Las primeras y raras fotos de un eclipse total de sol de 1854 conservadas como un tesoro en EU
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Cuartoscuro

Las primeras y raras fotos de un eclipse total de sol de 1854 conservadas como un tesoro en EU

El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York muestra siete fotos centenarias que narran el paso de un eclipse total de sol por EU en 1854.
Cuartoscuro
Por Natalia Guerrero // BBC Mundo
20 de agosto, 2017
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Han pasado 163 años desde que una tarde de mayo, los hermanos William y Frederick Langenheim, tomaron las primeras fotografías de un eclipse total de sol en Estados Unidos.

No parece tan extraordinario visto desde el lente de nuestra época, en la que basta un celular para fotografiar el eclipse total de sol el próximo 21 de agosto, el primero en casi 40 años en Estados Unidos continental.

Sin embargo, el 26 de mayo de 1854, los dos hombres de origen alemán crearon uno de los mayores tesoros de la historia de la fotografía y la astronomía en Estados Unidos.

Se trata de una secuencia de ocho daguerrotipos -fotografías sobre metal- de aquel eclipse de los cuales las siete que sobreviven hacen parte de la Colección Gillman del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, mejor conocido como MET.

presentaciónNATALIA GUERRERO
Los daguerrotipos fueron presentados por Jeff Rosenheim, curador desde hace 30 años del Departamento de Fotografía del MET, que en la imagen aparece junto a Jerry Spagnioli, fotógrafo especializado de daguerrotipos y director de la asociación de daguerrotipo de Estados Unidos.
eclipseGETTY IMAGES
El próximo 21 de agosto tendrá lugar un eclipse total de sol.

La fotografía comercial había nacido oficialmente unos años antes, en 1839, y este era el primer eclipse total de sol que ocurría en el país desde entonces.

Los Langenheim eran líderes en la industria en la ciudad de Filadelfia y no dejaron pasar la oportunidad de documentar el momento.

“Son siete placas metálicas cuya superficie, de al menos de uno de sus lados, está recubierta en plata con un terminado similar al de los espejos. Si una personas mira de frente a la lámina se verá a sí misma”, explica Jeff Rosenheim, curador de fotografía del MET en una presentación exclusiva en el museo a la que asistió BBC Mundo este viernes.

Lee: El eclipse del siglo y otros eventos astronómicos de 2017 que no te puedes perder.

“Pero en esa superficie frontal también hay lo más mágico de la fotografía: una imagen. Está construida molecularmente. Lo que vemos es la imagen que fue hecha en la cámara y que sobre la placa resulta en un elemento microscópicamente delgado, de un ancho molecular, tridimensional”, dice Rosenheim.

William Langenheim
THE METROPOLITAN MUSEUM OF ART
Los hermanos Frederick (en la foto) y William Langenheim fueron pioneros de la fotografía en Filadelfia.

El eclipse fue visible desde el estado de Oregón en el noroeste de EE.UU. hasta Maine, en el noreste. En el hemisferio norte, la Luna siempre sombrea el Sol de derecha a izquierda durante un eclipse solar. La secuencia de estas imágenes parece extraña, al revés, porque están invertidas como en un espejo.

“Estos daguerrotipos son entonces una conversación entre nosotros los fotógrafos, el Sol y la Luna. Y la idea de la alineación. Es algo absolutamente precioso, esa idea de que el mundo está alineado es algo mágico”, afirma apasionado Rosenheim.

Según el curador, otro de los grandes valores de las fotos radica en que es una secuencia y no una sola imagen.

daguerrotipoGETTY IMAGES
En los daguerrotipos la imagen se forma sobre una superficie de plata o cobre pulido como un espejo.

“Ustedes están viendo una película, es la narración de un evento, es periodismo, es la secuencia de una historia”.

Aunque se tiene registro de que otros seis daguerrotipos y otra fotografía en papel fueron tomados durante el mismo eclipse, estas son las únicas que sobrevivieron el paso de la historia.

¿8 cámaras? ¿Un telescopio?

A pesar de que el eclipse quedó documentado en las fotografías mismas y que siempre han estado bien cuidadas, hay elementos de misterio en ellas, como que no existe una versión oficial de cómo fueron tomadas.

