Agenda cultural para este fin: fotografía, música y una pachanga para celebrar el conocimiento
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Agenda cultural para este fin: fotografía, música y una pachanga para celebrar el conocimiento

La agenda te invita a uno de los festivales más importantes de Ensenada, Baja California, a un concierto en una parroquia de Veracruz y estrenamos la sección para que te diviertas sin salir de casa.
Especial
Por Animal Cultural
26 de agosto, 2017
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Este fin de semana, la agenda nos marca el inicio de uno de los festivales más importantes de Ensenada, Baja California. Si asistes, te recomendamos que te des tiempo de disfrutar de un buen vino y un generoso plato de mariscos de la región.

También te recomendamos un concierto en una parroquia de Veracruz. La Orquesta Sinfónica de Xalapa invita. Pero si lo tuyo son las artes visuales, no te puedes perder la exposición del fotógrafo japonés Seiji Shinohara.

Pero si no quieres salir de casa, tienes que conocer el nuevo sitio web de la UNAM, una estafeta para la nueva generación de feministas.

¡Principiamos!

Fiesta en Ensenada: ¡celebramos el conocimiento!

Si anotas este evento en tu agendas, podrás conocer los senderos naturales y los sitios de interés histórico de Ensenada, Baja California, la mañana de este domingo, 27 de agosto.

Son dos caminatas donde se compartirá conocimiento entre los expertos y el público. El primer recorrido parte del Centro de Nanociencias y Nanotecnología, de la UNAM, a las 8:00 horas. El segundo parte del Centro Histórico de Ensenada a las 9:00 horas. Y ambos llegan al Museo Caracol. (¡Las 100 primeras personas que lleguen a la meta entran gratis!)

Caracol: Museo de Ciencias y acuario.

Pero eso sólo es el principio. Las dos caminatas forman parte del Festival del Conocimiento, cuya misión fundamental es procurar una perspectiva de la educación integral; donde las virtudes humanas se encuentren “por encima de las pretensiones económicas o de estatus social”.

El evento que tiene como protagonistas a las artes, la ciencia y las humanidades se celebrará del 27 de agosto al 2 de septiembre. Habrá charlas, obras de teatro, baile, conciertos, coloquios, presentaciones de libros, coloquios y proyección de películas y documentales. Todas las actividades son gratuitas. Consulta la programación completa aquí.

Una exposición entre la luz y la sombra

Si vives en Guanajuato o se te facilita trasladarte a esa entidad, incluye en tu agenda la exposición del fotógrafo japonés Seiji Shinohara. Sus imágenes suelen ser capturadas con una cámara Hasselblad 6×6, con la que retrata rostros, paisajes, vegetación y momentos urbanos y de la naturaleza.

Shinohara nació en Hokkaido, Japón, pero radica en México desde hace 42 años. Durante ese tiempo descubrió las tierras mexicanas a la vez que se enamoraba de “los juegos eternos de la luz y la sombra que se unen y me dan una forma de expresarme diferente a muchos otros”, dijo.

La muestra —abierta al públic hasta el 5 de septiembre— es parte de la segunda edición del Festival de Fotografía Internacional en León (FFIEL). Y se encuentra montada en la Sala de Arte Christian Jean S.J. de la Universidad Iberoamericana León.

Una orquesta fuera de la sala de conciertos

Mozart, Bizet, Tchaikovsky, Rossini, Dvorák y Pérez Prado en la iglesia San José (Banderilla), en Xalapa, Veracruz. La agenda marca que la cita es este sábado, 26 de agosto, a las 17:00 horas. Y la entrada es cortesía de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, que cumple 88 años y además celebra su 5º festival.

Lanfranco Marcelleti será quien lleve la batuta del concierto que incluye Pequeña Serenata Nocturna, Mov., 1; Suite de Carmen No. 1; Obertura de Guillermo Tell, entre otras piezas.

