Autoridades ocultan estatus legal de objetivos prioritarios detenidos, pese a orden del INAI
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Autoridades ocultan estatus legal de objetivos prioritarios detenidos, pese a orden del INAI

El INAI ordenó que  se informe sobre los objetivos prioritarios que ya tienen sentencia condenatoria, pero las autoridades no dan los datos; de acuerdo con fuentes federales, errores en la investigación han dejado libres a algunos de esos personajes, que han aparecido en la lista de los criminales más peligrosos.
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Por Arturo Angel
16 de agosto, 2017
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La administración del presidente Enrique Peña Nieto ha presumido en los últimos años la detención de personas incluidas en una lista de 122 criminales considerados como objetivos prioritarios, por su presunta importancia en distintos grupos del crimen organizado.

Hasta ahora, dice el gobierno, han sido “neutralizados” 106 de esos objetivos, de los cuales 92 fueron detenidos y el resto abatidos.

Pero lo que ni el gobierno ni el poder judicial han informado, es cuántos de esos capturados siguen en prisión, cuál es su estatus legal actual, y en contra de cuáles habría algún tipo de sentencia condenatoria.

A lo largo de ocho meses Animal Político ha intentado sin éxito que vía transparencia se proporcione esta información.

Incluso se obtuvo una resolución favorable del pleno del Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), en donde se ordenaba que por lo menos se informe de los detenidos que ya tienen sentencia condenatoria, ya que al tratarse de casos de crimen organizado es una información donde prevalece el interés público.

Pese a lo anterior, las autoridades se han negado a proporcionar estos datos, con argumentos que han ido desde la protección de datos personales o la incompetencia, hasta que habría que preguntarle a cada uno de los tribunales del país y eso “no lo contempla la ley”.

De acuerdo con fuentes federales consultadas por este mismo medio, existen algunos casos donde por errores en la integración de las carpetas de investigación los detenidos, correspondientes a la lista de objetivos prioritarios,  han recobrado su libertad. Pero la información no se ha hecho pública.

Cabe recordar que, de acuerdo con el marco legal en México, ninguna persona puede ser considerada realmente responsable de un delito, es decir que sea un criminal, hasta que no haya una sentencia dictada por un juez que así lo confirme.

La lista de objetivos

Una de las primeras acciones que la administración de Peña Nieto hizo fue decir que contaban con una lista de 122 personas que era prioritario capturar. Esto ya que, según la información con la que se contaba, eran personas que estaban al frente de cárteles o células de los mismos, o se traba de jefes de sicarios y operadores financieros.

Pero la lista no se hizo pública oficialmente. Tuvieron que venir múltiples solicitudes de transparencia y resoluciones del entonces Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), para que en 2014 se diera a conocer de forma parcial la lista, solo con los nombres de los delincuentes ya detenidos y abatidos.

Luego, en agosto de 2015, también por instrucciones del IFAI, el gobierno a través de la Procuraduría General de la República dio a conocer más datos de las personas que faltaban por detener, pero solo cuatro nombres los hizo públicos. Animal Político dio a conocer que habían quedado fuera de la lista delincuentes que en sexenios pasado sí eran prioritarios.

La última actualización de la lista correspondiente a febrero de este año, que Animal Político obtuvo vía transparencia, incluyen 106 objetivos neutralizados de los cuales 14 fueron abatidos y 92 están, en teoría, detenidos.

Los detenidos presuntamente pertenecen a diez organizaciones delictivas: Cártel del Pacífico, Los Zetas, Cártel de Juárez, Cártel del Poniente, Los Beltrán Leyva, Los Caballeros Templarios, Cártel del Golfo, Cártel Jalisco Nueva Generación, La Familia, y Los Arellano Félix.

Entre los detenidos figuran nombres de conocidos líderes delictivos como el de Joaquín “El Chapo” Guzmán, Dioniso Loya Plancarte “El Tío”; Mario Armando Ramírez Treviño, “El X 20”; Vicente Carrillo Fuentes, “El Viceroy”; Servando Gómez Martínez, “La Tuta”; Héctor Beltrán Leyva, “El H”; Juan José Esparragoza Monzón, “El Negro”.

Hay muchas más personas cuyos nombres no se conocían previamente, pero que según el propio gobierno son de alto perfil criminal.

Además, la lista entregada por la PGR indica que entre los 16 que faltaban por ser detenidos hasta al corte de febrero de este año, se encuentra Ismael “El Mayo” Zambada, y Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”.

Estatus: desconocido

El 24 de enero pasado, Animal Político envió dos solicitudes de información tanto a la PGR como al Consejo de la Judicatura Federal (CJF), para conocer la situación legal de las personas detenidas, de la lista de objetivos prioritarios. Se solicitó conocer cuántos seguían bajo proceso penal, cuántos estaban ya sentenciados, y cuántos habían sido liberados.

