Qué cambió Samsung para saber que su polémico celular Galaxy Note 7 Fan Edition no va a explotar
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Qué cambió Samsung para saber que su polémico celular Galaxy Note 7 Fan Edition no va a explotar

Samsung lanzó una versión renovada del Galaxy Note 7, el smartphone “más explosivo” de su historia. Te contamos cuáles son las características del nuevo modelo.
AFP
Por BBC Mundo
8 de julio, 2017
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El teléfono más polémico y “explosivo” de Samsung está de vuelta en las tiendas. Al menos, en las de Corea del Sur. Ayer salió a la venta su “versión reacondicionada” -tal y como explicó la compañía hace meses- en el país asiático. Y su nombre es Fan Edition, FE (en inglés edición para fanáticos)

Ciertamente, hay que ser muy fan de Samsung para apostar por un teléfono que, desde sus inicios, no ha dejado de dar disgustos a la compañía y a los usuarios, llegó a ser prohibido en varis compañías y aeropuertos.

Las decenas de casos de explosiones de baterías empañaron la imagen de la tecnológica surcoreana, que acabó por reclamar a sus clientes que devolvieran los celulares -que finalmente retiró del mercado- en medio de un desastre corporativo del que a duras penas logró recuperarse.

Fan EditionSAMSUNG
Samsung dice que su Galaxy Note FE es “completamente seguro”.

También tuvo que enfrentarse a las presiones de los ambientalistas para reducir el impacto de sus celulares en el entorno que organizaciones como Greenpeace llamaron “desastre medioambiental”.

Esta vez, la prioridad está clara: el dispositivo debe ser seguro y ecológico a partes iguales. ¿Qué tiene el Fan Edition de diferente del Note 7 original para que no explote?

Los detalles sobre el Galaxy S8, la última gran apuesta de Samsung contra el iPhone tras el fracaso del Note 7.

Una batería más pequeña para Fan Edition

Samsung quiso pecar de prudente ante la posibilidad de que puedan surgir nuevos incidentes y lo hizo proporcionándole a la versión Fan Edition una batería de menor tamaño.

La cuestión del impacto ambiental -y las conversaciones con Greenpeace- también afectaron al tamaño de las pilas del celular, que pasaron de ser de 3.500 miliamperios por hora (mAh) a 3.200. La empresa surcoreana fue muy criticada por sus planes de destruir completamente los celulares recuperados.

El precio del Fan Edition también es menor: un 30% más económico que el primer Note 7, en torno a unos US$615.

Asimismo, contará con un software actualizado y Bixby, el nuevo asistente de inteligencia artificial de Samsung.

Galaxy Note 7GETTY IMAGES
Las baterías del Galaxy Note 7 original tenían mayor capacidad que las de la edición “fan”.

En cuanto a las similitudes, usa el mismo hardware,, 4 GB de RAM y cámara de 12 megapíxeles, además del lápiz para escribir en la pantalla de 5,7 pulgadas.

Todavía no se sabe cuándo se venderá en otros países -o si lo hará-, pero lo que sí está claro es que Galaxy Note FE es un llamado a los fans de Samsung y una estrategia empresarial de la compañía para reafirmarse y demostrar que puede hacerlo mejor.

Tampoco se sabe si el gigante tecnológico sacará de sus almacenes las más de 2,5 millones de unidades recuperadas que todavía guarda, pero el mayor fabricante de teléfonos inteligentes del mundo espera recuperar parte de las pérdidas.

De momento, sólo habrá una edición limitada de 400.000 dispositivos, lo cual, comparado con los millones que vende la empresa cada vez que fabrica un aparato nuevo es una cantidad poco arriesgada.

El lanzamiento de este celular llega apenas unas semanas antes del esperado Galaxy Note 8.

El tiempo dirá si las segundas partes pueden funcionar o si, como dice el refrán, “nunca fueron buenas”.

