El aumento de la violencia en Río de Janeiro ha convertido a estos médicos en personal de guerra
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El aumento de la violencia en Río de Janeiro ha convertido a estos médicos en personal de guerra

"Estamos ejerciendo una medicina de guerra". Médicos de la favela Ciudad de Dios cuentan cómo es su trabajo ante el aumento de la violencia en Rio.
AFP
Por AFP
12 de julio, 2017
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El centro médico de Ciudad de Dios, la favela más cinematográfica de Río de Janeiro, fue diseñado para atender pequeñas emergencias como gripes o infecciones estomacales, pero en los últimos meses pasó a recibir cada vez más baleados y a tener más tiroteos como banda sonora.

Esta pequeña unidad prefabricada en pleno corazón de la favela se convierte prácticamente en un hospital de campaña los fines de semana. El pasado viernes, eran apenas las 10 de la noche cuando entró tambaleándose el primer baleado: un hombre corpulento de 38 años con un tiro en la mano y golpes por todo el cuerpo, que dejó un reguero de sangre a su paso hacia la “sala roja” de emergencias.

Mientras bebés con fiebre lloraban y algunos ancianos esperaban a ser atendidos, médicos y enfermeros se apresuraban a darle las primeras curas con material básico para poder trasladarlo rápidamente a uno de los hospitales cercanos, con los equipos quirúrgicos necesarios, pero lejos de esta humilde y violenta barriada del oeste de Río.

La escena volvió a repetirse la madrugada del lunes de forma aún más dramática. El intenso tiroteo durante un operativo del Batallón de Operaciones Especiales de la Policía (Bope) contra traficantes paralizó la favela, dejándola sin clases, pero no a esta Unidad de Atención Rápida (UPA) 24 horas.

Apagada la antorcha de los Juegos Olímpicos de 2016, los tiroteos se han disparado los últimos meses en Rio de Janeiro.

Apagada la antorcha de los Juegos Olímpicos de 2016, los tiroteos se han disparado los últimos meses en Rio de Janeiro.

Con sólo cuatro camas en su sala de emergencias, llegaron al centro tres baleados casi de forma simultánea. Sin temblarles el pulso en medio del fuego cruzado, el equipo estabilizó y trasladó al hospital a un joven de 17 años con un disparo en el pecho, a un hombre de 63 con un tiro en el abdomen y a una anciana de 82 años que recibió un impacto de bala en el tórax mientras dormía.

Estamos ejerciendo una medicina de guerra, literalmente, porque además de los baleados, las unidades están localizadas en zonas de conflicto“, dice a la AFP Luiz Alexandre Essinger, director médico de la entidad que gestiona esta UPA, una de las 14 que creó la alcaldía de Río desde 2009 para dar primeros auxilios, también, dentro de las favelas, donde se estima que viven más de un millón y medio de personas, una de cada cuatro en Río.

"Estamos ejerciendo una medicina de guerra, literalmente",dice el director médico que gestiona esta UPA.

“Estamos ejerciendo una medicina de guerra, literalmente”,dice el director médico que gestiona esta UPA.

Armas más potentes

Este cirujano, con más de 30 años de experiencia en atención de emergencias, no puede evitar comparar el momento actual con la época negra que vivió la “Cidade Maravilhosa” en los años 1990.

Apagada la antorcha de los Juegos Olímpicos de 2016, los tiroteos se han disparado los últimos meses en Río en medio de la bancarrota estatal y de la paulatina desintegración del programa de pacificación de las favelas iniciado en 2008 con comisarías fijas para romper el poder de los narcos.

“La política no es de enfrentamiento”, afirma el secretario de Seguridad de Río, Roberto Sá, asegurando que los agentes sólo se defienden de la virulencia de los traficantes.

Pero el regreso a esa ‘guerra de asfalto’ entre policías, traficantes y milicias parapoliciales puede verse a través de los atendidos por disparos de bala en los siete hospitales municipales de Río: se pasó de 720 casos en 2015 a 1.652 en 2016 y a 593 sólo en los tres primeros meses de 2017, según de RioSaude.

Aunque los números son mucho menores que hace treinta años, la gravedad de los heridos es mayor.

