es agua de mar no apta para el consumo humano y tanto las poblaciones como las temperaturas están aumentando continuamente.

Se prevé que la demanda mundial de agua se incrementará en un 55% entre 2000 y 2050.

Gran parte está impulsada por la agricultura, que representa el 70% del consumo mundial de agua dulce. Y la producción de alimentos tendrá que crecer un 69% para 2035 si queremos satisfacer las necesidades de la población.

También se estima que la extracción de H2O con fines energéticos, utilizada para centrales de refrigeración, va a aumentar en más del 20%.

Un pantanal secoGETTY IMAGES
De las principales reservas acuíferas del mundo, 21 de 37 están disminuyendo.

A la vez, según un estudio dirigido por la NASA, muchas de las fuentes de líquido potable del mundo están siendo drenadas más rápido de lo que se están reponiendo.

De las principales reservas acuíferas del mundo (yacimientos subterráneos llenos de grava y arena), 21 de 37 están disminuyendo, desde India y China hasta Estados Unidos y Francia. La Cuenca del Ganges se está agotando en un estimado de 6,31 centímetros cada año, debido a la población y las demandas de riego.

Jay Famiglietti, científico experto en agua de la NASA, advierte que “la capa freática está cayendo por todo el mundo”.

“No hay un suministro infinito de agua”, dice.

México y California

La Ciudad de México, construida sobre antiguos lechos lacustres, ahora se hunde en algunas áreas a una velocidad de 22,85 centímetros al año.

Como la ciudad aprovecha del acuífero subterráneo, el efecto es como beber un batido de leche a través de un sorbete.

Dos niños recogen agua en un pozoGETTY IMAGES
Las fuentes de agua dulce son especialmente importantes después de un desastre natural, como ocurrió en Bangladesh después del ciclón Sidr en 2008.

La capital mexicana importa el 40% del líquido y Ramón Aguirre Díaz, director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, ha culpado de la situación a “lluvias más intensas y pesadas, lo que significa más inundaciones, pero también sequías más largas”.

Algo similar ocurre en California.

De 2011 a 2016, el estado sufrió su peor sequía en 1.200 años. Sus principales recursos acuíferos disminuyeron a un ritmo combinado de 19 billones de litros por año, y aproximadamente 1.900 pozos se secaron.

Luego, en los primeros tres meses de 2017, cayeron precipitaciones un 228% por encima del nivel normal debido al cambio climático, señalan los científicos.

Sin embargo, incluso cuando una sequía termina tan espectacularmente como la de California, los acuíferos subterráneos no se vuelven a llenar repentinamente.

Según Famiglietti, en California se necesitarían cuatro años de lluvia por encima del promedio para que eso suceda. E incluso entonces, “California seguirá perdiendo agua; el estado simplemente no tiene suficiente agua para hacer todas las cosas que quiere hacer”.

Las consecuencias

¿Pero qué más podría significar todo esto, más allá del hecho de que nuestro suministro de agua potable podría estar muy limitado?

Algunas hipótesis sugieren que la mayor escasez de agua en todo el mundo dará lugar a guerras.

Un grifo de agua que sólo deja salir una gotaGETTY IMAGES
Todas las soluciones que conocemos para el problema del agua tienen desventajas en términos de costo y eficiencia.

La actual guerra civil siria ha sido citada como ejemplo reciente de ello por muchos, entre ellos Peter Engelke, investigador del Consejo Atlántico, con sede en Washington.

“Entre 2007 y 2010, Siria experimentó una de las peores sequías de su historia. Su efecto fue diezmar a las comunidades rurales y expulsar a cientos de miles de personas de las tierras y ciudades de Siria, donde fueron marginadas”, señala.

Anders Berntell, director ejecutivo de 2030 Water Resources Group, un organismo multisectorial de recursos hídricos, también sugiere un vínculo con Boko Haram y Al Shabab, ya que los jóvenes “se dan cuenta de que, como resultado de la falta de recursos naturales, las tierras degradadas y la falta de agua no hay oportunidades de subsistencia”.

“No hay futuro para ellos. Se convierten en blanco fácil”, agrega Berntell. Son más fáciles de radicalizar.

