Rellenarán el Paso Exprés, pero el vacío queda dentro del hogar de la familia Mena
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Rellenarán el Paso Exprés, pero el vacío queda dentro del hogar de la familia Mena

Juan Mena López y Juan Mena Romero, padre e hijo, fallecieron al caer su vehículo en un socavón del Paso Exprés de Cuernavaca. "Si las autoridades hubieran actuado... los dos se habrían salvado, pero hubo negligencia", acusan sus familiares.
Cuartoscuro Archivo
Por Francisca Garay
17 de julio, 2017
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Juan Mena López y Juan Mena Romero, las dos personas, padre e hijo, que fallecieron el pasado 12 de julio, al caer su vehículo en un socavón del Paso Exprés de Cuernavaca, compartían prácticamente todo: vivienda, gasto familiar, trabajo, y particularmente el “sueño” de ver a los dos hijos de 6 y 4 años que Juan chico había procreado y que, aún sin vivir con ellos, siempre estaba al pendiente de los niños.

Este viernes, 14 de julio, 60 horas después de que ambos partieran, los dos niños de Juan hijo deambulan por el patio de la humilde casa familiar, entre sillas plásticas y restos de flores y velas que una noche antes rodearon los féretros de su papá y su abuelo.

Dentro de la vivienda, en donde las lámparas permanecen apagadas a pesar de la poca luz de día que dejan pasar las ventanas, está Adela, esposa y madre de las dos víctimas, “devastada”, sin poder levantarse.

Juan Mena Romero, fallecido el pasado 12 de julio

Fuera, en el patio, con los niños, están Sonia, hija y hermana de las víctimas, y Adelia, expareja de Juan hijo y madre de sus dos pequeños, ambas jóvenes de 32 años, quienes van de la tristeza a la rabia, una y otra vez, al intentar describir el “vacío” que socava la casa familiar, ubicada al fondo de una calle de terracería enmarcada por dos calles pavimentadas, en la colonia El Capiri, del municipio Emiliano Zapata, Morelos.

Para explicar ese vacío, ambas describen lo que antes llenaba el hogar.

“La vida de mi papá era trabajar –narra Sonia–, desde temprano salía de la casa para su trabajo, y regresaba a las 6 o 7 de la noche, todos los días. Ese era su día a día, pero la gran pasión deportiva de mi papá era el ciclismo, entonces, él encantado de la vida se iba a su trabajo en bici y se regresaba en la bici… esa era su pasión”.

Juan Mena López tenía 56 años al morir, había criado a sus dos hijos hasta verlos llegar a adultos, y a ambos los tenía aún bajo su techo. Por eso, explica Sonia, ahora “su sueño de mi papá era ver por sus nietos”, la niña de 6 y el niño de 4 años.

“Su sueño era ver sus logros. Sus nietos eran su orgullo, y su sueño era verlos crecer, verlos terminar su carrera”.

A su vez, remata, “la pasión de mi hermano (de 36 años al fallecer) era la motocicleta, y entonces, cada quien solía irse por su lado a trabajar”.

Padre e hijo compartían prácticamente todo, excepto el trayecto al trabajo, aún laborando ambos para la misma bodega de pollo. Pero el pasado 12 de julio, debido a la lluvia matutina, ambos decidieron partir juntos en el auto familiar, y usar el Paso Exprés de Cuernavaca, vía rápida apenas inaugurada 98 días antes —el 5 de abril de 2017—, y que costó más de 2 mil 200 millones de pesos.

Según la versión de las autoridades, las lluvias y la acumulación de basura provocaron una oquedad debajo de la vía, cuyo concreto se venció al paso del vehículo en el que viajaban padre e hijo, cayendo éste a una profundidad de cinco metros.

El hecho ocurrió cerca de las 5:00 horas, y sólo hasta las 15:25, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, anunció a través de Twitter que ya habían sido recuperados los cuerpos de los dos tripulantes. El rescate tomó 10 horas.

Adelia es la mamá de los dos niños de Juan hijo y, sentada junto a Sonia, toma la palabra.

“Si las autoridades hubieran actuado en el momento –explica–, los dos se habrían salvado… pero hubo negligencia, y eso ha dejado a dos niños sin padre. Él veía a los niños casi diario, estaba al pendiente de ellos, jugaba con ellos, y se esforzaba por ir a recogerlos a la escuela. En ese sentido siempre fue un padre responsable. Y ahora sólo queda el vacío”.

