Goles vs el machismo y por la educación: el futbol cambió la vida de niñas Mazahuas en Edomex
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Foto: Mulyd

Goles vs el machismo y por la educación: el futbol cambió la vida de niñas Mazahuas en Edomex

La organización Mulyd busca rescatar a cientos de niñas mazahuas de sus entornos de violencia y machismo, en el Estado de México, a través del futbol.
Foto: Mulyd
Por Erendira Aquino
28 de julio, 2017
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Para cientos de niñas indígenas mazahuas el futbol, más que un deporte, es una oportunidad para romper con los círculos de violencia y discriminación que se viven en sus comunidades.

Desde hace año y medio, la organización Mujeres, Lucha y Derechos para Todas, A.C. (Mulyd), que apoya a mujeres indígenas mazahuas en el Estado de México, organizó equipos de fútbol en las comunidades aledañas al municipio de San Felipe del Progreso; el objetivo del proyecto va más allá de meter un gol: busca cambiar la vida de las niñas y sus familias.

Jugando por mis Derechos con Donadora from Mujeres Lucha y Derechos para To on Vimeo.

Para poder jugar en alguno de estos equipos, el único requisito que deben cumplir las niñas mazahuas es tener un promedio escolar arriba de 9 y, por supuesto, sentir pasión por el futbol.

El rendimiento académico de las niñas es lo más importante del proyecto ‘Jugando por mis Derechos‘, ya que la organización Mulyd consigue becas académicas y deportivas para algunas de las jugadoras.

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Niñas mazahuas como referentes de éxito

De acuerdo con la directora y fundadora de Mulyd, Guadalupe García, las comunidades indígenas donde trabaja la organización tienen una cultura machista, que, gracias a la sensibilización, por medio del futbol, talleres y pláticas informativas, poco a poco ha ido cambiando.

Aunque al comienzo del proyecto, cuando lanzaron la convocatoria para formar los equipos, encontraron dificultades con las autoridades de las comunidades indígenas, quienes consideraban que el deporte no era apto para mujeres, ahora cientos de niñas juegan y aprenden sobre sus derechos, de la mano de la organización.

Niñas del proyecto Jugando por mis Derechos, San Miguel Agua Bendita.

Niñas del proyecto Jugando por mis Derechos, San Miguel Agua Bendita.

Desde que ‘Jugando por mis Derechos’ se puso en marcha, cuatro jóvenes mazahuas “han cambiado su vida de manera radical”, consiguieron una beca para cursar la preparatoria en una escuela particular en Toluca, la capital del estado, así como una beca deportiva en un equipo del mismo municipio.

“¿Qué quiere decir esto? Que ellas asisten a una escuela privada que está en Toluca y no pagan absolutamente nada, de su colegiatura se hace cargo la organización. En el caso del club, donde tienen las becas deportivas, les dan los uniformes y no tienen que pagar una mensualidad para entrenar y jugar con él”, comentó Guadalupe García.

Una de las becadas es Liliana González, de 13 años, quien juega como portera y fue convocada para pertenecer a la Selección Nacional Femenil.

Liliana no solo es “un referente de éxito para otras niñas y para su familia, sino también para toda su comunidad, en Acambay. Y eso es justo lo que queremos, que se vuelvan un ejemplo para otras niñas indígenas y que éstas quieran seguir sus pasos”, dijo la fundadora de la organización .

Un transporte seguro para llegar a la cancha

Guadalupe explicó que “las comunidades donde estamos trabajando son de muy difícil acceso, ya que no hay alumbrado público ni carreteras en buen estado, pero cuando el deporte mueve tu corazón no hay barreras”, por eso, las niñas mazahuas hacen un recorrido de más de dos horas para llegar al lugar donde entrenan.

Niñas mazahuas integrantes del proyecto 'Jugando por mis Derechos'

Niñas mazahuas integrantes del proyecto ‘Jugando por mis Derechos’

Algunas, incluso, tienen que cruzar campos de milpas y tramos de bosque, tan sólo para llegar a la parada de autobús donde abordan el transporte que las lleva a la cabecera municipal de San Felipe del Progreso, y de ahí al campo de entrenamiento.

Es por eso que Mulyd quiere comprar una camioneta para transportar a las niñas desde sus comunidades hasta los lugares de entrenamiento y competencia, “porque si no hay transporte ellas dejan de ir, porque no les dan permiso y porque es peligroso”, dijo su fundadora.

De acuerdo con Guadalupe, la permanencia del proyecto está en riesgo “porque si no hay medios en los que ellas puedan moverse de manera segura a una comunidad a otra, las niñas no podrán seguir jugando”.

