close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Francisca Garay Massardo (@frangaraym)

Cuando llueve más fuerte y no tienes un techo: así es vivir en la calle esta temporada en CDMX

En la CDMX hay 4,354 personas en situación de calle, quienes libran una batalla para protegerse de la lluvia esta temporada. “Tengo la gripa por quedarme mojado”, cuenta Mario, quien trabaja como barrendero y duerme en la zona de la Plaza de las Vizcaínas.
Francisca Garay Massardo (@frangaraym)
Por Francisca Garay Massardo
28 de agosto, 2017
Comparte

El verano en la Ciudad de México se caracteriza por ser temporada de lluvias. Durante estos días, la lluvia llega principalmente al atardecer, y por lo general viene acompañada de vientos y tormenta eléctrica. Con esas condiciones, para las personas que viven en la calle no es sencillo protegerse.

“En la capital existen 6,774 personas en esa condición de vulnerabilidad, de las cuales 4,354 se localizan en espacios públicos, y 2,400 en los albergues públicos y privados, en donde se les ofrecen diversos servicios sociales. Del total, 87.27% son hombres y 12.73% mujeres”, explica en un comunicado la Secretaría Desarrollo Social de la Ciudad de México.

La mayor cantidad de población que vive en la calle (unas 3,205 personas) se concentra en el cinturón “La Villa-Centro-Merced”, en las delegaciones Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc y Venustiano Carranza.

Jesús Cristóbal (59 años), “Jesus Christ” -como se presenta pronunciando en inglés-, es uno de ellos. Ha ido y venido, entre la calle y la casa de su familia, desde que tenía 23 años. Si bien ha tenido trabajos intermitentes, el alcoholismo no le ha permitido asentarse en alguno de ellos.

Está flaco y le faltan varios dientes, pero habla orgulloso de una hija ya adulta, que trabaja y le va bien. Se sienta en un pasaje del Centro Histórico de la Ciudad de México y se apoya en la pared, mientras conversa con otros hombres que también viven en la calle.

“Yo mejor no, porque no soy estrella”, dice Jesús cuando se le pide una fotografía, para luego señalar el lugar donde se refugia de la lluvia.  “Me paro ahí debajo”, agrega apuntando el pequeño espacio cubierto que le sirve de hogar cuando llueve, y de colgador de ropa cuando sale el sol.

Otro caso es el de Mario (36 años), quien vive en la Plaza de las Vizcaínas, y trabaja como barrendero. Su labor es mantener limpias las mismas calles donde duerme todas las noches.

“No es tan agradable vivir en la calle y uno no quisiera, pero luego hay veces que no puedo… Yo tengo dos niños, y quisiera verlos, tenerlos, estar con ellos, pero no puedo y ahorita con lo que estoy trabajando les mando algo y, en realidad no me pagan mucho. Ya les mando algo y me vuelvo a quedar en la calle. No puedo… no tengo oportunidad de rentar un cuarto, de tener algo. A mí ya me gustaría tener algún cuartito, algo. O veo mi cuartito o veo de mandarle algo a mis hijos”, cuenta Mario emocionado, mientras lava su uniforme de trabajo en un bote de pintura.

Para trabajar, a Mario le pedían un certificado de residencia, pero no tenía casa. “Es un círculo vicioso”, explica Lorenzo Escalante, encargado del Programa de Poblaciones Callejeras de la Fundación Centro Histórico, la misma que le consiguió un certificado que le permitiera trabajar, precisamente para tener alguna oportunidad de salir de la calle.

Hace un año y dos meses que Mario dejó de beber alcohol, y si bien siente que ya no volvería a caer, prefiere seguir viviendo solo, pues en grupo hay más tentación de caer en vicios, influenciado por los demás.

“Realmente yo le voy a echar más ganas, voy a pedirme los dos turnos y, si Dios me da licencia, voy a trabajar los dos turnos. Esta quincena voy a empezar de dos a seis de la mañana. Ojalá, Dios quiera, soporte y aguante. Ya unas dos o tres quincenas y a ver si luego puedo rentar un cuartito”, dice Mario.