Los centros médicos, como la UPA de Ciudad de Dios, ya casi no reciben baleados por revólver o pistolas nueve milímetros, sino mayormente por fusiles que pueden llegar a perforar paredes y tener un alcance de kilómetros.

Aunque los números son mucho menores que hace treinta años, la gravedad de los heridos es mayor.

Aunque los números son mucho menores que hace treinta años, la gravedad de los heridos es mayor.

“Antes un paciente baleado llegaba la mayoría de las veces vivo. Hoy muchas veces llega muerto”, resume José Roberto Figueiredo, el jefe médico en Ciudad de Dios.

Con un aumento preocupante de los muertos por balas perdidas, esta UPA recibe cada vez más mujeres heridas por proyectiles. A veces, también se crean situaciones de gran tensión con policías entrando en busca de delincuentes o traficantes armados que exigen una pronta atención a baleados.

“Uno quisiera salir de aquí y esfumarse. La violencia es ya demasiada, sólo alcanza a inocentes”, se lamenta en la sala de espera Rogéria Brites, cocinera de 57 años.

Entrenamientos contra el pánico

Ante este nuevo panorama, los equipos médicos de algunas UPA reciben entrenamiento específico de atención a baleados, usando muñecos-robot.

Equipos médicos de algunas UPA reciben entrenamiento de atención a baleados, usando muñecos-robot.

Equipos médicos de algunas UPA reciben entrenamiento de atención a baleados, usando muñecos-robot.

Adiestrar el equilibrio emocional es ya más difícil.

Muchos trabajadores del ambulatorio de Ciudad de Dios, la mayoría muy jóvenes, no aguantan la presión a pesar del salario competitivo.

Tres dejaron la UPA en junio alegando “miedo” y, cada vez que se convocan plazas, Ciudad de Dios es de las últimas en ser llenada.

Iara Viana, doctora de 27 años, recuerda aún nerviosa cómo a finales del año pasado el equipo quedó atrapado y no pudo cambiar la guardia después de que el Comando Vermelho -que domina la favela- ordenó un toque de queda, bloqueó las vías y estuvo horas intercambiando tiros con la policía.

La realidad inclemente supera la ficción en esta favela, conocida internacionalmente por la película “Ciudad de Dios” (2002).

“Pero, al final, es gratificante poder ayudar a personas que lo necesitan realmente. Aquí da la impresión de que somos médicos de verdad“, dice Iara.

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La COVID-19 quizás no se vaya nunca: ¿cómo aprendemos a convivir con ella?

Los científicos están convencidos de que el virus llegó para quedarse. Lo que eso significa para nuestra vida diaria aún está por verse. Hablamos con expertos sobre los distintos escenarios posibles para el futuro.
22 de julio, 2021
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La COVID-19 ha infectado a más de 185 millones de personas y ha causado cuatro millones de muertes en todo el mundo desde que fue clasificada como una pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hay grandes esperanzas de que la vacunación pueda llevar al mundo de regreso a algún tipo de normalidad, aliviando las restricciones que han moldeado nuestras vidas durante los últimos 16 meses.

Sin embargo, los científicos están cada vez más convencidos de que el coronavirus llegó para quedarse.

En enero, la revista científica Nature preguntó a más de 100 inmunólogos, virólogos y expertos en salud de todo el mundo si se podía erradicar el Sars-Cov-2.

Casi el 90% de los encuestados dijo “no”: hay evidencia, dijeron, y que es probable que el coronavirus se convierta en endémico y continúe circulando en el mundo.

Esto no es desconocido en la batalla de la humanidad contra las enfermedades, pero este virus presenta algunos desafíos específicos.

Entonces ¿cómo predice la ciencia que tendremos que vivir con la covid-19 en los próximos años?

¿Por qué no podemos deshacernos de la covid-19, en primer lugar?

Foto histórica de un niño con sarampión

Getty Images
El sarampión es un caso raro de una enfermedad viral que logró erradicarse, aunque en años recientes han ocurrido algunos brotes.

Erradicar las enfermedades infecciosas no es algo que ocurra todos los días. En absoluto.

De hecho, hasta la fecha, la OMS ha declarado solo dos enfermedades virales oficialmente erradicadas, la viruela y la peste bovina.