Siete meses después, la respuesta no se ha proporcionado.

En el caso de la PGR, y luego de solicitar una ampliación del plazo legal para “recabar la información”, la dependencia contestó el 8 de marzo señalando que estaba imposibilitada para dar mayores detalles, toda vez que se podría afectar “el debido proceso” y la “presunción de inocencia”.

Por lo anterior, la PGR consideró como “clasificada” cualquier otra información relacionada con las personas detenidas de la lista de objetivos prioritarios.

Por otro lado, el pasado 26 de febrero, el Consejo de la Judicatura Federal emitió una primera respuesta a la solicitud planteada, en la que determina que la información de los procesos iniciados o no contra los detenidos es “confidencial”, pues contiene datos de índole personal cuya difusión solo puede ser consentida por la propia persona, o por su representante legal.

Animal Político interpuso un recurso de revisión ante el INAI, en contra de esta respuesta, con el argumento de que los nombres ya se habían hecho públicos por la propia autoridad, y por tanto no se podía clasificar lo ya hecho público.

El 26 de junio pasado el pleno del INAI avaló el proyecto del comisionado Joel Salas, en el que se ordenaba al Consejo de la Judicatura dar a conocer cuáles de las personas ya contaban con una sentencia formal, por delitos del crimen organizado.

Ciudadanos deben conocer sentencias: INAI

En el análisis de este caso que quedó asentado en el expediente RRA 1169/17, el comisionado del INAI Joel Salas Suárez considera que, en efecto, el relacionar a una persona con una investigación o un delito y hacerlo públicamente puede atentar contra su derecho a la privacidad, al honor, entre otros. Esto además del obstáculo que es el revelar datos personales.

Sin embargo Salas plantea, por otro lado, que los casos de delincuencia organizada (como el que es aplicable a las personas señaladas en la lista de objetivos prioritarios) traen consigo una condición especial, pues son asuntos de interés general debido a que plantean un riesgo para toda la sociedad, que no se puede soslayar.

El riesgo del narcotráfico, lavado de dinero y diversas formas de crimen organizado, establece citando incluso tratados internacionales, sobrepasa las fronteras de un solo país, según la resolución.

Es decir, que en este caso hay que analizar un choque de derechos: el que tienen las personas detenidas para que su información personal y su honor se mantengan en secrecía (respetando la presunción de inocencia),  y el de sociedad por obtener información de un delito que afecta a todos.

Así, el comisionado concluye que en el caso de los objetivos prioritarios que ya hayan recibido sentencia condenatoria, el Estado sí debe darlo a conocer, pues se trata de una persona que, en efecto, es responsable de un delito que afecta a todos y por tanto tiene que conocerse.

“La delincuencia en su manifestación organizada constituye uno de los más graves problemas que dañan y perjudican a la sociedad pues vulnera diversos bienes(…) por lo que se considera que existe un interés público en identificar a quienes, de manera probada, mediante sentencia ejecutoriada e irrevocable han atentado en contra de dichos bienes”, indica la resolución,

La resolución añade que “la ciudadanía debe conocer el nombre de las personas a quienes se les ha comprobado su culpabilidad de manera definitiva, como miembros de la delincuencia organizada, dada la relevancia social del delito en cuestión”.

En este sentido, la resolución estableció que el Poder Judicial debe dar a conocer el nombre de las personas detenidas con sentencia condenatoria irrevocable, y en los otros casos, clasificar la información, pero detallando si es porque hay personas absueltas, o es porque hay personas sometidas a proceso.

La resolución del INAI ordenó al Poder judicial entregar la referida información en un plazo de 10 días hábiles.

Nuevos pretextos

Luego de pedir que se ampliara el plazo para dar respuesta, el CJF finalmente respondió con un oficio fechado el pasado 8 de agosto. Es decir, se tardaron casi mes y medio para emitir un pronunciamiento.

En su resolución, el Consejo de la Judicatura vuelve a responder que no puede entregar la información ordenada por el INAI, pero ahora alude que para identificar condenas “irrevocables” tendría que verificar en todos los tribunales del país persona por persona., lo que a su juicio, es un procedimiento que no marca la ley.

Por ello el CJF simplemente aseguró que “no está en posibilidad de proporcionar la información”. Respecto a lo que se había instruido de clasificar los datos, pero detallando si se trata porque hay personas absueltas o bajo proceso, el CJF ni siquiera emitió pronunciamiento alguno.