Todo esto podría predecir un futuro sombrío. Pero algunas naciones han creado soluciones. Y es impresionante lo que el resto del mundo puede aprender.

Lecciones globales

Por ejemplo, Australia sobrevivió a su “sequía del milenio”, de 1997 a 2009, mediante la aplicación rápida de medidas que redujeron a la mitad el uso comercial y residencial del agua.

Grandes masas de hielo en el marGETTY IMAGES
Las capas de hielo de la Tierra y los glaciares conservan 68% del agua dulce en el planeta, pero los científicos creen que el cambio climático inducido por el ser humano es responsable de su rápido derretimiento.

“Australia es el modelo de referencia”, dice Richard Damania, economista encargado de Práctica Global de Agua del Banco Mundial; la clave era ponerle un precio al agua y convertirla en un producto comercializable.

Otro modelo es Israel, que considera la disponibilidad de agua como una cuestión de seguridad nacional.

Mediante el reciclaje de aguas residuales, incluyendo las domésticas, la instalación de tratamiento de aguas residuales de Shafdan cerca de Tel Aviv suministra aproximadamente 140 millones de metros cúbicos de agua al año para uso agrícola, cubriendo unas 20.234 hectáreas de tierras de regadío.

Más del 40% de las necesidades agrícolas de agua de Israel son ahora abastecidas con aguas residuales.

El lodo residual también se envía a una planta de digestión anaeróbica, que utiliza el metano como combustible para producir energía renovable.

Los sistemas de tratamiento de agua de Israel recuperan el 86% del líquido que cae por el desagüe; el país que le sigue, España, recicla sólo el 19%.

Israel es también líder mundial en la desalinización, o sea, en convertir el agua de mar en potable. Más de la mitad del agua potable de Israel proviene ahora de la desalinización.

Posibles soluciones

¿Puede el mundo simplemente desalinizar como salida a la crisis de agua dulce? Es improbable, dice Damania.

“En promedio es de cinco a siete veces más caro. El gasto energético es enorme, y tienes que hacer algo con la sal”, dice.

Una tubería gigante deja caer agua en un pozo en una planta de tratamientoGETTY IMAGES
Las plantas de tratamiento, como ésta en Bolivia, dependen de la lluvia y del agua de los glaciares. Y estas dos fuentes están amenazadas por el cambio climático.

Y pone como ejemplo lo que ha sucedido en dos zonas que dependen mucho de la desalinización como Kuwait y Dubái.

“Si observas imágenes aéreas alrededor de las costas, verás los estragos causados a los ecosistemas marinos. Dado los costos, tanto económicos como ecológicos, es sólo una solución de boutique en lugares muy ricos”.

Una respuesta más simple y más barata es recoger agua de lluvia.

Leer también: Beatriz benefició la siembra en Guerrero, dice Protección Civil Estatal

El tanque de recogida de residuos pluviales más grande de Melbourne puede almacenar cuatro millones de litros de líquido parcialmente tratado.

Autoridades de Kerala, Bermuda y las Islas Vírgenes de Estados Unidos requieren que todos los edificios nuevos incorporen la recolección de lluvia, mientras que Singapur satisface hasta el 30% de sus necesidades de líquido potable de este modo.

Incluso en Manchester, Inglaterra, donde llueve en promedio 12 días al mes, se están haciendo esfuerzos para recolectar la lluvia.

Debido a las presiones de costos, las empresas podrían ser un factor aún mayor que los gobiernos para lograr eficiencia del líquido.

En Coca-Cola, Greg Koch, director de Administrador Global del Agua, está de acuerdo en que hay “intereses creados”.

“Acabamos de abrir una planta de US$100 millones en Camboya, una planta de US$60 millones en Bangladesh. Queremos que estén allí durante décadas y sirvan a un mercado contiguo, así que tenemos que actuar”, señala.

Esto ha incluido la instalación de las últimas técnicas de riego por goteo en granjas que comparten los mismos acuíferos que Coca-Cola, independientemente de si son proveedores directos o no de la compañía.

