Desplazamiento forzado: la deuda de México con un fenómeno que ha dejado miles de víctimas
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Desplazamiento forzado: la deuda de México con un fenómeno que ha dejado miles de víctimas

En el Foro Internacional sobre Desplazamiento Forzado Interno, académicos y activistas criticaron al gobierno por no reconocer que este problema ha dejado miles de víctimas en México.
Cuartoscuro
Por Francisco Sandoval
24 de agosto, 2017
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Defensores de los derechos humanos y académicos hicieron un llamado al Gobierno de México para que reconozca oficialmente el desplazamiento forzado como un problema que afecta a miles de personas en el país, ante la nula respuesta de las autoridades a este fenómeno que se ha agravado en el marco de la “guerra” contra el narco.

“No hay una repuesta oficial (al problema)”, reconoció  Edgar Corzo Sosa, Quinto Visitador de la  Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), entrevistado por Animal Político en el marco del Foro Internacional sobre Desplazamiento Forzado Interno organizado por la ONU, la CNDH y el Senado de la República y que se celebra en la CDMX.

De acuerdo con la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), “los desplazados internos están entre las personas más vulnerables del mundo… En determinadas circunstancias, pueden ser obligados a huir por las mismas razones de los refugiados (conflicto armado, violencia generalizada, violaciones de los derechos humanos), con la diferencia que los desplazados internos permanecen bajo la protección de su gobierno, aun en los casos en que el mismo gobierno se convierte en una de las causas de su huida”.

Corzo Sosa aseguró que tanto la administración de Felipe Calderón como la de Enrique Peña Nieto no han reconocido este problema, esto a pesar de la existencia de múltiples casos y testimonios documentados que dan cuenta del fenómeno que de acuerdo con el último informe de la CNDH, publicado en mayo de 2016, ha dejado a por lo menos 35 mil 433 víctimas de desplazamiento forzado en el país.

“El mapeo que tenemos es una muestra. Nosotros no tenemos la capacidad, ni la infraestructura para decir ya analizamos toda la situación del país, pero sacamos una muestra muy significativa”, dijo el Visitador sobre las cifras del informe.

Lee: Las cifras, las comunidades y las causas del desplazamiento forzado interno en México.

¿Cuál es el argumento del Gobierno cuando la CNDH le pregunta el por qué no hay un reconocimiento oficial sobre el problema de desplazamiento forzado en México?, se le preguntó.

“Nada”.

“No ha habido hasta el momento una respuesta oficial a nuestro informe. Se lo mandamos a diversas autoridades y lo que esperamos es que por lo menos exista una respuesta al informe, ya ni siquiera al problema”, respondió Corzo Sosa.

El Quinto Visitador reconoció que en el informe de la CNDH se  detectó que la violencia es el principal motivo que ha causado el desplazamiento forzado en México, donde los grupos del crimen son los causantes de la misma.

“Hemos visto como familias de Sinaloa se han tenido que desplazar de 3 comunidades, nosotros hemos emitido medidas cautelares al respecto, pero hemos visto este problema en Tamaulipas, Guerrero y Oaxaca”.

Te puede interesar: Desplazados del narco en México: El Triángulo Dorado.

El Visitador dijo que este estudio va en el sentido de evidenciar el problema, de pedir que se reconozca el fenómeno, pero además que se implementen políticas públicas, se repare la violación de los derechos humanos en todos los casos y se brinde asistencia humanitaria a las víctimas…“pero no hay una respuesta oficial”.

Más de 311 mil desplazados

Laura Rubio Díaz Leal, profesora de Estudios Internacional del ITAM, entrevistada por Animal Político tras su participación en el Foro, aseguró que la falta de reconocimiento oficial del desplazamiento forzado en México ha vulnerado el derecho de las poco más de 311 mil víctimas de este fenómeno, cuantificadas en diferentes estudios hechos organizaciones sociales e instituciones educativas, así como testimonios de víctimas.

 “El problema no se ha querido reconocer porque hay un dejo de estrategia fallida en materia de seguridad, hay elementos muy claros para señalar que la estrategia contra el narcotráfico ha sido la causante del incremento de violencia, pero por otro lado es una realidad que incomoda y que conlleva una responsabilidad del estado para atender el fenómeno”.

De los costos sociales y económicos que ha dejado esta falta de reconocimiento oficial, dijo que entre los principales se encuentran que las víctimas no cuenten con protección, que no tengan asistencia humanitaria del estado y que no cuenten con oportunidades para empezar en otros lados sus vidas en condiciones de dignidad.

Además, ninguna autoridad se ha sentado a cuantificar lo que le cuesta al estado el hecho que las familias desplazadas dejen de producir. Es un tema muy amplio de afectación económica más allá de las que pierden las familias”.

¿Por qué las autoridades  no reconocen el problema? Se le preguntó.

“No dan explicaciones, han negado el problema desde 2011. Se llegó a pensar que una vez que finalizara el gobierno de Felipe Calderón la postura cambiaría, pero no ha sido así. Simplemente no se habla del tema”.

