En Chiapas, los casos de diabetes se multiplican por cinco en dos décadas
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Marissa Revilla, GPJ México

En Chiapas, los casos de diabetes se multiplican por cinco en dos décadas

La tasa de diabetes se ha disparado en el sur de México, lo que ocasionó la declaración de una emergencia. Los habitantes de esa región señalan cambios en su dieta después de que las carreteras les llevaron bebidas azucaradas y alimentos procesados.
Marissa Revilla, GPJ México
Por Marissa Revilla / Global Press Journal
5 de agosto, 2017
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Cuando Carmela Santiz vivía en la comunidad rural de San Rafael Jolja, en Chiapas, su alimentación se basaba en calabazas, frijoles, ejotes y animales salvajes, como  conejos y armadillos. Pero su dieta cambio drásticamente cuando, hace 25 años, se mudó a San Cristóbal de las Casas. Tras la mudanza, Carmela comenzó a comer pan y otros alimentos que no consumía con regularidad cuando era niña, lo que provocó que le diagnosticaran diabetes hace siete años.

El caso de Carmela es un ejemplo de cómo la diabetes llegó al sur de México, una región principalmente rural, de mano de la autopista y el desarrollo.

Antes de que se pavimentara la carretera, los alimentos ricos en azúcar, como los refrescos, solo podían conseguirse con algo de suerte y esfuerzo. “A lo mucho podían llevar una caja desde San Cristóbal”, asegura Jaime Tomás Page Pliego, un cirujano y antropólogo social, al referirse al estilo de vida y alimentación de San Cristóbal de las Casas, capital cultural de Chiapas.

“Entre más entró el camino, van entrando los negocios de enlatado, embotellado, refresco, todo lo que haya”, dice Julio Jiménez Hernández, de 42 años, quien es un habitante de la comunidad rural de San José Pathuitz, también en Chiapas.

Esos testimonios dan muestra de una de las consecuencias imprevistas del desarrollo de infraestructura que creó trabajos y mejoró la movilidad: la tasa de enfermedades no transmisibles en la región sur de México se ha disparado, un cambio que algunos doctores dicen se debe a la proliferación de alimentos procesados ricos en azúcar.

Lee: Desarrollan videojuegos para combatir el sobrepeso y la obesidad infantil.

Se disparan los casos de diabetes

De acuerdo con el director de Salud Pública de Chiapas, Hermilo Domínguez Zárate, los casos de diabetes se han triplicado durante los últimos 23 años.

Los funcionarios encargados de la salud pública están tan preocupados por la creciente tasa de diabetes y por la obesidad, que en noviembre declararon una emergencia epidemiológica en México, lo que marcó la primera ocasión en que se lanza una alerta por una enfermedad crónica no contagiosa.

Se estima que 3.6% de los mexicanos tenían diabetes tipo II en 1993. Siete años después, el estimado subió a 5.8%. Para el año 2006, 7% de los mexicanos tenían esta enfermedad, y, en 2016, el estimado era de 9.4%, según estadísticas del gobierno mexicano.

Este aumento en los casos de diabetes en México refleja tendencias globales. Pero, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la tasa de esta enfermedad en México es una de las más altas del mundo. En Brasil, por ejemplo, 6.4% de los adultos entre 20 y 79 años tenían alguna forma de diabetes en 2010, mientras que en México el porcentaje es de 10.8%, según estadísticas de la OCDE.

Las tasas de obesidad de México también son altas. Más de 30% de los niños y cerca de 70% de los adultos son obesos o tienen sobrepeso, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Expertos en salud dicen que hay una clara relación entre la tasa de diabetes y de obesidad y el consumo de refrescos.

De acuerdo con cifras de la OMS, los mexicanos beben más bebidas azucaradas gaseosas per cápita que los habitantes de cualquier otro país.

Tanto en Chiapas como en todo el país, este tipo de bebidas son tan baratas y abundantes que se han convertido en parte del tejido social, puesto que se ingieren como regalo o cuando se paga una deuda, como parte de rituales de curación o incluso como un sustituto del vino en ceremonias católicas.

Este aumento en la tasa de casos de diabetes se registra pese a que, en 2013, los legisladores mexicanos aprobaron un impuesto sobre las bebidas azucaradas, lo que aumentó sus precios en más de 10%.

Lee: 10 recomendaciones prácticas para hacer ejercicio con sobrepeso.

Los genes también juegan

Además del acceso instantáneo a los refrescos creado por la infraestructura moderna, los chiapanecos que viven en zonas rurales tienen un riesgo particular de tener diabetes, pues muchos de ellos padecieron de desnutrición cuando eran niños, dice Marcos Arana Cedeño, investigador en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

La desnutrición en la infancia temprana puede llevar a diabetes cuando los alimentos procesados ricos en azúcar abundan más adelante en sus vidas, explica Arana Cedeño. En Chiapas, la dieta rural indígena era buena en términos de calidad, pero insuficiente en cantidad, dice. Cuando llegaron los alimentos procesados, las comunidades rurales comenzaron a depender de ellos.