“Tengo la gripa por quedarme mojado”, cuenta mientras muestra la casita de juegos donde se protege durante las noches, pero sólo cuando la lluvia es débil. “Cuando llueve más fuerte, me paro allá”, dice apuntando hacia un angosto espacio cubierto, junto a la fachada de un edificio.

Un refugio

Enrique Jiménez, subdirector de albergues en Benito Juárez, explica que en la delegación tienen una iniciativa de refugio temporal durante la época de lluvias, que fue activada el 12 de junio y será cerrada durante septiembre.

En el refugio vive un grupo de personas de manera permanente, sin embargo, durante la temporada de lluvias “nosotros usamos la capacidad instalada que tenemos para recibir a otro grupo mucho más numeroso aquí en el albergue, con la finalidad de que pernocten en seco”, explica Jiménez.

Las personas pueden llegar entre las cuatro de la tarde y las nueve de la noche, y tienen derecho a ducharse con agua caliente, cenar y dormir en un lugar común, sin camas, donde pueden protegerse de la lluvia y abrigarse con frazadas.

“Ya al día siguiente se tienen que retirar a las siete de la mañana. Este programa emergente es, digamos, vespertino nocturno”, cuenta el responsable del lugar.

Paola (31 años) llegó a instalarse al albergue de la delegación Benito Juárez durante el invierno, en enero de 2017, con su hijo Bryan. El año pasado, había acudido ahí para protegerse de la lluvia y pasar la noche, aprovechando el programa emergente.

Ella vivió durante seis años en la calle, “a él siempre lo tuve en la calle”, dice mirando a su hijo.”Yo tengo cinco hijos, tres muertos y dos vivos. Se me murieron los otros tres hijos por estar en la calle”, cuenta.

Sólo el pequeño Bryan vive con su mamá, pues la hija mayor de Paola, una niña que hoy debe tener siete años, está al cuidado de la abuela. Ambas viven en Cuernavaca. “Yo nada más sé que están allá pero no sé en qué parte están”, cuenta.

“Anteriormente cuando me quedaba en la calle, armaba casas con lonas, y a él (Bryan) me lo ponía en una caja de cartón, y lo ponía todo con hule, y gracias a Dios nunca se me enfermó en la calle. Pues gracias a Dios aquí está mi chamaco”, relata sonriente.

El subdirector de albergues en Benito Juárez ha hablado con su equipo sobre la labor de restablecer los derechos humanos y la dignidad de la gente que vive en la calle.

“Cuando un usuario se pone a reclamarte, que es su derecho, ya lo conseguiste. O sea, ya hiciste tu cometido, o sea, te está exigiendo que quiere una cama limpia, ya te está exigiendo que quiere unos zapatos nuevos (…)”, explica Enrique Jiménez.

Un dato sobresaliente es que 38.6% de las personas en situación de calle en la capital son migrantes que proceden de otras entidades de la República, principalmente del Estado de México, Veracruz y Puebla (89.8%), o de otros países, como Honduras y El Salvador (2.8%). De los entrevistados para el Censo de Poblaciones Callejeras 2017, un 53% dijo que llegó a la ciudad en busca de trabajo, y 10% para localizar a algún familiar.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo saber en qué sitios web confiar para obtener información sobre tu salud

Una altísima proporción de las búsquedas en internet se relacionan con la salud. Google, las empresas privadas y los publicistas lo saben y les interesa manipular los resultados para dirigirnos a los sitios que quieren. Cuando se trata de algo tan importante, ¿qué puedes hacer para asegurarte de hallar la mejor información?
3 de agosto, 2019
Comparte
Una mujer hace una búsqueda en internet

Getty Images
Muchos de nosotros recurrimos a internet para saber más sobre nuestra salud, pero ¿cómo sabemos si la información que leemos es correcta?