80% de los desplazados son por violencia

Para Brenda Pérez Vázquez, directora de Desplazamiento Interno Forzado de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos  (CMDPDH), existe un porcentaje muy alto de desplazados relacionados con la violencia criminal.

“Estamos hablando de un 80% de los casos”, dijo la investigadora y defensora de la CMDPDH, basada en un estudio realizado por su organización y que documentó 29 episodios de desplazamientos forzados en México durante 2016.

Estos 29 episodios documentados, en un principio por la prensa y luego corroborados por la organización, dejaron 23 mil desplazados, 10 mil de ellos en Michoacán, estado que en el presente sexenio ha vivido de manera recurrente diferentes episodios de violencia entre grupos del crimen, fuerzas federales y autodefensas, además de bloqueos de carreteras y quema de autobuses.

“De estos episodios, 20 impactaron a 21 mil personas por situaciones de violencia vinculada al crimen. Son 10 estados del país que concentraron estos desplazamientos principalmente Veracruz, Chihuahua, Guerrero y Michoacán”.

El gobierno se justifica

El pasado 26 de julio, Animal Político entrevistó al subsecretario de los Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), Roberto Campa Cifrián, en el marco de la presentación del informe: La deuda del Estado mexicano. En esa ocasión se le preguntó sobre la falta de reconocimiento oficial al fenómeno de desplazamiento forzado.

Lee también: Críticas al Mecanismo de Protección no son parte de sus atribuciones, responde Secretario de DH

¿Por qué México no acepta oficialmente que tiene un problema de desplazamiento forzado? Se le preguntó.

Yo me referiría al informe que hizo la CNDH. Es un informe especial. La CNDH hizo un esfuerzo para cuantificar el número, lo clasificó de manera puntual por desplazamiento por violencia y por desastres naturales… Me parece que los números están allí. No hay un estudio más completo que ese, me parece que lo demás son especulaciones. El estudio de la CNDH utilizó  la capacidad territorial que tienen y creo que los datos que se tiene el estudio son los que habría que atender”.

¿Qué tendría que pasar para que las autoridades reconozcan el Desplazamiento Forzado?, se replanteó la pregunta.

Hay una serie de recomendaciones que nosotros hemos asumido. El estudio de la CNDH, la ley de víctimas en la discusión que tuvimos con las organizaciones le da a la CEAV la facultad para atender el tema de desplazamiento, yo creo que no hay una resistencia. La CNDH es un organismo del estado mexicano que tiene una cuantificación que nos parece es seria”.

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Cómo la pesca ilegal de la 'cocaína del mar' en México amenaza la existencia de la vaquita marina

La vaquita marina se encuentra solo en México. Es el mamífero marino más amenazado del planeta y su supervivencia está más en riesgo por un choque de intereses entre la pesca y la conservación.
15 de mayo, 2021
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El explorador Jacques Cousteau decía que el mar de Cortés, en el noroeste de México, es “el acuario del mundo”.

Uno de sus tesoros es la vaquita marina, una marsopa plateada con grandes ojos de panda. Pero sus pueden estar contados por la pesca ilegal de otra especie protegida: la totoaba.

Se trata de un pez que puede crecer tan grande como una vaquita marina y que era un alimento antes de ser incluido en la lista de especies amenazadas de México.

“Lo pescábamos en los años 60 y 70”, recuerda Ramón Franco Díaz, presidente de una federación de pescadores en la localidad costera de San Felipe, en la península de Baja California.

“Entonces vinieron los chinos con sus maletas llenas de dólares y compraron nuestras conciencias”.

Los asiáticos llegaron buscando la vejiga natatoria de la totoaba, un órgano que ayuda a los peces a mantenerse flotantes. En China es muy valiosa por sus presuntas propiedades medicinales, las cuales no están comprobadas.

Según la ONG Earth League International, las vejigas natatorias secas de 10 años pueden venderse por US$85.000 el kilo en China. Los pescadores de San Felipe ganan solo una pequeña fracción, pero siendo una comunidad pobre, el negocio ha florecido por la llamada “cocaína del mar”.

Lanchas con totoaba

Sea Shepherd
Pescadores de localidades cercanas a San Felipe se han beneficiado de la extracción ilegal de totoaba.

“Los pescadores ilegales pueden ser vistos a plena luz de día con sus redes ilegales y sus totoaba”, dice Franco Díaz.

Sueltan un “muro bajo el agua”

Todas las tardes, durante la temporada, las camionetas que remolcan botes de pesca bajan por una rampa en la playa pública de la ciudad y las sueltan en el agua.

La mayoría de estas embarcaciones no tienen licencia y sus pescadores usan redes que pueden matar a la vaquita marina.

“Las redes de enmalle pueden tener cientos de metros de largo y 10 metros de alto“, dice Valeria Towns, que trabaja con una ONG mexicana, el Museo de la Ballena.

“Se convierten en un muro bajo el agua“, afirma.

Para proteger a la vaquita, este tipo de redes de enmalle están prohibidas en la parte alta del Golfo. Sin embargo, son muy utilizadas, incluso por pescadores con permisos de pesca de rodaballo o langostino.