“Hemos visto con gran consternación que el pozol en muchas familias ya no se consume”, señala Arana Cedeño refiriéndose a una bebida tradicional hecha de maíz fermentado. En cambio, “el refresco se consume en la mañana, al mediodía, en la noche. Ves a niños pequeños, que, con su talla baja por la desnutrición, cargan botellas enormes de dos litros o más de refresco”, agrega.

Julio Jiménez Hernández coincide con Arana Cedeño al asegurar que la mayoría de familias ya no cultiva su comida y que los niños cambiaron el pozol por las galletas y los refrescos como lunch para la escuela.

Esos cambios en la alimentación podrían contribuir a que la tasa de desnutrición crónica en niños menores de cinco años sea de 20% en las áreas rurales del sur de México, según un informe de 2014 de Unicef.

Ante este panorama y tras la declaración de emergencia, la Secretaría de Salud federal ahora entrega certificados a las escuelas que promueven la salud en Chiapas. “Queremos certificar todas las escuelas. El tiempo que nos lleve”, dice Domínguez Zárate. “Es muy importante, porque si no nos va a llevar muchos años lograr el mejoramiento en la salud”.

Sin embargo, otros cambios sociales podrían estar contribuyendo al incremento de la tasa de diabetes en Chiapas, incluyendo el aumento del envío de remesas de miembros familiares que se van de las áreas rurales para trabajar en otra parte y el surgimiento de programas que conectan a las familias con alimentos procesados, indica Austreberta Nazar, experta en medicina social e investigadora de El Colegio de la Frontera Sur.

Pablo Medina Uribe, GPJ, adaptó este artículo de su versión en inglés.  

Esta historia fue publicada originalmente en Global Press Journal

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"Es horrible lo que sucede": la devastadora crisis de salud mental del personal sanitario por la pandemia

Diez meses de COVID-19 han dejado la salud mental de profesionales de la salud en un punto de quiebre, muchos se han 'traumatizado' tras la primera ola de enfermedad.
19 de enero, 2021
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El coronavirus ha empeorado la vida laboral de muchas personas. Muchos hemos tenido que aislarnos de nuestros colegas; otros han sido despedidos por empleadores que citan los costos de la pandemia.

Pero quizás el impacto más grande ha sido en los servicios de salud y los asilos de ancianos.

Diez meses de covid-19 han dejado la salud mental de muchos profesionales de la salud en un punto de quiebre, según Claire Goodwin-Fee, quien dirige en Reino Unido la organización Frontline19 con su colega terapeuta Ellen Waldren.

La organización ofrece terapia gratuita a los trabajadores de salud y se financia con donaciones.

Actualmente, dice Clarie Goodwin-Fee, ayuda a unos 1.800 trabajadores de la salud a la semana.

Claire le contó a Sonja Jessup de la BBC la magnitud del problema de salud mental que está presenciando. Y a continuación lo explica en sus propias palabras.

“La gente se siente enferma de tener que ir al trabajo”

paramédicos

Getty Images
“El personal del Servicio Nacional de Salud (NHS) (de Reino Unido) quedó ‘traumatizado’ por la primera ola de covid”.

Estoy esperando el titular que diga: “El doctor se suicidó a causa de la pandemia”. Va a suceder. Si no es hoy, será pronto porque están devastados y quieren que la gente lo sepa.

Hay una gran cantidad de ansiedad. La gente se siente enferma por ir al trabajo y lo que van a ver allí.

Están viendo múltiples muertes en un turno: alguien el otro día vio morir a ocho o nueve personas.

Alguien más se puso en contacto con nosotros y dijo: “Sé que para cuando vuelva mañana a mi turno, seis de mis pacientes no estarán allí”.

¿Cómo me las arreglo? El personal del Servicio Nacional de Salud (NHS) (de Reino Unido) quedó ‘traumatizado’ por la primera ola de covid.

El personal de primera línea no tiene tiempo para procesarlo, por lo que se repite un trauma tras trauma tras trauma.

Y, sin embargo, estas personas se van a casa, cenan, intentan relajarse lo mejor que pueden, se levantan, se lavan, todo el tiempo preocupándose por si van a infectar a las personas con las que viven.

Algunas personas funcionarán en piloto automático, hasta el momento en que físicamente no puedan más, pero están siendo empujadas al límite.

“Apoyó la cabeza sobre el escritorio y lloró”

Vimos un médico, que tiene una familia joven pero que se mantiene separado de ellos, que estaba traumatizado por el hecho de que había perdido a dos de sus colegas por covid.

En un turno perdió a cinco pacientes bastante rápido y tan pronto como se liberaron esas camas, se llenaron y entraron más pacientes.

Luego tuvo que telefonear a los familiares de las personas que lamentablemente habían fallecido. Dijo que no estaba equipado para hacer eso, que no sabía qué decir.

Colgó el teléfono y apoyó la cabeza en el escritorio y lloró. Dijo: “Ya no puedo manejarlo”.

Se está llamando a los paramédicos a hacer turnos en los que van a las casas. Y nos dicen que miran a la gente y saben que van a morir porque están muy enfermos.

Uno de esos eventos puede suceder y probablemente se podría manejarlo con el soporte adecuado. Pero esto está sucediendo muchas veces. ¿Cómo se supone que alguien pueda enfrentar eso?

