En la URSS no tenemos sexo: la insólita confesión de una rusa cuando habló con una mujer de EU
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En la URSS no tenemos sexo: la insólita confesión de una rusa cuando habló con una mujer de EU

En uno de los primeros intentos de conectar a ciudadanos de la URSS con personas de EU, mujeres platicaron vía satelital. Fue en ese encuentro en el que se dijo esta polémica frase.
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Por BBC Mundo
6 de julio, 2017
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Era el año 1986 y la Unión Soviética (URSS), bajo el mando de Mijaíl Gorbachov (1988-1991), había comenzado su proceso de “Perestroika” (reestructuración) y “Glasnost” (apertura).

Fue en ese contexto que se organizó, en junio de ese año, uno de los primeros intentos de conectar a ciudadanos soviéticos con sus históricos rivales, los estadounidenses.

La novedosa propuesta fue unir vía una conexión satelital a un grupo de mujeres en Leningrado (hoy San Petersburgo) con otro en Boston.

El encuentro fue televisado y se transmitió en ambos países.

Seguramente sean pocos los que hoy recuerdan ese evento.

Sin embargo, son muchos los rusos que, sin saber su origen, conocen la frase más famosa que se dijo ese día“En la Unión Soviética no tenemos sexo”.

Mijail GorbachovDerechos de autor de la imagen GETTY IMAGES
El programa de televisión que unió por primera vez a mujeres soviéticas y estadounidenses fue parte del “Glasnost” (apertura) impulsado por Gorbachov.

Y es que, a más de 30 años de los hechos, sigue siendo usado como un ejemplo de los límites extremos que alcanzó la propaganda soviética.

Sin embargo, los protagonistas de la controversia aseguran que la frase fue sacada de contexto.

Diferencias culturales

El programa de radio de la BBC Witness (Testigo), que revive eventos históricos famosos a partir de los recuentos de quienes los vivieron, reconstruyó lo que pasó ese día.

Se trataba de un evento sin precedentes y, si bien el objetivo supuestamente era establecer un diálogo ameno entre mujeres de países muy diferentes, la experiencia para las soviéticas fue tensa.

La mayoría de las 200 mujeres reunidas en el estudio de televisión de Leningrado jamás había viajado al exterior ni conocido a un extranjero.

Ahora debían responder a preguntas de sus pares estadounidenses, con ayuda de un traductor, mientras eran filmadas.

La grabación duró cuatro horas.

Banderas de la URSS y EE.UU.Derechos de autor de la imagen GETTY IMAGES
El evento tuvo como objetivo acercar a los dos grandes rivales, la URSS y EE.UU., pero quedó en el recuerdo por la famosa frase de Ivanova.

A medida que avanzaba el programa se fueron haciendo más obvias las diferencias culturales.

De pronto, una estadounidense sorprendió con una pregunta inesperada.

“Muchos comerciales de televisión en nuestro país contienen sexo, ¿ustedes tienen este problema?”, consultó a las soviéticas.

Quien recogió el guante fue Ludmilla Ivanova, activista del Partido Comunista, empleada de la empresa de turismo estatal y miembro del Comité de Mujeres Soviéticas.

“No tenemos sexo y estamos muy en contra del sexo”, se la escucha decir en la grabación del programa, lo que genera fuertes risas entre sus colegas.

En seguida una mujer a su lado la corrige: “Sí tenemos sexo pero no tenemos comerciales en televisión”.

“Esto es un error”, dice rápidamente el presentador de televisión soviético que moderaba el programa, Vladimir Posner, y se cambió de tema.

TVDerechos de autor de la imagen GETTY IMAGES
Una estadounidense dijo que en su país había mucho sexo en los comerciales de TV, eso llevó a la famosa respuesta de Ivanova.

No obstante, ni la aclaración ni la distracción sirvieron.

La frase de Ivanova quedó cementada en el inconsciente colectivo.

Sexo no, amor

“Ninguna de nosotras había usado esa palabra antes y sólo podíamos adivinar lo que querían decir cuando hablaban de sexo”, le explicó a BBC Witness Ivanova, quien hoy reside en Berlín.

Nosotras entendíamos que el sexo era algo sucio, algo inmoral“.

“Cuando me dieron el micrófono dije:’Nosotros no tenemos sexo, solo tenemos amor‘. Pero la palabra ‘amor’ fue quitada de la grabación”, aseguró.

