Lo que Donald Trump ha dicho de 7 países en América Latina desde que es presidente de EU
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AFP

Lo que Donald Trump ha dicho de 7 países en América Latina desde que es presidente de EU

En los 6 meses que Trump lleva en el poder, se ha referido a al menos 7 países de América Latina, pero ¿qué ha dicho? ¿Cómo se ha interpretado?
AFP
Por BBC Mundo
18 de julio, 2017
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Las relaciones con América Latina son parte importante de la política exterior del presidente de Estados Unidos.

Cuánto contacto tiene con los gobiernos, qué referencias hace al respecto, a quién tiene en la mira y en quiénes busca apoyo revela mucho de lo que pretende el ocupante de la Casa Blanca con sus vecinos del sur.

En marzo, por ejemplo, el presidente Donald Trump llamó a sus homólogos de Brasil y Chile, Michel Temer y Michelle Bachelet, para hablar sobre la crisis política de Venezuela.

Aquí te contamos, al cumplir Trump seis meses en el poder, con qué otros gobernantes de América Latina se ha reunido, ha hablado y qué ha comentado en Twitter (su medio preferido) sobre esos países.

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Gráfica Argentina

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, es una figura relativamente nueva en la escena política internacional pero su relación con Donald Trump se remonta décadas, cuando él y su padre hacían negocios en Nueva York, en los años 80.

La relación fue sometida a escrutinio cuando Macri llamó al recién electo Trump, en noviembre pasado, para felicitarlo por su triunfo.

Mauricio Macri y Donald Trump entran a la Casa BlancaREUTERS
Macri y Trump se conocen desde antes de que ambos fueran presidentes.

Según se reportó en el país de América Latina, Trump le pidió al mandatario argentino que lo ayudara a destrabar un proyecto de construcción que tenía una de sus compañías en Buenos Aires, algo que ambos líderes negaron.

Desde entonces, los dos han conversado una vez por teléfono para discutir el papel de Argentina en la región y en la crisis política de Venezuela.

Trump también invitó a Macri a la Casa Blanca y el argentino fue el último líder en encontrarse con él en persona durante sus primeros 100 días en el poder.

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Colombia Gráfica

Otro presidente de América Latina, Juan Manuel Santos, de Colombia, visitó la Casa Blanca en mayo pero ya había hablado con su homólogo estadounidense en dos ocasiones desde que asumió el poder.

La primera llamada fue a mediados de febrero, cuando ambos discutieron el proceso de paz entre el gobierno colombiano y las rebeldes FARC.

Santos sin duda estaba ansioso de recibir señales de que Trump respaldaría la promesa de su antecesor, Barack Obama, de solicitar al Congreso de EU más de US$450 millones en asistencia para financiar el proceso de paz.

Juan Manuel Santos y Donald TrumpREUTERS
El presidente Santos espera que Trump cumpla con la promesa de su antecesor de US$450 millones para apoyar el proceso de paz.

Aunque no se hizo público si la Casa Blanca mencionó esos fondos durante la llamada entre ambos mandatarios, sí afirmó que Colombia es “uno de nuestros aliados más fuertes en el Hemisferio Occidental”.

La segunda llamada sucedió a comienzos de abril, cuando el presidente Trump tomó el teléfono para ofrecer sus condolencias ante la devastación causada por los deslaves en el sur del país.

La primera reunión oficial en la Casa Blanca se dio en mayo, después de informes de una reunión secreta entre Trump y dos expresidentes colombianos, Álvaro Uriba y Andrés Pastrana.

La Casa Blanca desestimó la revelación diciendo que los dos exmandatarios habían sido invitados al club Mar-a-Lago de Trump por uno de los socios y que lo único que se sucedió en esa ocasión fue un apretón de manos entre los líderes.

¿A los estadounidenses les gusta cómo gobierna Trump? Esto dice la encuesta más reciente.

