Estas son 10 razones para devolver un plato
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Estas son 10 razones para devolver un plato

¿Te da vergüenza devolver un plato en un restaurante? Más allá de razones caprichosas, hay argumentos que te permiten hacerlo sin que le tiemble la voz.
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Por Animal Gourmet
2 de julio, 2017
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¿Te da vergüenza devolver un plato en un restaurante? ¿Te incomoda decirle el maitre que algo no está bien? ¿Qué haces si encuentras un bichito en tu ensalada, disimulas y dejas de comer o montas en cólera? Más allá de razones caprichosas, de me gusta o no me gusta, hay argumentos que permiten al comensal devolver un plato sin que le tiemble la voz.

Estas que reproducimos a continuación son las 10 razones que argumenta nuestra colaboradora María de Michelis en su nuevo libro Cartas Sobre la Mesa, reforzadas con nuestras propias aportaciones.

1.- Temperatura del plato

Pedir un bife de chorizo -o un solomillo- saignant y que llegue a la mesa jugoso pero helado es inadmisible. La carne pierde su gracia y uno el entusiasmo. El parrillero debería conocer las estrategias para que el punto de cocción solicitado no atente contra la temperatura de corazón. Por lo pronto, evitar llevar la carne fría a la parrilla. Se sabe que el “atemperado” de las piezas es una regla de oro.

De la misma manera, no hay por qué tragarse esas mousses y espumas mustias a las que les faltó frío y vienen desmayándose desde la cocina a lo Margarita Gautier. La comida caliente debe llegar a la mesa caliente; la comida fría, idem.

2.- La ensalada mal lavada

El colchón de verdes – que más que colchón en algunos restaurantes es un sommier- al que se le descubre la vida interior, léase gusanitos, insectos y demás intrusos, puede ser devuelto ipso facto, igual que la fuente de una lechuga muerta que ni un milagro resucitaría. Cuando los vegetales se convierten en un acompañamiento superfluo, mejor sacarlos del plato. Si se ofrecen al comensal han de estar en perfecto estado de revista, limpios, tersos y bien aliñados.

3.- Pescado con olor a pescado

Todos lo sabemos, el pescado (y el marisco) no debe oler a pescado sino a mar. Siempre y cuando sea fresco no debe desprender el más mínimo tufillo. Caso contrario, mejor apartarlo de nuestra vista y sobre todo de nuestra nariz. Es inadmisible que el pescado o el marisco llegue a la mesa con tufo y además traten de justificarlo. No hay nada más lamentable que al reclamar se niegue la evidencia. ¿Acaso quien está en la mesa de pase no tiene olfato? Por favor…

Lee: El mole de caderas, el plato de la trashumancia.

4.- Exceso de cocción

Una pasta gomosa, un arroz empasatado, una verdura hecha puré… El punto de cocción ha de ser el adecuado. También cuando se pide una hamburguesa o un filete poco hecho, en cocina deben hacer caso, de lo contrario: plato devuelto.

5 .-Gato por liebre

Las pastas o arroces bañados en falso aceite de trufa, cuyo insidioso olor se huele a veinte metros de distancia y que al que llegar a la mesa lastima la nariz. Química pura. Un derivado del petróleo con aroma a gas y sabor a trampa. Nada que ver con la trufa ni con el verdadero aceite trufado, que es tan etéreo como difícil de encontrar. En estos casos, plato nuevo y a otra cosa, mariposa.

Lee la nota completa en Animal Gourmet.

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Por qué algunas personas contraen COVID entre la primera y segunda dosis de la vacuna

Aunque varios países vayan avanzados en la vacunación, el virus sigue avanzando. Los expertos recomiendan seguir protegiéndose incluso después de ser inoculado.
10 de marzo, 2021
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La enfermera Maria Angélica Sobrinho, de 53 años, fue la primera en ser vacunada contra la covid-19 en la ciudad de Bahía en Brasil. Unos días después, empezó a mostrar síntomas y se le diagnosticó una infección por coronavirus.

Sobrinho no es la única persona que ha pasado por esto. En varios países del mundo se han reportado casos de otros pacientes que durante el intervalo de al menos 21 días entre la primera y la segunda dosis han contraído la enfermedad.

Es algo han aprovechado quienes difunden noticias falsas y bulos en las redes sociales para afirmar que los productos base de las vacunas podrían llegar hasta a matar.