Adelia agrega que después de caer al socavón, las víctimas pidieron ayuda inmediatamente. Hicieron dos llamados telefónicos.

“Ahora estamos solos, porque ya no hay a quién hablarle para que responda por los niños, ni por mí… Mi niño tiene cuatro años, mi niña tiene seis, y ella me dice ‘mamá, ¿por qué si sólo tengo seis años, ya no tengo papá? ¿Por qué no a hasta los 20 o hasta los 30 años?’… No lo sé, no sé qué decirle”.

Además de negar que las autoridades, federales o estatales, se hubieran acercado a la familia para ofrecerles apoyo, Adelia también rechaza otra versión difundida en días pasados por algunos medios de información, según la cual la familia no exigía ninguna indemnización económica, lo cual es falso.

“Lo que quiero para mis hijos es justicia, y una indemnización, una pensión, porque su papá era el que los mantenía, les pagaba la escuela, nos ayudaba económicamente, porque aunque yo ya no vivía con él, Juan siempre estuvo al pendiente de nosotros”.

Sonia, además, denuncia que hasta este 14 de julio, las autoridades tampoco le habían presentado a la familia los resultados de la necropsia realizada a los cuerpos de su padre y de su hermano.

Paradójicamente, para el momento en que la familia Mena denunciaba que las autoridades no les habían proporcionado los resultados forenses, éstos ya habían sido filtrados a la prensa y divulgados, incluyendo detalles como el número de minutos que padre e hijo permanecieron vivos, atrapados dentro de su vehículo, y el tipo de lesiones encontradas en sus cuerpos.

Sonia detalla el tipo de daños que ella y su familia han sufrido, derivados no sólo del deceso de sus seres queridos, sino también del manejo informativo que han dado las autoridades a este caso.

“Este trágico suceso –afirma– marcó de por vida a nuestra familia, y ni con todo el dinero del mundo podrían reparar ese daño, pero reitero: quiero justicia. Y hasta el día de hoy circula en los medios que supuestamente se nos ha dado apoyo por parte de las instancias que corresponden, que son el gobierno federal y estatal, algunos medios de comunicación incluso han manejado cifras del apoyo que supuestamente hemos recibido, pero la familia Mena no ha recibido ni un apoyo. Ninguna institución se ha acercado. No hemos recibido nada: ni una llamada, ni una carta, ni una visita. Nada. Absolutamente nada”.

Juan Mena López

La única autoridad que les ha brindado apoyo, para los actos fúnebres, fue el ayuntamiento de Emiliano Zapata, su municipio de residencia.

“Todos estamos enfrentando un daño psicológico –continúa–: los niños preguntan por el abuelito, preguntan por el papá, hay un daño irreparable emocionalmente hablando. Y económicamente también, porque mi papá y mi hermano eran el sustento de la casa, y de los niños, que están en la escuela. Económicamente dependíamos de ellos cuatro personas: los dos niños, mi mamá y yo”.

Aunque Sonia habla en todo momento con coraje, con indignación evidente, este estado de ánimo se exacerba cuando da cuenta del dolor particular por el que atraviesa su madre.

“Mi mamá tiene 52 años, y está devastada, porque se le fueron su esposo y su hijo, y para ella, por ejemplo, el hecho de levantarse hoy… –Sonia hace una pausa en busca de las palabras que expresen lo que ella desea, pero no las encuentra– Se siente un vacío en la casa. Es muy difícil para ella no ver a su hijo, no ver a quien fue su esposo por décadas… ellos, antes de irse a trabajar, se despedían de mi mamá todos los días. Ahora ella está devastada”.

Las autoridades anunciaron que las obras para rellenar el socavón del Paso Exprés concluyen en dos días más. El vacío, sin embargo, se queda.

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COVID-19: cuál es la mejor forma de reforzar tu inmunidad, ¿con una infección natural o a través de las vacunas?

¿Qué es mejor, la protección que tenemos ante la covid-19 por habernos infectado y superado la enfermedad o aquella que nos proporcionan las vacunas?
27 de agosto, 2021
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Para nuestro sistema inmunológico, las diferencias entre haber adquirido defensas tras una infección natural por coronavirus o haberlo hecho tras la vacuna son marcadas.

