Promueven estereotipos y son opacos: Las fallas en los Centros de Justicia para Mujeres
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Promueven estereotipos y son opacos: Las fallas en los Centros de Justicia para Mujeres

La organización Equis Justicia para las Mujeres reveló una serie de irregularidades en el funcionamiento de los 31 centros encargados de brindar apoyo y atención a mujeres que han sufrido violencia.
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Por Erendira Aquino
13 de julio, 2017
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Nombramientos de titulares sin criterios claros, promoción de estereotipos, distribución desigual de recursos y falta de transparencia. Esas son algunas de las irregularidades en el funcionamiento de los 31 Centros de Justicia para las Mujeres (CEJUM), de acuerdo con un informe de la organización Equis Justicia para las Mujeres.

Los CEJUM son las instancias oficiales conformadas para brindar alojamiento, talleres y atención psicológica, jurídica y médica a mujeres que han sufrido violencia.

De acuerdo con el informe de Equis Justicia para las Mujeres, la organización ha encontrado documentos en los que se muestra que, desde sus conformaciones,  estos centros de justicia promueven estereotipos de género, como el  señalar “a las mujeres como la base de la familia sólida y de la unidad familiar”.

“Lo anterior muestra una falta de perspectiva de género, al promover estereotipos y roles tradicionales de las mujeres; reiterando su pertenencia a una familia, de la que muchas veces tiene que huir para salvaguardar su vida”, indica el informe.

Además, la organización detectó que, en algunos casos, los centros de justicia operan con un modelo punitivo (penal) de acceso a la justicia, centrándose sólo en la persecución de delitos y no en su prevención.

“Esto contraviene con el modelo integral de los centros, que incorporan la atención médica y psicológica, el empoderamiento económico y social como elementos para fortalecer el acceso a la justicia de las mujeres”, señala el documento.

Otro foco rojo detectado por Equis Justicia para las Mujeres es el relacionado con los nombramientos de las personas que dirigen y trabajan en los CEJUM. Se detectó que 11 centros de justicia no contaron con criterios para elegir a sus titulares y los 20 que si los tuvieron no incluyeron formación académica o experiencia laboral en perspectiva de género, derechos humanos o atención especializada de violencia.

De acuerdo con la organización, se deben “establecer criterios de selección” para que “las personas elegidas cuenten con el perfil, las capacidades y habilidades necesarias para el puesto; que sean elegidas por su mérito y no sólo por razones personales o políticas”, como ha ocurrido con 15 centros cuyo personal proviene de otras dependencias de gobierno.

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Sobre el financiamiento de los CEJUM, Equis Justicia para las Mujeres indica que llama la atención que la distribución de los recursos (cuya responsabilidad recae en la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres) sea tan desigual y no obedezca a características sociodemográficas, a la antigüedad o las necesidades específicas del Centro”.

“Aunque se entiende que, en los últimos años, la prioridad ha sido que cada Estado cuente con al menos un CEJUM, sobre todo en aquellos donde existen Alertas de Violencia de Informe sobre el estado de la política pública a nivel nacional… es grave que varios Centros no han recibido recursos durante al menos tres años. Por ejemplo, llama la atención que el CEJUM de Zacatecas recibió presupuesto desde 2014 y empezó a operar hasta 2016”.

Sobre el funcionamiento de los CEJUM, Equis Justicia para las Mujeres determinó que si bien cada centro tiene características diversas, consideran que “debe de haber estándares mínimos que garanticen el buen funcionamiento de los Centros, aplicándolos con flexibilidad para respectar los contextos diferentes”.

“Un elemento mínimo que se debe partir es que tengan un marco jurídico sólido con los elementos básicos del CEJUM, esto debe incluir los objetivos, funciones y dependencias que participan en él. Lo ideal es que esto se encuentre a nivel de ley, para evitar que desaparezcan con la voluntad jurídica”.

También consideraron que se deben establecer protocolos y manuales que establezcan las funciones del personal del CEJUM, garantizando la idoneidad de éste para desempeñar las tareas propias del este; y que su selección no quede al arbitrio de la dependencia de origen.

La organización también reveló que en 42% de los CEJUM que incorporan a organizaciones civiles en distintas actividades no queda clara la participación que tienen, además de que en los centros existe falta de transparencia, pues la mayoría presentaron información incompleta y confusa.

Durante la presentación del informe, la directora de Equis Justicia para las Mujeres, Ana Pecova, anunció la creación del Observatorio Ciudadano de los Centros de Justicia para las Mujeres (OCCEJUM), conformado por organizaciones de Oaxaca, Yucatán y la Ciudad de México, que se dedicará a monitorear y contribuir a la transparencia en la operación de estos Centros, además de emitir recomendaciones sobre su funcionamiento.