Y solo la viruela, una afección antigua que creó epidemias a lo largo de la historia de la humanidad y causó hasta 500 millones de muertes en el siglo XX hasta su erradicación en la década de 1980, es comparable a la covid-19 en términos de distribución geográfica y alcance.

Un conjunto único de circunstancias ayudó a erradicar la viruela, principalmente mediante el desarrollo de una vacuna que cortó la transmisión del virus.

Desafortunadamente, las vacunas contra la covid-19 desarrolladas hasta ahora no han logrado el mismo efecto.

“Las vacunas que tenemos hoy en día en algunos casos no previenen la infección. Simplemente modifican la infección y hacen que la enfermedad sea menos grave. Las personas vacunadas aún pueden transmitir el virus a otras”, dice David Heymann, profesor de epidemiología de enfermedades infecciosas en la Escuela de Salud y Medicina Tropical de Londres.

Paul Hunter, profesor de medicina de la Universidad de East Anglia (Reino Unido), va más allá. Él cree que las vacunas no evitarán que contraigamos la covid-19 en el futuro.

“La covid nunca desaparecerá”, anticipa. “Es inevitable que nos contagiemos repetidamente por el resto de nuestras vidas, ya sea que nos hayamos vacunado o no”.

Entonces ¿qué pasará con el nuevo coronavirus?

Ilustración de una molécula del virus Sars-CoV-2.

Getty Images
La covid-19 puede convertirse en una enfermedad endémica como la gripe.

El profesor Heymann es uno de los muchos expertos que creen que la covid-19 se convertirá en una enfermedad endémica, lo que significa que seguirá circulando en grupos de la población mundial durante los próximos años.

Esto no es algo nuevo: los virus de la gripe y los cuatro coronavirus que causan los resfriados comunes, por ejemplo, son endémicos.

La OMS calcula que entre 290.000 y 650.000 personas en todo el mundo mueren cada año por causas relacionadas con la gripe.

Pero estas enfermedades se han vuelto manejables, con un número de muertos que puede estimarse.

Los científicos, y los políticos, esperan que este sea el caso con la covid-19: en este escenario, el virus se mantiene, pero las personas desarrollan cierta inmunidad a través de la vacunación y las infecciones naturales.

Por lo tanto, hay menos casos graves de la enfermedad y las hospitalizaciones y muertes no son de la escala que hemos visto hasta ahora.

El problema aquí es que todavía no sabemos si este virus realmente se comportará de esa manera.

El profesor Heymann lo llama “muy inestable”.

“Cuando este virus se replica en células humanas, muta de vez en cuando. Y algunas de esas mutaciones son motivo de preocupación”.

Pero el experto también dice que la covid-19 puede convertirse en una preocupación menor de lo que es hoy por otros medios.

“Los virus también pueden disminuir en virulencia (gravedad), ya sea por mutación o porque la mayoría de la población está vacunada”.

¿Significa que tendremos que vacunarnos una y otra vez, como hacemos con la gripe?

Dosis de vacunas de covid-19

Getty Images
Todavía no está claro cuánto dura la inmunidad contra el covid-19 provista por las vacunas.

Un virus tiene una “misión”: propagarse a la mayor cantidad de personas posible, razón por la cual las mutaciones son comunes.

“Desde un punto de vista evolutivo, el virus necesita mutar para que pueda infectar más personas. Un virus exitoso es el que se propaga más fácilmente”, explica Trudy Lang, profesora de Salud Global en la Universidad de Oxford.

Los cambios en los virus de la influenza son tan comunes que una red de agencias de salud revisa la composición de las vacunas contra la influenza todos los años.

Hay otras enfermedades, como el tétanos, que requieren inyecciones de refuerzo a lo largo de nuestra vida.

Como sabemos, el coronavirus ha desarrollado al menos cuatro variantes principales, incluida la delta, altamente contagiosa, identificada por primera vez en India y actualmente detrás de los picos en casos en Europa, Asia y EE.UU.

Las estadísticas sugieren que la vacunación está funcionando bien contra la delta; por ejemplo, las últimas cifras del organismo de Salud Pública de Inglaterra muestran que el 82% de todas las infecciones con esta variante entre febrero y junio que terminaron en el hospital no eran personas vacunadas o solo habían recibido una dosis.

