Por qué un experto cree que una película de Brad Pitt debe mostrarse en universidades
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
BBC Mundo

Por qué un experto cree que una película de Brad Pitt debe mostrarse en universidades

Una película protagonizada por el actor Brad Pitt muestra cuál es la situación de la guerra en Afganistán, con todos sus absurdos y excesos.
BBC Mundo
Por Ahmed Rashid* BBC
3 de julio, 2017
Comparte

La guerra más larga que Estados Unidos ha luchado -16 años y contando- está a punto de extenderse debido a la decisión del presidente Donald Trump de enviar al terreno miles de soldados más.

El conflicto en Afganistán, como la mayoría de los conflictos en Medio Oriente, resalta las difíciles decisiones políticas y las polémicas estrategias contraterroristas que EU ha impulsado, sin éxito, desde los ataques del 11 de septiembre de 2001.

A la fecha, seis países de mayoría musulmana (Irak, Siria, Yemen, Libia, Somalia y Afganistán) enfrentan una crisis institucional grave, en parte debido a las políticas estadounidenses.

La llamada “guerra contra el terrorismo” que lanzó el presidente George W. Bush, las invasiones a Irak y Afganistán y la arriesgada maniobra de impulsar un cambio de régimen mientras una oposición islámica radical se propaga sin pausa han creado enorme dilemas para Estados Unidos.

Y ese caos y larga lista de conflictos han sido material perfecto para muy buenos libros y documentales desde 2001, pero Hollywood, la gran industria del cine, se ha quedado corta a la hora de producir una película que logre informar (o en el mejor de los casos, educar) los porqués del fracaso de EE.UU. y la expansión de yihadismo en Medio Oriente.

Los pocos filmes con sello hollywoodense han estado entre la sátira y la acción al mejor estilo de John Wayne, que muestran tropas heroicas y compasivas pero muy profesionales.

Tal vez la única excepción es la producción de 2008 The Hurt Locker (“Vivir al límite”), que ganó seis premios Oscar al mostrar los dilemas que enfrenta una unidad antibombas del ejército de EE.UU. en Irak.

soldado estadounidense en AfganistánGETTY IMAGES
Las tropas estadounidenses llegaron a Afganistán en 2001.

Pero incluso The Hurt Locker sólo lidia con una parte del conflicto: los soldados, como lo hacen otros buenos documentales sobre las fuerzas militares de EE.UU. en Afganistán como “Restrepo” y “Korengal“.

Pero, ¿por qué ha sido así? Porque las películas de Hollywood no se hacen preguntas sobre aquellas decisiones estratégicas que ha tomado el gobierno.

¿Debía Estados Unidos invadir o interferir en países que poco conoce? ¿Cómo las tropas pueden ganarse el apoyo local? ¿Es coherente la promoción de la democracia por una parte del gobierno de EE.UU., mientras que otra parte quiere solo una estrategia de guerra?

Hollywood no nos ha ayudado a entender cómo ha ocurrido la escalada global del caos.

Hasta ahora. Hasta “War Machine” (“Máquina de guerra”). Este filme, que por su título parece ser otra película de acción, muestra de forma brillante las preguntas arriba enunciadas.

El australiano David Michod, director y guionista, ha logrado junto a Netflix crear una película que es oscura, satírica, emocional y divertida a la vez.

General en AfganistánGETTY IMAGES
La película está basada en las acciones del general Stanley McChrystal en Afganistán.

Pero, sobre todo, que logra ilustrar y educar sobre las intervenciones de Estados Unidos en Medio Oriente.

El guión está basado en el artículo de la revista Rolling Stone, que después se convirtió en libro: “Los operadores: la salvaje y aterradora historia de la guerra de EE.UU. en Afganistán”, escrito por el periodista Michael Hastings.

El artículo condujo al retiro en 2010 del general Stanley McChrystal, la persona que estaba a cargo de comandar la guerra en Afganistán, después de que él y sus subordinados hicieran ante el periodista comentarios despectivos sobre el gobierno de Barack Obama.

La película, de hecho, se centra en la serie de hechos que llevan al despido de McChrystal.

