El Paso, un documental que retrata la violencia contra periodistas y su exilio en EU
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Foto: Everardo González

El Paso, un documental que retrata la violencia contra periodistas y su exilio en EU

El director Everardo González retoma las historias de dos periodistas mexicanos que tras ser amenazados por el crimen organizado deben huir junto con sus familias a EU y buscar allá una manera de sobrevivir.
Foto: Everardo González
Por Montserrat Sánchez
8 de julio, 2017
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Para seguir con vida, dos periodistas tuvieron que huir de sus hogares en el norte de México. Su crimen: hacer su trabajo, una labor incómoda para el narcotráfico.

Las historias de Alejandro Hernández de Televisa, y Ricardo Chávez de Radio Cañón, son relatadas en el documental El Paso, de Everardo González, (La canción del pulque y El cielo abierto).

 

El Paso

Una historia sobre las familias de quienes por un tiempo fueron nuestros testigos, nuestros ojos y nuestra voz, pero al verse amenazados, tuvieron que abandonar México.

Tras ser amenazados en México y no contar con las garantías de protección que las autoridades deberían proporcionarles, ambos deciden huir junto con sus familias a Estados Unidos.

“La falta de voluntades y apatías por parte de las autoridades, es lo que tiene vulnerables a los comunicadores”, dice Everardo González sobre la realidad que viven a diario los reporteros mexicanos, en un país en el que cada 26.7 horas se registra un ataque contra la prensa.

Alejandro Hernández huyó a EU luego de ser secuestrado, junto con otros tres reporteros, por integrantes del Cártel de Sinaloa, tras cubrir una manifestación afuera del Centro de Reinserción Social (Cereso) número dos de Gómez Palacio, Durango.

Los criminales exigieron a cambio de su liberación que las empresas donde trabajaban los reporteros publicaran unos videos contra “Los Zetas” y las autoridades que presuntamente los protegían. Al siguiente día, los videos fueron transmitidos por Multimedios, pero ellos no fueron liberados de inmediato sino hasta días después.

Hernández recibió asilo de manera oficial de parte de las autoridades migratorias de Estados Unidos en El Paso, Texas.

Al otro protagonista del documental, Ricardo Chávez Aldana, reportero en Radio Cañón de Ciudad Juárez, le mataron a dos sobrinos, tras haber denunciado los abusos del narco y de las autoridades.

Debido a su labor, su familia fue amenazada de muerte y tuvo que huir a EU, donde recogía platos y se encargaba de la limpieza de un restaurante para mantener a su familia.

Chávez Aldana ingresó a Estados Unidos el 9 de diciembre de 2009 y fue hasta este año que el gobierno estadounidense le otorgó la residencia.

Para Everardo González el asilo político se ha vuelto un salvavidas para los comunicadores.

“Lo relevante que tiene el documental es la contribución que tuvo para que se liberara la causa de asilo político de la familia Chávez, quien hace menos de un mes logró finalmente la residencia de Estados Unidos. Para mí esa es la satisfacción más grande, el haber ayudado de alguna manera a que una familia obtuviera el asilo político”, explica.

Alejandro y Ricardo son parte de las 14 mil personas que huyeron de México por la violencia en 2014 y solicitaron asilo en EU, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para Refugiados. La cifra es 39% mayor a la que se tuvo en 2013.

“Es terrible. El Paso es una película que comencé en 2012, y pues hoy en 2017 se vuelve relevante porque la coyuntura no ha cambiado en todos estos años; se refleja la voluntad nula para proteger a los comunicadores por parte de las autoridades”, relata el director.

Artículo 19, organización en defensa de los derechos de periodistas, documentó que entre el año 2000 y 2017 en Chihuahua se registraron 13 homicidios de periodistas, en Oaxaca, 12; en Michoacán, 4; en Durango, 3; en Tabasco, 2, y en Baja California, 1.

La impunidad es la otra cara de las agresiones. Según los datos del Comité para la Protección de periodistas (CPJ por sus siglas en inglés), cuatro de cada cinco casos de periodistas que fueron asesinados mientras realizaban alguna cobertura, entre el 2000 y 2017, prevalecieron impunes.

El Paso se presenta en la Cineteca Nacional.

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Qué tanto contamina el bitcoin, la moneda que consume más electricidad que Finlandia, Suiza o Argentina

La minería del bitcoin utiliza gigantescas cantidades de energía para mantener funcionando servidores que trabajan día y noche en busca de la divisa digital. Pero.... ¿proviene toda esa energía de combustibles fósiles?
22 de febrero, 2021
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Bitcoins

Getty Images
En las últimas semanas el precio del bitcoin ha llegado a máximos históricos.

Si el bitcoin fuera un país, consumiría más electricidad al año que Finlandia, Suiza o Argentina, según un análisis del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge (CCAF, por sus siglas en inglés).

Eso ocurre porque el proceso de “minar” la criptomoneda -utilizando gigantescos servidores que no cesan de trabajar- consume mucha energía.

