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Especial

Dos empresas ligadas a presunto lavado de dinero de Duarte se fondearon con dinero para escuelas

Diseños Tevet y Trajan Constructores son solo dos de una red de aproximadamente 16 empresas fantasma vinculadas al exgobernador Javier Duarte que fueron fondeadas con recursos públicos, de acuerdo con la Procuraduría General de la República.
Especial
Por Arturo Angel
21 de julio, 2017
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Casi ocho millones de pesos que debieron invertirse en la compra de mobiliario y equipo para escuelas de educación básica en Veracruz se destinaron a dos de las empresas que la Procuraduría General de la República (PGR) identifica como responsables de lavar recursos púbicos por órdenes del exgobernador Javier Duarte.

La salida de esos recursos fue autorizada por el hoy diputado local de Veracruz, Vicente Benítez González,  quien se desempeñó como oficial mayor de la Secretaría de Educación estatal, por lo que desde el año pasado, el legislador es investigado por la PGR por desvío de recursos, pero hasta ahora no se ha procedido penalmente en su contra.

En la audiencia inicial contra Javier Duarte, por los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada, la PGR informó al Juez que existe un grupo de aproximadamente 16 empresas fantasma fondeadas con recursos públicos, utilizadas como el primer eslabón de una presunta red delictiva para desviar recursos públicos.

Entre esas empresas, según los datos de la carpeta de investigación revelados en la audiencia, se encuentran las compañías Diseños Tevet S.R.L de C.V y Trajan Construcciones S.R.L de C.V.

“Se trata de empresas conocidas coloquialmente como empresas fachada, es decir, de papel, que solo sirven para emitir facturas que amparen operaciones inexistentes”, explicaron los fiscales de la PGR ante el juez federal.

La procuraduría no expuso mayores detalles, pero documentos obtenidos vía transparencia por Animal Político revelan que Benítez autorizó pagos por casi 9 millones de pesos a las empresas Diseños Tevet y Trajan Construcciones, en diciembre de 2014, cuando se desempeñaba como Oficial Mayor de la Secretaría de Educación.

Para justificar la salida de ese dinero se concedieron dos contratos que tenían como finalidad equipar planteles escolares. En ninguno de esos contratos se realizó una licitación pública.

El primer contrato, firmado el 5 de diciembre de 2014, fue concedido a la empresa Trajan Construcciones por un monto de 2 millones 499 mil pesos.  El concepto de dicho contrato, numero ADQ-LS-038-2014, fue la adquisición de mobiliario escolar para distintos planteles.

Cinco días más tarde, el 11 de diciembre de 2014, Benítez concedió un contrato a Diseños Tevet, este por un monto de 4 millones 999 mil 600 pesos. El referido contrato, número CS-LS-042-2014, fue por “Servicios de Impresión de Diversos Materiales”.

Cuando este medio solicitó al gobierno de Veracruz  copia de los beneficiarios de los productos adquiridos, la respuesta es que fueron “distintos centros educativos” sin proporcionar detalle alguno.

En un recorrido hecho por una veintena de escuelas en Veracruz, tanto primarias como secundarias, los directores señalaron que nunca recibieron equipos, pues hasta el último año del administración e Duarte operaban con múltiples carencias.

Son empresas fantasma y están en la CDMX

Animal Político publicó el pasado 15 de mayo que Diseños Tevet y Trajan Construcciones son empresas cuyos domicilios fiscales están en la Ciudad de México, pero en realidad no operan en ninguno de esos sitios.

Cabe señalar que de acuerdo con la carpeta de investigación entregada por la PGR ante el juez de control el lunes pasado, la red de lavado de dinero que presuntamente encabeza Javier Duarte opera en Veracruz, Campeche y la Ciudad de México.

El domicilio fiscal de Diseños Tevet es Gabriel Mancera 1543, en la colonia Del Valle, mientras que la dirección de Trajan es Paseo de la Luz 324, interior 4, en la colonia Paseos de Taxqueña.

Auditores del Servicio de Administración Tributaria (SAT) verificaron ambos domicilios y confirmaron que las empresas no operan en dicho sitio.

Animal Político también acudió a ambas direcciones. En el caso de Diseños Tevet se trata de una propiedad de color blanco donde no opera esta ni ninguna otra compañía. Una joven de nombre Elizabeth reconoció que a este sitio llegan los documentos de Tevet, pues se trata de su domicilio fiscal, pero dijo desconocer donde funciona realmente la empresa.

La dirección de Trajan Construcciones corresponde a una propiedad de dos niveles en una zona residencial. No se aprecia la presencia de constructora alguna, ni de materiales, vehículos, bodegas o algo similar. Se tocó varias veces el timbre pero nadie atendió a la puerta. Vecinos del lugar dijeron que ellos no conocen de ninguna compañía en esa zona.