Varias cosas funcionan en este filme: la acertada elección de Brad Pitt en el papel del general Glen McHahon, una versión imaginaria de McChrystal, quien es amado por sus hombres pero a la vez está lleno de excentricidades.

Pitt logra retratar al general con elementos de la comedia absurda, pero a la vez como alguien que está en plena curva de aprendizaje sobre cómo ganar o perder una guerra moderna.

soldado en AfganistánGETTY IMAGES
El gobierno de Estados Unidos se encuentra estudiando si envía más soldados a Afganistán.

Lleno de fanfarronería y confianza en sí mismo, McMahon llega a Kabul para hacerse cargo del conflicto después de que otro general fallara.

“Vamos a ganar esto y quiero que se lo metan bien en la cabeza”, le dice a sus ayudantes, un grupo de actores igualmente brillantes, cuyas apariciones ayudan a mostrar la lenta compresión del general de que sólo está repitiendo lo que los otros comandantes intentaron antes e irremediablemente fallaron.

Pronto comienza a tener problemas: no puede obtener más tropas, porque Obama no quiere enviarlas.

Tampoco puede evitar que los granjeros afganos dejen de sembrar amapolas -de donde se obtiene el opio- porque funcionarios estadounidenses le dicen que otros cultivos alternativos, como el algodón, competirían con lo que producen los granjeros en Estados Unidos.

Algunas de las grandes lecciones le llegan a través sus compañeros de la OTAN. “No puedes construir una nación a punta de pistola” y “no te puedes ganar la confianza de un país invadiéndolo”, le dicen.

Pero no sólo es Pitt. También está la interpretación de Ben Kingsley en el papel de Hamid Karzai, el cínico expresidente de Afganistán.

Kingsley, además de imitar hasta los tics nerviosos del mandatario, interpela al general sobre su empeño de sacar a adelante al país.

“Vamos a construir una Afganistán próspera y libre”, le dice McMahon. “Suena mucho a una promesa que ya escuchamos”, la responde Karzai con una sonrisa.

Ben Kingsley en War MachineFRANCOIS DUHAMEL/NETFLIX
Ben Kingsley interpreta el papel del expresidente de Afganistán, Hamid Karzai.

Entonces, varios reveses conducen al general McMahon a comprender la situación.

Por ejemplo, un problemático y enojado soldado estadounidense, interpretado por Lakeith Stanfield, cuestiona cómo puede funcionar una confusa estrategia: entrenados para matar, los soldados estadounidenses ahora deben mostrar una “valiente moderación”.

“No le puedo decir la diferencia entre las personas que viven aquí y el enemigo”, explica el soldado.

“Todos lucen iguales. No puedo ayudarlos y matarlos al mismo tiempo. Estoy confundido”, agrega.

La actriz Tilda Swinton, que interpreta a una política alemana, le dice al general McMahon: “Ustedes están expandidos por todo el país, pelean 1.000 batallas de forma separada al mismo tiempo con locales que no los quieren en sus pueblos. Eso sólo significa que es una guerra que nunca van a ganar”.

La película no llegará a las salas de cines, porque es producida especialmente para la plataforma de Netflix.

Sin embargo, es un filme que debe ser proyectado en las universidades y ser discutido entre jóvenes y adultos.

Porque ayudará a entender por qué la contrainsurgencia está fallando y el terrorismo se está propagando, y por qué la guerra ha destruido tantos países.

Y también por qué, después de 16 años, Estados Unidos continúa debatiendo el número de tropas que debe enviar a Afganistán.

línea

(*) Ahmed Rashid es un periodista y escritor paquistaní, autor del libro “Descendiendo al caos y el Talibán”, que se convirtió en un éxito de ventas.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Especial

A casi un año presa, las pruebas de la Fiscalía de Veracruz contra July Raquel por asesinato de rectora se tambalean

A casi un año presa por asesinato de rectora en Veracruz, las pruebas de la Fiscalía contra July Raquel se tambalean.
Especial
18 de septiembre, 2021
Comparte

Las pruebas de la Fiscalía de Veracruz en contra de July Raquel Flores, acusada de participar el pasado 29 de junio de 2020 en el asesinato de la rectora de la Universidad Valladolid, en Xalapa, se tambalean a casi un año de que permanezca aun recluida en prisión preventiva.