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Cuba gráfica

“Al gobierno cubano le digo: pongan fin al abuso de disidentes. Liberen a los presos políticos. Dejen de encarcelar a gente inocente”.

-Donald Trump, en un discurso en Miami, 16 de junio, 2017

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Donald Trump declaró que “cancelaría” el acuerdo logrado por Barack Obama que buscaba descongelar las relaciones con Cuba afirmando que impondría ciertas restricciones de viajes y comercio que su antecesor había relajado.

Pero las medidas del presidente no desecharon del todo la política de la era Obama hacia el gobierno de la isla.

Donald Trump firma una orden reponiendo restricciones contra CubaREUTERS
Rodeado de representates del exilio cubano, Donald Trump firma una orden reponiendo restricciones contra la isla.

Ambos países mantendrán sus embajadas abiertas en las respectivas capitales, los vuelos comerciales continuarán y los viajeros estadounidense todavía podrán regresar a casa con artículos cubanos (aunque el turismo a la isla sigue prohibido).

Durante un discurso en la Pequeña Habana de Miami, donde Trump firmó una directiva detallando su política, criticó severamente el acuerdo con el “brutal” gobierno de Castro, tildándolo de “horrible” y “equivocado”.

Dijo que EU no levantaría las sanciones contra Cuba hasta que “todos los presos políticos fueran liberados” y se comprometió a “ayudar al propio pueblo cubano a crear empresas y alcanzar mejor vida”.

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México gráfica

“México se ha aprovechado de EU durante ya mucho tiempo. Los masivos déficits comerciales y la poca ayuda en una frontera muy débil deben cambiar, ¡AHORA!”

– @realDonaldTrump, 27 de enero, 2017

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Ningún acto durante la campaña presidencial de Donald Trump estaba completo sin que la muchedumbre coreara “¡Construye el muro, construye el muro!”

Esa fue la consigna que definió su insurgente carrera hacia la Casa Blanca y por supuesto no fue sorpresa que la cuestión de quién pagaría por el muro causara una disputa diplomática tan solo días después de asumir el poder.

Mexicanos golpean una piñata en la forma de Donald TrumpGETTY IMAGES
La retórica de Trump con respecto a su vecino al sur a causado la ira de los mexicanos.

Trump, que repetidamente ha dicho que México tendrá que pagarlo, anunció oficialmente su intención de construir el muro mediante una orden ejecutiva que firmó el 25 de enero.

Pero dos días después, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto aprovechó un discurso por televisión para decirle a Trump: “Lo he dicho una y otra vez: México no pagará por ningún muro“.

Peña Nieto tenía programada una visita a la Casa Blanca pero canceló su viaje y Trump respondió que hubiese sido “infructuosa” si México no trataba a EU “con respecto”.

La construcción del polémico muro todavía no ha comenzado porque Trump requiere la aprobación del Congreso para su financiación pero hay evidencia de que las agencias de vigilancia fronterizas han sido dotadas de mayores poderes.

Trump y Peña Nieto finalmente se vieron las caras en julio en el marco de la cumbre del G20.

Ante la pregunta de un periodista sobre si “todavía quiere que México pague por el muro”, Trump respondió: “Absolutamente”.

Peña Nieto y Trump en el photo opAFP / GETTY IMAGES
Enrique Peña Nieto y Donald Trump posaban juntos para los periodistas cuando volvió a surgir el tema del muro.
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Panamá gráfica

Trump se reunió en Washington con el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, en junio para discutir temas de inmigración ilegal, crimen organizado y pandillas narcotraficantes.

Sin embargo, la parte más extraña de la visita del presidente estadounidense fue su énfasis en el Canal de Panamá, que fue inaugurado por EU en 1914.

“Al Canal de Panamá le está yendo bastante bien”, dijo durante la visita en la Casa Blanca. “Me parece que hicimos un buen trabajo con su construcción”.