Este medio obtuvo las actas de constitutivas de las dos empresas tras tramitarlas en el Registro Público de la Ciudad de México. Ambas fueron creadas en el sexenio de Javier Duarte.

Trajan Construcciones fue constituida el 6 de julio de 2011 y, de acuerdo con su objeto social, se dedica a 16 cosas distintas, que van desde la construcción hasta dar servicios de mercadotecnia, consultoría y hasta conceder préstamos. Diseños Tevet fue creada el 16 de enero de 2013 y su objeto social está relacionado específicamente con servicios de publicidad e impresión.

A partir de la publicación en Animal Político del reportaje Las Empresas Fantasma de Veracruz, el SAT ordenó auditorías de verificación a una red de supuestos proveedores de la administración de Javier Duarte.

Entre esas empresas se verificó a estas dos empresas y el SAT concluyó que son compañías falsas que simularon operaciones para emitir facturas. De hecho sus registros fiscales ya se encuentran cancelados.

Investigación sin resultados

Desde 2016, Vicente Benítez es investigado por la PGR, pero hasta ahora no se ha procedido en su contra. No se le incluyó en la acusación que presentó el Ministerio Público en octubre y tampoco se ha solicitado algún procedimiento de desafuero en contra suya.

De acuerdo con autoridades con pleno conocimiento del caso, las averiguaciones contra Benítez iniciaron en la Fiscalía de Justicia de Veracruz, pero la PGR atrajo todos los expedientes al considerar que estaba involucrado en delitos federales. A partir de ahí no ha habido ninguna resolución.

Vicente Benítez ocupó a lo largo de la administración de Javier Duarte varios cargos, y en todos ellos, hay indicios de posibles hechos de corrupción.

Primero lo hizo como tesorero de la Secretaría de Finanzas donde renunció en enero de 2012, luego de que funcionarios a su cargo fueron detenidos en el Aeropuerto de Toluca con 25 millones de pesos en efectivo escondidos en dos maletas. El hecho ocurrió en el contexto del proceso electoral de ese año, aunque el gobierno de Javier Duarte insistió en que el dinero era para pagar festivales.

Benítez estuvo un año fuera de la función pública y regresó como subsecretario de Desarrollo Social, donde, entre otras cosas, anunció un programa de tiendas comunitarias que nunca existió, pero que sirvió para asignar contratos a compañías fantasma.

Animal Político publicó que Benítez fue un personaje central en la red de empresas fantasma que permitió la desaparición de 645 millones de pesos, solo entre 2012 y 2013.

Además, la PGR indaga a Vicente Benítez por su relación con varias propiedades tanto en Estados Unidos como en Costa Rica que se presumen están relacionadas también con operaciones de desvío de recursos públicos.

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Los trucos de los aeropuertos para mantener tranquilos a los pasajeros (y hacernos comprar más)

Desde el color de los suelos hasta la organización de las colas antes de los controles de seguridad, pasando por la distribución de las tiendas: todos los detalles de la organización de un aeropuerto están cuidados. Te contamos las claves de ese diseño para que los pasajeros se sientan lo más calmados posible y aumenten su gasto.
1 de julio, 2019
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aeropuerto

AFP Contributor
El aeropuerto de Singapur es considerado uno de los mejores del mundo.

En 1995, el antropólogo francés Marc Auge describió al aeropuerto como un “no lugar”.

Alrededor del mundo, los “no lugares” carecen de identidad, son estructuras uniformes que se mantienen iguales, no importa en qué parte del mundo se encuentren (por ejemplo, un Starbucks o los McDonalds).

Por definición, los aeropuertos son máquinas arquitectónicas, diseñadas con el propósito específico de mover de manera eficiente a las personas de un lugar a otro.

Y como en Starbucks y McDonalds, cada aspecto de la estructura y la disposición del edificio está estratégicamente diseñado. Porque aunque una terminal aérea sea un “no lugar”, es un espacio profundamente único a nivel psicológico.

Una vez entras en él, resignas tu anonimato, al presentar el pasaporte o el documento de identificación y aceptar las requisas de seguridad.

Hasta cierto punto, se podría argumentar que entregas tu libre albedrío mientras te van acorralando en un ambiente poco familiar en un trayecto que te lleva hacia la puerta de embarque.

Tranquilizar a los pasajeros durante su paso por el aeropuerto es importante, pero también es fundamental que sigan las reglas y respeten la autoridad.

Para lograr ambos objetivos, los diseñadores de estos espacios usan algunas señales sutiles.

Y otras… no tanto.

Pistas de orientación

Una de las principales señales son las llamadas “de orientación” (wayfinding, en inglés): sugerencias visuales que llevan a los pasajeros a las puertas de embarque de manera rápida y eficiente sin que se den cuenta de que están siendo arreados como un rebaño.