July Raquel, de 29 años, fue detenida el 6 de noviembre del año pasado en la Alcaldía Álvaro Obregón de la Ciudad de México. La mujer denunció en un reportaje publicado por este medio el 22 de febrero que fue detenida de manera violenta por agentes de la policía de investigación de Veracruz, y que en el traslado de la capital al penal de Pacho Viejo, en Xalapa, fue torturada y agredida sexualmente por cuatro policías para que admitiera su participación en el caso de la rectora María Guadalupe Martínez Aguilar. 

La defensa de July Raquel consiguió, a casi un año de su encarcelamiento, que un juez admitiera como pruebas para el juicio del caso, que posiblemente se lleve a cabo a inicios del próximo mes de octubre, los testimonios de cuatro personas que acreditan que la mujer estuvo a más de 300 kilómetros del lugar del asesinato el día que se cometió. 

También logró que se integrara a la carpeta de investigación del caso un oficio que acreditaría que no existe un documento original del contrato de compra-venta del coche que se utilizó para cometer el homicidio de la rectora, y que, básicamente, deja constancia de que uno de los ‘pilares’ de la Fiscalía para acusar a July Raquel como copartícipe del asesinato se sustenta en una copia simple del contrato en la que, además, la firma no coincide con la plasmada por la imputada en documentos oficiales. 

Lee: La pesadilla de July Raquel: “Policías me violaron para que confesara asesinato de rectora veracruzana”

Además, la defensa logró que, por medio de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), se realizara el Protocolo de Estambul a July Raquel para determinar si fue víctima de tortura; este avance se produce luego de que el anterior juez del caso negó que se llevara a cabo esta diligencia clave, y luego de que, cuatro meses después, la Fiscalía anti tortura veracruzana le realizara dicha prueba sin que a la fecha haya informado a la familia y la defensa de los resultados.  

El contrato de compra-venta y la firma

Entre las principales pruebas que tiene la Fiscalía estatal para asegurar que July Raquel fue copartícipe en el homicidio de la rectora María Guadalupe Martínez Aguilar están la copia del contrato de compraventa del coche que estuvo en el lugar de los hechos en Xalapa y que sí fue utilizado por tres agresores para trasladarse de la Ciudad de México a Xalapa. 

Se trata de un Honda City blanco, modelo 2018, que July Raquel le rentaba desde enero de 2020 a otro hombre para trabajarlo como chofer de Uber. Sin embargo, tras el asesinato, y luego de apersonarse los agentes de investigación en el domicilio del dueño, ubicado en el Estado de México, éste les aseguró que el coche ya no era suyo, sino de July Raquel. Y para tratar de acreditarlo les entregó una copia simple del contrato de compraventa, con la supuesta firma de la mujer. 

En una entrevista telefónica desde el penal de Pacho Viejo, July Raquel rechazó que la rúbrica estampada en ese contrato fuera la suya, y su familia mostró a este medio múltiples documentos originales, como el INE, en los que se aprecia que la firma de July es distinta. Incluso, la firma que aparece en los documentos que estampa la mujer cuando fue detenida en noviembre del año pasado por los policías de investigación es diferente a la de la copia simple del contrato. 

Además, este medio, que tuvo acceso al expediente del caso, acreditó que el supuesto contrato no va acompañado de una factura, ni de un comprobante de transacción, ni un estado de cuenta con el supuesto ingreso por la venta, y no hay constancia por escrito de la presencia de un testigo en la firma, ni de un notario.

Por ello, la defensa de July había insistido en varias ocasiones a la Fiscalía veracruzana que se hiciera un peritaje de la firma del documento, para corroborar su autenticidad o falsedad. 

En la audiencia del pasado jueves, la Fiscalía respondió a la petición del abogado particular de July Raquel informando que, de acuerdo con un oficio fechado el 12 de mayo de este año, medio año después de la solicitud del abogado, se había hecho la solicitud a una perito especialista, pero ésta no había podido llevar a cabo el análisis de la rúbrica. 