Un reciente estudio del Centro de Investigaciones Pew, en Estados Unidos, reveló que el 80% de los usuarios de internet en ese país han utilizado la red para indagar sobre temas relacionados con la salud.

Y los estadounidenses no son los únicos. En todo el mundo, las personas acuden a internet para sacarse dudas sobre su salud y la de sus seres queridos.

Muchos consultan sobre sus síntomas y se autodiagnostican enfermedades. Otros buscan cómo tratar sus dolencias.

Los médicos se quejan de que hoy los pacientes llegan al consultorio sobreinformados y les cuestionan todo. Pero lo que más les preocupa es la desinformación.

Porque muchos de los sitios consultados por personas preocupadas por cuestiones de salud no son fuentes fidedignas o imparciales.

A veces los consejos que dan no solo no curan sino que pueden empeorar un problema o generar pánico o preocupación innecesarios.

¿Cómo hacer entonces para garantizar que la información que estás recibiendo es la correcta?

El programa Inside Health, de la BBC Radio 4, consultó a un par de expertos sobre el tema.

Google

Getty Images
“En Google hay 70.000 búsquedas relacionadas con la salud cada minuto”, dice Heneghan.

Los buscadores

El profesor Carl Heneghan, director del Centro de Medicina Basada en Evidencia de la Universidad de Oxford, señaló que lo primero que hay que entender es cómo funcionan los buscadores en internet.

“En Google hay 70,000 búsquedas relacionadas con la salud cada minuto. Las compañías son conscientes de esto, los publicistas son conscientes de esto e incluso Google es consciente de esto”.

“(Estas) personas manipulan algunas de las búsquedas para que tú encuentres la información que ellos quieren que veas”, advirtió.

Según los cálculos que maneja Heneghan, el 35% de las personas acuden a internet para autodiagnosticar sus síntomas.

A veces las consultas son inofensivas. En 2017 la pregunta más popular relacionada con la salud en Google fue: “¿Qué causa el hipo?”.

Pero muchas personas también consultan por temor a estar padeciendo una enfermedad grave, como el cáncer.

La médica y divulgadora escocesa Margaret McCartney resaltó que una clave para tener en cuenta a la hora de elegir la fuente de información es que no hay que asumir que las opciones que salen más arriba en las respuestas del buscador son las mejores o las correctas.

Yo suelo encontrar lo inverso“, destacó, “así que sigue cliqueando, porque muchas veces las opciones más populares no son las mejores”.

Una página con resultados de búsqueda

Getty Images
McCartney recomienda seguir buscando y no quedarse con las búsquedas que aparecen primero.

A veces incluso hay que llegar hasta la tercera página de búsquedas para encontrar la mejor información, aconsejó.

Por su parte, Heneghan recomendó usar Google Académico, un buscador de Google enfocado y especializado en la búsqueda de contenido y bibliografía científico-académica.

Verificador de síntomas

Algunos sitios ofrecen comprobadores o examinadores de síntomas, donde uno puede enumerar lo que le pasa y pedir un diagnóstico.

Sin embargo, los expertos desaconsejan usarlos.

Según Heneghan, una investigación de la revista académica BMJ que analizó unos 20 de estos sitios mostró que solo acertaban un tercio de las veces.

“Esto puede llevar a muchas personas a que crean que tienen algo serio. O si tienes algo serio, podría ocurrir lo opuesto”, advirtió.

McCartney agregó que otro problema de estos sitios es que no siempre enumeran las posibles enfermedades en orden de probabilidad.

“Por ejemplo, si pones el síntoma ‘hinchazón’ en Google, la primera respuesta es ‘cáncer de ovarios'”, resaltó, aclarando que es improbable que alguien que sufra de hinchazón padezca esta grave enfermedad.

Mujer preocupada mirando a una computadora

Getty Images
Acudir a internet para consultar por tus síntomas podría generarte un susto innecesario.

“El problema”, agregó, “es que cuando lo primero que ves es algo tan alarmante, eso distorsionará tu percepción de lo que te podría estar pasando”.