Rosenheim está convencido de que los Langenheim usaron ocho cámaras de madera de distintos tamaños, lo que explica que tres de las fotos sean excepcionalmente más pequeñas -casi diminutas- que las otras.

camaraGETTY IMAGES
Los hermanos alemanes usaron ocho cámaras de madera para captar la secuencia del eclipse que hoy se conserva en el MET.

Es muy posible que los fotógrafos se hayan visto obligados a utilizar las cámaras más pequeñas disponibles en el mercado porque prácticamente no había luz cuando la luna eclipsó la mayor parte del sol y las cámaras más pequeñas requieren proporcionalmente menos Luz para hacer una imagen.

“No tenemos muy claro cómo fueron tomadas las imágenes, si fue con un lente panorámico o a través de un telescopio. Yo personalmente no creo que hayan sido tomadas con un telescopio porque el brillo del sol a través de un telescopio hubiera quemado las fotografías, hubiera sido demasiado fuerte para la placa”, asevera.

DaguerrotiposNATALIA GUERRERO / BBC MUNDO
Como los daguerrotipos son espejos era muy difícil hacer buenas fotos. Los periodistas hicieron maniobras para evitar su propio reflejo o el de las luces.

Los expertos del MET también tienen una teoría sobre la octava foto, que nunca llegó a sus manos.

“Tal vez la octava foto no salió bien, quedó oscura, no se le veía el anillo de alrededor en el momento del eclipse total y por eso alguien pensó que no había nada en ella y no sobrevivió”, supone Rosenheim.

Los daguerrotipos y la astronomía

Los daguerrotipos derivan su nombre de Louis Daguerre, un francés que aunque no fue el inventor de la fotografía, sí fue el primero en evolucionar su técnica hasta lograr plasmarla en una plancha de metal, en un proceso corto.

En 1839 presentó en la feria de París esta revolucionaria técnica que quedo registrada en la historia como el “nacimiento de la fotografía”.

Y desde ese inicio los fotógrafos y científicos querían documentar los astros. Era fácil con la Luna que estaba cerca de la Tierra y tenía un ciclo corto de 28 días. Pero un eclipse era sin lugar a dudas un reto de grandes proporciones.

Louis Daguerre.
DOMINIO PÚBLICO
El daguerrotipo fue creado por el francés Louis Daguerre.

“Lo más difícil de fotografiar es una boda, porque si no capturas el beso el resto es una repetición. Fotografiar un eclipse es igual de difícil porque mientras estás haciendo tus imágenes todo está cambiando rápidamente y no puedes regresar. Si no logras las fotos debes esperar 7 ó 9 años para el próximo eclipse”.

Con ese ejemplo cotidiano, Rosenheim pretende explicar la dificultad enfrentada por los Langenheim, que ciertamente tuvieron que haber practicado las posiciones de las cámaras y los tiempos de exposición minuciosamente antes del paso del eclipse para lograr el impecable resultado que vemos hoy.

Filadelfia era una ciudad ideal para entender la compleja relación entre el arte y la ciencia, según dice el curador.

“Había fotógrafos muy talentosos, los Langenheim eran además vendedores de equipo fotográfico lo que les permitía acceder a cosas que otros no, especialmente lentes. Ellos construían y vendían cámaras, importaban otros equipos” cuenta.

“La fotografía es el medio más democrático. Estas fotografías fueron hechas dentro de una comunidad científica. Estas fotos fueron hechas explícitamente buscando conocimiento científico, pero estoy seguro que cuando los Langenheim las revelaron, las expusieron en sus galerías para que la gente pudiera venir a verlas”.

eclipseGETTY IMAGES
Durante los eclipses, la Luna, la Tierra y el Sol están alineados.

Rosenheim cree que el próximo lunes con la llegada de un nuevo eclipse de sol a Estados Unidos, los expertos y aficionados se enfrentarán al mismo reto de los hermanos Langenheim.

“Creo que habrá siete grandes equipos de fotógrafos en Nueva York para registrar el eclipse. Y será como los Langenheim, algunos tendrán éxito y otros fracasarán”, afirma.

“Pero yo espero que la gente disfrute la experiencia tanto como planea documentarla. Vivimos en un mundo en el que ser el medio está reemplazando a la experiencia directa del ojo y el cerebro, y creo que para este eclipse sería positivo salirse un poco de eso para vivir la experiencia real”.

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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