Según los investigadores, la minería de bitcoins utiliza cerca de 121,36 teravatios-hora (TWh) de electricidad al año, un récord que provoca un fuerte impacto en el medioambiente y supera a una larga lista de países.

El tema volvió al debate luego que Elon Musk, a través de su empresa de autos eléctricos Tesla, reportó la compra de US$1.500 millones en bitcoin, disparando el precio de la divisa y encendiendo críticas por la contaminación que genera.

Esta última subida del precio del bitcoin -que ha seguido una meteórica tendencia alcista en los últimos meses- le ha dado nuevos incentivos a los mineros de la divisa para hacer funcionar más y más ordenadores con el objetivo de generar más criptomonedas.

A medida que sube el precio del bitcoin, sube el consumo de electricidad, dice Michel Rauchs, investigador del CCAF, donde crearon una herramienta en línea que permite hacer este tipo de cálculos.

“Realmente es por su diseño que el bitcoin consume tanta electricidad”, le explica Rauchs a la BBC. “Esto no es algo que cambiará en el futuro, a menos que el precio de bitcoin baje significativamente”.

Los investigadores trabajan con el Índice de Consumo Eléctrico del Bitcoin de Cambridge (CBECI, por sus siglas en inglés), el cual provee estimaciones en tiempo real sobre cuánta electricidad consume la generación de la divisa.

El bitcoin usa más energía que Argentina. Si el bitcoin fuera un país, estaría entre los 30 países que más utilizan energía en el mundo. Uso nacional de energía en teravatios-hora (TWh).

Este índice funciona con base en un modelo que asume que las máquinas utilizadas para minar en el mundo funcionan con distintos niveles de eficiencia.

Siguiendo la relación entre un precio promedio de electricidad por kilovatio hora (US$0.05) y la demanda de energía de la red bitcoin, la herramienta estima cuánta electricidad se consume en un momento dado.

“El bitcoin es anti eficiente”, dice David Gerard, autor del libro “Attack of the 50 Foot Blockchain”.

“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”.

¿Por qué el bitcoin consume tanta electricidad?

Las máquinas dedicadas a “minar” o extraer bitcoins, son ordenadores especializados que se conectan a la red de criptomonedas.

Su trabajo es verificar las transacciones realizadas por las personas que envían o reciben la divisa, en un proceso que implica resolver complejos acertijos matemáticos.

Granja de minado en Islandia.

Getty Images
Los lugares donde se ha ce la minería del bitcoin consumen gigantescas cantidades de electricidad.

Como recompensa, los mineros ocasionalmente reciben pequeñas cantidades de bitcoin en lo que a menudo se compara con una lotería.

Para aumentar las ganancias, los mineros conectan una gran cantidad de computadores, con el objetivo de aumentar sus posibilidades de conseguir bitcoin.

Y como los computadores trabajan casi día y noche para completar los rompecabezas, el consumo eléctrico es muy alto.

El consumo eléctrico vs la huella de carbono

Existe una gran diferencia entre el consumo de energía y la huella de carbono, argumenta Nic Carter, socio fundador de la firma de capital de riesgo Castle Island Ventures, especilizada en el sector de blockchains (cadenas de bloques).

“Si miramos solamente el consumo de energía no estamos contando toda la historia”, le dice a BBC Mundo.

hOMBRE MINANDO BITCOINS

Getty Images
En las provincias chinas de Sichuan y Yunnan los mineros del bitcoin utilizan energía hidroeléctrica excedente.

Aunque es cierto que la mayor parte de la electricidad se produce a partir de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas -que son altamente contaminantes- también se utilizan energías renovables (como la hidroeléctrica o la eólica) o energía nuclear.

Entonces, si bien importa el nivel de consumo de electricidad, también hay que tomar en cuenta cómo se genera aquella electricidad, apunta Carter.

Por ejemplo, señala, hay mineros en China que aprovechan la energía hidroeléctrica excedente en las represas. Si no la usaran, esa energía simplemente se perdería.

Eso explica por qué la minería del bitcoin se ha expandido tanto en las provincias de Sichuan y Yunnan.

Otro caso ocurre cuando algunos mineros capturan el metano descargado o quemado (que es un subproducto de la extracción de petróleo) y lo utilizan para generar la electricidad que requieren sus computadoras.

sÍMBOLO DE BITCOIN EN VITRINA

Getty Images
“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”, dice David Gerard.

Muchos activistas consideran que esos ejemplos son casos puntuales que no le quitan la responsabilidad ambiental a la industria del bitcoin.

De todos modos, Carter advierte que la minería del bitcoin se acabará en unos años, puesto que el sistema fue diseñado de tal manera que los acertijos matemáticos que resuelven las computadoras llegarán a su fin.

“Este proceso está completado en un 88%, apunta, lo que en la práctica significa que cada vez se hace más difícil seguir minando.

Sin embargo, en la medida que el precio siga disparándose, es probable que el consumo energético también aumente.


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