Este observatorio tendrá la misión de visibilizar las condiciones institucionales y los retos que presenten los CEJUM, que de acuerdo con Equis Justicia para las Mujeres son considerados “una poderosa herramienta para prevenir y detener la ola de feminicidios que, hoy en día, arrebatan la vida de seis mujeres diariamente”.

Leer: Informe completo de Equis: Justicia para Mujeres

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COVID: cómo envejece nuestro sistema inmunitario y cómo podemos frenar ese proceso

Cuando nos volvemos mayores, nuestro cuerpo ya no produce tantas células cruciales para el buen funcionamiento del sistema inmunitario, y muchas de ellas se comportan de manera errática. Pero tú puedes compensar el paso de los años con acciones muy simples para mantenerlo en buena forma.
24 de diciembre, 2020
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El sistema inmunitario ha cobrado un protagonismo inesperado en medio de la pandemia de covid-19.

No es para menos. Esta compleja red de células, tejidos y órganos es el arma principal que tiene nuestro organismo para defenderse del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus causante de esta enfermedad.

Al igual que cualquier otra parte del cuerpo, el sistema inmune envejece con los años, y esto nos deja más vulnerables a las infecciones, al cáncer y a todo tipo de enfermedades.

Esta es una de las razones —además de la prevalencia de enfermedades preexistentes— por la que las personas mayores de 65 años corren más riesgo de contagiarse de covid y desarrollar una forma más virulenta de la enfermedad.

Sin embargo, la edad del sistema inmunitario no coincide necesariamente con la edad cronológica. Y en la medida en que nos volvemos mayores, esta discrepancia puede hacerse aún más amplia.

“Podemos tener individuos que cronológicamente tienen 80 años y un sistema inmune que parece de una persona de 62 años. O todo lo contrario: una persona de 60 años cuyo sistema inmune parece el de una persona de una edad mucho más avanzada”, le explica a BBC Mundo Shai Shen-Orr, inmunólogo del Instituto de Tecnología de Israel Technion.

Lo interesante, además, es que podemos que ralentizar su envejecimiento (o, posiblemente, revertir su edad) siguiendo una serie de pasos simples.

Pero antes de ver cómo lograrlo, recordemos cómo funciona y cómo y qué se deteriora con la edad.

Menos células B y T

El sistema inmune tiene dos brazos, cada uno de ellos compuesto por distintos tipos de células.

Por un lado está la llamada respuesta innata, que es la primera línea de defensa que se activa casi de forma inmediata cuando detecta la presencia de un organismo extraño.

Gráfico

Getty Images
Todo lo que podamos hacer para mantener la salud inmunitaria ayuda en la lucha contra la covid-19.

Esta respuesta contiene “neutrófilos, que atacan sobre todo bacterias; monocitos, que ayudan a organizar al sistema inmune, alertando a otras células inmunitarias de que hay una infección, y luego están las NK (o células asesinas), cuyo trabajo es combatir virus o cáncer. Estas tres células no funcionan tan bien cuando nos hacemos mayores”, le explica a BBC Mundo Janet Lord, directora del Instituto de Inflamación y Envejecimiento de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido.

Por otro lado está la respuesta adaptativa, compuesta por linfocitos T y B que combaten a un patógeno específico. Esta respuesta tarda unos días en activarse, pero una vez que lo hace, recordará al patógeno para el futuro y lo combatirá otra vez, si vuelve a aparecer.

“Cuando envejeces, produces menos nuevos linfocitos, que son los que necesitas para combatir una infección nueva como el SARS-CoV-2″, señala Lord.

“E incluso los que tu cuerpo creó en el pasado, para combatir otra infección, tampoco funcionan muy bien”, añade.

Es decir, el envejecimiento provoca un declive en todas las funciones del sistema inmune.

La respuesta innata produce un poco más de células pero estas no funcionan tan bien, y la respuesta adaptativa produce menos linfocitos B (que se fabrican en la médula ósea y se encargan de producir anticuerpos) y menos linfocitos T (que se producen en el timo e identifican y matan a patógenos o células infectadas).

La disminución de células T se debe a que “el timo comienza a encogerse a los 20 años de edad. Se hace cada vez más pequeñito y cuando llegas a los 65 o 70 años, solo queda un 3% de él (en el cuerpo)”, dice Lord.

La pérdida de las células que guardan la memoria de los patógenos hace que al envejecer no solo perdamos la capacidad de responder a una infección, sino también a las vacunas que las previenen.

Gente caminando

Getty Images
Caminar es un ejercicio simple al alcance de todos.

En el caso de la vacuna contra la gripe, por ejemplo, “el 40% de los adultos mayores de 65 años no genera una respuesta a la vacuna”, comenta Shen-Orr.