Ivanova también recuerda las risas estruendosas que generó su comentario.

“No pude ni oír lo que yo misma decía después de eso”, aseguró.

Simbolos de hombre y mujerDerechos de autor de la imagen GETTY IMAGES
En 1986 las libertades estaban muy restringidas en la URSS y nadie hablaba abiertamente de sexo.

Miedo

Aunque en el momento causó gracia, Ivanova supo en ese instante que lo que había dicho había sido un error.

Estaba aterrorizada. Me di cuenta de que había dicho algo equivocado y que habría consecuencias”, contó.

Y las hubo: tanto el Partido Comunista, como su jefe, como el Comité de Mujeres Soviéticas la reprendieron por usar la palabra “sexo”.

“Me dijeron: ‘¿Cómo puedes tú, una mujer respetable, casada, y alguien que trabaja duro, espetar esa palabra vergonzosa?'”.

“Hay que entender el contexto, era a mediados de los años ’80, aún existía la URSS y era gobernada por el Partido Comunista”, afirmó el reconocido periodista Vladimir Posner, quien también fue entrevistado por BBC Witness.

“Podías ir a la cárcel incluso por contar un chiste político”, explicó.

Vladimir PosnerDerechos de autor de la imagen G#
El reconocido periodista ruso Vladimir Posner fue el moderador del evento. Según él, Ivanova dijo: “No tenemos sexo en la televisión”.

Posner también cree que las palabras de Ivanova fueron sacadas de contexto.

Según él, lo que ella dijo fue: “No tenemos sexo en la televisión”.

“Era verdad”

Ivanova aún defiende lo que afirmó aquel día.

“Lo único que dije fue que no tenemos sexo y ¡era cierto! Oficialmente nadie jamás hablaba de sexo“, señaló.

A pesar de que se rehusó a hablar del tema por diez años, con la caída de la URSS aprovechó su famosa frase para su beneficio personal.

Abrió su propio club de mujeres y usó su legendaria “no tenemos sexo en la URSS” para promocionar su emprendimiento.

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Cuartoscuro

Por litigio de Gertz, Conacyt reformó reglamento para evitar “discriminación” en el SNI

De acuerdo con investigadores, la evaluación siempre ha tenido parámetros claros y no discriminatorios. Y en el caso del fiscal, Alejandro Gertz Manero, la negativa de ingreso al sistema de investigadores fue por una “insuficiente producción científica”.
Cuartoscuro
23 de julio, 2021
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Tras 11 años de litigio en tribunales federales y tramitación de amparos por parte del fiscal general, Alejandro Gertz Manero, para que fuera aceptado al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) modificó su reglamento para supuestamente evitar actos de “discriminación”, como los que el quejoso se dijo víctima.

Sin embargo, de acuerdo con investigadores, la evaluación siempre ha tenido parámetros claros y no discriminatorios. Y en el caso del fiscal, la negativa de ingreso al sistema de investigadores no obedeció a su condición social, física u origen étnico como lo establece la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación para considerarlo como acto discriminatorio, sino por una “insuficiencia producción científica”.

Lee: Gertz Manero ingresó al SNI como ‘reparación del daño’ por actos discriminatorios: Conacyt

En el nuevo reglamento del SNI publicado el 20 de abril de 2021, el Conacyt obliga a las comisiones dictaminadoras, es decir, a los especialistas que evalúan a los aspirantes a ingresar al SNI a “observar el principio constitucional de igualdad y no discriminación, para lo cual al proponer los criterios específicos de evaluación identificarán parámetros objetivos y realizarán la evaluación mediante un análisis caso por caso, ponderando objetiva, razonable y argumentadamente todos los elementos que presente la o el solicitante para acreditar el cumplimiento de los requisitos según la categoría y nivel al que aspire”.

Esto luego que Gertz Manero interpuso una queja ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y que este resolvió en 2020 que la negativa reiterada para su ingreso al SNI significó un acto de discriminación y, por lo tanto, ordenó al Conacyt revisar su reglamentación.

Según Gertz, la negativa que recibió en cinco ocasiones “no estaba fundada ni motivada” y que no había sido evaluado objetivamente, por lo que inició un litigio en Tribunales Federales desde 2010, y sólo hasta la administración de Elena Buylla al frente del Conacyt, consiguió el nombramiento como investigador del SNI.

