5 cosas que el gobierno de la CDMX nos ha prometido que cambiarán del Metro y no han cumplido
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5 cosas que el gobierno de la CDMX nos ha prometido que cambiarán del Metro y no han cumplido

En los últimos 10 años, los gobiernos capitalinos han prometido mejoras en este transporte en el que diario viajan 6.2 millones de personas. Aunque han aumentado la tarifa y presentado planes de mejora las fallas persisten.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
28 de julio, 2017
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Circulación lenta, fallas, recorrer cinco estaciones en una hora. Si has vivido una de estas fallas en alguna de las 12 líneas del Metro se debe a que la mayoría de ellas trabajan con equipo obsoleto y necesitan atención urgente, según las mismas autoridades del metro.

Este jueves 27 de julio una falla técnica provocó que el tren se detuviera en el túnel de la estación Juanacatlán, obligando a los usuarios a bajar y caminar por la vía, pues los vagones se llenaron de humo. 31 personas fueron atendidas por inhalación de humo y crisis nerviosa y 10 más hospitalizadas.

Además de que toda la Línea 1 dejó de dar servicio por espacio de una hora.

“Falta un mantenimiento preventivo sobre todo en la Línea 1, Línea 2, Línea 3, que ya tienen 48 años de servicio y que necesitan una atención urgente, estamos transportando 6.2 millones de usuarios diariamente y sí requerimos de recursos (…) con la finalidad de dar un mantenimiento preventivo adecuado”, señaló este viernes Fernando Espino, Líder del Sindicato del Metro, en entrevista con Radio Fórmula.

Las autoridades conocen las fallas del metro desde hace años y han prometido a los usuarios cambios para mejorar el transporte, pero sigue igual… o peor.

En 2015, cuando Jorge Gaviño asumió la dirección del STC Metro enumeró en un diagnóstico las fallas del trasporte en el que diario viajan 6.2 millones de personas.

Entonces reconoció la antigüedad y obsolescencia de las instalaciones fijas y del material rodante del Metro y dijo que las tres primeras Líneas de la red requerían asistencia pues ya tenían más de 40 años de servicio. Además la mayoría de los 390 trenes, férreos y neumáticos del Metro son modelos antiguos.

Estas son algunas de las promesas que han hecho los gobierno de la capital y no se ha cumplido:

Subir el costo del boleto para arreglarlo

Tal vez no lo recuerdes pero en 2010 el gobierno de Marcelo Ebrard aumentó 50% el costo del boleto de 2 a 3 pesos.

Según lo publicado en la Gaceta Oficial del DF, el incremento se debe a la necesidad de “garantizar la continuidad y calidad en la prestación de los servicios en condiciones óptimas de seguridad; atender los requerimientos de gasto de operación y mantenimiento, así como continuar con la rehabilitación y modernización del parque vehicular”.

Otro aumento para rescatar al Metro

Luego en diciembre de 2013 la tarifa volvió a subir, esta vez a 5 pesos. Joel Ortega, entonces director del Metro prometió que este aumento sería el único durante la gestión del jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera.

“Los dos pesos deben de convertirse en beneficio para los usuarios de un mejor servicio y en un compromiso para rescatar la viabilidad del Metro como la principal empresa paraestatal del Gobierno de la ciudad”, destacó Ortega.

Pero otra vez no sucedió. Entre 2014 y junio de 2015, Animal Político documentó 43 fallas, en promedio, más de dos fallas (2.3) al mes.

11 compromisos incumplidos

Los capitalinos aceptaron el aumento a 5 pesos de la tarifa a cambio de 11 compromisos que hizo el director del STC Joel Ortega.

Entre ellos estaba comprar 45 trenes nuevos con aire acondicionado para la línea 12; dar mantenimiento a la línea 2; sustituir escaleras eléctricas.

Desplegar más policías para vigilar las instalaciones y  eliminar el doble pago en el transbordo de la estación Pantitlán a la Línea A, entre otras. Solo estos dos se han cumplido al 100%, según una recomendación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

Ante la recomendación, el STC Metro reconoció que no se han cumplido los compromisos con lo que se justificó ese incremento.

Más policías para mayor seguridad, decían

El sexto compromiso de los 11 de Ortega fue incorporar 1,200 policías más “para fortalecer la seguridad del Metro e inhibir el comercio formal en sus instalaciones”.

Sin embargo, pese a la presencia de más policías, de enero a noviembre de 2016 se registraron más de 670 robos en las instalaciones del Metro, lo que representa un incremento del 66% en comparación con los 404 atracos registrados oficialmente en el mismo periodo de 2015.

Metro sin vagoneros

Pues si, tanto Marcelo Ebrard como Miguel Ángel Mancera prometieron sacar a los vagoneros del Metro.

En 2008, Ebrard intentó regularizar la venta dando espacios fijos a los vendedores en espacios comerciales dentro de las instalaciones, pero fracasó.

Mancera hizo su intento, pues sacar a los vendedores era otro de los 11 compromisos para aumentar la tarifa. Primero les dio apoyos para integrarlos a la economía formal, después seguros de desempleo para que dejaran de vender en los vagones.

En 2015, el director del transporte, Jorge Gaviño anunció que durante la segunda quincena de agosto, pondría en marcha un programa de cero tolerancia en el cual, se impedirá la entrada de los vendedores a las estaciones y los trenes.

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#YoSoyAnimal
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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

Getty Images
La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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