Otro problema es que la edad genera más inflamación en la sangre y en los tejidos, algo que en inglés se conoce como inflammaging (una combinación de las palabras inflamation y envejecimiento, ageing).

“Además de no funcionar de forma óptima, las células del sistema inmune tienden a causar inflamación, algo que da lugar a numerosas enfermedades”, explica Lord.

Todos estos cambios que se producen a medida que nos volvemos más viejos, “hacen que nos cueste más recuperarnos de una infección o una herida, y que algunas infecciones se puedan tornar crónicas”, le dice a BBC Mundo Encarnación Montecino, investigadora de la Universidad de California, en Estados Unidos.

“Infecciones que estaban bajo control pueden reaparecer (como el herpes zóster, o la tuberculosis), aumenta la susceptibilidad a nuevos patógenos (gripe, neumonía) y la incidencia de cáncer”, agrega.

No siempre es cuestión de edad

Si bien con el avance de los años todos sufrimos un deterioro cuya trayectoria es previsible, lo que varía enormemente es el ritmo en que lo hace cada individuo, influido por la genética, pero también —y en una gran medida— por el estilo de vida.

Hasta hace poco no era posible determinar la edad inmunitaria, pero las investigaciones de Shen-Orr y su equipo, en colaboración con la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, lograron crear un método para obtener esta información, crucial para llegar a tratamientos acertados.

“Analizando la composición de 18 tipos de células del sistema inmune y la expresión de los genes en una muestra de sangre, podemos establecer en qué estadio del proceso de envejecimiento se encuentra el sistema inmunitario de una persona”, explica Shen-Orr.

La variación en la velocidad del proceso de deterioro también se vincula a la diferencia de género.

“Mientras que los dos sexos sufren el envejecimiento, debido a los efectos específicos de las hormonas sexuales, algunos de los parámetros envejecen a ritmos distintos en hombres y mujeres”, señala Montecino.

Por ejemplo, en las mujeres “la menopausia produce una nivelación de los efectos protectores del estrógeno”.

A levantarse de la silla

La buena noticia, como mencionamos en el principio es que el proceso de envejecimiento puede ralentizarse.

La clave está en mantenerse físicamente activo: “hoy día permanecer mucho tiempo sentado, es para el organismo lo que antes era fumar”, explica Lord, comparándolo con este hábito que mucha gente ya ha abandonado.

“En estudios con personas que se mantuvieron activas desde que eran jóvenes hasta la tercera edad —ciclistas de hasta 80 años que continuaron haciendo 100 km o 150 km a la semana— los resultados fueron increíbles”, dice Lord.

Hombre sentado en el sofá mirando la TV

Getty Images
Pasar demasiadas horas sentados es pésimo, dice Lord.

“Tenían muchas células T y el timo no se había encogido“.

“En otro estudio que monitoreó el número de pasos al día, encontró que si haces 10.000, tus neutrófilos parecen los de una persona de 20 años”.

“Yo pensaba que esa cifra era un invento de las personas que vendían dispositivos para medirlos, pero cuando hicimos el estudio me quedé totalmente sorprendida”, confiesa Lord.

Todo depende del estado físico del que uno parta, pero básicamente es hacer ejercicios simples como pararse y subir y bajar en puntas de pie, subir escaleras y levantar un poco de peso con los brazos si uno es mayor o no está en buen estado físico, y hacer ejercicio intenso por lapsos de tiempo breve, si uno está en forma.

“Simplemente haz algo. Todo lo que puedas hacer ayuda”.

Volver al pasado

Una cosa es disminuir el ritmo de envejecimiento y otra es revertir el proceso.

¿Es posible?

Los análisis llevados a cabo por la investigadora de Birmingham y su equipo no se han centrado en eso, pero Lord señala que un estudio pequeño (con 12 participantes) publicado el año pasado mostró, por primera vez, que suministrando tres drogas diferentes se pudo revertir la edad inmunitaria y la edad biológica en 2 años.

Ciclista

Getty Images
Uno de los estudios de Birmingham mostró que ciclistas mayores que seguían manteniéndose activos tenían un sistema inmune de una persona joven.

Shen-Orr menciona un estudio sobre una droga en la que él y su equipo están trabajando pero cuyos resultados aún no se han publicado, que también muestra que la reversión es posible.

“Vimos una reducción (de la edad inmunitaria), pero no sabemos aún si esta se va a mantener de forma permanente”, señala.

Pero detener el deterioro es un paso más que importante.

Otros factores que pueden ayudar en este sentido son una dieta variada, rica en fibra, con alimentos fermentados y poca carne roja para mantener la salud de la microbiota intestinal (un campo de investigación que aún está en su infancia), y un sueño óptimo de alrededor de 6 horas y media o 7.


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