Entérate: Juez niega protocolo contra tortura a July Raquel, acusada del asesinato de rectora en Veracruz

Rodolfo René Paratte, abogado de July Raquel, dijo a este medio que la respuesta de la Fiscalía le sorprendió por dos motivos: el primero, explicó en entrevista, porque ese oficio, del que le acababan de informar de su existencia, no está incluido en la carpeta de investigación del caso, lo cual es una irregularidad, a decir del abogado. “Lo que hicieron fue ocultamiento de un indicio y eso está penado por la ley”, subrayó.

Y el segundo, porque en el oficio, del que este medio obtuvo una copia, la perito señaló que la Fiscalía no le informó acerca de a quién pertenecía la firma que tenía que analizar, y más importante, solo le proporcionó una copia simple de un contrato. Y uno de los requisitos del análisis forense de grafoscopía es que la firma a analizar tiene que ser original, al igual que la firma con la que se compara para determinar si es falsa o no. 

“En la carpeta de investigación no viene ningún contrato original de la compra del coche porque, sencillamente, no existe ese contrato. Solo hay una copia simple firmada con una rúbrica falsa. Por eso esta prueba, que es con la que la Fiscalía sustenta buena parte del caso, tiene que quedar anulada en el juicio”, hizo hincapié el abogado, que denunció que la Fiscalía “no tuvo interés” en incluir este documento en el expediente porque comprometería buena parte de su tesis contra July Raquel. 

“Esa prueba es primordial -insistió el letrado-. Ya que por ese supuesto contrato de compra-venta es que se libró una orden de aprehensión contra July, porque ahí dice que es la dueña del carro que participó en el asesinato”. 

Aunque ya terminó el periodo de seis meses para que la Fiscalía complementara la investigación del caso, y, por lo tanto, este oficio, al no estar incluido en la carpeta, debería queda fuera del mismo, el abogado Paratte aseguró que en la audiencia del pasado jueves 2 de septiembre el juez validó la prueba para que ambas partes, Fiscalía y defensa, “estén en igualdad de condiciones” de cara al juicio del próximo mes de octubre. 

“La mujer que aparece en el video no es July”

Por otra parte, otra de las pruebas que presentará la Fiscalía en el juicio serán las imágenes de video captadas por una cámara de una tienda de autoservicio próxima a la universidad Valladolid, donde se cometió el homicidio de la rectora. 

En el video, al que este medio tuvo acceso y guarda copia, se aprecia una mujer de pelo oscuro a media altura y con la mitad del rostro oculto tras un cubrebocas. A partir de estas imágenes, la Fiscalía veracruzana entrevistó a varios testigos, entre éstos una empleada de la tienda de autoservicio que, a pesar de que la mujer traía parcialmente el rostro cubierto, la identificó como July Raquel cuando el ministerio público le puso una fotografía de ella tomada de sus redes sociales.

Tanto el abogado Paratte, como Melissa Zamora, la abogada del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro que acompaña como asesora el caso de July, observan irregularidades en esta prueba. 

La primera, plantea Melissa Zamora, es que en las imágenes del video se aprecia a una mujer con el rostro parcialmente cubierto, mientras que en las imágenes que ponen delante a la testigo es el rostro completo de July Raquel. Y la segunda, es que en las diligencias de reconocimiento participaron los mismos fiscales que llevaron a cabo la investigación en contra de July, a los que ésta acusó de torturarla para que se incriminara. 

“Esto puede dar a entender que las personas que hicieron el reconcomiendo de las fotografías pudieran estar inducidos por el propio personal de la Fiscalía”, advirtió la abogada, que explicó que, de acuerdo con lo establecido en el Código Nacional de Procedimientos Penales, estas diligencias de reconocimiento debe realizarse por una autoridad ministerial distinta a la que dirige la investigación, para evitar así que pudiera haber algún tipo de coacción o inducción hacia la persona que está reconociendo las imágenes. 

“Vemos con preocupación que no se excluyera esta prueba de cara al juicio”, recalcó Zamora. 