Trump también elogió las relaciones entre EU y Panamá, afirmando que “las cosas van bien” y que “la relación ha sido muy fuerte”.

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Perú gráfica

“Estamos interesados en el libre movimiento de la gente. En eso hice énfasis al presidente Trump y preferimos puentes a muros”.

Presidente Kuczynski, después de una reunión en la Casa Blanca, 24 de febrero, 2017

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El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski ya ha tenido una cantidad sustancial de contacto con el presidente Trump.

Han conversado dos veces por teléfono y Kuczynski también ha visitado la Casa Blanca.

Alejandro ToledoGERARDO LISSARDY
La BBC encontró a Alejandro Toledo en Nueva York, en el foro sobre asociación público-privada impulsado por la Fundación Mundial del Desarrollo.

Además de discutir sobre seguridad regional y comercio entre ambos países, el presidente peruano está particularmente interesado en convencer a EU de que deporte al expresidente Alejandro Toledo, a quien considera prófugo de la ley.

Toledo, que se cree que está domiciliado en San Francisco, California, está acusado de recibir US$20 millones en sobornos aunque el expresidente lo niega y denuncia que es víctima de una cacería de brujas.

Se entiende que Kuczynski le pidió a Trump que “evalúe” la situación.

En mayo, el mandatario peruano también habló con Trump sobre cómo abordar la crisis política y económica de Venezuela, además de agradecer a su homólogo estadounidense que suministrara ayuda humanitaria tras las devastadoras inundaciones en Perú.

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Venezuela gráfica

La Casa Blanca asegura que desde que el presidente Donald Trump tomó posesión ha dado gran importancia a la situación en Venezuela.

Y afirma que en alrededor de una docena de llamadas con líderes de otros países ha hablado del país sudamericano, incluyendo con mandatarios de Brasil, Chile y Colombia.

Además, Trump se refirió a Venezuela ante los periodistas cuando recibió en el Despacho Oval a los presidentes de Argentina y Perú, Mauricio Macri y Pedro Pablo Kuczynski.

“Venezuela es un desastre, es un desastre”, dijo junto a Macri.

“Tenemos un problema con Venezuela, que lo está haciendo muy mal”, señaló junto al peruano.

Donald Trump, Lilian Tintori, Mike Pence y Marco RubioTWITTER
La foto es un gran respaldo político a la causa de Tintori por su marido, Leopoldo López.

En febrero, Trump mencionó a Venezuela en un tuit para instar por la liberación de uno de varios presos políticos de oposición en ese país de América Latina.

“Venezuela debería dejar en libertad a Leopoldo López, un preso político y esposo de @liliantintori inmediatamente”, tuiteó después de reunirse en la Casa Blanca con la esposa de López y el senador de origen cubano Marco Rubio.

Pasaron varios meses antes de que Leopoldo López saliera de la cárcel, el 8 de julio, para quedar en arresto domiciliario.

Leopoldo López agita una bandera venezolanaREUTERS
¿En libertad gracias a Trump? Leopoldo López pasó de la cárcel a arresto domiciliario.

Venezuela es un país de América Latina que se encuentra en medio de una crisis política y económica, con un país profundamente polarizado entre aquellos que apoyan el gobierno socialista del presidente Nicolás Maduro y un oposición que lo acusa de todos los males.

Sin embargo, Maduro envió una advertencia al presidente estadounidense durante un discurso televisado.

“No repita los errores de Obama y Bush cuando se trata de Venezuela y América Latina”, manifestó.

En abril, se supo que Citgo Petroleum, la compañía estatal venezolana, donó medio millón de dólares al comité de investidura de Trump.

Al mismo tiempo, una fábrica de la automotriz estadounidense General Motors fue expropiada por el estado venezolano.

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La carrera contrarreloj de Alemania por llevar ante la justicia a los últimos criminales nazis

La justicia alemana intenta ajustar cuentas con los últimos responsables vivos del Holocausto, todos ellos mayores de 90 años de edad.
Por BBC
14 de febrero, 2021
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Tienen más de 90 años de edad y el dudoso honor de ser considerados como los últimos criminales nazis en enfrentar la justicia.