Animal Político ya interpuso una nueva inconformidad ante el INAI, debido a que dicha respuesta no cumple en absoluto con lo instruido en la resolución del recurso de revisión RRA 1169/17.

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Los niños que olvidaron leer y escribir durante la pandemia de COVID-19

Unicef reclama que solo en América Latina 86 millones de menores no han vuelto a clases. Se les ha comenzado a llamar "la generación perdida".
28 de septiembre, 2021
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Ya los llaman “la generación perdida”: Naciones Unidas señaló en un informe reciente que cerca de mil millones de menores alrededor del mundo están en riesgo de tener una “pérdida de aprendizaje” significativa a causa de las interrupciones en la asistencia a la escuela durante la pandemia del covid-19.

Y la advertencia va mucho más allá: en muchos países el sistema de educación está a punto de colapsar, si además de la pandemia se suman otros factores como el cambio climático y los conflictos internos.

Un ejemplo de esta crisis que reporta la ONU es lo que ocurre en India.

La periodista de la BBC Divya Arya pudo comprobar que niños en varias regiones de este país asiático “se han olvidado de leer y escribir” debido a que se han visto impedidos de asistir a la escuela en el último año.

Arya expone el caso de Radhika Kumari, de 10 años, a quien básicamente se le olvidó escribir debido a que “estuvo 17 meses” fuera de las aulas.

Radhika vive en el estado de Jharkhand, donde la brecha digital es enorme. Y cuando la pandemia del covid-19 obligó al cierre de las escuelas, muchos niños de las escuelas públicas no tuvieron acceso a dispositivos que les permitieran continuar con su educación de manera remota.

“Fue realmente impactante descubrir que, de 36 niños matriculados en un solo curso de nivel primario, 30 no podían leer una sola palabra“, le explicó a la BBC el economista Jean Dreze, quien analiza la situación en esta región de India desde que los estudiantes pudieron regresar a clases.

Vishnu reads aloud to Radhika.

BBC
En algunos sectores de India hay niños que estàn olvidando leer y escribir debido al cierre de escuelas.

“Si no te olvidas de leer y escribir, que te atrases un poco puede remediarse. Pero si te olvidas de los conceptos básicos, ahora que regresas a clases y te hacen avanzar al siguiente curso la brecha va a ser peor“, agrega.

Alumnos latinoamericanos

En Latinoamérica el panorama es similar: de acuerdo con un informe presentado por Unicef hace una semana, cerca de 86 millones de niños aún no han retomado las clases, lo que pone en riesgo el progreso de su aprendizaje y los niveles de conocimientos previamente adquiridos.

Durante los últimos 18 meses, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe no han visto a sus profesores o amigos fuera de una pantalla. Los que no tienen Internet, directamente no los han visto”, explicó Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Y añade que no solo existe el riesgo de que los niños dejen de aprender las competencias básicas para su vida, sino de que incluso no regresen nunca a la educación formal.

La educación virtual debe continuar y mejorar, pero está claro que durante la pandemia las familias más marginadas no han tenido acceso al aprendizaje”, añade la especialista.

La realidad es aún más acuciante entre los grupos más vulnerables, donde la deserción escolar era una problemática previa a la pandemia.

“Cada día fuera de las aulas acerca a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables a la deserción escolar, la violencia de las pandillas, el abuso o la trata de personas”, añade.

“Fracasó mi colegio”

Para muchos de los alumnos y alumnas, durante estos últimos 18 meses “no se ha aprendido nada”.

En BBC Mundo hablamos con algunos escolares en partes de América Latina que se han visto afectados por la falta de conectividad y la baja asistencia escolar durante la pandemia.

Uno de ellos es Richard Guimaraes. Él tiene 15 años y vive en San Rafael, una comunidad indígena ubicada a dos horas y media de la ciudad Pucallpa, en el Amazonas peruano.

Richard quiere ser diseñador gráfico.

“Mis papás hacen artesanías y yo he aprendido a tejer y a hacer varias cosas que vendemos en el mercado”, le cuenta BBC Mundo.

Richard en su casa.

UNICEF
Richard Guimaraes vive en la regiòn amazónica de Perú.

“Y quiero aprender a hacerlas mejor”, confiesa.

Hace un año, Richard estaba cursando cuarto grado de bachillerato cuando la pandemia del covid-19 irrumpió con fuerza inusitada en el Perú y obligó a poner la vida en pausa.

En este último año y medio no aprendí nada. La pandemia hizo que fracasara el colegio“, se queja.

Antes de la pandemia, iba a clases desde las 7:30 de la mañana hasta el mediodía.

“En ese horario, durante la semana veíamos 12 materias”, recuerda.