Por ello, antes de alarmarse o compartir este tipo de informaciones, es preciso tener mucho cuidado y entender lo que está pasando.

Entonces ¿cómo es posible dar positivo por covid-19 entre la primera y segunda dosis de la vacuna?

Protección incompleta

Varias de las vacunas que ya se administran en distintos países requieren dos dosis para asegurar la protección completa, como la de Pfizer, Oxford/AstraZeneca, Coronavac, Moderna o Sputnik V.

El tiempo entre una dosis y otra varía según el fabricante. Pfizer recomienda dejar pasar 21 días y la Universidad de Oxford unos tres meses, por ejemplo.

Personal médico preparando una dosis de SinoVac.

Getty Images
Muchas de las vacunas que ya se administran requieren dos dosis para conseguir la protección máxima.

Ninguna vacuna disponible es capaz de proteger antes de que hayan pasado 14 días desde que se aplicó primera dosis, ya sea contra la covid-19 u otra enfermedad”, aclara la doctora Isabella Ballalai, vicepresidenta de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones.

Con independencia de la tecnología, las vacunas suelen contener antígenos, unas sustancias que interactúan con el sistema inmune y crean los anticuerpos necesarios para combatir una futura invasión vírica.

La cuestión es que este proceso tarda un tiempo en completarse: las células inmunitarias necesitan reconocer los antígenos, “interactuar” con ellos y crear una reacción satisfactoria. Este trabajo suele tomar unas dos semanas.

Por ello es necesario que el paciente que reciba una primera dosis siga protegiéndose con el uso de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos entre otras medidas.

“Recibir las dos dosis tampoco implica estar liberado para tener una ‘vida normal’. Por lo que sabemos, la vacuna protege contra las consecuencias más graves de la covid-19, pero las personas inmunizas podrían seguir transmitiendo el virus a otros”, complementa Ballalai.

Si la vacunación también ralentizará la propagación del virus se está investigando en los estudios preliminares de los primeros meses de campaña.

Por lo tanto, mientras el virus continúe circulando a niveles altos y no haya una gran parte de la población vacunada, la recomendación es seguir las medidas de control y respetar las restricciones.

Panel informativo sobre el uso correcto de mascarillas en un aeropuerto.

Getty Images
A pesar de ir vacunados, es preciso seguir respetando las restricciones y medidas que impongan las autoridades.

Imposibilidad científica

Otro bulo que circuló recientemente señalaba la posibilidad de que la propia vacuna cause covid-19.

Pero eso, dice Ballalai, es absolutamente imposible.

“Los inmunizadores están hechos con virus inactivados y ni siquiera de milagro podrían causar la enfermedad“, dice la especialista.

Este, por cierto, es un mito que aparece cada año durante las campañas contra el virus de la influenza, que suele circular en otoño e invierno.

“El sujeto recibe la vacuna y unos días después presenta síntomas de gripe. Entonces llega a creer que la culpa es de la dosis aplicada”, apunta Ballalai.

De nuevo, la explicación está en el tiempo que se necesita para que proteja: mientras el sistema inmunológico no cese la producción de anticuerpos, el riesgo de infectarse con influenza (o coronavirus, en el ejemplo actual) es alto.

CoronaVac, la vacuna china, está hecha con virus inactivos, un modelo utilizado en la ciencia durante muchas décadas.

Como su nombre lo indica, los coronavirus presentes en ampollas se someten a un proceso con sustancias químicas y cambios de temperatura que lo inactivan y eliminan cualquier posibilidad de que invadan las células y se repliquen en nuestro organismo.

Ampollas de CoronaVac.

Getty Images
La vacuna CoronaVac se basa en virus inactivos y es imposible que produzcan la enfermedad en el organismo.

Cuidados y recomendaciones

También es importante saber que los efectos adversos de las vacunas son poco frecuentes, pero posibles.

“El individuo puede tener fiebre, malestar y un poco de dolor”, ejemplifica Ballalai.

Si el malestar no desaparece después de unos días o se vuelve más intenso, es importante buscar consejo médico.

Se debe al hecho de que estos síntomas incluso pueden ser causados ​​por el efecto de las vacunas, pero también son característicos del propio covid-19 y sería importante descartarlos.

Con más de 200 millones de dosis de vacunas contra la covid-19 administradas por el mundo y la rapidez con que se sigue inoculando en ya varios países, de momento no hay noticias sobre efectos colaterales preocupantes que justifiquen la paralización de las campañas.


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