Señales

Getty Images
La mayoría de las señales de orientación tienen la misión de ser sugerencias visuales que llevan a los pasajeros a las puertas de embarque de manera rápida y eficiente sin que se den cuenta de que están siendo arreados como un rebaño.

“El aeropuerto perfecto será aquel en el que uno se guíe de forma natural por el entorno”, le explicó a la BBC Alejandro Puebla, ingeniero civil experto en la planeación aeroportuaria de la firma Jacobs.

Por ejemplo, los colores y las formas de las señales informativas a menudo difieren de una terminal a otra, los patrones de los dibujos en las alfombras son distintos y las enormes obras de arte que suelen exhibirse también sirven como marcadores de orientación.

Si alguna vez vas caminando por un aeropuerto y tienes la sensación repentina de que vas en la vía incorrecta, es posible que estés respondiendo, de manera inconsciente, a esas señales de orientación.

Pero hay algo más estresante que ir a una terminal equivocada dentro del aeropuerto: pasar por el proceso de seguridad.

Y con el paso del tiempo se ha vuelto más estricto. Antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el aeropuerto era, desde el punto de vista psicológico, un lugar muy distinto al que es hoy.

Antes, los procedimientos de seguridad existían, pero en el área de control se respiraba un aire más relajado, con una mezcla de pasajeros apurados y familiares que venían hasta las puertas a despedir a sus seres queridos.

Actualmente, el aeropuerto luce más como una fortaleza, que en la mayoría de las áreas solo alberga viajeros verificados que se han sometido voluntariamente a un exhaustivo escrutinio de seguridad: enormes máquinas de rayos X, revisión de posibles residuos de explosivos en las maletas, varias instancias de revisión de documentos.

Avión

Getty Images
Los pasos de seguridad sirven más para tranquilizar a los pasajeros que para prevenir un ataque.

Esto ha transformado a los pasajeros que ahora son, de acuerdo a la autora Rachel Hall, “trabajadores de seguridad civil adeptos a volverse sumisos a la vigilancia integral”.

Hall escribió el libro “El viajero transparente: comportamiento y cultura de la seguridad aeroportuaria”.

Mientras que en el pasado los pasajeros eran simples clientes, ahora se espera que actúen como funcionarios civiles que expanden el trabajo de los policías de la seguridad más allá de los puntos de control.

Esto se logra a través de varios (no tan sutiles) “impulsos”.

Los avisos en los aeropuertos de EE.UU. le recuerdan a los pasajeros, de manera constante, que ellos son “la última línea de defensa contra los terroristas”. “Si ves algo, di algo”, rezan los carteles.

“Parecería que cuando vuelas también sirves a tu país. Y con la idea de alcanzar el honor de servir a tu país, debes manifestar una voluntad transparente”, explicó Hall.

Puesta en escena

Pero el aspecto más desalentador de la seguridad aeroportuaria es que resulta muy ineficiente.

En 2017, en Estados Unidos, inspectores de la Oficina de Seguridad Nacional fueron capaces de pasar réplicas de armas, explosivos y cuchillos sin ser detectados el 70% de las veces que lo intentaron en puntos de control de aeropuertos de todo el país.

Pero esa cifra representa una mejora: el mismo proceso en 2015 había arrojado una cifra mayor, de 95%.

Control de seguridad

Getty Images
La estrategia es sentir al pasajero seguro, aunque eso signifique un extremo control de seguridad.

En todo caso, los resultados dan prueba de que incluso las medidas de seguridad aeroportuaria más duras rara vez marcan una diferencia.

“El terrorismo es infrecuente, más infrecuente de lo que la gente piensa. Y las mejores maneras de defenderse son la investigación, la labor de inteligencia y la respuesta de emergencia”, le dijo a la BBC el experto en seguridad Bruce Schneier, autor del ensayo “Más allá del teatro de la seguridad”.

Desafortunadamente, esas medidas en contra de un posible ataque son invisibles y hacen poco para que los pasajeros se sientan más seguros.

En parte, es por eso que se arma el teatro de la seguridad aeroportuaria.

Cuando se registra un ataque o intento de ataque, la seguridad aeroportuaria se dedica a reafirmar la confianza de los pasajeros mediante, entre otras cosas, nuevos tipos de revisión: por ejemplo, la consigna de quitarse el calzado en los controles después de un intento de “zapato-bomba” en 2001, o la confiscación de líquidos después del intento con explosivos líquidos en 2006.

Esas medidas sirven para tranquilizar, pero realmente no hacen mucho para ayudar a predecir cómo los potenciales atacantes reinventarán sus técnicas.

Entonces, aunque parezca sorprendente, los escaneos faciales, las búsquedas aleatorias y la proliferación de uniformados fuertemente armados están allí para que la gente siga utilizando el aeropuerto, no para asustarla.