No formaron parte del alto mando militar de Adolf Hitler, ni comandaron algún escuadrón de las SS. Eran guardias de seguridad, secretarias o empleados administrativos que trabajaron en los campos de exterminio del Tercer Reich y ahora, más de 75 años después del final de la II Guerra Mundial, finalmente están enfrentando a la justicia.

El martes pasado, fiscales en Alemania acusaron a un hombre de 100 años de edad por ayudar en el asesinato de 3.518 personas que fallecieron mientras él trabajaba como guardia de la SS en el campo de concentración de Sachsenhausen, ubicado a unos 35 kilómetros de Berlín.

La semana anterior, una mujer de 94 años de edad que trabajó como secretaria en el campo de concentración de Stutthof (Polonia) fue imputada como cómplice en 10.000 casos de asesinato e intento de asesinato por su trabajo en apoyo a las atrocidades que se cometieron allí.

Aunque ahora es nonagenaria, dado que era menor de 21 años cuando ocurrieron esos hechos, es probable que esta mujer termine siendo juzgada ante una corte juvenil.

Entrada del campo de exterminio de Auschwitz.

Getty Images
Las investigaciones recientes han logrado imputar a varios exfuncionarios del campo de exterminio de Auschwitz.

Sus casos forman parte de un pequeño grupo de empleados de bajo nivel del régimen nazi que en los últimos años han estado siendo investigados por las autoridades alemanas en un último esfuerzo por ajustar las cuentas pendientes con el pasado nazi: una carrera contrarreloj pues cada vez quedan menos sobrevivientes de aquella época.

Persiguiendo los crímenes del Tercer Reich

Pero, ¿por qué se está investigando ahora a exfuncionarios que ni siquiera tenían puestos de mando durante el Holocausto?

Las indagaciones sobre las atrocidades cometidas por el Tercer Reich comenzaron formalmente en 1943, cuando se creó una comisión internacional para investigar los delitos cometidos por las potencias del Eje. Su trabajo llegó a la imputación de 36.000 funcionarios alemanes y japoneses, de los cuales al menos 10.000 fueron condenados en juicios realizados hasta 1948.

Imagen de los juicios de Nuremberg.

Getty Images
Muchos de los principales líderes nazis fueron condenados en los juicios de Nuremberg.

Al mismo tiempo, entre 1945 y 1949, los tribunales en la zona de Alemania occidental dictaron unas 4.600 condenas por crímenes del nazismo.

Sin embargo, tras el establecimiento de la República Federal Alemana (RFA) en 1949, decayó el interés de seguir persiguiendo los crímenes nazis y, de hecho, se dictaron numerosas amnistías e incluso se aprobó una legislación que permitió que antiguos soldados nazis accedieran a cobrar pensiones.

“Durante la década de 1950, en Alemania occidental no había mucho deseo de perseguir los crímenes nazis, lo que resultó en un verdadero escándalo en el resto del mundo. Alemania oriental, en particular, impulsó una campaña de propaganda que destacaba cómo había antiguos líderes nazis en posiciones destacadas tanto en el sector privado como en el sector público. Eso fue verdaderamente embarazoso para el gobierno de la RFA”, explica Devin Pendas, profesor del Boston College especializado en la historia de los juicios contra los nazis tras la II Guerra Mundial.

La respuesta de la RFA fue la creación en 1958 de la Oficina Central de Investigación de Delitos del Nacional Socialismo, que es la instancia que hasta ahora se sigue encargando de indagar sobre estos temas.

Ficha de Adolf Hitler en la la Oficina Central de Investigación de Delitos del Nacional Socialismo.

Getty Images
La Oficina Central de Investigación de Delitos del Nacional Socialismo tiene un archivo con más de 1,7 millones de fichas de personas y eventos relacionados con los crímenes del Tercer Reich.