Agenda para no salir de casa

Si este fin de semana no quieres dejar la comodidad de tu hogar para divertirte, la agenda te tiene una propuesta. Te recomendamos echarte un clavado en el nuevo portal digital de la UNAM: Archivos Históricos Feministas ¿Quiénes somos? Donde podrás leer 5 mil 891 artículos que están contenidos en un total de 283 ejemplares. No es necesario ser estudiante para ingresar, el acceso es para todo público.

Las revistas rescatadas por la universidad son fem, La Revuelta, La Boletina, Cihuat y La Correa Feminista. Editadas y publicadas entre 1976 y 2005. Y todas tienen el objetivo común de revalorar el rol de las mujeres.

Detalle del sitio ‘Archivos Históricos Feministas ¿Quiénes somos?’

Este archivo digital funcionará como una estafeta para las nuevas feministas mexicanas, dijo Bertha Hiriart, exeditora de la revista La Revuelta, durante la presentación del proyecto.

“Ninguna revista quería tratar, por ejemplo, la legalización del aborto, los derechos para toda la población o la igualdad de la mujer ante el hombre. Rosario (Castellanos) pugnaba por ese otro modo de ser libre. En la década de los 70 se debía luchar contra los estereotipos de la mujer sufrida, con esposos famosos, una casa y un final feliz”, dijo.

Avisos de ocasión

  • Convocatoria: El Gobierno de la Ciudad de México invita a las chilangas a concursar por un apoyo (6 mil pesos) para la producción y realización de cortometrajes con la temática igualdad de género. La convocatoria cierra el próximo 13 de octubre. Para más información comunicate al 17-19-30-37 o escribe a [email protected].
  • Audición: La compañía de danza México de Colores hará audiciones de ingreso. Para más información escribe a [email protected] o mandales un mensaje por Facebook.
  • Taller: Cómo hacer de una historia un gran podcast. Impartido en Centro Horizontal, ubicado en la colonia Roma de la Ciudad de México. El costo es de 3 mil 500 pesos, pero si eres estudiante o periodista podrás solicitar un descuento de 350 pesos. Inician en septiembre. Para más información escribe a [email protected].
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#YoSoyAnimal

El gas usado para "desinfectar" a mexicanos en EU que sirvió como ejemplo a la Alemania nazi

Durante décadas, trabajadores mexicanos que cruzaban a Estados Unidos fueron inspeccionados y fumigados con pesticidas para prevenir enfermedades infecciosas. Décadas después, cientos describieron la experiencia como humillante y vergonzosa.
4 de septiembre, 2021
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En 1956, los braceros eran fumigados con DDT como parte del proceso de entrada a Estados Unidos.

CORTESÍA, MUSEO NACIONAL DE HISTORIA DE EE.UU

Muchos no sabían qué les estaban rociando, pero era tan extendido su uso que le apodaron “el polvo”.

La fotografía que abre esta nota es especialmente destacada por historiadores en Estados Unidos y algunos describen la escena capturada como “un momento atroz”.

En ella un funcionario enmascarado fumiga la cara de un joven mexicano desnudo con el pesticida DDT en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas, mientras que otros esperan en fila detrás mientras sujetan sus pertenencias.

La tomó el neoyorquino Leonard Nadel en 1956 mientras documentaba el programa Bracero, bajo el que al menos 4 millones de mexicanos migraron temporalmente a Estados Unidos para trabajar entre 1942 y 1964.

El esquema fue inicialmente establecido para compensar la ausencia de trabajadores estadounidenses debido al reclutamiento militar durante la Segunda Guerra Mundial.

Un trabajador se registra en el programa Bracero.

Getty Images
Millones de mexicanos campesinos y obreros participaron en el programa Bracero en Estados Unidos.

El DDT se empleó hasta mediados de los 60 en los inmigrantes para prevenir la propagación de malaria y tifus y su uso fue posteriormente prohibido en EE.UU. en 1972.

Hoy en día está clasificado por el gobierno de ese país y autoridades internacionales como un “probable carcinógeno humano”.

Pero este no fue el único pesticida empleado para “desinfectar” a inmigrantes mexicanos en la frontera entre México y EE.UU. por décadas.