Cualquiera que sea el modelo efectivo de conservación de líquido potable que obtengamos, necesitamos encontrar uno. Y más temprano que tarde.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

COVID-19: Qué nivel de vacunación se necesita para volver a "la vida normal"

Todavía no está claro qué normalidad viviremos al conseguir una inmunidad colectiva. Dependerá de cuánto dure la protección de las vacunas y de si cortan la transmisión además de evitar que enfermemos.
27 de noviembre, 2020
Comparte

Los anuncios sobre las vacunas contra el coronavirus invitan al optimismo, pero acabar con la pandemia y regresar a la normalidad sigue estando lejos.

Viajar sin restricciones, no usar mascarillas y asistir a eventos masivos son algunas actividades que tardarán en volver.

No basta con que se aprueben las vacunas y los países arranquen sus campañas de vacunación.

Para hablar de “nueva normalidad”, según expertos, hará falta vacunar a una gran mayoría.

Y esto podría tomar varios meses o incluso años.

Tampoco está claro qué normalidad viviremos al conseguir una inmunidad colectiva. Dependerá de cuánto dure la protección de las vacunas y de si cortan la transmisión además de evitar que enfermemos.

Cuatro desarrolladores han mostrado hasta ahora sus credenciales: Pfizer/BioNTech (EE.UU.-Alemania), Instituto Gamaleya (Rusia), Moderna (EE.UU.) y la Universidad de Oxford/AstraZeneca (Reino Unido).

Las cuatro vacunas demostraron ser efectivas en la Fase III de ensayos clínicos, pero son resultados preliminares pendientes de aprobación.

Cómo se comparan las vacunas en la Fase III de los ensayos clínicos

BBC

Teniendo en cuenta esto y los sacrificios para distribuir dosis en masa, ¿Cuánta gente hará falta vacunar para recuperar la vida antes del coronavirus?

Inmunidad global

“Cómo y cuándo volveremos a la normalidad está en la mente de todos“, reconoce Andrew Bradley, profesor de medicina molecular de la Clínica Mayo en Estados Unidos.

Pero es muy seguro que para lograrlo haya que vacunar a cerca del 75% de la población“, explica Bradley a BBC Mundo.

Son datos similares a los que maneja la Asociación de Vacunología en España (AEV), país que el 24 de noviembre aprobó su plan de vacunación contra la covid-19.

Este arrancará en enero de 2021 y las vacunas serán gratuitas y se administrarán primero a los grupos con mayor riesgo de mortalidad y exposición a la enfermedad.

Vacunación contra la gripe en California.

Getty Images
La OMS estima que hará falta inmunizar a un 60-70% de la población para frenar el avance del virus.

“Con un 60-70% de vacunación se empieza a controlar al microorganismo y cortar la transmisión”, dice a BBC Mundo Amós García Rojas, presidente de la AEV.

Los números también coinciden con los porcentajes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima necesarios para alcanzar la inmunidad de rebaño, es decir, una inmunidad colectiva mínima pero necesaria para frenar la enfermedad.

“Dada la alta transmisibilidad del SARS CoV-2, creemos que será necesario inmunizar entre el 60 y 70% de la población. Eso se consigue vacunando de forma segura”, dijo en conferencia la doctora Soumya Swaminathan, científica jefa en la OMS.

Con estas cifras, en países como México habría que vacunar a 88 millones de personas, en Colombia a 35 millones y en Perú a 22 millones, por ejemplo.

México, que anunciará pronto su plan definitivo de vacunación, tiene preacuerdos cerrados con AstraZeneca y Pfizer para adquirir sus vacunas cuando se aprueben.

Colombia, por otra parte, aseguró tener 20 millones de dosis cerradas el 24 de noviembre.

Y el Ministerio de sanidad peruano se comprometió a pagar más de US$100 millones para adquirir 9,9 millones del compuesto de Pfizer.

Sin embargo, opina Bradley, es vital que los niveles de vacunación se consigan a nivel global.

“Será necesario alcanzar la inmunidad de rebaño a una escala global para reducir la incidencia de la enfermedad o erradicarla. Teniendo en cuenta que somos más de siete billones, esto podría tomar años”, estima el especialista.