Si las niñas dejan el proyecto, existen altas probabilidades de que su destino sea como trabajadoras domésticas, amas de casa, madres y, en general, víctimas de violencia, pobreza y falta de educación”, advirtió.

Para apoyar a Mulyd con la compra del transporte para trasladar de forma segura a las niñas mazahuas y que les permitirá concursar por becas deportivas y académicas visita su proyecto en Donadora.

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La matanza de Tlatelolco: qué pasó el 2 de octubre de 1968 en México

Las protestas estudiantiles comenzaron a intensificarse conforme se aproximaban los Juegos Olímpicos y esa no era la imagen que el gobierno de México quería proyectar.
2 de octubre, 2020
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La historia que derivó en una masacre empezó con una pelea de estudiantes en el centro de Ciudad de México.

El grupo antimotines de la policía capitalina, conocido como Cuerpo de Granaderos, intervino para calmar la riña. Pero lo hizo de manera brutal.

Golpeó a decenas de estudiantes y testigos de la pelea. Persiguió a los jóvenes hasta las escuelas donde buscaron refugio y también allí agredió a alumnos y profesores que impartían clase.

Era el 23 de julio de 1968. En esa época la policía mexicana tenía fama de cometer abusos, pero la agresión a los estudiantes fue excesiva.

Cuatro días después, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) organizaron una marcha contra la violencia policial.

Pero la caminata, a la que se sumaron miembros del Partido Comunista Mexicano, fue reprimida por los granaderos.

A partir de ese momento empezó un movimiento estudiantil que en pocas semanas creció rápidamente. La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

Las autoridades reportaron autobuses quemados y el estallido de artefactos explosivos. Decenas de jóvenes fueron detenidos y en el Zócalo, la plaza central del país, se desplegaron tanquetas y decenas de militares.

Cientos de estudiantes fueron detenidos tras la masacre de Tlatelolco en 1968.

Colección Justina Lori
Cientos de estudiantes fueron detenidos tras la masacre de Tlatelolco en 1968.

El Ejército ocupó las instalaciones de la UNAM y el IPN, pero no logró contener el movimiento agrupado en el Consejo Nacional de Huelga (CNH).

El rector de la Universidad Nacional, Javier Barros Sierra, renunció en protesta por la invasión a la autonomía universitaria.

El movimiento sólo fue contenido hasta la tarde del 2 de octubre. Ese día se había convocado una nueva marcha de protesta que partiría de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Cientos de soldados rodearon el sitio. Cuando los estudiantes anunciaban que se cancelaba la caminata para evitar violencia, inició una balacera contra la multitud.

Cincuenta años después, aún no está claro dónde empezaron los disparos. Tampoco se sabe realmente cuántas personas murieron o fueron heridas.

Pero el ataque se convirtió en un parteaguas en la historia del país. Desde el 2 de octubre de 1968 México fue otro, social y políticamente distinto al del día anterior.

La década anterior

Plaza de las tres culturas

Getty Images
La masacre tuvo lugar en la Plaza de las Tres Culturas de la Ciudad de México

Esta es la historia que se recuerda cada año durante el aniversario de la masacre.

Pero se habla poco del entorno social y político que había en el país por esos años, que motivó el acelerado crecimiento del movimiento estudiantil de 1968.

Un momento que explica también la fuerte reacción del gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Desde los años 50 y en la siguiente década, en el país se registró una serie de movimiento de médicos, ferrocarrileros, electricistas, campesinos y estudiantes.

En todos los casos, las protestas fueron disueltas por policías y militares.

Los sobrevivientes de la masacre recuerdan al movimiento estudiantil como "alegre, creativo".

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
Los sobrevivientes de la masacre recuerdan al movimiento estudiantil como “alegre, creativo”.

Las movilizaciones estudiantiles de 1968 fueron consecuencia de ese largo proceso, explica Gilberto Guevara Niebla, uno de los fundadores del CNH.

“El movimiento de 68 no se comprendería si no se considera que en esa época existía un régimen autoritario y represivo”, le dice a BBC Mundo.

“Sobre todo en los años 60 hubo una sucesión de intervenciones militares en las universidades, que fue creando un ambiente de descontento y de malestar entre la juventud”.

Ese 1956, por ejemplo, los estudiantes del IPN protagonizaron una huelga que terminó con la ocupación militar de sus instalaciones. La vigilancia de los soldados permaneció durante un año.

Otro caso fue la huelga de 1963 en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, también disuelta por el Ejército.