Años antes de la implementación del programa Bracero, otro insecticida fue utilizado en centros de recepción de visitantes y pasaría a servir como ejemplo a funcionarios del nazismo en Alemania.

Zyklon B

David Dorado Romo, historiador y cronista de El Paso y Ciudad Juárez, dio con un artículo en una revista científica alemana de 1937 que lo dejó atónito.

El escrito incluía dos fotografías de “cámaras de despiojado” en El Paso, Texas.

Su autor, el químico alemán Gerhard Peters, destacaba las imágenes para ilustrar “la efectividad del Zyklon B (un pesticida a base de cianuro) como un agente para matar plagas indeseables”, escribe Romo en su libro Ringside Seat to a Revolution (“Asiento en primera fila a una revolución”).

“Peters se convirtió en el director de operaciones de Degesch, una de las dos firmas que adquirió la patente del Zyklon B en 1940 para producirlo masivamente”, describe.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis utilizaron el gas en dosis concentradas para matar a millones de judíos.

Un funcionario fronterizo estadounidense les habla a un grupo de refugiados mexicanos en el Puente Internacional de El Paso, en Texas. Año 1916.

Getty Images
Las inspecciones y requerimientos en la frontera entre EE.UU. y México en El Paso se endurecieron a partir de 1916.

Aunque en El Paso no se utilizó para el mismo fin, ya se estaba empleando desde 1929 por funcionarios fronterizos para fumigar la ropa y los zapatos de inmigrantes mexicanos en el Puente Internacional Santa Fe, que conecta esa ciudad con Ciudad Juárez.

Las inspecciones habían iniciado formalmente en 1917, amplía el historiador, cuando las autoridades estadounidenses empezaron a imponer restricciones sobre los cruces fronterizos en sectores como El Paso.

El alcalde de la ciudad en esa época, Tom Lea, se refería a los mexicanos como “sucios piojosos indigentes” que “sin duda, van a traer y propagar el tifus”.

Pero entre 1915 y 1917, menos de 10 residentes de El Paso habían muerto del tifus epidémico, recogió Romo en su libro.

Aún así, los mexicanos considerados de “segunda clase” eran sometidos a exhaustivos chequeos que incluían duchas con agua caliente y revisiones de los migrantes desnudos. A los que le encontraban piojos, “les rapaban la cabeza y les afeitaban todo el cuerpo”, señala Romo a BBC Mundo.

Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Tan solo en 1917, al menos 120.000 personas fueron examinadas en el centro de El Paso.

Romo y otros historiadores hablan de un contexto en el que las ideas eugenésicas cobraban fuerza y se manifestaban a través de nociones discriminatorias y racistas.

“No hay que comparar peras con manzanas, pero el Holocausto no fue un hecho aislado y la frontera entre EE.UU. y México sirvió como un centro de experimentación importante de esas ideas”, advierte Romo.

“¿Sabe qué es la vergüenza?”

Cuando inicia el programa Bracero en 1942 ya estaba extendido el uso de diferentes químicos como el kerosén en centros de inspección fronterizos.

Aunque el gobierno de EE.UU. alabó a los mexicanos que se enlistaban como “soldados de la producción” y de la tierra en ese tiempo, con los años surgieron cientos de testimonios de trabajadores que señalaron sus experiencias como vergonzosas y humillantes.

La historiadora Mireya Loza recuerda en conversación con BBC Mundo que la imagen del trabajador rociado con DDT en la cara era la que más afectaba a los antiguos participantes del programa con los que habló.

“Muchos decían que sentían los efectos del DDT en los ojos, que tenían reacciones alérgicas en la piel y entendieron que no era un tratamiento humano”, dice la profesora de la Universidad de Georgetown.

Un grupo de trabajadores del programa Bracero alzan los brazos y están alineados contra la pared mientras son inspeccionados en una habitación del Centro de Procesamiento en Monterrey, México.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los trabajadores eran inspeccionados a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. Aquí, en un centro de procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

La académica inició su investigación entrevistando a decenas de braceros para un proyecto llamado Bracero History Archive (Archivo Histórico de los Braceros), impulsado por el Museo Nacional de Historia estadounidense Smithsonian.