Koh Dong-jin, presidente de comunicaciones móviles de Samsung Electronics, durante una conferencia de prensa.GETTY IMAGES
El fracaso del Galaxy Note 7 fue un duro golpe para Samsung. ¿Logrará su segunda versión restaurar su reputación?
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Stealthing: la nueva legislación de California que prohíbe el retiro no consensuado del condón durante el sexo

El gobernador de California, Gavin Newsom, promulgó hace unos días una ley bipartidista que prohíbe la extracción no consensuada del condón, una práctica conocida como "stealthing".
12 de octubre, 2021
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Hace unos 30 años, solo unos meses después de comenzar a trabajar como prostituta, Maxine Doogan quedó embarazada.

La joven había estado con un nuevo cliente en un salón de masajes en Anchorage, Alaska, cuando se dio cuenta de que el hombre se había quitado el condón subrepticiamente durante el acto sexual.

Conmocionada, corrió al baño. Cuando regresó, el cliente se había ido.

Doogan, que entonces tenía veintitantos años, fue a una clínica de salud cercana para una ronda de pruebas de infecciones de transmisión sexual y luego dio un agradecimiento en silencio por cada resultado negativo.

Seis semanas después, sin embargo, tuvo que practicarse un aborto.

Le costó alrededor de US$300 y, después del procedimiento, no pudo trabajar durante un mes.

Lo que hizo el cliente estuvo mal. Pero hasta donde ella sabía, no era ilegal.

“Simplemente no había recursos contra algo así”, dijo.

Ahora, en un estado de EE.UU. sí lo hay.

Nueva ley

El gobernador de California, Gavin Newsom, promulgó hace unos días una ley bipartidista que prohíbe la extracción no consensuada del condón, una acción conocida como “stealthing“.

La nueva legislación agrega la práctica a la definición civil estatal de agresión sexual, lo que convierte a California en el primer estado de EE.UU. en ilegalizarla.

La ley les da a las víctimas un remedio legal claro para el asalto que Doogan, quien ahora vive en San Francisco, sufrió hace décadas.

Y los defensores dicen que marca un cambio radical para otros sobrevivientes que, a diferencia de Doogan, ahora podrían tener su día en la corte.

“Queríamos asegurarnos de que no solo sea inmoral, sino ilegal”, dijo la asambleísta de California Cristina Garcia, quien presentó el proyecto de ley.

Cristina Garcia

Getty Images/BBC
Cristina Garcia llevaba años abogando por la ley.

Garcia ha estado trabajando versiones de esta legislación durante años.

En 2017 y nuevamente en 2018, presentó un proyecto de ley que habría convertido el stealthing en un delito penal y permitido a los fiscales pedir condenas de cárcel para los perpetradores.

Estos proyectos de ley murieron antes de nacer o no consiguieron una audiencia en el Congreso estatal.

Ahora, esta nueva versión, que enmienda solo el código civil, fue aprobada por los legisladores de California sin oposición.

El contenido

Los sobrevivientes pueden demandar a los infractores por daños, pero no se pueden presentar cargos penales.

“Sigo pensando que esto debería estar en el código penal”, le dijo Garcia a la BBC.

Si se rompió el consentimiento, ¿no es esa la definición de violación o agresión sexual?“, planteó.

Los analistas legislativos han dicho que el stealthing podría considerarse un delito menor de agresión sexual, aunque no se menciona explícitamente en el código penal.

Pero la nueva ley de Garcia elimina cualquier ambigüedad en los reclamos civiles que, según los expertos, facilitarán a los sobrevivientes la persecución de sus casos.

Alexandra Brodsky

Getty Images/BBC
Brodsky’s 2017 paper is now widely credited for bringing the term “stealthing” into popular use

“Podemos empezar a hablar de ello de una manera en la que tengamos un lenguaje común”, dijo Garcia.

La legisladora dice que se sintió inspirada para llevar el tema del stealthing a la Cámara después de leer un artículo de investigación de la Facultad de Derecho de Yale de 2017 de la entonces estudiante Alexandra Brodsky, a quien ahora se le atribuye ampliamente haber llevado el término al uso popular.