Las más peligrosas para la vaquita marina son las redes de malla grande que se utilizan para la totoaba. “No es fácil para los mamíferos marinos liberarse de ellas, la vaquita queda atrapada”, cuenta Towns.

Una vaquita marina en una red de pesca de totoaba

PA Media
No es difícil que una vaquita marina quede atrapada en las redes usadas para pescar totoaba.

Frente a la costa de San Felipe, se supone que toda la pesca comercial está prohibida dentro del Refugio para la Protección de la Vaquita Marina, un área de más de 1.800 kilómetros cuadrados. Dentro del refugio hay una zona más pequeña de “tolerancia cero”.

El Museo de la Ballena apoya a un puñado de pescadores interesados en acabar con la dependencia de las redes de enmalle y patrocina alternativas a la pesca como el cultivo de ostras.

También es una de las ONG que retira las redes de enmalle del área protegida. Esta es una actividad que ha aumentado las tensiones entre los lugareños y los conservacionistas.

El 31 de diciembre de 2020, un pescador murió y otro tuvo heridas graves después de que su barco de pesca chocara con un barco más grande perteneciente a la ONG internacional Sea Shepherd que estaba quitando redes de enmalle.

Los hechos son controvertidos, pero el resultado fue un motín en San Felipe, donde atraca el barco del Museo de la Ballena.

Map of the protected area

BBC
Map of the Gulf of California showing the protected area

“Iban a quemar nuestro barco”, dice Towns, que estaba en el mar en ese momento, probando redes aptas para las vaquitas.

“Cuando regresé, otros pescadores que trabajan con las redes alternativas estaban defendiendo nuestro barco, diciéndoles: ‘¡Este no es su enemigo! No quemen este barco'”.

El barco se salvó, aunque quedó con algunas ventanas rotas. La Marina de México no tuvo tanta suerte, pues una de sus lanchas de patrullaje fue incendiada en el puerto.

Ahora hay una tregua incómoda.

La Marina dice que continúa patrullando y retirando las redes del santuario. Pero hay pocas ONG involucradas: el Museo de la Ballena espera un permiso para reanudar el trabajo y el barco Sea Shepherd nunca regresó a San Felipe después del incidente.

“Gente loca con armas”

La impunidad y la ausencia de fuerzas de seguridad pueden explicar por qué decenas de barcos salen de la playa de San Felipe en la búsqueda de totoaba en el santuario.

“Ni una sola autoridad los detiene”, se queja Ramón Franco Díaz. “Si te atreves a acercarte a ellos, te dispararían. El crimen organizado ha robado el mar de Cortés”.

Ramón Franco Díaz

BBC
Franco Díaz dice que es muy peligroso interferir con quienes pescan totoaba de manera ilegal.

Un hombre que antes pescaba totoaba dice: “Ahora ves a muchos locos con armas”.

Los violentos sucesos del 31 de diciembre fueron noticia internacional y pusieron a San Felipe en el centro de atención.

Ahora el gobierno mexicano está considerando propuestas que podrían gustarle a los pescadores, pero enfurecerán a los conservacionistas preocupados por el precario destino de la vaquita marina.

Uno es levantar el estatus de especie en peligro de extinción de la totoaba. Otro es legalizar la otra pesca que ya se realiza en el santuario.

“Queremos establecer diferentes zonas de pesca, por ejemplo, para la corvina y el camarón”, dice Iván Rico López, del grupo de trabajo del gobierno que explora la sostenibilidad en la parte alta del Golfo.

“El santuario es enorme. Si se mantiene la prohibición de pescar allí, los pescadores simplemente no comerían. Así que tenemos que avanzar hacia la legalización de la pesca”.

Un barco del Museo de la Ballena

BBC
El Museo de la Ballena es una de las ONG que retira las redes de enmalle del área protegida

El gobierno mexicano también ha distribuido 3.000 “suriperas”, unas redes seguras para las vaquitas marinas. Pero los pescadores se quejan de que con ellas se reducen sus capturas en un 80%.

“Tenemos que buscar formas de aumentar eso”, dice Rico López. “Estamos buscando alternativas, pero tenemos que convencer a las comunidades: si no están involucradas en la toma de decisiones, no lo lograremos”.

¿Es posible proteger a este precioso mamífero y garantizar que los lugareños sigan viviendo?

En San Felipe, el comercio ilícito de totoaba, la amenazante participación del crimen organizado y la poca diversidad económica crean una mezcla tóxica.

Lanchas en Puertecitos

Getty Images
En las localidades del algo golfo de California no hay mucha diversidad económica.

También existe una arraigada cultura de la pesca tradicional.

Valeria Towns tiene una advertencia para las familias de pescadores de San Felipe que ignoran el llamado para hacer cambios para salvar a la vaquita: “No creo que nadie vaya a comprar productos de un área donde la gente provocó la extinción de una especie”.

Después de la temporada de totoaba, ¿apostaría a que la vaquita marina sobrevivirá hasta el próximo año?

“¡Por supuesto! Siempre hay esperanza. Si no, no estaría aquí”, dice sin dudarlo.


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