Algunos expertos han señalado que esta agencia gubernamental hizo un muy buen trabajo durante las décadas siguientes, mientras otros destacan que había mucha resistencia de parte de las autoridades judiciales alemanas ante estas investigaciones, Pendas cree que estos dos hechos coexistieron.

“Claramente, muchos jueces y fiscales estaban renuentes en las décadas de 1950, 1960 y 1970 de procesar con fuerza los crímenes nazi, en parte, porque muchos de ellos habían estado trabajando en el Poder Judicial durante el Tercer Reich pero también porque no querían lavar ante el mundo los paños sucios de su país”, dice Pendas a BBC Mundo.

“Pero también es cierto que la Oficina Central y muchos fiscales y jueces individuales se tomaron esto muy en serio, sacando a la luz mucha evidencia y prestando un gran servicio al llevar ante las justicia muchas de estas atrocidades”, agrega.

El trabajo de la Oficina Central se vio limitado además por varias cuestiones legales como el hecho de que las leyes alemanas no contenían disposiciones específicas para procesar crímenes de guerra y por las normas vigentes entonces sobre prescripción de los delitos, que dificultaban que muchos de los casos pudieran ser llevados a juicio después de 1960.

Una fila de mujeres prisioneras en el campo de concentración nazi de Auschwitz.

Getty Images
Se estima que más de un millón de personas, la mayoría judíos europeos, murieron en el campo de Auschwitz.

Esta dependencia gubernamental sufrió además un fuerte revés cuando, en 1969, la Corte Suprema revocó la condena de un antiguo miembro de las SS que trabajó como dentista en el campo de Auschwitz (Polonia) con el argumento de que trabajar en un campo de exterminio no era un crimen en sí mismo.

Como resultado de ese dictamen, la Oficina Central debió abandonar una investigación sobre la Oficina Central de Seguridad del Reich, una dependencia del ministerio de Interior controlada por las SS que era la principal responsable para ejecutar la política de asesinatos masivos de Hitler.

A estas limitaciones hay que sumar el hecho de que la Oficina Central es una entidad pequeña, dotada de poco personal y solamente tiene la potestad para investigar los casos, pues una vez que encuentra evidencias de posibles hechos punibles debe pasar los expedientes a los fiscales que son los responsables finales de llevar a juicio a los presuntos criminales.

El impulso del 11 de septiembre

Todas estas restricciones redujeron la capacidad de acción de la Oficina Central durante muchos años.

Pero las cosas cambiaron a partir de 2007, cuando un tribunal alemán condenó a 15 años de cárcel al marroquí Mounir el Motassadeq por haberle transferido dinero a Marwan al Shehhi, el presunto responsable de estrellar el vuelo 175 de United Airlines en contra de la torre sur del World Trade Center en Nueva York, según la Comisión que investigó los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Mounir el Motassadeq

Getty Images
Mounir el Motassadeq fue condenado a prisi[on por haber enviado dinero a uno de los atacantes del 11-S.

Este precedente impulsó al entonces fiscal de la Oficina Central Thomas Walther a buscar el enjuiciamiento de guardias y otros funcionarios de los campos de concentración, aunque no hubieran participado directamente de estos crímenes.

Siguiendo esta argumentación se logró que en 2011 un tribunal alemán condenara a John Demjanjuk, un antiguo guardia del campo de exterminio de Sobibor (Polonia), por colaborar con el asesinato de las 28.000 personas que fueron muertas allí.

“Se volvió más fácil conseguir una condena. Hasta entonces tenías que demostrar que alguien había estado involucrado directamente en una muerte. En este caso, la Fiscalía argumentó que -y el tribunal estuvo de acuerdo- que dado que estos campos eran centros de exterminio, cualquiera que hubiera pertenecido al personal nazi que estaba allí contribuyó con esas muertes. Ya no tenías que demostrar que un guardia mató a alguien en ese campo, basta con demostrar que había sido un guardia que trabajó allí”, explica Pendas.