Tlateloco

Colección Justina Lori
El rector de la UNAM en 1968, Javier Barrios Sierra.

Dos años más tarde, hubo una serie de paros y marchas de médicos y enfermeras en demanda de mejor salario. A las protestas se sumaron también estudiantes de la carrera de medicina.

Esos acontecimientos estaban muy presentes en el ánimo de los estudiantes en 1968, recuerda Rolando Cordera quien fue consejero por la Escuela de Economía ante el CNH.

Tlateloco

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

“En algunos que se convirtieron en dirigentes de la movilización existía algún tipo de memoria”, le dice a BBC Mundo.

“Antes de nosotros hubo otros mexicanos que habían reclamado más o menos lo mismo: cumplimiento de la ley, respeto a los derechos y la Constitución”.

“Vivíamos un mar de estímulos”

Pero el enojo por las intervenciones militares y la decisión de las autoridades para disolver las protestas son una parte de la historia tras el movimiento de 1968.

Ese año en Europa ocurrió una serie de protestas estudiantiles, sobre todo en Francia. Un elemento que influyó en México, pero su impacto fue menor a lo que sucedía en Estados Unidos, recuerda Guevara Niebla.

En ese país había una intensa oleada de protestas contra la guerra en Vietnam, la lucha por los derechos civiles de algunas minorías así como un creciente proceso de liberalización sexual y feminismo.

“Coincidieron muchos factores”, recuerda el fundador del CNH. “A través de la televisión sabíamos lo que ocurría en Estados Unidos y con los jóvenes de Francia”.

Manifestación de estudiantes en julio de 1968.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM.
“Los estudiantes del 68 en México se unieron a un reclamo internacional frente al orden existente en aquel tiempo”, dijo Rolando Cordera.

“Los estudiantes de México vivíamos en un mar de estímulos que jugaron un papel decisivo para explicar la revuelta estudiantil”.

Rolando Cordera recuerda. “Los estudiantes del 68 en México se unieron a un reclamo internacional frente al orden existente en aquel tiempo”.

“En el caso nuestro era un orden muy autoritario, que no respetaba las movilizaciones de reclamo social”.

Con tal escenario el movimiento estudiantil creció en poco tiempo. A las primeras manifestaciones, en julio de ese año, acudieron cientos de jóvenes.

Al paso de los meses aumentó el número de asistentes. En la llamada Marcha del Silencio, el 13 de septiembre, participaron más de 150.000 personas.

Tlatelolco

Getty Images
La matanza fue un parteaguas en la historia de México.

No todos eran estudiantes. El movimiento logró el respaldo de sindicatos, grupos de vecinos y hasta amas de casa. Las protestas se extendieron por varias ciudades del país.

Las demandas del CNH también cambiaron. Al inicio era la disolución del cuerpo de granaderos, eliminar de las leyes el delito de disolución social y castigo a los responsables de agredir estudiantes.

Luego el pliego petitorio incluyó la liberación de todos los presos políticos, y un diálogo público y abierto del Consejo Nacional con el gobierno federal.

Juegos Olímpicos

Más allá de la creciente inconformidad, ¿por qué ocurrió la masacre en Tlatelolco?

Hubo varios elementos, coinciden algunos historiadores. Ese 1968 México era sede de los Juegos de la XIX Olimpiada, programada para empezar el 12 de octubre de ese año.

Semanas antes del evento llegaron periodistas enviados por medios internacionales. Además sería la primera vez que los Juegos Olímpicos se transmitirían por satélite a todo el mundo.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
Las protestas estudiantiles comenzaron a intensificarse conforme se aproximaban los Juegos Olímpicos y esa no era la imagen que el gobierno de México quería proyectar.

Para ese momento, las protestas estudiantiles eran más intensas. Muchos periodistas empezaron a cubrir las movilizaciones.

No era la imagen de país que pretendía enviar el gobierno de Díaz Ordaz. Además, el presidente estaba convencido que los estudiantes formaban parte de una especie de conjura comunista en contra de los juegos.

La decisión fue enviar un mensaje contundente para terminar con la rebeldía de varios años, señala Guevara Niebla.

“Después de 1968, Díaz Ordaz declaró que al enfrentar el conflicto se habían agotado los recursos políticos y se tuvo que acudir a la fuerza”, recuerda.

“Lo que se quería era destruir de un solo golpe el movimiento estudiantil para dar paso a las Olimpiadas. La represión tuvo lugar diez días antes de que empezaran, estaban obligados a sofocar las protestas, pero lo hicieron de una manera brutal”.

Soldados en la UNAM.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM.
La represión fue brutal.

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