Sin embargo, el Sistema Nacional de Salud de Reino Unido (NHS) ha comenzado a planificar una tercera vacuna o “refuerzo” antes del invierno, que se administrará a más de 30 millones de personas.

En EE.UU., los Institutos Nacionales de Salud han comenzado un ensayo clínico con personas completamente vacunadas para estudiar si una vacuna de refuerzo aumentará los anticuerpos y prolongará la protección.

La realidad es que los científicos aún no saben cuánto tiempo durará la inmunidad de las vacunas de covid-19.

Esto se debe a que estas vacunas son bastante nuevas y los investigadores aún están analizando la respuesta inmune a los diferentes tipos de inyecciones disponibles.

“Nadie sabe todavía si necesitaremos más vacunas”, dice el profesor Heymann.

“Es un virus diferente al de la gripe y está mal incluso poner eso en la mente de las personas en la actualidad”.

¿Pueden los encierros convertirse en algo habitual?

Dos niños de Bangladesh durante un confinamiento en su país.

Getty Images
Muchos países se vieron forzados a ordenar confinamientos locales o nacionales durante la pandemia.

Varios países y regiones han tenido que volver a introducir restricciones de viaje y circulación a medida que aumentaban las tasas de infecciones y hospitalizaciones.

Si bien estas medidas ayudaron a frenar la propagación de la enfermedad y aliviaron la presión sobre los sistemas de salud, también causaron daños económicos, incluido el aumento del desempleo.

¿Podrían los encierros seguir siendo parte de un escenario endémico?

Eso dependerá del éxito de los programas de vacunación en la reducción de las admisiones hospitalarias en cada país, dicen los expertos.

En los últimos meses hemos visto intervenciones tanto localizadas como nacionales en todo el mundo: mientras que Australia tenía siete ciudades bloqueadas, Bangladesh optó por un conjunto de restricciones para todo el país.

“En la medida de lo posible, los bloqueos se convertirán en parte del conjunto de herramientas esenciales que los gobiernos utilizarán al abordar los brotes”, le dijo Nicholas Thomas, profesor asociado de seguridad sanitaria en la City University de Hong Kong a la agencia de noticias Bloomberg.

¿Aún tendré que usar mascarilla?

Una mujer y un niño paseando en Long Beach, California, mientras se ve una mascarilla en el piso.

Getty Images
Pocas medidas han sido más controversiales que el uso obligatorio de mascarillas en algunas partes del mundo.

Pocas medidas han sido más controvertidas durante la pandemia que el uso obligatorio de cubrirse la boca. Incluso se convirtió en parte de la provocación política en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2020.

Pero los científicos apoyan abrumadoramente su uso como una forma de contener la propagación de covid-19 incluso en áreas donde las tasas de vacunación son altas.

“Está claro que no podemos seguir teniendo bloqueos cada vez que hay un brote”, dice la científica del comportamiento Christina Gravert, de la Universidad de Copenhague.

“Pero parece razonable seguir recomendando que las personas que se sientan enfermas se mantengan alejadas del transporte público y trabajen desde casa, o al menos usen una mascarilla cuando estén cerca de otras personas”, agrega.

El uso de mascarillas está muy extendido en algunos países asiáticos, pero no en otras partes del mundo.

Las encuestas sobre las intenciones futuras no son nada alentadoras: en EE.UU. por ejemplo, el uso obligatorio de mascarillas al aire libre para quienes están completamente vacunados se eliminó en abril, y la proporción de personas vacunadas que informaron usar una en todo momento ha disminuido desde entonces de 74% a 63%, según el índice de coronavirus Axios-Ipsos.

La encuesta también encontró que el uso de mascarillas disminuyó entre las personas no vacunadas.

Mientras que algunos argumentan que los gobiernos deberían respaldar el uso de mascarillas en interiores como parte de sus campañas de salud pública, otros creen que dependerá del individuo, y algunas personas pueden optar por usar una como señal de cortesía común, particularmente en el transporte público o espacios abarrotados.

¿Qué pasa con los viajes internacionales?

Actualmente, los gobiernos se debaten entre las consecuencias económicas de las fronteras cerradas para viajes no esenciales y las necesidades de proteger a su población del virus.