Justicia e historia

La condena de Demjanjuk le dio un nuevo impulso al trabajo de la Oficina Central, que durante la última década ha remitido a los fiscales más de 200 casos para su imputación.

Thomas Walther

Getty Images
El abogado Thomas Walther impulsó el enjuiciamiento de exfuncionarios de bajo nivel que trabajaron en los campos de concentración nazis.

No se trata de una cifra menor cuando se considera que esta agencia gubernamental solamente cuenta con un puñado de investigadores, que para armar los casos tienen que buscar información en distintas partes del mundo y que, por su avanzada edad, muchas veces los presuntos criminales mueren antes de que el expediente esté concluido.

Sin embargo, hasta ahora, solamente se han producido un puñado de condenas, incluyendo la de Oskar Groening, un exmiembro de las SS conocido como el “contador de Auschwitz”, pues trabajó en las oficinas de este campo de exterminio y, entre otras cosas, se encargaba de contar el dinero robado a las víctimas.

En 2015, Groening, quien entonces tenía 94 años de edad, fue sentenciado en 2015 a cuatro años en prisión por haber facilitado el asesinato de 300.000 prisioneros. Sin embargo, falleció en 2018 sin haber ingresado en prisión a la espera del resultado de sus apelaciones.

Oskar Groening

Getty Images
Oskar Groening, el llamado “contador de Auschwitz” falleció sin pagar su condena.

Reinhold Hanning fue condenado en 2016 -a los 95 años de edad- por cooperar con la muerte de 170.000 personas en Auschwitz, donde trabajó como guardia de las SS. Aunque durante el juicio dijo estar avergonzado por haber presenciado las muertes sin hacer nada para evitarlas, negó ser culpable de las mismas y apeló la sentencia. Murió al año siguiente sin haber ido a la cárcel.

En 2020, una corte de Hamburgo sentenció a Bruno Dey, un exguardia del campo de concentración de Stutthof, por haber colaborado con el asesinato de las 5.230 personas fallecidas en ese centro mientras él trabajó allí.

Sin embargo, como él era adolescente cuando ocurrieron los hechos fue procesado por un tribunal juvenil y fue recibió una sentencia suspendida de dos años de cárcel.

Bruno Dey.

Getty Images
Bruno Dey intentó ocultar su rostro usando carpetas en las audiencias del juicio en el que fue condenado por colaborar en el asesinato de 5.230 personas.

Aunque han tenido mucha visibilidad, el hecho de que se trate de juicios contra exfuncionarios de bajo rango que ahora están tan mayores y que, hasta ahora, no han cumplido sus sentencias de forma efectiva ha llevado a algunos críticos a cuestionar si tiene sentido seguir con estos procesos.

“Creo que no hay ninguna razón para que una persona tenga inmunidad ante la justicia criminal debido a que era un funcionario de bajo rango”, dice Todd Buchwald, exembajador y coordinador especial de Justicia Criminal Global de Estados Unidos, a BBC Mundo.

Indica que estos juicios tienen muchos objetivos incluyendo llevar a la justicia a algunos de los responsables de las terribles atrocidades que se cometieron, crear un registro histórico de lo que ocurrió y fortalecer el mensaje disuasorio para todos aquellos funcionarios de bajo nivel que en el futuro se encuentren en una situación en la que se vean tentados a pensar que por su bajo rango no pagarán por estos crímenes.

“No está bien ayudar a perpetuar semejantes atrocidades, así que conviene reforzar el mensaje disuasorio de cara al futuro”, señala Buchwald.

“Los crímenes que se cometieron en Alemania fueron tan devastadores que entiendo bien el esfuerzo por intentar llevar ante la justicia a quienes tuvieron responsabilidad en lo ocurrido”, concluye.

 

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