¿Pero qué es mejor?

El mero hecho de plantearse la pregunta rayaba la herejía hace un año, cuando contagiarse con covid-19 por primera vez podía ser mortal, especialmente para los ancianos o las personas con problemas crónicos de salud.

Ahora, sin embargo, ya no partimos con inmunidad cero, ya que muchos se han vacunado o han pasado la enfermedad.

Y por ello, se ha vuelto una pregunta relevante que tiene implicaciones en el tema de si los niños deben ser vacunados o si se debe usar el virus o aplicar una tercera dosis a adultos para reforzar la inmunidad, cuestiones ambas polémicas.

“Podríamos estar metiéndonos en un agujero, por mucho tiempo, al creer que solo podemos mantener alejado el covid-19 vacunándonos cada año”, me dijo la profesora Eleanor Riley, inmunóloga de la Universidad de Edimburgo.

El profesor Adam Finn, un asesor de vacunas del gobierno británico, dijo que vacunar en exceso, cuando en otras partes del mundo todavía hay gente a la que no se le ha inoculado ni la primera dosis, es “un poco loco”.

“No solo es injusto, es estúpido”, dijo.

Vacunación en España

Getty Images

La anatomía de la inmunidad

Antes que nada, necesitamos entender un poco tanto las claves del sistema inmunológico como las del virus que este está atacando.

Los elementos fundamentales del sistema inmunológico para hacer frente a la infección son dos: los anticuerpos y las células T.

Los anticuerpos se adhieren a la superficie del virus y lo marcan para que sea destruido.

Las células T pueden detectar cuáles de nuestras propias células han sido infectadas por el virus y destruirlas.

A pesar de todos los problemas que ha causado, el virus es espectacularmente simple.

Tiene la famosa espiga, una proteína que es la llave que usa para abrir la puerta de las células de nuestro cuerpo.

También hay otras 28 proteínas que necesita para secuestrar nuestras células y hacer miles de copias de sí mismo. (A modo de comparación, se necesitan alrededor de 20.000 proteínas para hacer funcionar el cuerpo humano).

Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Science Photo Library
Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Hay cuatro áreas clave para comparar la inmunidad que proporciona una vacuna y la que se desarrolla después de la infección natural con el virus.

1. Amplitud

¿Qué porcentaje del virus aprende a atacar el sistema inmunológico?

Quienes se infectan con el virus generan una respuesta inmune mayor que la que proporciona la vacunación.

Con cualquiera de las vacunas de Moderna, Pfizer u Oxford-AstraZeneca, lo que está aprendiendo el cuerpo es a detectar solo una cosa: la proteína de espiga.

Esta es la parte clave para producir anticuerpos y los resultados, al evitar que la mayoría de infectados tengan que ser hospitalizados, han sido espectaculares.

Pero apuntar a las otras 28 proteínas también les daría a las células T mucho más para atacar.

“Eso significa que si alguien se infectó, es posible que tenga mejor inmunidad ante cualquier nueva variante que surja, ya que tiene inmunidad frente a más proteínas “, dijo el profesor Riley.

Células T

Reuters
El propósito principal de las células T es identificar y matar patógenos invasores o células infectadas.

2. Fuerza

¿Cuál de las dos opciones —vacuna o inmunidad natural— detiene la infección o previene una enfermedad grave?

Sabemos que ha habido casos de personas que contrajeron el virus dos veces (reinfección) y de otras que se vacunaron y aún así desarrollaron la covid-19 (lo que se conoce como infección progresiva).

“Ninguna de las dos te brinda una protección completa contra la infección, pero la inmunidad que obtienes parece protegerte bastante bien de caer gravemente enfermo”, explicó el profesor Finn, de la Universidad de Bristol.

Los niveles de anticuerpos son, en promedio, más altos alrededor de un mes después de la vacunación que de la infección.

Sin embargo, existe un gran abismo en cuanto a anticuerpos entre aquellos que son asintomáticos (que no producen muchos anticuerpos) y aquellos que padecen un ataque severo de covid-19.

La mayor respuesta inmune proviene de personas que contrajeron la enfermedad y luego fueron vacunadas.