Los diferentes países tienen reglas diferentes y expertos como el profesor Heymann critican lo que ven como un esfuerzo global mal coordinado.

“Con la distribución desigual de las vacunas, la OMS no recomendará un ‘pasaporte de vacunación’, pero espero que algunos países los utilicen”, dice.

“Ciertamente no es ético tener un certificado de vacunación si las personas no pueden viajar porque no pudieron conseguir la vacuna o tienen una razón para no vacunarse”.

No obstante, la Unión Europea ya ha desplegado su Certificado Covid Digital, que permite a los ciudadanos y residentes moverse dentro del bloque continental sin estar sujetos a restricciones si han sido vacunados, tienen una prueba negativa válida o se han recuperado recientemente de la enfermedad.

El pasaporte de la vacuna está reconocido por los 27 miembros de la UE, así como por Islandia, Noruega y Suiza.

Pero queda por ver cómo el resto del mundo manejará el movimiento de personas de otros países a través de sus fronteras.

Los viajes internacionales se han desplomado desde marzo de 2020 y la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), estimó que la pandemia costará hasta US$1,4 billones de dólares en ingresos por turismo perdidos durante 2021, y los países de bajos ingresos serán los más afectados.

¿Tendremos alguna vez una “democracia de las vacunas”, y eso influye?

Una mujer siendo vacunada en un área rural de Kenia.

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Vacunar a los países más pobres no es solo una cuestión humanitaria, sino que también puede potencialmente limitar las probabilidades de que emerjan nuevas variantes del virus.

Hasta el 5 de julio, un poco más de 1.000 millones de personas han quedado completamente vacunadas contra la covid-19 en todo el mundo, menos del 15% de la población mundial.

“Nuestro mundo está fallando, como comunidad global estamos fallando”, dijo recientemente el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una conferencia.

Aparte del tema humanitario, la “democracia de las vacunas” también es importante para mantener a raya las variantes de covid-19.

En una carta abierta reciente, los jefes de la OMS, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC) advirtieron que la escasez de vacunas en los países más pobres crea las condiciones para la aparición de nuevas variantes.

“Cada vez más, se está desarrollando una pandemia de dos vías. La distribución desigual de vacunas no solo deja a millones de personas vulnerables al virus, sino que también permite que surjan variantes mortales y reboten en todo el mundo”, escribieron.

“Incluso los países con programas de vacunación avanzados se han visto obligados a volver a introducir medidas de salud pública más estrictas. No tiene por qué ser así”.

Durante la cumbre más reciente del G7, los líderes de las siete economías avanzadas más grandes del mundo (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) se comprometieron a enviar 1.000 millones de dosis de vacunas a los países pobres.

Esto está muy por debajo de las 11.000 millones de dosis que según las estimaciones de la OMS son necesarias para cubrir a la población más pobre del mundo. Y llegar a todos será clave para expandir la inmunidad si el virus estará en circulación en el futuro cercano.

“Existe una responsabilidad humanitaria y de salud pública para asegurarnos de que obtengamos una distribución equitativa de las vacunas en todo el mundo”, dice el profesor Heymann.

¿Los animales todavía presentan un riesgo?

Visón en una jaula.

Getty Images
Un estudio en Dinamarca descubrió que los visones podían contagiar la covid-19 a los humanos.

La lucha contra el SARS-CoV-2 también depende de cómo se comporte el virus en los animales. Hasta la fecha, los científicos apoyan la idea de que este coronavirus se originó en los murciélagos y de que puede haber saltado a los humanos a través de un animal intermediario.

Los estudios han demostrado que puede infectar a gatos, conejos y hámsteres y es particularmente infeccioso en visones: científicos en Dinamarca encontraron evidencia de transmisión de visones a humanos.

Los expertos dicen que mientras haya animales en la naturaleza que puedan contraer el virus, existe el riesgo de que también puedan infectar a los humanos.

“Las enfermedades están ahí fuera. Dada la oportunidad, podrían saltar”, le dijo a la BBC Dawn Zimmerman, veterinaria de vida silvestre del Programa de Salud Global del Instituto Smithsonian de Biología de la Conservación.


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