Si la curiosidad te supera y no puedes aguantar hasta ver a un médico, Heneghan aconseja usar el sitio estadounidense WebMD, que tiene un buen verificador de síntomas. (Eso sí, solo funciona en inglés).

Si lo que te preocupa es la salud de los más pequeños de tu familia, recomienda Kidshealth.org (también en inglés), un sitio educativo creado por la Fundación Nemours -dedicada a la salud infantil-, que tiene consejos para padres e información para niños y adolescentes.

Consejos

Los expertos tienen algunas sugerencias a la hora de buscar información sobre tu salud online.

La más importante es asegurarte que los consejos que te den estén basados en evidencias comprobables. Así evitas caer presa de la información falsa.

Otro consejo es buscar quién financia el sitio que estás leyendo. Por el momento no existe una ley sobre conflictos de interés que obligue a las empresas a advertir cuando están brindando “información” que en realidad es una forma de promoción.

Pero a veces tú puedes sacar tus propias conclusiones. Muchos sitios tienen una sección institucional que cuenta el origen de esa página. Fíjate si fue creada por una farmacéutica o algún grupo con intereses que podrían sesgar la información brindada.

También recomiendan ser lo más específico que puedas con tu búsqueda, para enfocar mejor las repuestas.

Un médico tomándole la presión a un paciente

Getty Images
Si tienes presión alta, te contamos cómo puedes averiguar sobre los riesgos.

Si, por ejemplo, tienes presión alta y te preocupa que esto represente un riesgo para tu vida, en vez de escribir “presión alta” en el buscador, puedes poner: “adulto, hipertensión, mortalidad”. Así las respuestas también serán más específicas.

O si te diagnosticaron una enfermedad y quieres saber más sobre tu problema, una buena idea es incluir, además del nombre de la enfermedad, el país en el que estás, para centrar allí tu búsqueda. También puedes agregar: “información al paciente”.

Los foros

Muchas veces cuando uno tiene inquietudes sobre una enfermedad encuentra respuestas -y contención- en foros de pacientes o de padres.

Heneghan considera que es “muy útil” formar parte de uno de estos grupo cuando uno (o alguien cercano) padece una enfermedad, porque te permite estar informado de los últimos avances sobre el tema.

McCartney coincide, y dice que muchas personas encuentran un gran apoyo de parte de otros que padecen lo mismo.

Sin embargo, la médica advierte que muchos de estos sitios están financiados por “compañías que tienen algo para vender”.

El problema, dicen los expertos, es que a estos sitios les cuesta encontrar financiación, entonces muchos terminan aceptando el dinero de la industria farmacéutica, incluso si no lo admiten.

“Mantén los ojos abiertos”, recomiendan los médicos a quienes usan estos foros. “Chequea que los consejos que te den estén basados en evidencias”.

Una mujer con la pierna rota mirando su celular

Getty Images
A veces conocer las experiencias de otros pacientes ayuda, pero a algunos les causa mayor ansiedad.

También sugieren usar estos grupos como una de sus fuentes, pero no la única.

“Usa más de una fuente de información, además de la experiencia de otros pacientes y el consejo de tu médico antes de tomar una decisión”.

McCartney agrega que los foros de pacientes o padres no son para todos: algunas personas se sienten más ansiosas al escuchar de otros que padecen lo mismo, y capaz terminan sintiéndose peor o más preocupadas tras participar en foros.

Si estos foros no te ayudan a sentirte mejor, no lo uses, aconsejan.

También advierten sobre las personas enfermas que pasan horas mirando estos sitios, de forma obsesiva, en busca de alguna información que los cure.

Tienes que encontrar el equilibrio y usar el sentido común. A veces es mejor sentarte con un ser amado a tomar una taza de te, contarle lo que leíste y preguntarle su opinión”, dice Heneghan.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=wLuT0dfmeds

https://www.youtube.com/watch?v=16AhQaStWxg

https://www.youtube.com/watch?v=wdeCiZtTwgI

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¡Muchas gracias!


Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.