“Muchos de estos trabajadores dijeron haber sentido algo feo porque era la primera vez que eran desnudados públicamente y frente a varias personas. Para ellos era un shock tremendo estar ahí y que los doctores les hicieran abrir las pompis, la boca; todo revisaban”, describe.

Los trabajadores eran generalmente inspeccionados en sedes administradas por Estados Unidos dentro de México y en ciudades fronterizas como Hidalgo, en Texas.

Además de las fumigaciones, los vacunaban contra la viruela, les hacían exámenes de sangre y de rayos X y les revisaban las manos en busca de callos que demostraran que tenían experiencia en el campo.

Un bracero es vacunado mientras otros esperan en la fila en el Centro de Procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los trabajadores también eran vacunados contra la viruela.
Un funcionario de gobierno revisa las manos de un aspirante al programa Bracero.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Era común que las manos de los trabajadores fueran revisadas en busca de callos como prueba de que ya trabajaban la tierra.

José Silva, un campesino oriundo de Michoacán que empezó a trabajar desde los 6 años, describió en 2005 con cierto enfado la experiencia que vivió mientras fue bracero durante una entrevista disponible en el Archivo Bracero:

“Por una parte sí fue un buen programa (…) No tuve problema, me ayudé económicamente. Lo que no me gustaba era que nos fumigaron. Sentí vergüenza. ¿Sabe qué es la vergüenza? Todos formados así, sin ropa, y salíamos así caminando y allá en la puerta estaba el hombre con el fumigador. Muy mal. No éramos animales, éramos cristianos, ¿por qué nos fumigaban?“.

Víctor Martínez Alemán, originario de Tlaquiltenango, en Morelos, se enlistó en el programa en 1956 y trabajó en California:

“Nos pasaron, encuerados, delante de todas las muchachas, ya no más nos tapábamos acá pero encuerados para pasar donde nos iban a fumigar, bien fumigados así y todo… A nosotros nos daba vergüenza porque teníamos que pasar como con 20 mujeres (…) Eran todas secretarias. Y con manos atrás, nada de taparse, nada… Nos quería hasta pegar (…) Nunca había yo pasado esas penas pero como yo lo que quería era llegar a Estados Unidos para hacer algo…”.

“Injusticias y abusos”

A través del Archivo Bracero, el gobierno de EE.UU., mediante el Museo Nacional de Historia y diferentes instituciones académicas, reconocen que los trabajadores fueron sometidos a una serie de “injusticias y abusos”.

“Muchos se enfrentaron a alojamiento deficiente, discriminación e incumplimiento de contratos, incluso fueron estafados al recibir sus salarios”, indica el sitio web.

Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Pese a estas investigaciones, ningún presidente o autoridad de alto cargo a nivel nacional en EE.UU. ha ofrecido disculpas públicas ni reparaciones por los efectos negativos que desencadenó el programa, indica la historiadora Mireya Loza.

Tampoco existe una investigación exhaustiva sobre el impacto de pesticidas, incluido el DDT, en la salud de millones de braceros que fueron fumigados.

Aunque el programa culminó hace casi seis décadas, aún queda una generación que vive para contarlo.

Carlos Marentes, activista por los derechos de los campesinos en El Paso, recogió también cientos de testimonios y denuncias de abusos laborales, y las fumigaciones sobresalían entre los recuerdos más amargos de los trabajadores.

“Naturalmente existía un miedo de que trajeran enfermedades contagiosas, pero eso conllevó a una estigmatización“, dice a BBC Mundo.

Para Marentes, el programa Bracero fue un ejemplo claro de “la contradicción en la política de inmigración” de Estados Unidos.

“Por una parte sabemos que los necesitamos (a los inmigrantes), para que hagan todo lo que no podemos o no queremos hacer, pero por otra parte nos han metido en la cabeza que hay que tenerles miedo”, sentencia.



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