Pero una vez comenzó la pandemia y las clases se suspendieron, las cosas se volvieron más difíciles.

“Pasamos de 12 materias a solo seis”, relata. El sistema establecido para remediar la crisis funcionaba así: cada mes los maestros venían a su localidad, les dejaban una especie de cartillas y ellos las tenían que resolver y enviar las respuestas a través de WhatsApp.

Arte, que es su clase favorita, se redujo a dibujos que hacía en casa y que le enviaba a su profesor por el móvil.

Mi papá vive de las artesanías y de vender plátanos, vivimos en una zona muy alejada, por lo que es difícil poder acceder a internet”, relata.

Como muchos de sus maestros no vivían cerca de su comunidad, solo los podía contactar por teléfono cuando se conectaba a internet. Además, algunas de las cartillas le parecían confusas y a veces hasta inentendibles.

Clases cerradas

Getty Images
Unicef señala que en América Latina y el Caribe 86 millones de niños aún no han regresado a las aulas.

El aumento de la desigualdad

Para muchos expertos en psicopedagogía y procesos educativos, es claro que los niños necesitan volver a las aulas lo más pronto posible.

La desaparición de este espacio de aprendizaje y socialización ha sido para muchos niños y niñas – especialmente entre familias de menor nivel sociocultural- “una catástrofe”.

“La verdad es que, en materia de conocimientos, un año y medio, casi dos de pérdida de clase porque la realidad es que los niños están volviendo a una escolarización muy precaria, es una catástrofe, que además va a costar mucho tiempo superar”, le dice a BBC Mundo Guillermina Tiramonti, especialista en educación e investigadora de Flacso Argentina.

Hay muchos niveles en este tema, pero pongo un ejemplo: un chico que estaba en primer año de primaria antes de la pandemia, y aún no había logrado aprender a leer, ahora que regresó al colegio debe finalizar el segundo grado sin haber aprendido a leer o escribir”, señala.

Para la académica, no solo se trata de los contenidos que no han sido aprendidos o incorporados sino de algo más importante: recuperar el hábito de aprender.

“La pérdida del conocimiento no es solamente no haber aprendido determinados contenidos, sino el hecho de perder el ritmo, el hábito, la rutina escolar”, apunta.

Lo explico en relación con un elemento muy simple como los códigos lingüísticos. Los niños de los sectores más bajos socio culturalmente no están acostumbrados a estos códigos complejos y solo tienen acceso a ellos en la escuela, donde son fundamentales para luego poder avanzar en el conocimiento. En la casa no tienen acceso a ellos”.

Para los niños que no están expuestos a ese tipo de códigos durante dos años, el retroceso cognitivo es muy grande, concluye Tiramonti.

salones cerrados en una escuela

Getty Images
Para varios analistas se deben crear proyectos especiales para recuperar el tiempo perdido durante la pandemia.

Revisar los objetivos

A medida que se van levantando las restricciones de la pandemia en distintas regiones, la reapertura de las escuelas se ha vuelto una prioridad de muchos gobiernos. A la fecha, el informe de la ONU señala que 47 millones de niños han regresado paulitinamente a las aulas.

Y la siguiente etapa también se pone en evidencia el gran desafío de poner al día a los niños con los objetivos que se debieron aprender durante este año y medio.

La educación de los niños y las niñas se perdió en un esfuerzo por proteger las vidas de toda la población ante el coronavirus“, explica Irma Martínez, experta en temas de educación de Human Rights Watch.

Pero si de toda crisis surge una oportunidad, este es el momento de replantear algunas de las premisas de la escolarización y el sistema educativo como un todo, señalan los expertos.

“El objetivo no debería ser simplemente volver a como eran las cosas antes de la pandemia, sino arreglar los defectos de los sistemas que durante mucho tiempo han impedido que las escuelas sean abiertas y acogedoras para todos los niños y niñas”, agrega Martínez.

En este tema, Tiramonti es categórica: “No podemos volver a la escuela y hacer como si nada hubiera pasado”, le dice a BBC Mundo.

“Es necesario hacer evaluación, ver qué pasó con los niños, cuáles son las pérdidas, cuáles son las problemáticas de aprendizaje que tienen y armar un programa para que recuperen aquellos conocimientos que son básicos para poder seguir una trayectoria escolar”.

Se necesita trabajo muy profesional para elaborar un proyecto de recuperación“, anota.

Hace menos de un mes, Richard Guimaraes es uno de decenas de miles de alumnos que volvieron a a las aulas después de casi un año y medio.

Y aunque está contento, siente en carne propia los desafíos: “Ahora estamos viendo las materias que dejamos de ver en la pandemia y es difícil seguir el ritmo. Es como empezar de nuevo”.


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