“Es horrible lo que sucede”

ambulancia

Getty Images
“En un turno un médico perdió a cinco pacientes bastante rápido y tan pronto como se liberaron esas camas, se llenaron y entraron más pacientes”.

El personal de los asilos de ancianos ha luchado mucho durante la pandemia.

La dedicación y la compasión hacia las personas que cuidan es asombrosa, es inspirador.

Muchos de ellos se mudaron a las residencias porque no querían arriesgarse a la contaminación trayendo algo de sus casas.

Algunos dijeron que han perdido al 70% de las personas en estos hogares.

Han lavado y vestido sus cuerpos y estas son personas con las que han tenido relaciones; los han alimentado, cuidado, hablado con ellos, y han compartido recuerdos.

Luego tienen que vestirlos para sus últimos momentos y volver a casa o subir y tratar de relajarse…¿cómo puede alguien enfrentar eso?

Es horrible lo que sucede. Es absolutamente horrible y los hogares de ancianos fueron ignorados durante mucho, mucho tiempo y necesitan apoyo desesperadamente.

Algo que recuerdo -me rompió el corazón-, recibimos un correo electrónico en la organización al comienzo de la pandemia en el que alguien preguntaba de manera muy tentativa: “¿Supongo que este servicio no se aplica a las personas en hogares de ancianos?”

Y dije “sí, por supuesto que sí, ¿por qué no?” Y dijeron “porque no somos un servicio profesional”.

Es desgarrador que estas personas que están capacitadas profesionalmente, que están salvando la vida de numerosas personas, sean tratadas tan mal.

médicos

PA Media
“Vimos un médico que estaba traumatizado porque había perdido a dos de sus colegas por covid”.

Tenemos médicos que viven en garajes u hoteles y se mantienen separados de sus seres queridos porque saben que esta nueva cepa es mucho más contagiosa, por lo que necesitan protegerlos ya que son mamás y papás, abuelos y todas estas cosas.

Sus colegas mueren a su alrededor y luego tienes a estas personas diciendo que el “Covid no es real”.

Me encantaría que la gente viera realmente lo que está pasando en las salas de hospital. Es espantoso.

Hemos tenido personas que han estado en situaciones de terrorismo y nunca han tenido apoyo.

Ahora están trabajando en esta pandemia y tienen algo llamado trastorno de estrés post traumático complejo, que es cuando alguien ha visto numerosas situaciones traumáticas.

Estamos viendo a mucha más gente con esto. Estamos recibiendo personas que tienen trastorno de estrés postraumático y, sin embargo, muchos de ellos todavía están trabajando.

Hay gente con licencia de enfermedad debido a crisis nerviosas completas.

Hemos hablado con personas que han sido internadas en clínicas de salud mental porque están muy traumatizadas por lo que están viendo.

El sistema ya está empezando a fallar, pero va a empeorar. Este será un problema mayor a largo plazo. Necesitamos detenerlo ahora.

¿Qué va a pasar con estas personas?

trabajadores de salud

Getty Images
“Hay gente con licencia de enfermedad debido a crisis nerviosas completas”.

Es sorprendente que la gente esté buscando ayuda y, por supuesto, queremos seguir ayudando, pero a veces es muy abrumador.

La necesidad es demasiado grande. Creo que esta situación ya lleva tiempo, pero obviamente cuanto más hablamos de lo que está sucediendo y compartimos lo difíciles que son las cosas, y algunas personas realmente están pasando por situaciones horribles que tienen que superar, eso aumenta la cantidad de personas que buscan apoyo.

El lado positivo es que con la financiación adecuada podríamos aumentar la ayuda.

Los psicoterapeutas están todos calificados y asegurados así que saben lo que están haciendo.

Mi preocupación es que si no nos volvemos sostenibles y no recibimos financiación, a largo plazo, ¿qué va a pasar con estas personas que son la verdadera columna vertebral del Reino Unido?


“Sentí un miedo avasallador”: el testimonio de la enfermera de emergencias Sarah Fogarasy

Sarah Fogarasy

BBC
Sarah Fogarasy es enfermera en la unidad de emergencias del Hospital Royal Glamorgan en Gales.

Sarah Fogarasy era la enfermera jefe en turno en la unidad de emergencias del Hospital Royal Glamorgan en Gales donde hace unos días 13 ambulancias tuvieron que esperar afuera del hospital porque la unidad estaba a toda su capacidad.

“Teníamos a 13 pacientes afuera. Yo no tenía cabida en esta unidad, no tenía capacidad de reanimación, no tenía capacidad para poner a un paciente en CPAP si lo necesitaba y no tenía áreas físicas para colocar al paciente”, cuenta Sarah.

“Esto me pone muy emotiva … por primera vez me senté para tratar de coordinar esta unidad y sentí un miedo tan avasallador que lo único que quería era irme”.

“Pensé: ‘se acabó, terminé con esto’ … Y da miedo, te llena de miedo cuando tienes 13 ambulancias afuera, esperando en fila en el estacionamiento. ¿Qué haces en esta situación?”.


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