No obstante, para el abogado Paratte, que el juez a cargo del caso, Adrián Reyes Acosta, decidiera mantener esta prueba de la Fiscalía también puede ser un punto a favor de July Raquel de cara al próximo juicio. 

“Es primordial que el juez vea que la persona del video no tiene nada que ver con July Raquel, que su cara, sus facciones, el pelo, todo es distinto”, apuntó el letrado, que señaló otro elemento clave del video: la mujer que aparece entrando en la tienda lleva una camisa de manga corta que le deja al descubierto por completo ambos brazos. En ninguno de los dos se aprecia algún tatuaje. En cambio, July Raquel tiene hasta nueve tatuajes, cuatro de ellos plenamente visibles en brazos, antebrazos y muñecas, tal y como acreditan múltiples fotografías suyas publicadas años atrás en su perfil de Facebook, y que la autoridad de investigación no tuvo en cuenta antes de detenerla para encarcelarla. 

Nuevo Protocolo de Estambul 

Otra prueba que la defensa está exigiendo que se incluya en el caso es la realización del protocolo de Estambul, un dictamen médico-psicológico que hacen peritos especializados y certificados para determinar si una persona fue víctima de tortura para que aceptara la culpa o su implicación en un delito. 

Sobre esto, el abogado René Paratte explicó que, desde mayo pasado, y luego de una denuncia interpuesta por la propia July Raquel por tortura en su contra, la Fiscalía Especializada par la Investigación del Delito de Tortura, que depende de la Fiscalía general del estado, realizó este protocolo de Estambul. Pero, cuatro meses después, siguen sin tener un resultado, ni acceso a la carpeta de investigación, denunció el abogado Paratte. 

“Nos parece muy evidente que lo están dilatando de manera dolosa”, acusó. “Porque saben que ese protocolo va a favorecer a July”. 

Además, esta no era la primera vez que solicitaban la prueba. Ya desde enero pasado, nueve meses atrás, la defensa solicitó al entonces juez del caso, Marco Antonio Rodríguez Lobato, que se aplicara el protocolo, pero éste rechazó la petición alegando que la petición “carecía de fundamentación” y que, por lo tanto, “no se ajusta a derecho”. 

La abogada Melissa Zamora señaló que, ante la falta de resultados de la Fiscalía especializada, y ante la negativa del juez y la inoperancia de la Comisión estatal de Derechos Humanos de Veracruz, el Centro Pro abogó para que interviniera en el caso la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), a nivel federal, que finalmente terminó por atraer el caso. 

“Celebramos esta decisión”, dijo la abogada, que explicó que el motivo del optimismo es que, por primera vez, un organismo autónomo gubernamental independiente de las autoridades de Veracruz va a analizar el caso y a emitir una recomendación si encuentran violaciones graves a derechos humanos. 

Por el momento, personal de la CNDH ya le realizó un nuevo protocolo de Estambul a July Raquel el pasado viernes 3 de septiembre, horas después de la audiencia. El resultado que arroje será independiente a la causa penal que enfrenta July, pero, en opinión de la abogada del Centro Pro, de corroborarse que fue torturada previo a su encarcelamiento, le daría grandes opciones de cara al juicio del que saldrá libre o sentenciada. 

A falta de este dictamen, el pasado 4 de abril los doctores del Centro de Alta Especialidad Doctor Rafael Lucio en Xalapa, a petición de la comisión estatal de derechos humanos que abrió el expediente 822D0Q por este caso, acreditaron que, en efecto, July Raquel sufría continuos sangrados en la vagina, por lo que le recetaron en ese entonces medicamentos e inyecciones para cortar las hemorragias. 

Sobre este caso, el pasado 24 de febrero, la Fiscalía de Veracruz aseguró en un comunicado que la detención de July Raquel se produjo “con apego a la legalidad y con respeto a los derechos humanos”, aunque también informó que se había abierto un procedimiento administrativo para investigar a los cuatro elementos que participaron en su detención. 

Hasta la fecha, por tratarse de un proceso legal en curso, no se ha informado de la situación de estos elementos.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.