Todavía estamos esperando datos sobre lo que sucede al revés.

laboratorio

Reuters
Aunque los anicuerpos son importantes podrían no ser suficientes para evitar la propagación de covid-19.

3. Duración

¿Cuánto dura la protección?

Se ha demostrado que los niveles de anticuerpos disminuyen con el tiempo, aunque esto puede no ser importante para prevenir que enfermes gravemente.

El sistema inmunológico recuerda los virus y las vacunas para poder responder rápidamente cuando se encuentra una infección.

Hay “células T de memoria” que permanecen en el cuerpo, y las células B permanecen preparadas para producir una nueva avalancha de anticuerpos si es necesario.

Existe evidencia de respuestas inmunitarias que duran más de un año después de la infección y los ensayos de las vacunas también han demostrado un beneficio duradero.

“En términos de durabilidad, todavía hay mucho por estudiar”, dijo el profesor Peter Openshaw, del Imperial College de Londres.

Un hombre con mascarilla

Getty Images

4. Localización: nariz o brazo

¿En qué parte del cuerpo está la inmunidad?

Esto importa.

Existe un conjunto completamente diferente de anticuerpos, conocidos como inmunoglobulina As, en la nariz y los pulmones, en comparación con los inmunoglobulina G que medimos en la sangre.

Los primeros son más importante por su papel como barrera contra la infección.

La infección natural ocurre en la nariz, mientras la vacuna se aplica con un pinchazo en el brazo. Por eso, la posición de esos anticuerpos es clave.

Ya se están investigando las vacunas nasales.

El profesor Paul Klenerman, que indaga sobre las células T en la Universidad de Oxford, señaló: “La ubicación de una infección marca la diferencia incluso si es el mismo virus, por lo que esperaríamos diferencias importantes entre la infección natural y las vacunas”.

Vacuna

Getty Images
Las vacunas han transformado la evolución del covid porque han reducido drásticamente las posibilidades de enfermarse gravemente.

¿Entonces, más vacunas o exposición al virus?

Existe una clara evidencia de que los adultos que no han recibido ninguna dosis tendrán defensas inmunitarias más fuertes si se vacunan, incluso si han contraído covid antes.

Pero en este punto hay dos importante cuestiones que plantearse:

  • ¿Los adultos vacunados necesitan una dosis de refuerzo o es suficiente la exposición al virus?
  • ¿Los niños necesitan vacunarse o toda una vida de encuentros con el virus construye una buena defensa inmunológica?

La idea de aumentar la inmunidad poco a poco durante toda la vida no suena radical cuando hablamos de otros virus, como el RSV (virus respiratorio sincitial) o los otros cuatro coronavirus que causan los síntomas del resfriado común.

Cada vez que está expuesto, el sistema inmunológico se fortalece un poco y esto continúa hasta la vejez, cuando el sistema inmunológico comienza a fallar y las infecciones empiezan a ser un problema.

“Esto no está probado, pero podría ser mucho más barato y sencillo dejar que eso suceda que pasar todo el tiempo inmunizando a las personas”, dijo el profesor Finn, quien advierte que podríamos terminar “encerrados en un ciclo de refuerzo” sin saber si era necesario.

Sin embargo, observó que el argumento en los niños “ya se ha demostrado”, ya que “el 40-50% ya se ha infectado y la mayoría no se puso enfermo o muy enfermo”.

Niño en una prueba de covid

Getty Images

Pero hay contraargumentos.

Riley apunta a la covid prolongada en los niños y el profesor Openshaw recuerda el nerviosismo en torno a los efectos a largo plazo de un virus que puede afectar a muchos órganos del cuerpo.

Pero Riley dijo que hay potencial en el uso de vacunas para “aliviar” la covid, seguido de una infección que amplíe nuestra respuesta inmunitaria.

“Realmente debemos considerar: ¿estamos simplemente asustando a la gente en lugar de darle la confianza para seguir adelante con su vida? Ahora estamos preocupando a la gente otra vez“.

Por supuesto, dado que los casos continúan, es posible que no haya muchas opciones.

“Me pregunto si es inevitable”, dijo el profesor Klenerman, pensando en que el virus continuará propagándose. Es probable que entonces veamos un efecto de constante cuestionamiento.


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