Sin embargo, los evaluadores explicaron que el fiscal no podía ser considerado investigador porque tenía una “insuficiente producción científica” y “no demostró una productividad para la generación y transmisión de nuevos conocimientos”, como lo establecía el reglamento.

Pero luego que el Conapred le dio la razón al considerar que fue discriminado, recomendó al Conacyt modificar sus reglamentos para “garantizar que los procesos de evaluación para ingresar y permanecer en dicho sistema se realicen con apego al derecho a la igualdad y no discriminación mediante criterios que aseguren la objetividad e imparcialidad de las personas que participan en ellos y evitando tratos diferenciados injustificados”.

Por tanto, el Conacyt “atendió la resolución del Conapred y eliminó del Reglamento del SNI todas aquellas categorías que propiciaban desigualdad y discriminación. Esto se ve reflejado en la reforma del Reglamento del SNI vigente, publicada en el DOF el pasado 20 de abril, donde se establece claramente que las Comisiones Evaluadoras tienen la obligación de observar el principio de igualdad y no discriminación”, explicó el Consejo en un comunicado.

Antonio Lazcano, miembro del Colegio Nacional, SNI nivel III, autor de más de 150 trabajos de investigación, 70 de divulgación y autor o coautor de 16 libros, y exmiembro de comisión dictaminadora, dijo que la evaluación para ingresar al Sistema “siempre ha sido objetivo, no conozco un solo caso de discriminación”.

“Esas condiciones que agregaron al reglamento en realidad ya existían, y se cumplían rigurosamente. (el cambio al reglamento) no sé si más bien ella (Elena Álvarez Buylla) pretende quedar bien”, aseguró en entrevista.

En todo caso, la directora del Conacyt más bien debería explicar “por qué adujeron esos argumentos de discriminación para favorecer de una manera completamente inadecuada y sesgada al doctor Gertz Manero”.

Al respecto, coincide Susana Quintanilla, también exmiebro de la Comisión dictaminadora, investigadora titular en el Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN y miembro del SNI nivel III.

“En la academia se desarrollan códigos éticos y siempre ha habido una evaluación sustentada y rigurosa. El cambio en el reglamento es una reiteración de cosas implícitas”. Pero lo que es cierto es que el caso Gertz abriría la puerta para más quejas alegando “discriminación”.

Sin embargo, de acuerdo a la definición de la Ley General para Prevenir y Eliminar la Discriminación, “se entenderá por discriminación cualquier situación que niegue o impida el acceso en igualdad a cualquier derecho, pero no siempre un trato diferenciado será considerado discriminación”.

En este caso sí existe un trato diferenciado, pero con base a un reglamento. Es decir, no todos los que aspiren a ser parte del Sistema Nacional de Investigadores –el  mecanismo de reconocimiento para los científicos más prolíficos– podrían hacerlo pues deben cumplir una serie de requisitos.

La Ley de Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación establece que “no se consideran discriminatorias las acciones afirmativas que tengan por efecto promover la igualdad real de oportunidades de las personas o grupos. Tampoco la distinción basada en criterios razonables, proporcionales y objetivos cuya finalidad no sea el menoscabo de derechos”.

Al preguntarle a César Flores, titular de Quejas del Conapred,  si el sistema de distinción del SNI entraría en dicha consideración, respondió que “no es aplicable” al caso de Gertz, pues “se demostró durante la investigación que aplicaba de manera subjetiva, arbitraria, poco clara las excepciones que establecía la normativa del SNI, y califica como un acto de discriminación. Discriminar también es tener una preferencia que no cumple con los parámetros de racionalidad”.

Esto significa, explicó Flores “que se rompió con el criterio de objetividad” que derivó en un trato diferenciado hacia Gertz. “Quedó demostrado de cuántas excepciones se aplicaron y lo que le estamos diciendo al Conacyt es que en el momento en que esta persona fue rechazada, había estos criterios de excepción y no eran claros”.

Sin embargo, Ximena Medellín, investigadora del CIDE, advierte que en todo caso “este sería un problema administrativo, pero no de discriminación”, porque la legislación establece como acto de discriminación aquello que anule los derechos por razón de origen étnico, religión, condición social, económica o jurídica, estado de salud, apariencia física, y “Gertz no puede decirse que se encuentra dentro de estos grupos”.

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