La clave comercial

Y lo que aparece después de los puntos de control es la razón por la que los diseñadores de aeropuertos desean que te sientas seguro: las compras.

compras

Getty Images
Después del estrés vienen las compras.

Poco después de recoger tus pertenencias de los escáneres y máquinas de rayos X, ingresas en lo que los diseñadores llaman “la zona de recomposición”.

Este es un lugar con bancas y quizá un puesto de café, donde la gente puede sentarse y buscar reparo y, como indica el nombre técnico, “recomponerse” después del paso por seguridad.

Mientras uno se amarra los zapatos o pone los productos de aseo de nuevo en su lugar, aparecen los avisos de tiendas y restaurantes.

Esta señal visual le dice a tu cerebro que es “tiempo de comprar”.

Para la firma de consultoría en diseño aeroportuario InterVISTAS, éste es el momento en que el pasajero se transforma de “viajero estresado” en “valioso cliente”.

Pero es solo el primer signo de una serie de señales que el pasajero va a encontrarse en su camino hacia la puerta de embarque.

La primera zona de compras siempre está inmediatamente después del paso de seguridad y antes del sector de las puertas de embarque, lo que obliga a los pasajeros a pasar a través de ella antes de abordar.

Otro asunto: muchos pasillos dentro del aeropuerto están desviados hacia la derecha porque la mayoría de la población es diestra y por lo general tiende a mirar más en esa dirección.

Tiendas en el aeropuerto.

Getty Images
Los pasajeros tienen mucho tiempo de espera y ningún otro lugar a donde ir mientras esperan su vuelo. Son potenciales clientes de las tiendas.

Y por eso hay más tiendas en el lado derecho en estos pasillos, para que los viajeros de manera inconsciente vean las vitrinas y los productos mientras van camino a su puerta.

Este énfasis en el diseño de la sección comercial se hace por la simple razón de que los viajeros son los clientes perfectos.

Muchos tienen que hacer tiempo y no tienen literalmente otro lugar adonde ir. Si pueden comprarse un boleto de avión se presume que tienen ingresos disponibles y, además, después de pasar por el estrés de los puntos de control y de seguridad están en modo de “autorrecompensa”.

Ese “modo autorrecompensa” dura por lo menos una hora y es conocido en el mundo de los diseñadores de aeropuertos como “la hora dorada”.

Y los aeropuertos quieren hacer todo para capitalizarla.

Por ejemplo, indicó Puebla, algunos aeropuertos como Gatwick y Heathrow, en Londres, solo te muestran la puerta de embarque unos 25 minutos antes del horario del vuelo para maximizar el tiempo de compras.

Y para que los pasajeros estén en “modo de compra”, es fundamental que el diseño del espacio incite a la calma.

Y una manera de lograrlo es darle a los pasajeros -ahora clientes- la sensación de que están en control de la situación.

“Cuando estamos en el aeropuerto y sentimos que tenemos un cierto control sobre el entorno físico que nos rodea, nuestro bienestar mental mejora”, le dijo a la BBC Sally Augustin, psicóloga y editora de la revista Research Design Connections.

información.

Getty Images
Las pantallas con la información de los vuelos están diseñadas para ofrecer tranquilidad a los pasajeros con información adecuada.

“Un control razonable del entorno significa que tenemos un par de opciones para sentarnos en distintos espacios, como uno con vista al sol o en el exterior”, dijo.

Otro ejemplo de ello son las pantallas con información de los vuelos, que siempre están en lugares muy visibles del aeropuerto.

Pero cualquier sensación de control que podamos tener en un aeropuerto contrasta con la realidad de que somos una audiencia cautiva.

Y hay una tendencia que tal vez muestre esto de manera acabada: hay aeropuertos que se han vuelto tan exitosos en su misión de convertir a los pasajeros en clientes que se han convertido en destinos en sí mismos.

Algunos aeropuertos en Singapur y Corea del Sur ahora cuentan con salas de cine. El de Denver, Estados Unidos, tiene una pista de patinaje sobre hielo y el de Estocolmo, una capilla de bodas en pleno funcionamiento.

El futuro del aeropuerto es, en la jerga del diseño especializado, la “aerotrópolis”, una nueva forma urbana orientada a los viajes globales que cuenta con espacios de vivienda temporal para una fuerza laboral cada vez más nómada y tiene todas las comodidades de una ciudad.

La aerotrópolis crea algo de la nada, tal vez transformando el aeropuerto de “no lugar” en un espacio con identidad propia.

Lea la nota en inglés.


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https://www.youtube.com/watch?v=tuYURBKMZzc&t=143s

https://www.youtube.com/watch?v=VhMGk9zH0Zo

https://www.youtube.com/watch?v=QWwnV83nGzY

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