“Estamos en una pandemia y no se trata de solo controlar la enfermedad en Reino Unido, Francia o España. También hay que combatirla en África y América Latina“, coincide García Rojas.

Puesto de vacunación en Ciudad de México.

Getty Images
Los expertos opinan que para hablar de nueva normalidad, debe alcanzar altos porcentajes de vacunación a nivel global y no solo en algunos países.

“Los países ricos deben ayudar a los de menos recursos. Esto es un problema global, de solidaridad”, añade.

Actualmente, varios gobiernos, organizaciones sanitarias, fabricantes, científicos y filántropos contribuyen en el proyecto Covax, diseñado para proveer un reparto equitativo y fluido de vacunas y tratamientos en todo el mundo, al margen de los recursos de cada país.

Algunos países, explica García Rojas, puede que ya tengan más inmunizados por vía natural y hayan superado la enfermedad.

Sin embargo, opina que la vacuna debe administrarse a todos “independientemente de si se hayan infectado o hayan sido asintomáticos o no”.

Interrogantes

Aunque existe cierto consenso sobre vacunar a un 70% de la población para recuperar cierta normalidad, otras organizaciones demandan cautela y apuntan a varias interrogantes por despejar.

“Todavía no se conocen al 100% la enfermedad y su inmunidad. Es pronto para decir qué porcentaje se necesita vacunar para disminuir la transmisión“, comenta a BBC Mundo el doctor Rodrigo Romero, secretario general de la Asociación Mexicana de Vacunología.

“También dependerá de la efectividad de la vacuna y cuánto dure la protección en las personas”, añade.

A las dudas sobre la protección e inmunidad de las vacunas, se suman los retos logísticos, de distribución y almacenamiento.

Las vacunas de Moderna y Pfizer/BioNtech, por ejemplo, deben conservarse a temperaturas ultrafrías usando tecnologías especiales.

Persona sostiene una cartel donde se lee "No vaccine" (No a la vacuna) durante una protesta en Estados Unidos.

Getty Images
“Estamos viendo un considerable número de personas que no están seguras sobre si vacunarse o no. Cada campaña de vacunación tendrá que acompañarse de una estrategia de comunicación clara. Todo esto suma más tiempo”

Los expertos opinan que esto será un desafío, especialmente en países con menos recursos o en vías de desarrollo.

“El ritmo de cómo van llegando las vacunas a cada país irá marcando posibles horizontes temporales sobre cuándo volver a la normalidad”, dice García Rojas.

“También estamos viendo un considerable número de personas que no están seguras sobre si vacunarse o no. Cada campaña de vacunación tendrá que acompañarse de una estrategia de comunicación clara. Todo esto suma más tiempo”, agrega.

¿Nueva o vieja normalidad?

Aún consiguiendo inmunizar a suficiente población, los expertos dudan sobre cómo será la vuelta a la normalidad e incluso si volveremos a tener una vida como la de antes de la pandemia.

Bradley, de la Clínica Mayo, cree “improbable” volver pronto a la misma vida. Argumenta que “muchos negocios cambiarán y los empleados continuarán su trabajo remoto”.

Hombre con mascarilla dentro de un vagón del metro de Moscú.

Getty Images
García Rojas espera que el uso de mascarillas continúe tras la pandemia. No siempre, pero como muestra de solidaridad cuando estemos resfriados, por ejemplo.

“Los restaurantes y bares funcionarán con capacidad reducida y los viajes seguirán limitados”, añade.

García Rojas, por otra parte, dice que hablar de ‘nueva normalidad’ le provoca “sarpullidos”.

“Yo quisiera la normalidad de siempre. Pero hablar de esto en medio de una pandemia es peligroso para la ciudadanía. Puede hacer creer que estamos listos para volver a la rutina de antes”, opina.

“Honestamente, espero que después del coronavirus mantengamos muchas costumbres que adquirimos para protegernos. Espero que el lavado de manos frecuente se quede. También las mascarillas; no siempre, pero sí para solidarizarnos y usarla en la calle cuando estamos resfriados”, concluye García Rojas.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=3KQvURTJmgA

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.