Brodsky, que ahora trabaja como abogada de derechos civiles y es autora de Sexual Justice, que analiza cómo responder de manera justa a la agresión sexual, detalló una serie de historias en su artículo de sobrevivientes en el contexto de relaciones románticas o sexuales consensuadas.

Sus relatos a menudo comenzaban de la misma manera: “No estoy segura de que esto sea una violación, pero…”.

Las narraciones detallaban el miedo de las víctimas a las infecciones de transmisión sexual y al embarazo, así como sus intensos sentimientos de violación y traición.

Pero las y los sobrevivientes con los que habló Brodsky, muchos de los cuales informaron haber sido violados anteriormente, no describieron el stealthing como equivalente a una agresión sexual.

La gente aún no estaba haciendo esa conexión, dice Brodsky.

“Creo que una gran parte del problema era que mucha gente pensaba que era la única persona a la que le había pasado”, agrega.

Graphic of a condom

Getty Images/BBC

Pero la investigación muestra que el stealthing es “deprimentemente común”, según el análisis del comité judicial del Senado de California al evaluar el proyecto de ley de Garcia.

Demoras

Un artículo de 2019 publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina encontró que el 12% de las mujeres de entre 21 y 30 años informaron haber experimentado el stealthing.

Ese mismo año, investigadores de la Universidad de Monash en Australia encontraron que una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres que tienen sexo con hombres habían sido sometidos a la práctica.

Y otro estudio de 2019 encontró que casi el 10% de los hombres informaron que se quitaron un condón durante las relaciones sexuales sin consentimiento.

En su artículo, Brodsky citó a un conocido bloguero que usó su sitio ahora desaparecido para dar consejos a otros hombres sobre cómo quitarse los condones en secreto sin llamar la atención.

Es el deber de una mujer abrir las piernas, escribieron los comentaristas, y el derecho del hombre a “esparcir su semilla”.

Stock image of condoms

Getty Images/BBC

Pero si bien ha aumentado la conciencia sobre el stealthing, la respuesta legislativa se ha retrasado.

Incluso en países donde esta práctica se ha considerado una agresión sexual, incluidos Reino Unido, Nueva Zelanda y Alemania, rara vez se enjuicia, en parte debido a las dificultades para demostrar la intención.

Esta es la ventaja de las demandas civiles: la carga de la prueba es menor que en los casos penales, y la decisión de presentar una demanda recae en los sobrevivientes, no en los fiscales.

Y tanto Brodsky como García creen que hay un significado inherente en que el estado etiquete oficialmente el stealthing como un acto ilegal.

“Imagínese lo que se sentirá cuando ellos (los y las sobrevivientes) vean que el estado de California piensa que no merecen ser tratados de esta manera“, dice Brodsky

La ley

El proyecto de ley fue apoyado por el Proyecto Legal, Educativo y de Investigación de Proveedores de Servicios Eróticos (Esplerp), una organización de defensa fundada y dirigida por Doogan.

La ley permitirá a las trabajadoras sexuales demandar a los clientes que se quiten los condones, dijo, y con suerte allanará el camino para una mayor protección legal para las trabajadoras sexuales y otros grupos típicamente marginados por el sistema de justicia penal.

“ le puede pasar a cualquiera”, advierte Doogan.

Todavía existe el problema de que los casos de agresión sexual se aborden.

Aquellos que hacen estas afirmaciones a menudo se encuentran con “escrutinio y escepticismo”, según Brodsky.

Y cuando se trata de stealthing, esta respuesta se intensifica porque, “por definición, el daño ocurre después de que han dado su consentimiento para el sexo”.

Pero la medida ha sido celebrada como un primer paso importante, especialmente después de que fracasaran los esfuerzos recientes para aprobar una legislación similar en Nueva York y Wisconsin.

“Estoy orgullosa de que California sea el primero en la nación, pero estoy desafiando a otros legisladores estatales a seguirnos rápidamente”, dijo García.

“Un estado menos, quedan 49”.


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